martes, 12 de mayo de 2009

Pobrecitos de nosotros...?



Una vìctima es la que sufre un daño real. Pero existen algunas personalidades simuladoras,que gustan de hacerse pasar por victimas,fingiendo agresiones o menoscabos inexistentes,para responsabilizar al entorno de sus propias limitaciones.

La personalidades victimistas suelen culpar a otros de los "males" que padecen y suelen resguardarse en la compasiòn ajena que provocan con sus quejas.
Estas quejas reflejan una distorciòn de la realidad a conveniencia del victimista,que se regodea en el lamento y en eso encuentra la justificaciòn para evitar cualquier tipo de autocrìtica.
Los victimistas,apoyados en una retòrica demagògica,buscan desprestigiar a cualquier adversario imaginario,denostàndolo como peligroso, ingrato,injusto o autoritario,mostràndolo como atacante.
Estos sujetos adoptan el rol de vìctimas para posicionar a cualquier otro como un impostor,y ganar la simpatìa y la aceptaciòn del entorno,tan necesitados estàn de eso,y para no reconocer jamàs los errores propios.


En la cultura de la queja,es comùn que algunos de estos victimistas culpen de sus fracasos a quien se pueda: desde sucesos como la conquista española en Amèrica-curiosamente,los mismos que usan ese daño,son los màs discriminadores con los indìgenas del presente- por ejemplo.
Ese estilo victimista es màs hostil,puesto que en nombre de las desgracias del pasado,que son insolucionables por lògica,culpa a los personajes de hace 500 años, de todo lo que està sufriendo o ha sufrido en el presente,y se apropia de una especie de patente de inmunidad de "vìctima" ancestral, con la que justifica una actitud agresiva, o incluso violenta y xenòfoba.

Aunque seguro es que,si ese victimista hubiera vivido en tiempos de los aztecas,no hubiese tenido el arrojo ni la valentia de luchar como lo hicieron esos ancestros,por su caràcter evasivo y autocompasivo,y hubiera aceptado,el primero,y con total servidumbre y codicia,los espejitos y las cuentas de vidrio a cambio de vender,por ejemplo,las playas o el petroleo...

Para esas personas, invocar el recuerdo de las desgracias pasadas es como una inmensa caja de caudales sin fondo de donde extraen un flujo inagotable de resentimientos, o incluso de ira, odio y deseo de venganza. Y si alguien reprocha su actitud, a lo mejor admite que lo suyo no es muy ejemplar, pero enseguida replica que sus padecimientos pasados le han ganado el derecho a esa leve incorrección, o al menos la disculpan.


Mediante una proyección, siguiendo a Freud, el victimista recurre a la estrategia de colocar fuera de sì la responsabilidad o los males que realmente le pertenecen.

En este sentido,el victimista se defiende de su malestar,no reconociendo las causas reales,y proyectando hacia otros la resposabilidad de su pena..Por eso simulan ser dèbiles y maltratados,para evitar realizar por sì mismos el esfuerzo para mejorar su problema

Con esta mentalidad caen seguido en la exasperación, o en el conformismo ante el infortunio e incluso en el resentimiento, la ira o el deseo de venganza contra lo que le rodea, formando ese victimismo agresivo.

Una forma rabiosa de victimismo,por ejemplo, es a atacar a los que esos sujetos cocideran "culpables" de sus propias miserias, acusarlos, etiquetarlos para dañarlos moral, emocional o físicamente en una demostración de intolerancia excluyente.
Por ello a veces le crece la megalomanía, ya que el sujeto, donde no se ve continuamente elogiado y aceptado, se ve víctima de supuestas hostilidades a las que reacciona con agresiones reales.


Y estos sujetos tambièn muestran muchas veces un pesimismo profundo frente a la realidad,y sobredimensionan lo negativo de los otros,recelan y presumen su mala fè en un morboso afàn de buscar agravios nimios para sentirse discriminado o maltratado con el fin de justificar luego su conducta agresiva y perversa.

De esta forma, su susceptibilidad les lleva a reaccionar con crispaciòn ante la más mìnima crìtica, elevada inmediatamente a la que concideran grave ofensa,y al sentirse vìctima,se asegura de que no merece sentirse culpable.
Esta cultura de la queja es una forma llamar la atenciòn, mendigando protagonismo exculpatorio mediante una estrategia de lamentos y forzando la compasiòn de los que le rodean,queriendo eludir de ese modo,la censura o la crìtica hacia su persona.
(Esto es,por ejemplo: un presidente inpeto,corrupto e irresponsable que no proteje la salud de sus gobernados,que oculta la gravedad de una epidemia en dìas cruciales para que no se propague y evitar muertes,un ladròn que usa el dinero del pueblo en borracheras en vez de contruir una infraestructura de salud para la gente,pues claro que prefiere hacerse la vìctima ante las medidas de limitar vuelos de otros paises por la contingencia de salud mundial,y ofenderse porque es muy "patriota" a asumir su culpa en la muerte o enfermadad de miles de personas,.por ahora,no sòlo en su pais,sino en el mundo...)

Los victimistas no buscan soluciones razonables,ni alternativas viables. Porque uno de los primeros efectos de la tediosa machaconerìa de cuan "pobrecitos son", es que eso les impide distinguir bien entre lo que pueden cambiar y solucionar,porque en la obsesiòn victimista todas las adversidades se viven como una sentencia inapelable de un negro destino.

Asì los "pobrecitos de nosotros" se rinden al conformismo,rebajados por su propio egoismo se obsesionan en protegerse hasta de la màs minima sospecha de culpa en sus propios errores o irresponsabilidades,y asì,se terminaràn encontrado de bruces con una fragilidad vital que los anularà como seres concientes y dignos,a fin de cuentas.

Pero ni decirles...porque su susceptibilidad les lleva a reaccionar con crispaciòn ante la màs mìnima crítica. Insisto en el ejemplo:Si se le dice al usurpador de Mèxico que fuè un irresponsable al dejar propagar la pandemia sòlo por ser un servil sin dignidad ante el presidente de USA,responderà diciendose el "salvador de la humanidad" y ofendiendose terriblemente porque los demàs paises aplican las normas de contingencia epidemiològica dictadas por la misma OMS,tratàndo de proteger a sus pueblos con absoluto sentido comùn.,y luego,el sujeto intentarà vengarse denunciando marginaciones inventadas,y rompiendo relaciones con los otros paises, como un patètico berrinche,vìctima,ahora si,de su propia estupidèz).

Y es que el victimista en cuanto comete un error, enseguida ve malas intenciones en las personas que estàn a su alrededor y, progresivamente, en todo el mundo. Por doquier busca ingratitud y hostilidad. Está persuadido,o se persuade a conveniencia, de ser objeto de desprecios y vejaciones sin tregua ni descanso. En los casos màs extremos, piensa que el mundo entero lo sataniza (he ahì la curiosa paradoja del satanizador satanizado) y, aquejado de una sorprendente megalomanìa, tiene constantemente presente el pensamiento de ser tan ,pero tan importante,que por eso los demàs,que el concidera inferiores,los agreden. Los ingratos no le agradeceràn,por ejemplo,ser el "salvador de la humanidad"...

Otro nefasto efecto de este fenómeno del victimismo agresivo està en que, al suscitar una mentalidad de venganza, cuando èsta se lleva a cabo induce con facilidad reacciones similares en el otro, que se siente tambièn —y casi siempre con màs razòn— vìctima inocente de una agresiòn sorpesiva. De esta manera, el veneno del victimismo se inocula en el otro con la pelea, y va extendièndose en una escalada de resentimiento y da la razòn a los demàs para pensar que el victimista es un pelele sin cojones,un simulador irresponsable,un cobarde manipulador,un redomado sinvergüenza.
Y pasa que cuando el victimista se ve desenmascarado,intenta atraer a otros a su farsa de victimizaciòn,tratando de convencer a los demàs de que hay un enemigo que ofende al colectivo...
Pero tarde o temprano,su victimizaciòn sòlo causarà descredito,desprecio y antipatìa...

Como es el caso del presidente mexicano,autonombrado "salvador de la humanidad", ",y nombrado por la gente "espurio usurpador" de un cargo por el que no fue votado por el pueblo,y que intenta,para evadir su ineptitud y su irresponsabilidad,culpar a otros paises de agravios imaginarios,para con todos los mexicanos,tratàndo de convencer a todo el pais de asumir el rol de vìctimas...
Pero esa farsa sòlo le pertenece a el y es incauto el que caiga en su juego de patrioterismo falàz,porque el espurio es vìctma,unicamente,de sì mismo.
Pobrecito de èl...

Porque nosotros,los mexicanos concientes,de "pobrecitos"...nada.

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