miércoles, 11 de marzo de 2009

Abuelos tristes....


“Me trajeron aquí. Creo que ya estoy mejor. De no haberme abandonado mi hija, un día me hubiera suicidado como mi otro hijo me lo pidió”
Josefita. A sus 85 años no tiene a dónde ir.


“Ya no puedo ni peinarme desde que me dio una embolia y mi hijo me echò a la calle por inùtil”.
Jovita de 76 años que sólo puede moverse auxiliada de una andadera, pues pierde el equilibrio.


"Lleguè a vivir a mi casita de cartòn hace como 10 años. luego de que ya no pude pagar la renta de 450 pesos en una vecindad de mi sobrino,y por eso me pegaba. Y en mi casa de cartón ya nadie me cobraba nada ni me pegan tanto”.
Panchito, 89 años,zapatero remendòn.


Rafael:,"Yo trato de salir todos los dìas a trabajar como cuidador de unos perros y unos gatos,a pesar de la debilidad de mis piernas,me gusta ser ùtil...."
Su esposa Luz Marìa."Mejor ciega,asì no veo la maldad humana".
Rafael con artosis y Luz Marìa,ciega,de 78 y 72 años,respectivamente,ambos viven de los 750 pesos de una tarjeta que les da el gobierno del DF desde hace poco tiempo,pero antes pedìan limosna en Naucalpan..Ambos aprendieron a leer y a escribir en tres meses,antes de que ella se quedarà ciega .



"Mis nietos me sacaron porque querìan mi casa tan bonita por un pueblito lejos,y me dejaron por Naucalpan por las fàbricas creo,y de ahì me perdì...no recuerdo dònde està mi casa,ni me recuerdo bien de todo mi nombre...creo es Delia,pero no sè..."
Delia X. de 89 aproximados,con Alzhimer.



Estas historias forman parte de miles de historias màs,que nos dan cuenta sobre la lamentable situaciòn de los derechos humanos de las personas adultas mayores en Mèxico.


Los ancianos en ese paìs ahogado por diversas crìsis, tienen pocas posibilidades para resolver sus necesidades y problemas por su situación de vulnerabilidad y no tienen ningùna posibilidad de bienestar ante la indiferencia gubernamental,social y familiar.

La discriminación hacia los viejos en Mèxico se refleja en el estereotipo de la enfermedad, improductividad, ineficiencia y pérdida de capacidades intelectuales y físicas y se les margina totalmente.

Sin familia que los apoye ni posesiones, en condiciones de abandono y desnutrición,estos ancianos deambulan en las calles y los albergues hasta que mueren.Algunos ancianos viven en casas de cartón con pisos de tierra, prácticamente en el desamparo y la zozobra, porque no tienen ni para mal comer, ni dinero para conseguir las medicinas que necesitan, ademàs de que muchos viven en zonas suburbanas de alto riesgo por inundaciones o deslaves,y lògico,carecen de servicios médicos o pensiones ni tienen familia ni patrimonio, por lo que literalmente viven en la calle.

Estos viejitos vivìan de un asentamiento irregular que estaba en la zona industrial de Naucalpan, eran un grupo de siete adultos mayores que pràcticamente sòlo esperan la muerte, como sucediò con su vecina Juanita, quien falleció en septiembre del 2008, después de varios días sin comer y a la que los paramédicos del Estado de Mèxico se negaban a trasladarla a un hospital “porque estaba desnuda, sucia y apestaba”.

Se le bañò y aun asì no querían subirla a una ambulancia, en la que finalmente,por medio de un soborno,llevaron al Ministerio Pùblico,sin saberse porque,y ahi permaneciò casi ocho horas afuera de ese Ministerio Público, hasta que un licenciado saliò malhumorado y por medio de otro soborno, certificò su condición de abandono para dar la tutorìa a una activista y a dos mèdicos de MdM, para que la pudieran atender en un hospital privado, donde murió dos días después de neumonía y anemia.




El DIF "no tenía conocimiento" de este núcleo habitado por ancianos que viven en condiciones de extrema pobreza .

En México existen siete millones de personas con más de 60 años de edad (7% de la población total), y se estima que para el año 2025 habrán 17 millones, lo cual se debe a la disminución de la tasa de natalidad, por un lado, y al aumento en la esperanza de vida de los mexicanos, la cual es actualmente 72 años.

Ello significa que los recursos para este sector de la población deberán multiplicarse, hecho que en la realidad se antoja sumamente difícil por la situación económica del país y, sobre todo, por la carencia total de interès de esa sociedad por sus abuelitos.

Entonces,ante esto,sòlo nos queda realizar la acciòn directa,porque esos ancianos nos necesitan a todos con urgencia.