martes, 3 de febrero de 2009

Cuestiòn de Dignidad.



Por qué algunos doblegan su espìritu?

Serà que se pierde la capacidad para decir no,para expresar un desacuerdo, no tienen tal vez el valor para expresar una opinión contraria tratando de evadir situaciones conflictivas y por eso viven sometidos.
El sumiso es el sujeto que negocia con sus principios,o los viola,porque cree que hay ofertas màs valiosas (como dinero,reconocimiento social,etc),que lo que pueda valer su propia integridad.

Tener dignidad nos hace capaces de expresar los sentimientos negativos sin violar los derechos ajenos o intentando no violarlos.

Hay todo un patrón de sumisión en algunos paises (donde se usan continuamente expresiones como ‘mande usted’, o ‘a la orden’) que se transmite de generación en generación y que ahora se refleja en sus gobiernos espurios y en el abuso de las gigantes empresas capitalistas que los debastan.Y es por ejemplo en Mèxico,que se tiene la tendencia a ser sumisos en general y se tiene la idea de que se deben reprimir las emociones negativas porque es malo expresarlas o es de mal gusto y segundo: que la opiniòn de los demàs es cosa de vida o muerte. Tanto miedo se tiene ahi al "què diràn".Aunque ya muchos mexicanos estàn aprendiendo a plantarse y gritar NO a los abusos,con una dignidad admirable tratan de marcar lìmites a las injusticias sociales.

Pero cómo fijar los límites de lo negociable y lo no negociable?

Primero: La dignidad no es negociable de ninguna manera porque implica todo el bagaje de principios y valores con los que ejercemos nuestro derecho y nuestra obligaciòn de seres humanos.
Lo que sì podemos tirar a la basura es el miedo.

El miedo al rechazo, el miedo a hacer el ridículo, el miedo a parecer tonto, el miedo a equivocarse, el miedo a ser distinto a los demás impide poner lìmites sanos y ejercer nuestra dignidad.
Si uno es una persona muy segura no le importaría pero las personas que tienen ese instinto de subyugación, que no se quieren a sí mismas y quieren pasar desapercibidas es porque ‘si llamo la atención van a encontrar fallas en mi’, más aún ‘si alguien me conoce se va a decepcionar y va a descubrir que soy un fraude entonces mejor pasar desapercibido’.

La persona que sabe poner lìmites,que sabe decir no,que sabe plantarse para decir ‘basta!‘ nunca pasa desapercibida, si tú eres acertiva se nota, se nota porque genera algo de incomodidad. Hay un costo social implícito en la acertividad.( Si tienes cien amigos te van a quedar 50 porque la sinceridad no es un valor en ese paìs).
Asì,mientras las personas,no ganen autoestima y auto respeto, no tendran idea de lo que significa la dignidad y seguiràn haciendo genuflexiones indignas ante sus ofensores.

La diferencia entre los pacifistas y los pacíficos està en que estos ùltimos anhelan la paz por miedo.
Claro que hay que luchar por al paz.
Por eso los pacifistas rechazan la guerra pero dentro de la Dignidad hay algunos casos donde la fuerza está justificada,por ejemplo: si yo veo que un tipo está violando a una niña, yo voy a optar por la fuerza porque si tuviéramos una tolerancia ilimitada, seríamos unos indiferentes inmorales en el siguiente sentido: desconoceríamos las víctimas.Si fueramos còmplices por omisiòn de eso,tambièn tendríamos que ser tolerantes con los genocidios, con las dictaduras,con las terribles injusticias sociales.

Ese sentimiento de de anhelar la justicia es una emoción que nuestra cultura reprime y que es la clave de todo esto: la indignación.

Indignaciòn espontànea,tambièn, ante hechos cotidianos en el hogar,en el trabajo, con esa gente que nos humilla al darnos un remedo de reconocimiento virtual,un plato de frijoles con ofensas o un elogio hipòcrita,o nos ofrece un lugarcito en un club de la red donde antes nos insultaron, aceptar eso y dar a cambio nuestras genuflexiones,es indignante y venderse por lo que sea es despreciable .

Ahora bien,si alguien me pisa un pie en un microbús yo no me voy a tirar a trompadas porque no existe un principio moral que diga que nadie me pisará un pie en un microbús, eso no es dignidad,es simplemente bravuconerìa mediocre.

Todos tenemos el derecho a expresar los sentimientos y a opinar y discrepar. Puede estar cualquiera enfrente y como dice AMLO: ‘con todo respeto.....’y si eso tiene un costo se asume. y tambièn tenemos la libertad de irnos de sitios donde se nos humilla,porque es cuestiòn de Dignidad.

Ningùn dinero,ni estatus,ni cariño, o reconocimiento social paga nuestra dignidad.


La dignidad no es negociable.

El espíritu jamás puede doblegarse.