domingo, 24 de mayo de 2009

Los rencorosos....



Hay sentimientos confesables e inconfesables.
Es difìcil hacer una autocrìtica y reconocer una mala idea de uno mismo,saberse vulnerable a los agravios,en desamparo ante los propios y difusos sentimientos,vìctima torpe de burlas y engaños...
Pero nadie dijo que seguir el kamino rekto fuera sencillo,y,como dijera el poeta Antonio Machado, "se hace camino al andar",vamos caminando y aprendiendo de nuestros errores y conductas fallidas para corregir y sin claudicar.
Hablemos entonces de nosotros,los rencorosos...

El rencor nace de un agravio o una ofensa que causò una herida psicològica profunda y que acaba creando una mala imagen ante uno mismo.El rencor es una rabia, un enojo màs o menos fuerte, que se tiene desde hace tiempo, en contra de una persona.

Asì,el rencor se genera cuando la persona se ha sentido ofendida,burlada,engañada, humillada, dañada o ridiculizada.
La principal característica del rencor es que esa rabia por el daño sufrido no se ventilò a satisfcciòn de partes, y quedò emocionalmente estancada en el ofendido.
Y asì, el enfado no expresado fuè creciendo como un càncer.
La etimologìa suele ser màs sabia que la psicologìa,veamos:

Rencor viene de una palabra latina que es “rancer”, que a su vez viene de “rancio”.
Y algo rancio es algo que huele mal, algo descompuesto, algo que se pudre porque no se usò en su momento. En este sentido el lenguaje es increíblemente claro al mostrarnos que el rencoroso es una persona cuyo espìritu està siendo contaminado por algo rancio,algo que se extiende en su persona como una mancha maligna y descompuesta. Hasta que tarde o temprano ese enojo intenso y esa destructividad la paralizan.

A travès de una rumiaciòn contìnua de pensamientos memoriosos, el rencoroso no hace nada màs que deleitarse en sentirse vìctima y tomar represalias, o bien a veces a travès de una depresión severa que lo obnubila,suponiendo disparates tales como que el ofensor cambiarà para bien y curarà las viejas heridas,y al no suceder asì,pues màs se resiente el rencoroso.

Volvièndo a la lingûìstica,un sinónimo de rencor es "resentimiento", y vemos que “resentirse” es “tener sentimiento, pesar o enojo, repetido, por algo”.
Tambièn significa flaquear, debilitarse, como cuando alguien queda “resentido” por un golpe. De modo que estar “resentido” es estar dèbil, nuevamente vemos que el enojo guardado y acallado –es decir el rencor- nos muestra que al fin de cuentas este sentimiento produce debilidad o daño al que lo siente.
Còmo saber si lo que siento es rencor?
Analizar,por ejemplo el tiempo que se dedica a pensamientos memoriosos y dolientes,y tambièn,una disposiciòn de desconfianza total hacia quien generò el rencor, que puede llevar rechazar toda iniciativa de esa persona hacia uno.
O negarse a participar y apartarse de ciertas acciones donde esa persona, contra la cual hay rencor,estè y evitar hablar con ella.
O durante una conversaciòn,sentir ciertos signos de impaciencia, o tener los puños crispados, o comerse las uñas,o hablar de forma seca y dura.
Incluso a la persona rencorosa le puede costar hasta mencionar a quien le generò el rencor,sintièndo una aversiòn por èl que puede reflejarse fìsicamente,por ejemplo,cerrar los ojos o llevar las manos al pecho,en la zona del corazòn,incocientemente,o sentir ganas de llorar,cada vez que se nombra o se recuerda a dicha persona,asì de grave es.

A veces el rencor es inconsciente, y cuesta un gran esfuerzo y disciplina personal reconocer que se siente, porque admitirlo genera cierta vergûenza y culpa. Y la imàgen ante uno mismo se distorciona,pues todos queremos ser buenos y èticos,y sentir tal emociòn es penoso.
Pero cuando el malestar emocional crece,y nos sentimos negativos,desmotivados frente a todo,y amargados,es necesario hacer una autocrìtica severa antes de que esos rencores se enquisten por años.
La autocrìtica siempre pone luz en los oscuros de nuestro espìritu,y libera.

Es interesante analizar el hecho de que si frente a la burla,el engaño o la injuria,la persona puede defenderse y aclarar el agravio,expresando su legìtimo enojo,no se generarà rencor.

El rencor aparece cuando la rabia por la ofensa no se pudo expresar o solamente se expresò a medias,o no hubo acuse de recibo del ofensor,que no variò su actitud.
Habrìa que revisar tambièn,como es que algunos ofensores,intòxican aùn màs a sus vìctimas,negàndo los agravios,menospreciando el daño que causaron,o sobrevictimizando al ofendido,repitiendo las conductas destrucitivas para con èste. Ese es el punto cero de dònde nace el rencor:Dañar y no reconocerlo,y hasta volver a repetir esas conductas,por un lado,y por el otro,suponer crèdulamente,que un sujeto egoìsta tendrà la humildad,la bondad,la justicia de resarcir el daño causado.
Entonces,el rencor nace de estas dos situaciones: la visiòn del que sintiò el daño y no expresò su enfado a tiempo y no puso lìmites,y por el otro,la visiòn del que lo causò y luego abundò en ese mismo mal,embriagado del poder de dañar a otro ser humano.

El rencor es esa memoria persistente de un agravio,burla o injuria que es imposible correjir,ya que el tiempo no puede volver.
Pero ese sentimiento reiterativo,mantiene vivo el recuerdo del hecho pasado, sin dejarlo caer en el olvido. Al experimentarse con esa vividèz,se està anclado en un pasado que, de alguna manera, determina parte de la vida.
Se vive el recuerdo con impotencia, por no haber podido superar la ofensa, por haber caìdo en la trampa,por no ver a tiempo la burla,por no poder perdonarla, por no poder olvidarla,por no poder solucionar nada.
Es una herida crònica, que se abre a cada momento y que cursa con mucha amargura.
Es como un moho que avanza por los tejidos del alma,contaminàndolo todo de amargura y desconfianza,hasta los màs puros sentimientos.
Es un odio triste, que invade todo la zona afectiva de una persona, más allà de su causa.
El amargado es incapaz disfrutar de nada, se encuentra profundamente ofendido, pero tambièn, y sobre todo,decepcionado de sì mismo.
Es como una intoxicaciòn sentimental,que nos impide tener ilusiòn en el futuro,y nos lleva a un sentimiento de indefensiòn,de desamparo,que puede ser màs doloroso al ver que el culpable queda impune hasta frente a sì mismo.Y esa impunidad prolonga la ofensa.

Asì,por ese càncer del rencor,surge la idea de la represalia,de la venganza.
Pero dichas ideas nos rebajan màs a lo destructivo y nos igualan a la bajeza del ofensor.
Entonces es cuando antes de caer en esas miserias vengativas,podemos poner lìmites a los pensamientos memoriosos del rencor,y a la sensaciòn de desamparo,y pensar,siempre dentro de nuestro kamino rekto:
Es sabido que las grandes rabias que supuestamente sentimos contra "alguien" o algo en la vida,deberìan ser màs bien contra nosotros mismos: "porquè permitì?", "porquè creì en absurdos?", "porquè actuè asì?","porque desde el primer momento no puse lìmites?"...
Preguntarse eso es difìcil,por eso mejor culpamos a alguièn. Y asì nos quedamos odiando a alguien,cuando la verdadera rabia es contra el sì mismo.
El ofensor,en realidad,serìa un mero constructo,una pieza del ajedrèz còsmico,para demostrarnos que la soberbia de nuestro ego es una gota de agua que se evapora,un granito de de arena que se lleva el viento,algo minùsculo es ese ego,y que darnos tanta importancia, es absolutamente ridìculo.

Cuesta descubrir esto.
El rencor no es màs que la soberbia de creernos tan superiores,tan buenos,tan lindos,que no merecemos fregaderas de los demàs...Pero seguramente no somos tan perfectos como alucinamos y es cuando recibimos la ofensa,que mordemos el polvo.
Entonces,si esto es asì,es necesaria la humildad para curarse del rencor.

Porque mantener un odio contra otro (para salvar nuestra autoestima), puede ser, tambièn porque necesitamos ese odio para mantener un vìnculo de algùn tipo enfermizo con nuestro ofensor,porque la rabia y el odio tambièn vinculan,y miles de personas sòlo conocen ese tipo de vìnculos-habrà que pensar si nuestro ofensor no es de ese tipo de gente-.
Pero esa energìa que perdemos en el rencor la necesitamos para otras cosas mejores y a la larga el rencor paraliza...
tal cual: paraliza, salvo que se le dè curso en estallidos de ira o venganzas...


Este hecho nos da por lo tanto una gran oportunidad para conocernos y para elegir entre lo ètico y lo que no lo es...
Ese sentimiento hondo, insistente, amargo, que atormenta,que reabre heridas,resusita agravios sòlo nos conduce a la irracionalidad y a conductas violentas para con uno mismo o peor aun,contra el ofensor,y eso de ningùn modo es ètico,y nos tuerce nuestro kamino rekto...

Por eso el rencor necesariamente y de inmediato,debe superarse.

Las personas asertivas –aquellas que saben expresar lo que sienten,hablan con verdad, y saben poner lìmites a los abusos- muy rara vez tienen rencor.

Es necesario poner lìmites entonces,sobre todo, al propio rencor,porque mis pensamientos
son mìos,no son del ofensor,ni del pasado,mi pensamiento es mìo,y lo quiero libre...

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