miércoles, 25 de febrero de 2009

El hombre-corcho




El hombre-corcho es un sujeto que se siente “como todo el mundo”, y se cree a salvo al suponerse idèntico a los otros,fluyendo en la rìada del rebaño,intègrandose,faltaba màs.
Siempre polìticamente correcto,el hombre-corcho es uno que cree que con lo que sabe ya tiene más que suficiente y no tiene la más mìnima curiosidad por saber màs,aunque es un maestro experto en el uso de lugares comunes.
Su vida carece de proyectos y va flotando a la deriva.


El hombre corcho siempre tiene un problema: cuando hablas con él te ofrece una cara pero en su espalda oculta otra... cuando piensas que èl es feliz tal vez sea triste y, cuando te compadeces de èl, se parte de risa dentro de su cuerpecito de corcho. Le gusta tomarnos por idiotas simulando que tiene un espìritu de granito,pero la verdad es que su alma es de la insoportable levedad del corcho .
Claro que tiene cero autocrítica y jamàs va a reconocer el juego de su flotaciòn superficial.
Es que a èl no le interesa la esencia de las cosas.
Le aburren los valores.Los temas "serios".
Es alèrgico a la verdad, y ama las apariencias.
Como tambièn su corazòn es de corcho,es impermeable a los sentimientos profundos y por eso no pone lìmites y es permisivo con todo.
Todo le da igual. Es indiferente. Pasa de todo. Todo vale. Qué más da...No vale la pena luchar por nada. Ni esforzarse por nada. Ni enfadarse por nada. Sólo quiere vivir cómodo y tranquilo flotando apaciblemente como un corcho en la alberca.
No quiere preocupaciones.
Su ùnico ideal es suprimir todo lo que le suponga problemas y alcanzar la flotaciòn perfecta,como un nirvanita acuàtico en el vientre materno hipnotizado por un dòlar.(si la portada de Nevermind,de Cobain).

Pero el hombre corcho ya està huevudito y añoso.
Pero aùn asì, todo le da igual.
Que millones de niños inocentes mueran de hambre y de frìo por el egoísmo de los burgueses?... Ése no es su problema.

Su único problema es que le dejen vivir en paz. Por eso es incapaz de interesarse por nada, ni de ilusionarse por nada, ni de entusiasmarse por nada. Y menos sacrificarse por nada. No quiere ideas que le comprometan a nada.
La ètica le estorba en su equipo de flotaciòn.
Èl sòlo desea hacer lo que le apetezca en cada momento.

Es verdad lo que a èl le conviene. Es bueno y ètico lo que le ayude a conseguir lo que quiere. Para lograrlo hay que engañar.
Porque supone que no hay que ser demasiado rectos.
Para él todo está bien. Todo está permitido.

Su egoísmo de corcho es insaciable, sòlo busca pasarlo bien, divertirse. Porque no tiene inquietudes espirituales ni culturales. Se limita a lo efímero. A lo pasajero.Cambia de orientaciòn continuamente,segùn la corriente que lo lleve, y no llega a ningún sitio.

Como el que juega con el control remoto ante el televisor. No se entera de nada, porque no presta atenciòn a nada, saltando de un canal a otro. Depende de lo que en ese momento le guste o convenga. Sólo le interesa el momento presente..
Es un hombre de corcho: flota.
Ha sido de todo, alcahuete, fementido, ingrato, hipócrita, traidor, político,cìnico; tan varios encenagamientos no le impiden otorgar sonrisas desde su flotadero. Es perfecto en su género. Su secreto es simple: jamàs profundiza nada y se deja llevar por la corriente.

Parecen sòlidos y se ablandan porque son de corcho, quieren ser firmes pero son bofos, desean ser resplandecientes y pero son opacos...no saben nadar con rumbo,sòlo flotan en las voluntariosas aguas ajenas.
Son los hombres-corcho que jamàs podràn sumergirse en las maravillosas profundidades de la vida.