lunes, 25 de mayo de 2009

Con "v" de vacìo...


Orson Welles como Otelo (1952)

Encontrarnos con el estado mental vengativo de otra persona por fuerza nos golpea.Cuando somos vìctimas de una venganza,la primera reacciòn es de sorpresa,pero la segunda reacciòn es,curiosamente,la de regresar el golpe.
Entoces,de venganzas en venganzas,algunos sujetos malviven cristalizados,petrificados,esperando,acechando a que el plato frìo de la vendetta los nutra.

Los estados mentales vengativos logran, aparentemente, que el sujeto vengativo se sienta poderoso en lugar de dèbil, y crea ser omnipotente,como un semidios,y suponga que esa alegrìa mòrbida por el mal ajeno sea un "placer", pero atrapado en una preocupaciòn ìntima por la culpa y la inseguridad de saber,en el fondo,que el ofensor no merecìa tanto odio...Pero no ceja,vilipendiando de acto o palabra,a esa persona,despechado crònico,evidenciando un intento inquebrantable de esforzarse incansablemente por ese despecho que la persona vengativa siente como justicia.

El estado mental vengativo medra suspendido en el tiempo. El vengador parece estar detenido eternamente en el momento de la herida inflingida por el supuesto ofensor.

Estas ideatorias vengativas,ofrecen al sujeto ventajas defensivas a su ego,y justificaciones descabelladas para tener conductas antièticas y destructivas,pero tras esas justificaciones,siempre subyace el despecho.

Tambièn es notorio que la "firmeza" que ese propòsito vengativo parece dar a estos personajes,carece de un rumbo real,pues en medio de sus estados mentales desorganizados,humillados e inciertos,todo plan de venganza es azaroso,aleatorio,torpe.


El sujeto obsesivamente vengativo se distrae de su propia vergûenza de ser rechazado,marginado,disminuido,con el ideatorio de la venganza,asì èsta le sirve de mecanismo de defensa para no sufrir su autovisiòn de ser un ser marginable,despreciable,humillable .

Al fabricarse la certeza de haber sido agraviado, de ser receptor de una injusticia, de ser dañado por esa injusticia, y de tener derecho a la justicia,proyecta su propia visiòn de si mismo hacia el exterior,atribuyendo todos esos pensamientos propios,al ofensor,de tal modo que parece estar en la mente de su ofensor,adivinando,precaviendose de todo lo que lo pudiera ofender en el futuro,y preparando su desquite, anulando de ese modo todas las consideraciones prácticas, legales y èticas acerca de hacer daño, no sòlo al supuesto ofensor, sino a las familias,a los amigos,y a los niños que aprenden esas conductas revanchistas,y sobre todo daña al propio sujeto vengativo.

Obsesionado en las injusticias,pero sòlo las que se "cometen" contra èl, logra una autodefiniciòn, que se traza en tèrminos de la ofensa injusta y de la presunción de que ha sido irreparablemente dañado por la supuesta ofensa,y entonces modifica su autopercepciòn de ser humillable,a ser reivindicativo,es,entonces un pordiosero sufriente, convertido al segundo, en verdugo implacable...
El pensar en vengarse lo alivia un poco del sentimiento de apocamiento,despecho, humillaciòn y vergüenza.
Veamos,por ejemplo,la actitud del Otelo,de Shakespeare: El se sentìa viejo,negro,feo,pero cuando estrangula a Desdèmona,se siente poderoso,y justiciero. Pero su venganza fuè miserable,puesto que Desdèmona era inocente.
Pasa tambièn cuando Medea,de Eurìpides,se ve abandonada por Jasòn,que se ha enamorado de la bella Glauca. Entonces Medea,que se siente fea,vieja,obesa,teje un velo de novia màgico que regala a Glauca,en cuanto èsta se lo pone,el velo arde,incendiando a la novia que muere quemada. Despuès de ese crìmen Medea mata a sus pequeños hijos que procreò con Jasòn,sòlo para herirlo a èl.Luego Medea huye de Corinto y Jasòn,vuelve con sus argonautas.

Asì Medea, se vengò,buscàndo "justicia", injustamente,ya que pagaron inocentes por su ira.
Lo mismo que Otelo.

Podemos ver en estas obras,que la raiz de la venganza,es el daño narcisista que sufre el vengativo,al sentir el rechazo,el abandono,el despecho y la herida a su ego,al sentirse humillados y despreciados.

Tambièn vemos que la venganza sufre un desplazamiento de su objetivo primario,cobrando la vida de inocentes. La venganza es un estado perturbado,que intenta de modo desesperado y erròneo,encontrar una reparaciòn del ego,un alivio a la autodisminuciòn. Imposible de lograr con dichas conductas,puesto que los actos vengativos,aunque den la apariencia de planeaciòn y objetivo,son una manifestaciòn de un dolor fijo,de una desconexiòn,de una mente desorganizada y fragmentada que no ve con objetividad el despeñadero de daños y destrucciòn que arrastra al propio sujeto destructivo al abismo de la nada.
Porque despues de que Medea matò a sus hijos,no le quedò nada.
Lo mismo pasò con Otelo,muerta Desdèmona,el queda vaciò,vencido.
Amargos triunfos.

Pero serìa interesante saber de què se vengaban Medea y Otelo en realidad.
Medea fuè abandonada por su padre Eates en el templo de Hècate,desde niña.
Otelo sufriò marginaciòn y rechazo desde niño,por ser negro y huèrfano.
Las dinàmicas del inconciente nos explican la tenacidad de las fijaciones,y de las proyecciones.

Muchas personas vengativas,y esto es recurrente,han sido vìctimas infantiles de abandono,rechazo,marginaciòn,y/o testigos de violencia familiar,divorcios,y resentimientos paternos rancios.
Todo eso genera vergûenza en los niños. Puesto que si los padres tienen esas conductas revanchistas,o los rechazan,o los abandonan,los niños se sienten avergonzados de sì mismos,se culpan de esas situaciones.

En las dinàmicas vengativas la palabra "imperdonable" con ese vago dejo de eternidad,de antigûedad, destaca en las fantasìas de venganza.
De ahì parte la fijaciòn del sujeto vengador,que en realidad se està vengando de algo en su pasado infantil,que proyecta ahora en cualquiera que el concidere su "ofensor".
Otelo transfiere a Desdèmona todo el daño que el sufriò de niño.
Medea hace lo mismo con Jasòn.
Y en esa constelaciòn caòtica y sàdica,el vengativo es un sujeto suspendido en el tiempo,sometido a la herida original,ciego al presente y su circuntancia.

El vengativo,al sentirse un perdedor,desde niño,vive su vida como una guerra,
cuando un bando victorioso humilla a los vencidos,desencadena no sòlo la vergûenza en el perdedor,sino tambièn,la venganza.
Visto asì,se entiende porque algunos sujetos no saben amar,y,avergonzados y autodevaluados,viven para ver pasar el cadàver de sus enemigos frente a sus puertas,o tramando vendettas absurdas,llevados por el despecho y la vergüenza de ser lo que son.

Y su fantasìa de omnipotencia al ejecutar su venganza,se disuelve en la nada,puesto que el acto de "cobrarselas" no les devuelve nada,y su autovisiòn de despreciables se ve aumentada por la propia deshonra de su acto vengativo que les deja las manos y el corazòn,vacìos...


Asì que, el libro de cuentas que es la vida del vengativo, siempre termina en quiebra....


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