lunes, 25 de mayo de 2009

Los vengativos...


Cuando alguien sufre un rechazo,al verse frustrado,herido en su ego se enfurece,siente ira.

La ira despierta el deseo de devolver el golpe, de vengarse.
Si consigue hacerlo,no quedarà conforme,puesto que su resentimiento no viene del objeto de su venganza,sino del fondo del sì mismo.Asì,la venganza siempre serà la bùsqueda subjetiva de un equilibrio personal jamàs consumado,puesto que no es afuera del sì dònde se encontrarà,sino dentro,en el pasado no resuelto del vengativo.
De ese modo,al no consumar la venganza, ni olvidar ni perdonar, esa furia se queda guardada, envejece y se enrancia.
Y asì van los sujetos vengativos,esperando siempre ver pasar el cadàver de sus enemigos frente a la puerta de su casa, vaya vida esa.

Esa reivindicaciòn justiciera que los vengativos esperan los mantiene siempre en gran tensiòn,mascullando sus rancias humillaciones,acumulando memorias negativas,sintiendose siempre objeto de ofensas y marginaciones,buscando siempre con que atizar su rencor hacia la vida.
Consuetudinarios buscadores del reconocimiento de los demàs,adictos al victimismo,tienen en su corazòn una larva que les va creciendo hasta que se convierte en venganza,en conductas lesivas para otros,sean o no "culpables" de la frustraciòn y el rechazo que sintiò el sujeto vengativo.

Esa ira en conserva,esa inquina de incubadora,al no razonarse,en nombre de una "justicia" alucinada,se convierte en conductas destructivas o violentas.
Ahi tenemos el ejemplo clàsico del sujeto despreciado por la mujer,que a la primera oportunidad,se las "cobra",hasta matàndola.

Esa tirria puede guardarse durante meses y años,hasta que ebrio de amargura y odio,el sujeto, acecha,esperando que se presente la ocasión adecuada, para poder vengarse completamente del que aborrece,usando para ello de otros recursos igualmente inmorales,como la hipocresìa,la traiciòn,la mansalva,pues lo ùnico que lo motiva es la destrucciòn de esa persona que hiriò su ego.

Esta desconexiòn y ruptura emocional del estado mental vengativo,no muestran màs que un intenso apego al vìnculo del sujeto vengador con su "ofensor",en una mezcla mòrbida de tànatos y eros,el vengativo serà esclavo de su ofensor,mientras siga tramando su cruel venganza.

Porque en ese trastorno vengativo,el vengador ni siquiera busca ya la reparaciòn,sino somplemente la destrucciòn
El vengativo elije permanecer apegado,y mantenerse vinculado al objeto de su rencor.
Pone su propia libertad en las manos de su ofensor,que seguramente estarà haciendo su vida como si nada,mientras el vengativo,obseso, sòlo vive pensando en el ofensor,y planeando como lastimarlo en represalia.
Pero què es lo que lleva al vengativo a esa vendetta?
La vergûenza.
El vengativo es un sujeto que en elgùn momento sintiò una vergûenza insoportable que hiriò su orgullo.

Preso de una fijaciòn obstinada, instigada y sostenida por la vergüenza o culpa de sì mismo, incapacitado por el orgullo-esa importancia que se da a sì mismo- transforma
su vida en un estado de vergüenza desorganizado prodrómico,esto es, un estado mental vengativo incesante. Vivirà entonces tramando pequeñas vendettas,boicots,sabotajes cotidianos al objeto de su rencor.

En ese estado vive,justificando su amargor,su destructividad,y su vacìo existencial,a nombre de hechos del pasado y del presente,asì,impunemente vilipendia al que lo "ofendiò" alguna vez,en una represalia sin fìn y sin piedad.
Y asi,mantiene tambièn la relación vengador-ofensor,como un vìnculo casi amoroso,singularizando y engrandeciendo a su "ofensor" como si fuera su amante,o casi su dios,o su demonio...
Fluctuando entre ciclos de vergûenza e ira,por ver herido su orgullo y su ego,el vengativo ve impotente,que su "ofensor" cada dìa se aparta màs de èl. Eso lo llena aùn màs de rabia,y recrudece el afàn de venganza.

La elaboraciòn de fantasìas sobre como desquitarse,a su vez,lo llena de vergüenza anticipada,puesto que al tramar cada detalle,sabe que su mente pertenece al ser que detesta,pues no cesa de pensar en èl,asì que tramar venganzas tambièn se vuelve insoportable para estos sujetos.


En esa dinàmica de “ajustar cuentas” con actos miserables o fantasìas hostiles, se ve en la pràctica con mucha màs frecuencia de lo que podrìa creerse.
Muchos actos claramente agresivos y destructivos, como el sadismo en las parejas y la violencia domèstica,son disturbios vengativos-recordemos la pelìcula La Guerra de los Roses,por ejemplo.
La envidia tambièn puede considerarse como una variante de las conductas vengativas, puesto que los estados mentales envidiosos aspiran a destruir al envidiado, a quien se ve en comparación mejor que el envidioso y eso basta para que èste se las "cobre" a su vìctima.

El masoquismo,el sadismo,la culpa, el rencor, las actividades autodestructivas y autosaboteadoras,los insultos,los golpes,la hipervigilancia,el control,la dependencia, y muchos ejemplos de vìnculos enfermos se entienden mucho mejor en la situación analìtica como sìntomas incrustados en ese“ajustar cuentas” o "cobrarselas".

Y entonces,encontramos que las relaciones humanas que un dìa pudieron ser frescas y puras,se convierten en mero pase de facturas,dèbitos impagables,cobros a los morosos y saldos rojos en el espìritu...

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