martes, 24 de marzo de 2009

El patàn...



Entre los prototipos mexicanos dignos de estudio,sobresale uno: el patàn.

El patàn es aquel sujeto que no conoce el respeto ni tiene empatìa por nadie en el primitivismo de sus emociones,y en lo burdo de sus acciones.
La patanerìa es una conducta estridente y majadera.

El patàn demuestra en su tono barbajàn hacia los demàs la decadencia moral que lleva en su interior,ademàs de mostrar mìnimos recursos expresivos y por eso es que cae en lo vulgar y comùn.

Es cierto que es un esfuerzo para algunos,ser corteses, pero serlo demuestra que se posee control sobre sì mismo.

Al principio de la 2a República española,los maestros comunistas y anarquistas enseñaban en los liceos de Barcelona, como una asignatura importante, la urbanidad como parte de un programa educativo que formara una sociedad mejor,una utopìa en donde el respeto y la empatìa fraternizara a todos en una conviviencia pacìfica y gentil.
Y es que esos maestros sabìan que la gentileza en el trato crea un ambiente confortable,de respeto, de paz y serenidad, y està muy unida al nivel de educaciòn y al desarrollo intelectual de la persona.

La amistad, la cultura, el diàlogo,la igualdad,el respeto,la alegrìa,y el intercambio espiritual no florecen sin la cortesìa, es un valor que no cuesta nada y da mucho a cambio.

La cordialidad y la gentileza nos vuelven fraternos,y enriquecen nuestros sentidos y despiertan la solidaridad.La gentileza nos da la delicia de imaginar una vida buena.

Y es que aunque algunos suponen en la cortesìa una actitud hipòcrita,y la asocian con las èpocas monàrquicas,estàn en un error. La cortesìa deviene del tiempo de los trovadores,de esos años en que la peste igualò a nobles y plebeyos con la muerte,y en esa igualdad dràstica,nadie tuvo que ser dèspota o grosero con los demàs para demostrar poder.

Entonces se estableciò un còdigo eurìstico y voluntario,llamado el "buen amor",en el cual se señalaba que el respeto y la gentileza son virtudes que nos hacen mejores personas.
La cortesìa no es un asunto de costumbres vàcuas o acartonadas,sino de cordialidad.
Ser cordial,como su nombre lo indica,es actuar con la bondad del corazòn.

Cuando una sociedad se vulgariza en extremo es síntoma de ignorancia y decadencia. Una sociedad de patanes està retornando a la època de las cavernas en dònde la brutalidad y la ignorancia imperaban.
Simplemente, el pueblo refleja en su patanerìa la pobreza de su vocabulario y la mediocridad de su sentir.

Por ejemplo,los esquimales tienen más de treinta palabras para describir la nieve. Tanto abunda y está tan presente que hay muchas formas de describirla. Y hay pueblos que siempre estan creando neologismos,demostrando su inteligencia y su creatividad.

Pero algunos pueblos, lamentablemente, adoptan los modales vulgares de sus dirigentes. Como en Mèxico donde las patanerìas del señor Fox que fuè su presidente,se pusieron de moda,y hubo un momento que hasta sus detractores repetìan tontamente sus "frases cèlebres",que resultaban de una miseria moral e intelectual patèticas.
Tambièn se da que cuando ese tipo de gobernantes o comunicadores de masas, por miedo no quieren pronunciar una palabra específica por temor a la desaprobaciòn o por que simplemente estàn mintiendo, se las ingenian para usar un eufemismo cìnico,como el señor Fecal,que al usurpar la presidencia de Mèxico,recurriò a una vulgaridad aberrante al decir: "soy presidente haiga sido como haiga sido",y el pueblo repite tal "ocurrencia" haciendose eco a la simpleza e ignorancia de ese sujeto. Lo mismo pasa con programas de televisiòn,cuyo elenco carece por completo de preparaciòn y cultura,y asì,la gente repite los modelos mediocres que ve y oye,volvièndose ecos,y tomando esas actitudes y maneras de expresarse como bandera de "orgullo" ser patanes,como identidad ruinosa ser unos vulgares sin inteligencia. En realidad lo que padecen estos sujetos es un disturbio de personalidad llamado agresividad pasiva con complejos de inferioridad sexual masculina.

Es muy comùn ver a un sujeto patàn teniendo buenos modales ante los desconocidos o los extraños de modo hipòcrita,pero en la intimidad,donde el respeto deberìa imperar màs aùn por el cariño y concideraciòn a nuestros seres queridos,resulta que ese mismo sujeto,usa un lenguaje soez y ofensivo,y tiene desplantes burdos,a nombre de algo que èl supone que es "la confianza".
Esa actitud es totalmente hipòcrita,y se dice un refràn para describirla: "candil de la calle,oscuridad de la casa",y asì es.
Usan la cortesìa de modo sometido con los que tienen màs poder,o con los extraños,como modo de cuidar no se que "reputaciòn".

Pero con sus personas de "confianza",novias,amigos,maridos o hijos, usan modos y lenguaje lacerantes y ofensivos ya sea en "broma" o en serio. Y los repiten como "chiste",como si la vulgaridad diera risa.
La consideran divertida.
Se refieren a sus exnovias,como "arañas",a los que fueron sus amigos como "pendejos",llaman a las mujeres en general "pinches viejas",a los mexicanos de piel morena y de menor estatus "nacos",a los mexicanos de primera generaciòn y piel clara "gachupines",a las embarazadas "panzonas",a las chicas vìrgenes "quintos",a las novias "nalgas",a los homosexuales "maricas",a las empleadas de casa "gatubedas",etc,etc.
Y las actitudes del patàn,cuando no habla,es que no habla,en un silencio hostil,o simplemente no te da la menor atenciòn a lo que dices,castigandote con el làtigo de su indiferencia condescendiente,como si lo que estàs diciendo fuera una absoluta tonterìa. Asì los patanes levantan muros,porque el resultado de esa sordera fingida es que efectivamente,dejan de oir,porque ya no se les dice màs nada,al darnos cuenta de que no tiene caso hablar con cavernarios de atenciòn dispersa.

El patàn es un ofensor cuya barbajanerìa refleja una tremenda inseguridad en sì mismo de un sujeto sumamente torpe para relacionarse con su entorno y que necesita hacer desplantes para afirmarse a sì mismo,pero lejos de lograr eso,el patàn siempre provoca una reacciòn de desprecio en las personas sensibles y cultivadas.

Por eso son desastrosos los efectos de la ausencia de amabilidad. La descortesía, rudeza, chabacanería, los tonos agresivos y el no ser capaz de ponerse en los zapatos del otro no agradan a nadie y sí pueden generar desprecio, odio y violencia.

Muchos amores y amistades terminan,tambièn hay oportunidades positivas que se pierden,y sobre todo se genera un ambiente hostil al rededor del patàn. Por eso hay tanta gente solitaria y triste en Mèxico,porque han roto el puente que significa la amabilidad.

La cortesía no es esa hipocresìa acartonada o rìgida y menos falsa,que se muestra en la tele,sino que la cordialidad ocurre cuando los instintos de agresividad animal son dominados por la razòn y la templanza,y es cuando conocemos la verdadera elegancia espiritual de las personas, cuando el respeto a los otros viene de adentro, la cortesía es genuina y se expresa con alegrìa.

Hay sujetos malencarados y ariscos que con su sola expresiòn nos hacen sentir que algo les debemos,que somos sumamente despreciables,y que estamos de sobra en el mundo.

Los encontramos por todas partes, desde el vecino que no saluda al cruzarse con nosotros en el portal, como el avinagrado buròcrata o la cajera grosera,o el amigo que nos ignora olìmpicamente cuando màs lo necesitamos y cuando estamos màs consternados contàndole nuestro problema saca una broma pedestre cambiando el tema de modo brutal,mostràndonos que para èl no valemos absolutamente nada.

O cuando el taxista pone a todo volùmen su radio con mùsica atronadora,sin miramientos para los oìdos del pasajero,o cuando los excursionistas dejan toda su basura en el bosque,o se orinan apagando la làmpara botiva del soldado desconocido en Paris,para celebrar que la selecciòn mexicana llegò a octavos de final...

La vulgaridad y la brusquedad en el trato de esos sujetos no es privativa de nadie en particular: se ha extiendido por todas partes de Mèxico como una epidemia. Se dirìa que las relaciones personales en ese paìs se han vuelto superficiales, fugaces y banales,pero sobre todo convenencieras.

Esto es: si tienes poder o dinero,te fingen un respeto sometido,pero si no lo tienes,lo màs probable es que se porten majaderos en dònde sea: oficinas,hospitales,metrobuses,y lo peor: en los propios hogares.

La gente ahì habla poco, no usan màs de 100 vocablos en el total en sus intercambios,casi sòlo por fines pràcticos, en situaciones donde lo que se persigue es tramitar un asunto y no se interesan por èl otro ser humano,no desean conocerle y mucho menos confraternizar con èl. No se preocupan por decir una palabra agradable porque con un simple ademán brusco ya conseguen lo que les interesa que es la transacciòn econòmica.

En lengua coloquial se le dice educaciòn, aunque también tenía otros nombres: cortesìa, gentileza, civilidad.
Se llamaba asì porque eran los padres y los maestros los que enseñaban a dar las gracias,a pedir por favor,a no ser hostiles.

Y no se trata de reglas estiradas y presuntuosas relativas al empleo de los cubiertos o frivolidades zafias de ese tipo,sino de una convención mucho más simple, menos farsante,ya que es una virtud independiente de la clase social,la fortuna o el orìgen,es algo tan bàsico que està al alcance de cualquiera,y es tratar bien al pròjimo. Sòlo tratarlo bien.

Pero si a un patàn le pides gentileza,tendrà seguramente estas reacciones:
1.Estupor, como si se le estuviera hablando de una extravagancia incomprensible al pedir que se le trate bien a uno.
2. Indignación, como si pedirle buenas maneras fuera una impertinencia y un insulto para el sujeto patàn.
Lo más probable es que a uno le caiga una lluvia de ofensas o burlas del patàn ante la peticiòn de un poco de cortesìa.

Los patanes padecen la incapacidad de la autocrìtica,porque si un sòlo dìa se miraran en un espejo,se encontrarìan tan desagradables,que seguramente,si no carecieran de caràcter, cambiarìan su conducta.

Los patanes estàn inflados de sì mismos,su rufianerìa habla màs de una falta de caràcter,una falta de gobierno de sì mismo,de una carencia de formaciòn,que de varonìa o arrogancia...en realidad los patanes no son màs que payasos que con gracejadas vulgares,desean tener presencia,tan ìnfimos se saben.

La minusvalìa comunicativa del patàn lo hace incapaz de tender puentes de afecto y comunicaciòn real hacia los otros. Su comportamiento es consecuencia de esas carencias,que surgen como sìntomas de otras dolencias de raìces màs hondas...


.