martes, 23 de junio de 2009

Los pasivos...













Los medios de comunicaciòn,especialmente la televisiòn,son los principales difusores de los modelos de vida actuales.
Y tomando en cuenta que el mexicano promedio tiene un vocabulario diario de casi 120 palabras diferentes (mientras que un chileno usa 290,un argentino 380,un cubano 410, y un catalàn 530,por ejemplo) comprendemos entonces que debido a esa poca estructura discursiva que el mexicano tiene,se debe su carencia psicològica para aplicar un sentido crìtico hacia lo que ve y oye en su televisor.
Careciendo de otras referencias culturales,con al menos,7 horas diarias de televisiòn encendida en sus hogares,el mexicano promedio ha desarrollado ideas y opiniones que no le son propias,y que le son impuestas a expensas de su ignorancia.

Algunos,al darse cuenta de esa teledirecciòn de sus personalidades,optan por apagar el televisor.
Pero la mayorìa,si intentan apagar la tele,se ven inmersos de pronto,en un vacìo aterrador.
Sin nada que hacer,con sìndrome de abstinencia a la vòragine de imàgenes y estridencias,sin nada que comprar,sin paràmetros en los cuales encontrar su propia identidad, sin pensamientos propios,se encuentran a sì mismos como mutilados mentales.
Algo grave han perdido al apagar la tele,ese aparato que es como un familiar màs en casa,quizà el màs divertido y el menos conflictivo de los parientes,la compañìa segura e incondicional,el consejero en los problemas,el tòtem,la droga dura,la fogata en la cueva posmoderna,esa pequeña caja tan idiota como èl que la ve,es para mucha gente,su verdadera vida.
Y es que ante las miserias cotidianas,los conflictos reales en familia o trabajo,las carencias de todo tipo,las frustraciones y dolores diarios,la tele da al espectador una vida luminosa y leve,chicas guapas,futbolistas famosos,risas...(todo falso: chicas con cilicona,futbolistas yonkis,y risas grabadas,por supuesto...).
Pero mantenerse frente al televisor,despuès de un largo dìa de frustraciones y miserias,perderse en esos mundos ficticios que se ven en la pantalla,evadirse del mundo real,lleva a millones de personas en Mèxico,a la pasividad.
La pasividad de un pueblo,pormovida desde la misma televisiòn,conviene a los poderosos del règimen.
Desde los noticieros,por ejemplo,se transmite,con la vertiginosa,pero reiterativa apariciòn de escenas escogidas por psicologos sociales,la idea de que el mundo allà afuera es un infierno,y que el televidente està màs seguro en casita,viendo la tele. Y desde ahì se promueve la idea de que el espectador no tiene la menor oportunidad de nada,no puede hacer nada,no està en sus manos,cambiar las situaciones dramàticas que presenta el locutor de noticias. Tambièn generan alarma,miedo,desencanto,apatìa,y finalmente,depresiòn.
Es fàcil para un comunicador profesional manejar las emociones del pùblico.
Por ejemplo,si se desea tener asustada y distraida a la poblaciòn,se producen especiales de temas como La Mara Salvatrucha,La Mataviejitas, El Sida,Los secuestros,la malvada Santa Muerte,y demàs peligros para Mèxico.
Si se desea manipular al espectador hacia ideologìa de derecha,se producen programas contra el aborto,o de la apariciòn de vìrgenes del metro y visitas del papa. Tambièn se dan noticias contra los homosexuales,como Fabirulchis,o contra las inmoralidades de Niurka, o las limosnas del Teletòn,por ejemplo.
Si se desea que se consuma màs alcohol,se ponen a todos los actores de telenovelas con copas en las manos.
Y para que algunos sectores de la poblaciòn femenina no protesten por la carestìa de los productos bàsicos,se aumenta la presencia de actrices de hermosa figura,con dialogos ad hoc,para provocar en las amas de casa,que en su mayorìa padecen sobrepeso por la mala alimentaciòn,depresiòn e inseguridad.
Una presona deprimida e insegura,no portesta.
Lo mismo pasa con los hombres,tan fàcil es lograr que la selecciòn mexicana pierda en el futbol y aumentar los anuncios de alcohol,para que los hombres deprimidos se queden ebrios o durmiendo la mona,en casa.
Algunos polìticos,toman esos modelos de vida para mejorar su imàgen pùblica,y entonces se vuelven pareja de una actricilla famosa,para aparentar ser galanes de telenovela,y no servidores pùblicos. Saben que los televidentes masculinos los envidiaran y los veràn como "triunfadores"-y ya no como los asesinos que en realidad son- por ligarse a una de esas "princesas de televisa" y las mujeres televidentes los veràn como los "prìncipes azules" (?...!!!) de la polìtica...
Increìble,pero ese es el poder que la gente le concede a la televisiòn.
Otra vertiente que se usa en la televisiòn,es la de desrealizar,esto es: quitarle realidad a los hechos,restarles importancia,dar la apariencia de que suceden muy lejos,o son pasajeros. Y eso genera en el televidente la misma sensaciòn cuando ve una noticia real a la que percibe cuando ve un programa de ficciòn.
Y esa ruptura esquizoide,totalmente intencional,logra que el espectador no sepa como actuar ante hechos que son reales y terribles. Los ve como si de una telenovela se tratara...
Seguramente,para èl,habrà soluciòn para el siguiente capìtulo
....(Sòlo que los hechos reales no tienen final feliz: los niños quemados en Sonora no reviviràn...y esa es la tragedia real que los televidentes apàticos e indiferentes,ven con cierto morbo en la tele,mientras cenan).
La televisiòn,no sòlo los ha mutilado mentalmente,sino que tambièn les ha secado el corazòn.
Asì de fàcil,en los propios hogares està el enemigo nùmero uno del pueblo generando la pasividad de su audiencia,para someterlos mejor a la rapacidad de la oligarquìa.
El cìrculo del consumismo promovido desde el televisor se cierra entonces,con esa pasividad.
El sujeto pasivo deja que los demàs hagan las cosas que a èl le afectan o le corresponden,asi pone en manos de los que lo enajenan y explotan,su propia libertad.
Vencido por la apatìa y la indiferencia hacia lo real,el sujeto pasivo trata de pasar de lo malo del mundo real, en vez de enfrentarse para cambiarlo. Sin valores ya,trastocado su espìritu por el televisor,echan por tierra cualquier genuina aspiraciòn de rebeldìa.

El modelo que ve en el televisor,dònde todos persiguen ganar mucho dinero y tener èxito,y ser famosos y bellos,lo remite a la frustraciòn,a la derrota,y a cortar toda conexiòn con el mundo real que lo lacera. Se deja llevar entonces a esa televida de mentiras,siguiendo modos de vestir,hablar y moverse de los personajes de la tele,porque ellos si son hermosos,ricos y triunfadores,(segùn los mismos paràmetros que le han introducido desde la tele)y no un pobre muerto de hambre,feo y fracasado que sòlo sabe ser explotado en el trabajo y ver televisiòn.
La televisiòn entonces se retroalimenta de la pasividad que genera en sus especadores,y entonces cada vez le es màs fàcil imponer sus canones de consumo y pensamiento.
Entonces el sujeto pasivo sufre,cada dìa màs,una ruptura con la realidad que lo rodea,vive al margen de lo que le ocurre,y no se compromete con nada ni con nadie.
Queda automarginado de la sociedad,aunque el suponga que siguiendo las modas,oyèndo la mùsica de consumo y deshecho, y admirando al ìdolo que le imponga la tele,està integrado al entorno social.
No es asì.
El televidente es uno de los seres màs solos del mundo. Y lo sabe.
Pero en esa soledad,piensa que lo ùnico que tiene es ese mundo de la pantalla. Se hace "amigo" entonces del locutor del noticiero,de la estrellita de la telenovela,del còmico pedestre,y los siente como seres queridos,aunque èstos,en el mundo real,cuando tienen cerca al fan,lo desprecian absolutamente.

Y cuando estos sujetos pasivos tienen la oportunidad fugaz de "salir en la tele",porque por ahi pasò el paneo de la càmara,y ellos saludaron agitando las manos,o cuando se presentan como "pùblico en el estudio" en algun programa de concurso,sienten que han rozado con su mano proletaria y morena,los dinteles del paraìso de la gente "linda" de la tele.
Ese es su precario momento de dicha,y nada màs.
Lo demàs,es frustracion diaria,odio a sì mismos,derrota y depresiòn consuetudinaria.
Ese es el pais.
Un pais sentado frente al televisor.
Con flojera mental,evadiendo los problemas,arrellanado còmodamente,inmerso en la seudofilosofìa que le llega de la pantalla: "Asì somos los mexicanos,esto no puede cambiar,lo importante es no tener problemas..."

Un pueblo pasivo no protesta ni se enoja.
Los televidentes no hacen revoluciones,y lo ùnico que pueden cambiar en su vida,es el canal del televisor.

Asì es el deterioro de un pueblo pasivo, gente que simplemente procura no verse afectada por nada. Quiere esa gente "sobrellevarla" .estàr "màs o menos", "jodida pero contenta",vivir còmodamente, sin problemas, en su mundo televisivo,aunque el mundo real se les estè derrumbando a su alrededor.

Y aunque el desagrado siga ahì,en el fondo de su mente, el pasivo sòlo exterioriza su desagrado a travès de un aspecto fìsico descuidado-comer chatarra frente al televisor es la otra vertiente- y una forma televisiva de hablar que imita de los personajes indignados de sus programas preferidos.
(Es increìble,por ejemplo,que algunas señoras que se dicen de la resistencia civil,y transmiten por radios de internet,imiten esas maneras de hablar,los tonos y los modismos de las locutoras profesionales de la tele,cosa que demuestra que su referente ùnico para ser "locutoras" es lo que vieron en la tele mexicana y no tienen la creatividad para inventar nuevas formas o la autenticidad para ser ellas mismas. Es patètico que imiten,y mal ademàs,lo que las tiene jodidas en realidad: ver tanta tele...).

Los pasivos,ante un ambiente social desfavorable,optan por evadir los problemas con total cobardìa. Su pasividad es la expresiòn de un problema interior: miedo a no llegar jamàs a rendir tanto como los personajes que la televisiòn difunde, desconfianza al vìnculo con otros seres humanos,pero estos sì reales,frustraciòn total ante las promesas de una felicidad pasajera y trivial que promueve la tele,pero que jamàs les llega, soledad en medio de tanto materialismo,y el desengaño profundo de si mismos,por la traiciòn que han hecho,de sus propios e ìntimos ideales,al estar ahì,sentados frente a ese enemigo electrònico,dejando pasar los dìas,los meses,los años...

La pasividad da la sensaciòn de una falsa libertad: despreocuparse de todos los problemas que se puedan tener y hacer lo que uno tenga ganas,como los personajes de la tele. Y da flojera vivir lo real: ya que esa vida fàcil que se difunde desde la tele,propicia la inactividad y la pereza.
Y pasa que los telespectadores no estàn preparados ni tienen los intrumentos intelectuales-pues les han sido mutilados por la tele-para solucionar los problemas reales que la sociedad mexicana padece ahora,por eso,ante el paro,la carestìa,los hechos de sangre,y la depresiòn colectiva,hay muchos televidentes,que al captar la mentira terrible de la televisiòn,estàn hartos de vivir,y no saben què hacer...

Simulan vivir con aparente tranquilidad, como si la tele los siguiera adormeciendo, o como si no acabaran de creerse que las cosas han cambiado.

Es esta una situaciòn nueva para ellos: la tele ha entrado en una vertiginosa decadencia,ahogada por su propias corrupciones y prepotencias,han perdido los productores las tàcticas bàsicas de manipulaciòn...
Ellos mismos,dueños y productores de televisiòn,se han contagiado de esa misma pasividad,y ahora sus programas no tienen rumbo,son precarios,se repiten ad nauseam,han dejado de ser divertidos...
Y asì,pasivos,generan en televisiòn un tiempo de nadie, denso, inùtil, pesado, en el que parece no estar ocurriendo nada, como si todo estuviera a la espera de no se sabe muy bien què... Cada noticia,cada escena,cada parlamento,cada actor,cada toma se parecen a esa calma que precede a las tormentas...
Contagiados todos de pasividad,televidentes y productores de televisiòn,parecen espectantes esperando que alguien les de una soluciòn,como detenidos en ese momento antes del huracàn,ese impasse... en el que hasta las hormigas han notado ya la pesadez del aire,y salen a volar de sus escondrijos en la tierra
,para enfrentar la anegaciòn de su hormiguero,aunque estèn los gorriones esperàndolas.

Viene la tormenta.
Pero los pasivos no parecen,o no quieren notarlo.

Intentan seguir frente a su televisor,viendo a la nada...

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