miércoles, 11 de marzo de 2009

Lasciate ogni speranza…


Algunos viandantes pasan de largo,dando un rodeo para eludir un bulto de cobijas, sucias y mojadas, arrebujado en un quicio de la calle.
Ni voltean a ver aquello tan mugriento y tan feo que ademàs apesta,y para que amargarse la vida con algo irremediable y ellos porquè tendrìan que hacer algo,no? y es que son màs atractivos los escaparates de las tiendas,tan bonitos,verdad? Y a lo que van es a comprar,no a ser madres teresas,porque Calcuta està muy lejos,y se hace tarde,y cierran la plaza y con esta lluvia,còrrele,que nos mojamos!...

Y dejan atràs el bulto,que es una ancianita de 84 años que agoniza...morirà de frìo por la noche...

Pero los que la eludiaeron en su camino por ir a las tiendas,estaràn esa misma noche viendo la tele,muy satisfechos de sus compras del dìa...y se preocuparan levemente con el noticiero,o estaràn felices de la vida chateando en el msn y oyendo el disco de moda que compraron esa tarde de lluvia,encerrados en si mismos,en sus problemitas mediocres,ocupados ùnicamente en sus mezquinas y mìnimas vidas,que no sirven para nada màs que para consumir, sin ver màs allà de sus narices...

La superficialidad,es la mera apariencia,las formas cambiantes que percibimos a primera vista.

La sociedad capitalista vende una aparente felicidad y bienestar, pero en el fondo, esto no es más que un simulacro.

La vida social está contaminada, pero nosotros nos intentamos engañar observando la capa somera,que parece atractiva,de lo que nos ofrece el sistema.

La miseria y la desesperanza ya casi no conmocionan a nadie,esta se a vuelto una poblaciòn de insensibles.
El entumesimiento de sentimientos es la causa del egoísmo y la injusticia imperantes en nuestra sociedad.
Muchos piensan que viven en una burbuja que nunca se puede romper: el capitalismo ha cambiado el concepto de verdad por el de estabilidad o el de seguridad.

A muchos les es indiferente lo que pasa realmente con los otros seres humanos, sino que desde su còmodo sofá, con la llave echada en el cerrojo de su cerebro, rumian autòmatas lo que les inventa la televisión o la prensa del règimen,tan ajenos e insensibles a los problemas de los demàs como si fueran una divertida novela de ficción.
Mueren niños de hambre a diario,ancianos desamparados viven sus ùltimos años en la inopia y la enfermadad,solitarios...jovencitas son violadas,torturadas y asesinadas ... y a la mayorìa les da igual.
Es como si lo consideraran un universo paralelo que no les afecta, una realidad lejana que nunca les tocará vivir.

Por ejemplo,tratemos de pensar un segundo en esa otra perspectiva de la realidad: la de esos ancianos vagabundos, los desheredados de la vida y de la muerte.

Su sustento se basa en pedir limosna en la calle, sentados en el suelo.
Notèmoslos: pasan absolutamente desapercibidos para el resto de ciudadanos, que ni se inmutan al encontrar allí a una persona y de esa edad en semejantes condiciones.
Si tiene frìo,si la lluvia la moja,si tiene hambre,si le duele algo por su enfermedad o su edad,si necesita llorar de desolaciòn por la dureza del corazòn humano...
Lo que duele realmente es cómo trascurre la vida de esos seres humanos, olvidados por el resto de la civilización, condenados a tener que pasar sus ùltimos días con hambre,con frìo,con mugre y enfermedad,en soledad total,y en el mas bajo nivel,tirados en el suelo, casi como deshechos.
Los burgueses, en cambio, se mueven con la cabeza alzada con la seguridad del que todo lo tiene. Creen que el que está tan abajo como esos ancianos no sirve,no compra,no produce,no es ùtil en el mercado,y hasta estorba,se ve feo,ensucia la apariencia juvenil y limpia de las avenidas.
Y la clase media?
Lo que hace es idolatrar al que supuestamente es mejor que ellos. La jerarquía superficial del que tiene dinero y poder es lo ùnico que ven,sin importar la historia de las personas,y entonces la clase media solo aspira a ser como los ricos. Y no quiere cambiar nada por esa vana esperanza de pertenecer un dìa a la clase alta.
Claro, es que intentar cambiar las cosas exige estar dispuesto a esforzarse,a sentir, a profundizar,y en eso no quieren involucrarse. "Todo es mas bonito por arribita,sin rascarle" "Para què sacarle ruido al chicharròn", "Para què tanto brinco estando el suelo parejo"

Y el gobierno espurio,siervo del neoliberalismo, y sus còmplices,los empresarios delincuentes,trabajan precisamente para eso: intentan seguir empobreciendo a los más pobres para ser más ricos. Y si hace falta, se puede deshechar a seres humanos,marginarlos,abatirlos, con el fin establecer una sociedad de mercado en la que todos seamos consumidores o empleados de sus fabricas ya que lo único que buscan es el beneficio propio sin importarle el sufrimiento de los màs desamparados.

Nuestro deber ante tantos atropellos es,mìnimo,alzar la voz crítica,y señalar la evidente injusticia social.Lo grave del asunto es que la comunicación social está en una franca decadencia tambièn, los medios "libres" tambièn estàn flotando en la insoportable levedad del ser,navegando en ocèanos de frivolidad,superficiales hasta la naùsea,los medios independientes ven la motita de polvo,y evaden mirar la tormenta de arena que tienen ante sì,pues es màs còmodo ser rebelde de gabinete,parecer de una izquierda "razonable" y polìticamente correcta. En resumidas cuentas,les faltan cojones para decir la verdad y exigir,a diario,a cada momento una justicia que urge ejercer con esos ancianos antes de que se mueran.

Ahora bien,tambièn es importante entender el estado de anonadamiento de muchos mexicanos.
Ya no hay conciencia sino moda, ya que nuestro ritmo vital,nuestras comidas,nuestras diverciones,nuestras opiniones,nuestros anhelos,son impuestos por la oligarquìa. Pero por que lo permitimos.
Muchos son conscientes de ello, pero no hacen nada para cambiarlo.Esperan algo,una iluminaciòn celeste,un llamado extraterreno,la erupciòn de un volcàn,o sepa que. Dicen que las cosas van a cambiar pronto,pero para cambiar las cosas se tienen que realizar acciones para ello,y ellos siguen haciendo lo mismo,idèntico,a lo que han hecho durante muchos años anteriores. En la inercia de la rutina,pasan junto a los ancianos callejeros y ni los ven.
Y asì sueñan que habrà un cambio?
En Mèxico,el compromiso aterroriza, creen que la libertad es tener oportunidad de comprar muchas cosas sin que nadie les moleste, pero ser libre de verdad es elegir entre actos que tengan significante en nuestra conciencia, y orientar en esa elecciòn nuestra vida.
Sòlo se puede elegir al verse involucrado,pero nunca se elige lo que no se ve o no se quiere ver. Muchos mexicanos confunden la vida,vivir,con el mero trancurrir de los dìas,pagando deudas,y comprando.
Eso es vivir superficialmente,temiendo sentir,temiendo comprometerse,involucrarse con otros seres humanos,y trabajar juntos en esa empresa que se llama vida.

Y mientras seres superficiales y egoìstas caminan acelerados por las avenidas camino a las tiendas,hay un mundo que sufre,que medra en los botes de basura para comer,que padece frìo,que duerme en el asfalto sobre cartones,un mundo anciano y enfermo que nadie ve,hasta que finalmente muere con la convicciòn de que esa sociedad tan a la moda,tan bien vestida,tan perfumadita,tan polìticamente correcta,en el fondo,es una mierda.


Serìa bueno dejar de creernos comodinamente las mentiras del poder,de la televisiòn,dejar de comprar porquerìas,dejar de decir solamente lo aceptable,dejar de aparentar que somos muy centrados,muy decentes,y por un dìa al menos,tratar de ser màs humanos y sentir condolor con los màs desamparados de la sociedad y unidos,aplicar la acciòn directa,sin esperar ya que venga un cambio de la extratòsfera,sino hacerlo ya.

Hagamos la revoluciòn poco a poco,nosotros mismos,y el primer paso es detenernos: verlos,notar que existen esos ancianos desamparados.
Escucharlos,y hacerles saber que aunque hayan abandonado toda esperanza,
nosotros aùn la tenemos y la compartiremos con ellos.


Luego ya vendrà la demàs ayuda.