domingo, 26 de abril de 2009

Pero...què hacer con el miedo?


Ya sabemos que las estridencias no ayudan nunca en nada.
El capitalismo se impone usando las estridencias y el miedo como un referente estructural totalizante,como una estrategia de control social.La incertidumbre es inherente al sistema capitalista,por eso crean contextos de posibles amenazas, reales o imaginarias.
Asì crean los capitalistas la ilusiòn de que estamos solos, que la organizaciòn y movilizaciòn social no existen sin ellos, o por lo menos carecen de sentido. De lo que se trata es, desde el poder,de resquebrajar toda forma de tejido social. Para ello el sistema recurre a diferentes estrategias, una de ellas: crear los marcos interpretativos que constituyan y legitìmen las representaciones del miedo atravesando lo más colectivamemente social hasta lo más intimamente personal .
Se conforma así la cultura correspondiente al modelo capitalista. Asì que no debemos menospreciar las cosas estùpidas que se presentan en la televisiòn, pues estas cosas son, en realidad, muy importantes en la medida que ocultan cosas dañinas. Las representaciones de la violencia cotidiana, ocultan la violencia estructural a que asistimos en los últimos años,los gritos de alarma de locutores zafios,la cotrainformaciòn negativa en campañas atosigantes...
Sòlo a manera de ejemplo, desconocemos la cantidad de víctimas que han muerto por desnutriciòn en Mèxico, o la cantidad de personas infectadas con SIDA ...
Nos sorprendemos ante lo anecdòtico y aceptamos lo estructural.
Si no contamos con nadie, todos somos una amenaza para todos, en particular los extraños, los inmigrantes, las minorías (donde también caben los desplazados, los desocupados, los indigentes, los indígenas,los ancianos,los lopezobradoristas,los intelectuales,los venderores ambulantes,los nacos,los chinos,y ahora "los contagiados",etc.etc...). En fin, todo aquel que salga o parezca salir de la norma, de la costumbre, de la rutina, impuesta por el gobierno espurio y sus medios,es motivo de sospecha.
Se desprenden de eso la represiòn y las guerras preventivas. La amenaza se torna en algo difuso pero permanente. Por eso es importante que de cuando en cuando tienda a ocurrir algo, el rito demanda una vìctima, un pretexto.
Es necesario alimentar el imaginario de que se corre peligro,y que sòlo el gobierno usurpador podrà mantener la paz o la salud de la sociedad,para mantenerse asì en el poder,asi es necesita alimentar el miedo con experiencias que la gente comente y retroalimente. Esta es una de las funciones de los medios de comunicaciòn de masas: con su alarmismo y sus estridencias fuera de toda prudencia,con su ignorancia supina o intensional sobre temas como virus y epidemias,aterran a la poblaciòn con peligros abstractos...
Para hacernos creer que si no podemos protegernos por nosotros mismos, es necesario que alguien nos salve, volvemos asì a las representaciones de la polìtica y del poder màs primitivas: el mesianismo,el totalitarismo y el autoritarismo. Frente al miedo, a las amenazas extrañas, desconocidas, cobran significación los ejércitos con sus tanques, los policías con sus perros, las càrceles y los manicomios.

Històricamente, una de las premisas fundamentales de los estados totalitarios y fascistas, ha sido mantener bajo estricto òrden y control el comportamiento de la poblacion, la que ante el terror y miedo, facilita al gobierno la implantaciòn y gestiòn de sus polìticas econòmicas, sociales, militares o judiciales. Carl Schmitt, uno de los pilares de la teoría nazista y neo-conservadora, menciona que entre la poblaciòn siempre se debe mantener una imagen enemiga, para poder dirigirla y manipularla.

Desde los temores a los infiernos bìblicos, las amenazas comunistas, los armamentos nucleares, al narcotràfico,el terrorismo,y epidemias como la actual, el estado capitalista,sus instituciones espurias,y las oligarquìas siempre se han visto beneficiados con la cultura del miedo, independientemente de quien la haya provocado, y siempre han sido respaldados por medios masivos. Estos ùltimos se convierten en una especie de terroristas informativos, al repetir amenazas constante y tenazmente, tanto, que la sociedad termina aceptàndolas y creyèndolas, y eso es justamente lo que las hace funcionales.

El estado neofascista, ante el terror social, tiene la oportunidad de crear las condiciones de culpabilidad y desplegar todo su poder, en aras de combatir ese mal que la sociedad ahora reclama eliminar. Pero a su vez, impone un precio sutil y perverso. la unidad nacional, la unidad para con las instituciones, la unidad para salvaguardar la seguridad nacional, la unidad con los gobernantes, la unidad, la unidad, la unidad…, un mensaje subjetivo, que en el fondo busca legitimar sus acciones aprovechando la coyuntura surgida del miedo social provocado.
Se reconoce que ante el miedo, el ser humano reacciona reinterpretando la realidad inmediata, conducièndolo hacia un cambio de conducta, caracterizado por el apego irrestricto al òrden instituido, que puede llegar a convertirse en obediencia ciega. De igual manera, conlleva al acercamiento sumiso con la autoridad, en teorìa, responsable de salvaguardar su integridad. De esta manera, cualquier acciòn que realice el estado encaminada a restaurar la paz o la salud perdidas –invasiones, etnocidios, militarizaciòn, violaciones a los derechos humanos, virtuales toques de queda, desapariciòn de garantìas individuales, etc.-, es aceptada docilmente por el pueblo, aunque lo que siga, sea una dictadura.

Cuando el miedo cercena la racionalidad de la sociedad, este tipo de estado de derecha recibe un cheque en blanco y firmado a favor de sus polìticas y cuenta con el pretexto ideal para la represiòn, socavando o previniendo cualquier intento de protesta social que amenace sus intereses o los de sus protegidos.
Asì,unos narcos asesinos o una epidemia desconocida,son la excusa perfecta e indiscutible para continuar con el control social, para invadir pueblos en busca del destino manifiesto, o para crear planes que buscan la extensiòn de sus saqueos del patromonio nacional apoyados en el poderìo militar, planes que implican,por ejemplo, compras de medicamentos para favorecer a monopolios farmaceùticos,deudas externas impagables,e injerencias, con fines oscuros,de otros paises.
Así pues, un problema que es netamente de caràcter sanitario, de salud pùblica y derivado de problemas sociales como la iniquidad social y la falta de justicia, entre otras cosas, de manera inexplicable pretende solucionarse con medidas de terrorismo de estado,atemorizando a la poblaciòn de un modo brutal con alarmas exorbitantes usando la tele,la radio y los periòdicos como armas de ataque,sin dar màs soluciòn que el aislamiento social frente al televisor,ya que ni siquiera vacunas o medicamentos gratuitos,como mandan los derechos humanos por la salud,brindan a la poblaciòn.
Ni brigadas de salud o educativas,vaya,ni tapabocas..(y si los dan es de modo totalmente extemporàneo y ridìculo,y para sus fines polìticos).
Lo que dieron,dan y daràn es sòlo miedo y màs miedo...eso es todo:Miedo.
Y logran,tristemente, afectar a muchos,que viven atenazados por los terrores y miedos difusos, que se le pegue la gana al gobierno espurio generar a travès de la alarma,la desinformaciòn intensional o la incertidumbre...
Asì,la gente està atrapada en todo lo que le podrìa suceder,sin notar lo que en realidad le està sucediendo...
Algùn Mèdico sin Fronteras nos comentò que en situaciones-riesgo de salud comunitaria,mata màs el miedo que la enfermedad en sì...


Pero entonces...qué hacemos con el miedo?
Desprivatizarlo, desmitificarlo, desordenarlo, desautorizarlo, no tenerle miedo.Que sepan los espurios burgueses que los conocemos,que a ellos se les ve el miedo real en la cara y sus gritos alarmistas y estridentes no nos amedrentan, y que no nos va paralizar, puesto que si lograremos derrocarlo,porque sus fantasmas se disuelven en la fuerza de nuestra respuesta colectiva. Que ya sabemos que se esconde en la tele ,tràs los recovecos de nuestra soledad. Y por lo tanto haremos lo posible para no estar solos, y sobre todo para que nadie se sienta solo o sola, para que funcionen nuestras redes solidarias, los llamados telefònicos amistosos, la mano tendida,la ayuda solidaria y la autogestiòn.
Asì lograremos ponerlo en retirada con la fuerza colectiva que nace del encuentro de nuestras miradas, nuestras voces,nuestras brigadas autogestivas, nuestra entereza y nuestra sensatez, y, enfrentando al miedo, y a todas las otras caras perversas del poder,con valor,en la fèrrea lucha cotidiana de la libertad de nuestro kamino rekto,lograremos hacer otro mundo en el que valga la pena vivir.

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