miércoles, 1 de abril de 2009

Tù,inmerso en tu propio Tù,entèrate...



El egoismo es tambièn un entrenamiento que aplica el règimen capitalista al pueblo. Es como una ceguera colectiva,como la que describe Zè Saramago, impuesta desde el poder,que no nos permite ver más allà de nosotros mismos.

Cuando cada cual busca su propio bienestar sin pensar en los demàs nos volvemos enemigos del vecino,del colega,de la misma pareja,de los padres y de los hijos. Cuando lo importante es la realización personal y vivir para adquirir cantidad enorme de objetos suntuarios para sì mismo. Cuando las premisas que parecen regir la vida son: "Goza" "Eres el mejor si usas tal objeto" “Satisface tus propias necesidades”, “Busca tu realización personal”… todo esto sin preocuparnos si en el proceso atropellamos al otro.
Pero el estado decadente de la sociedad revela que cada vez los corazones de la gente se adaptan cada dìa màs a no mostrar interès,gentileza o afecto por lo que los demàs viven.

Mèxico està lleno ahora mismo de personas que son ofendidas, atropelladas y explotadas y nadie las defiende. Las relaciones de poder que en esta sociedad permite las injusticias sociales, las relaciones familiares quebradas, las terribles condiciones de pobreza en la que viven la mayor parte del pueblo frente a nuestra indiferencia, son muestra puntual del egoismo que analizamos.

La enajenaciòn actual a la que nos induce el capitalismo nos quiere solos, quietos,miserables,vacìos,consumiendo hasta el hartazgo, al final de un camino sin ilusión que se transforma en un sepulcro con televisiòn y cocacola, muertos en vida,mascando nuestra frustración y egoísmo estèril...

El pueblo de la Utopìa posible es una comunidad de iguales,un espacio donde la convivencia en armonìa y equidad,y justicia,haràn que todos estemos bien,existiendo el amor socialista donde todos los ciudadanos tengan como fìn,no servirse,sino servir al grupo,y en el grupo,al pròjimo.
Los egoistas dudaràn: "Quièn es el projimo?"

La respuesta es:

"El pròjimo es uno como tù mismo,pero sufriendo,necesitando,con hambre y frìo,tu mismo,enfermo y abatido...y sòlo cuenta contigo.Asì que no te hagas pendejo con tu "y yo porquè?" y actùa por su bien...Entèrate Tù, inmerso en tu propio Tù: hay vida màs allà del corralito de tu ego..."

Cuando todos abramos los ojos y veamos màs allà de nuestros chatos y tediosos egos,veamos màs allà de nuestras fronteras mediocres,cuando veamos màs allà de la filosòfia barata que justifica acciones sin ètica, descubriramos La Vida,la que necesita sanarse,restaurarse,alimentarse,educarse,y sobre todo,amarse.

No podemos contagiarnos de egoismo. Porque es una enfermadad indivudual y social,por ejemplo, segùn Freud, el egoista padece un trauma en la etapa sádico anal. La fijación en esa etapa produce un modo de relación sadomasoquista y un apego desmedido por los objetos y el dinero (símbolo de las heces) del cual no quiere desprenderse, por placer, recreando el mismo placer infantil que le producía la contención de las heces.
Quizà por ello,el egoista se comporta tan amargado,como si siempre estuviera estreñido,en paranoia severa de que no se le "quiten sus cosas",de que no se le nieguen sus placersitos,de que no se le afecte en lo mìnimo la rutina de "su tiempo",etc...
Pero de todas maneras,la caga...
Porque si el egoista persiste en encerrarse en su mundito tan pequeño y hermètico,con la pretensión de usar a los otros para su propio beneficio, manipulàndolos como objetos,indiferente a los sentimientos de los demàs,habrà colaborado eficazmente para apestar el mundo,para hacer de èl un lugar de odio.
Y su vida se volverà agria,miserable y vacìa intentando sin lograrlo jamàs,llenar su vida con objetos que lo remitiràn a su soledad,intoxicado de sì mismo.

Y por ùltimo,queda decir que no necesitamos que haya un gran temblor de tierra,o que un àngel lance un rayo reparador a la piedra en nuestro corazón, sòlo necesitamos algo sencillo:
Ponernos en los zapatos de otro ser humano que necesite amor,por un segundo,y comprenderemos nuestra propia y enorme capacidad de amar...

Comprenderemos como el Gigante Egoìsta de Wilde,que entendiò que sus bellas flores no servìan de nada,si nadie las disfrutaba,y fuè cuando abriò su jardìn a los niños pobres de la aldea ...y por primera vez sintiò la alegrìa del Amor genuino...


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