miércoles, 25 de febrero de 2009

El humanista existe....


(foto: Simone,Sarte y el Che. 1959)


La filòsofìa existencialista da una oportunidad a todos.

Parte de la base de que la vida comienza en el aquì y ahora, porque el hombre nunca se puede definir sin importar lo que haya sido.
Hoy es el principio del resto de la vida y se puede alcanzar cualquier objetivo existiendo.

Jean Paul Sartre es el representante más notable del existencialismo ateo. Su postura basada en la responsabilidad del hombre sobre sus actos, independientemente de la existencia o no existencia de Dios, està reflejada en su libro “El Existencialismo es un Humanismo” donde muestra los conceptos clave de su pensamiento.

Sartre considera que la existencia precede a la esencia.

Es decir que el hombre primero existe, es lanzado al mundo siendo nada, y luego se va haciendo a si mismo existiendo, y sòlo se llega a definir hasta la tumba.

El existencialismo afirma que el hombre comienza por existir y sòlo despuès serà tal como haya elegido ser. Es ante todo un proyecto y es responsable de lo que es.

El primer paso del existencialismo es poner en el hombre la total responsabilidad de su existencia y la de todos los demàs.
Porque al elegirse a si mismo està creando tambièn una imagen del hombre tal como considera que debe ser. Està haciendo existir un ideal de ser humano con sus actos.

Asì, su responsabilidad es mucho mayor de lo que podrìamos suponer, porque lo compromete a èl y tambièn a toda la humanidad.

Eligièndose, elije a todos los hombres, porque con sus acciones està habilitando a todos los demàs a hacer lo mismo.

Los otros son tan indispensables a la existencia como nosotros mismos, porque todo proyecto, por más individual que sea, tiene un valor universal y comprensible para todo hombre.
Por eso es que la mirada de los otros nos conforma como seres puros y emulables,o puede hacer que el infierno sean los otros.

Esa universalidad del hombre es perpetuamente construida, porque se construye lo universal eligiendo.
Esta responsabilidad de elegirse a cada instante es el origen de la angustia y del desamparo porque no tiene excusas, ya que el hombre es libre para elegir sus actos.

El existencialismo no cree en el poder de la pasiòn para que el hombre justifique sus actos, porque tambièn es responsable de su pasiòn, y la pasiòn no es una excusa.

Para Sartre no existe una moral “a priori”, afirma que cuando se estÀ frente a una encrucijada no se tiene a nadie y sòlo se puede fiar en las propias reflexiones.
No se puede guiar uno ni por los sentimientos, ni tampoco se pueden pedir consejos,porque los sentimientos los construye uno mismo con los actos y porque siempre se elige al consejero, que ya se sabe de antemano què va a aconsejar.

Elegir es inventar, dice Sartre, porque ninguna moral general puede indicar lo que hay que hacer.
El hombre debe comprometerse y luego actuar sin esperanza, y sin ilusionarse, harà lo que pueda.
Lo que no puede es no elegir porque aunque no elija, està eligiendo no elegir.

Un hombre que se compromete en la vida, dibuja su figura con sus actos y fuera de eso no hay nada.
El cobarde no nace cobarde, se define a partir del acto que realiza, lo mismo ocurre con el valiente.

Ese “Pienso luego soy” sartreano,es la verdad absoluta de la conciencia ya que eligiendo se construye lo universal.

El hombre elige su moral.
Todo hombre que inventa un determinismo del destino,o da excusas para su indesiciòn,es un hombre de mala fe.

La mala fe es un error, es la mentira,es la falta de compromiso,de lealtad para con uno mismo y con el mundo.
Elegir de buena fe implica congruencia y honestidad.
La actitud de estricta coherencia de los actos es la actitud de buena fe.

Los actos de los hombres de buena fe tienen como ùltimo significado la bùsqueda de la libertad como tal y estàn obligados a querer, al mismo tiempo que su libertad, la libertad de los demàs.
El que se aboca a la mala fè es un fingidor que intenta imponer sus cadenas personales con elaboradas justificaciones a los otros que se le acerquen,ya que ni de su propia esclavitud desea responsabilizarse. Pero como a Sìsifo,esa piedra de sus falacias termina cayèndosele al despeñadero y tendrà que subirla de nuevo,ad infinitum.

Porque la vida no es nada,y les corresponde a los hombres darle un sentido; y la vida serìa ese absurdo del Sìsifo camusano, si no pudieramos ejercer la elecciòn que le de sentido y valor.

Y es que,aunque dios existiera, todo esto no cambiarìa porque es necesario que el hombre se encuentre a sì mismo y se convenza de que nada puede salvarlo de si mismo ni de su libertad,y què sòlo los actos que elija le daràn significante a la vida.

Entonces pasa que un humanista que elige actuar por el bien de los otros,no es llevado por la mala fè,ni la soberbia o el protagonismo de creerse superior a otros,ni es un mero impostor que sòlo busca el reconocimiento de los otros.
Un humanista es un hombre de buena fè.
Un humanista es un existencialista.
Y su postura es profundamente ética.