domingo, 24 de mayo de 2009

En el pantano de la ira vieja...







Superar el rencor permite que aflore la creatividad, la capacidad de hacer las cosas bien,tener proyectos interesantes,amar la vida, y,sobre todo, no paralizarse.

Habrà,de seguro, varias formas, pero lo primero es darse cuenta de que se siente rencor y tener el valor de enfrentarlo en nuestro corazòn.

Aunque hay un peligro en la lògica del rencor:
se puede pensar que la manera màs natural de superarlo podrìa ser la de expresar,tardìamente, el enojo a la persona que lo generò...pero eso puede ser contraproducente,si esperamos que dicha persona nos de el alivio para la herida.

No lo harà porque no siente tu dolor,ni reconocerà de ningùn modo el daño que ha causado,porque intentarà negar sus tropelìas para salvar su propia autoestima,a costillas de la nuestra,asì que este punto,no sirve para superar el rencor. Descartado queda por salud propia.


Otra forma es perdonar.
O también aceptar el daño psicològico como un aprendizaje,pero sin amargura, porque todos alguna vez hemos sido dañados, pero no podemos odiar por siempre,porque tarde o temprano el rencor terminarà envenenando totalmente a quien lo sufre.

Olvido,y duelo...
Sabemos que podemos recordar a voluntad,pero no olvidar a voluntad...pero quien perdona,olvida.
No hablo del perdòn religioso,hablo del perdòn psicològico:desde este punto de vista,sòlo pueden mensurarse los comportamientos,las conductas,algunos sentimientos y emociones,que nos alegran o nos envenenan la vida.

Con esta idea,sabemos que el rencor es un sentimiento dañino para quien lo sufre porque le esclaviza atàndole a un hecho pasado o a una situaciòn dolorosa sin resoluciòn lògica.

El rencor estorba para mil cosas,por ejemplo:
Marchita la creatividad
Limita la capacidad de obrar
Vampiriza la atenciòn y las fuerzas
Provoca la depresiòn
Genera ideas de violencia
Causa arrugas y reacciones de ira
Amarga
Desanima
Duele la panza y la cabeza
Se maltratan las uñas y los dientes de tanto roerlas
Estresa
Te impide la oportunidad de llenar tu corazòn de sentimientos sanos
Atonta

...Y,sobre todo,aburre estar pensando y diciendo siempre lo mismo...
Una rencorosa es como una diabòlica vaca, maligna y horrenda,
rumiando bilis y escrementos sin descanso...
No es bueno sentirse asì, ni es ètico,ni es estètico.

Pero hay personas que acumulan y cultivan su rencor...
Como que viven para eso,pero sè que sufren inùtilmente.
No es inteligente sufrir asì por algo que pasò hace tiempo,es inùtil:
no sirve para nada,ni corrige nada,ni soluciona nada ese sufrimiento.

Por eso eliminar el resentimiento es una necesidad imperiosa
para ser realmente libre
...para tener un libre pensamiento.

Sentir rencor nos mete en un pantano viscoso del que es màs dìficil salir entre
màs se rumien y mascullen las ofensas pasadas.

El rencor es una ira envejecida que nos aturde la percepciòn y nos hace ver una inmensidad malvada en un ofensor gigante. El rencor nos distorciona.
Quizà es el ego,ahì oculto tras el rencor,que nos dice que somos tan,pero tan inteligentes y valiosos,que es imperdonable que alguno se haya burlado de nosotros...
Y porquè no? A veces nosotros mismos,en nuestra soberbia,no notamos que somos pasta de burla,nos ponemos,creemos,confiamos,ciegamente y sin prudencia,en la persona menos recomendable,aunque todos los signos nos adviertan del daño que podemos sufrir.
En todo caso,no somos tan importantes,ni nuestro ofensor lo es.
Nadie es tan malo,ni nadie es tan bueno,que no merezca de vez en vez,un poco de ternura,o un poco de mofa...

Hay una tercera soluciòn que podemos tomar de la tanatologìa:
Elaborar el duelo,como si hubièsemos sufrido la muerte de un ser querido.
Esto es,en realidad hemos perdido algo al sentir rencor: tal vez la confianza en alguièn que querìamos,tal vez la inocencia,tal vez la esperanza en el ser humano,etc.etc.
Pero elaborar el duelo significa no quedarse instalados en el dolor de esas pèrdidas.
Es decir tratar de resituar los recuerdos. Acomodarlos con sensatez.

Tratar de interpretar de otra forma la ofensa, fortaleciendo la propia dignidad, cambiando alguna de nuestras creencias, teniendo bien presente que ceder a ese sentimiento es aumentar el poder de daño del ofensor.
Es mejor el desprecio,el olvido o el perdòn, que el rencor.
Pero, como todas las intoxicaciones, èsta tambièn precisa de un largo esfuerzo para liberarse de ella.

Y la ùltima alternativa que puede servir para eliminar el rencor,es ser agradecido.
Agradecer que se està vivo,que a pesar de todo,la vida sigue,con sus lluvias,sus dìas luminosos,las sonrisas de los niños y la gente que nos ama,que nos tolera,la vida y los sueños que la acompañan,sigue,dar las gracias por ello.
Las Gracias eran diosas romanas asistentes de Afrodita, la diosa del Amor. Sus nombres son Aglaya, Eufrosine y Talìa. Están tan ocupadas en vivir llenas de alegrìa que expulsan todo resentimiento.
Una persona agradecida no puede ser nunca una desgraciada vaca rencorosa.
Un sujeto rencoroso es un ser desgraciado, esto es, no tiene gracia en su vida ni puede dar gracias. Sólo quien agradezca a la vida lo que tiene ella para ofrecerle puede eliminar el resentimiento del corazòn.

Este es el camino, un agradecimiento infinito a lo que se vive.
Porque se vive,solamente.
Asi que se agradece todo,hasta lo fingido,se agradece tanto como si hubiera sido deveras.

Darè las gracias hasta que,lavada mi mente con olvido de ese pesar caduco, vuelva a ser dueña de mi libre pensamiento...
Gracias...
Gracias...
Gracias...
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