miércoles, 2 de diciembre de 2009

La Autocrìtica...



Tres vigilantes de guardia, en mitad de la noche:

Dice el ciego:
...Veo sombras!
Dice el sordo:
...Oigo pasos!
Dice el cojo:
...Sea quien sea lo sacaremos a patadas!


Cuando una persona està demasiado pendiente de las opiniones ajenas,muestra en su comportamiento una desesperada bùsqueda de aprobaciòn. Y pasa,que cuando tenemos esa conducta,dejamos de lado lo bàsico: a nosotros mismos. Y es que cuando confundimos las jerarquìas,llegando a pensar,incluso,que lo que los demàs opinen de nosotros es màs importante que lo que nosotros mismos opinamos,perdemos el sentido comùn.
Por ejemplo,esas opiniones ajenas suelen ser de menos de 5 personas conocidas,y las otras seràn de personas desconocidas e incientales,que ocupan nuestro imaginario,como son vecinos,pasajeros en el tren donde vamos,comensales en un restaurante donde comemos...

No se trata de vivir al margen de la visión que los demás tienen de nosotros, porque algunas críticas sinceras pueden servirnos de espejo y de ayuda para mejorar, pero lo óptimo sería ampliar nuestra visiòn y profundizarla,para conocernos bien a nosotros mismos. Para empezar el camino hacia ese conocimeinto,serìa bueno que nos descentremos del yo, que salgamos y conozcamos otras culturas: así entenderemos que existe la diversidad y que, en realidad, la vida tiene tantos matices como personas.

A la vez, y aunque parezca una paradoja, hay que centrarse en uno mismo: saber con claridad quiénes somos y concedernos, además, el derecho a ser imperfectos. Porque depender únicamente de las opiniones ajenas puede hacernos acabar totalmente confundidos, fluctuando en función de las críticas o los elogios.
(Woody Allen nunca lee las críticas a sus películas: “Porque cuando son buenas, te envaneces, y cuando son malas, te deprimes. Antes solía leer lo que escribían sobre mí, pero dejé de hacerlo porque no hay una distracción que te sirva de menos; es absurdo leer que uno es genio de la comedia o que actúa de mala fe”.)

Algunas personas tienden a valorar la opinión de los demás por encima de la propia y suelen ser muy suceptibles a las críticas y los elogios y pueden caer en el victimismo extremo e interpretar cualquier comentario, incluso una mirada, como una ofensa. Los susceptibles suelen ser personas desconfiadas, con una autoestima baja, y eso les hace parecer enemigos del mundo, cuando en realidad son enemigos de ellos mismos. Lo más habitual es que su hipersensibilidad los aísle del mundo, y sufran de màs,sin llegar a conocerse a sì mismos,y mucho menos a modificar los razgos negativos de su personalidad.
Esas personas,que estàn demasiado atentas al "què diràn",suelen tener pensamientos que giran en torno a creencias irracionales que tienen totalmente interiorizadas. Creen que necesitan la aprobación y el amor de todo su entorno para sentir que valen algo, y eso es una fuente de ansiedad, porque queda claro que no podemos gustar a todo el mundo.

La manera de corregir este tipo de pensamiento destructor es ejercer la Autocrìtica.
La Autocrìtica nos ayudarà a transformar las necesidades en preferencias, y aceptar que hay cosas que no dependen de nosotros. Está a nuestro alcance ser honestos con nosotros mismos, por ejemplo, a no traicionar nuestras creencias más íntimas, ni nuestros valores, pero no está en nuestras manos ni es correcto manipular la mente de los demàs para que "opinen bien" de nosotros.

Porque un sujeto que valora mucho más la opinión ajena que la propia, será capaz incluso de traicionarse a sí mismo si cree que eso le reportará más aceptación del exterior. Y ésa es una de las más evidentes fuentes de infelicidad.
La Autocrìtica es mirarse de cerca uno mismo y reconocer nuestras faltas, y luego corregirlas, porque esta es el único medio para ser mejores personas.
La autocritica negativa es patológica cuando la realizan los que tienen baja autoestima para autodenigrarse,ya que por lo general se evalúan negativamente, exacerbando lo malo y minimizando las virtudes,porque antes han estado demasiado pendientes de lo que piensen los demàs de ellos,y no han tenido la atenciòn ni la valentìa de mirarse a sì mismos con total objetividad y correjir sus puntos negativos. Así, por ejemplo,si no terminaron la carrera, se definen como fracasados o estúpidos; si están llenitos se definen como cerdos, etc.porque es lo que antes han oìdo de los demàs,sobre todo en entornos de familias destructivas y odiantes.
Entonces,las personas que se autoflagelan con esa seudo-autocrìtica negativa,repiten lo que los demàs les han dicho,y esa manera de concebirse implica que aùn no han tenido el valor de ejercer una autocrìtica seria y sincera y repiten como ecos los que los demàs opinaron alguna vez,y eso conlleva no sòlo a fracasos personales,sino sociales,pues un pueblo que no tiene los cojones de hacer una autocrìtica realista,piensa que no deberían nunca recibir un premio (ser felices), sino que, por el contrario, merecen ser castigados, y por ello solo se fijan en lo malo que les ocurre y permiten que malos gobiernos los humillen y los exploten.


Si permitimos que estos auto-mensajes descalificativos y derrotistas predominen en nuestro almacén mental, nuestra aceptación de nosotros mismos se resentirá, a no ser que aprendamos a detectarlos, cuestionarlos y cambiarlos mediante una introspección realmente objetiva (y no hay nada de malo en decirte que eres muy bueno en algo.(Olvídemos la hipòcrita modestia por favor,si,esa misma que se usa para que los "demàs no piensen" de nosotros que somos demasiado vanidosos...).

En una reflexiòn seria e inteligente sobre uno mismo,lo primero que se debe eliminar es el totalitarismo y la marginaciòn,asi que es mejor eliminar del vocabulario los términos absolutos como: todo, nada, nadie, todo el mundo, nunca, siempre; y palabras peyorativas como: fracasado, payaso, desgraciado, estúpido, torpe, etc. Porque son tèrminos mañosos que quitan objetividad al razonamiento,por ejemplo,en una auto-revisiòn de conducta,podrìa decirse:
"Todos los dìas,soy un desgraciado payaso,porque nunca pago la entrada al metro,y siempre me cuelo sin boleto,como un miserable fracasado que ni para pagar un pringado boletillo gana,pero hoy, como un estùpido torpe,me detuvo el guardia,y todo el mundo pensò que soy un miserable colado en el metro..."
Una autocrìtica objetiva serìa:
Esto de colarse sin pagar en el metro,ha causado que un guardia me detenga y me haga pagar el boleto. Me avergoncè,porque me sentì injusto y abusivo,ya que si todos los demàs pasajeros pagan,porquè no lo hago yo?. La pròxima vez,dejarè de pasarme de listillo,y pagarè el boleto."


Peor aún es cuando una persona se sabotea a sí misma: si algo bueno le ocurre, lo echa a perder de cualquier manera (Si hace un pastel delicioso, lo único que ve es que no se esponjó parejo, o le quedò muy dulce, si ve venir algo bueno a su vida, hace hasta lo imposible para que no le llegue,si quien le gusta muestra interés en èk, se empecina en mostrarle su lado más oscuro o la traicionarà para que se vaya),si alguien a quien detesta, tiene broncas o es infeliz, se "solidariza" con el sufriente...etc,etc...
De ese modo es que nosotros mismos nos ponemos obstáculos en el camino para ser felices por una creencia absurda de que no lo merecemos porque somos incapaces, inferiores o malos.

La autocrítica objetiva, entonces, nos ayudarà a saber la verdad,porque emana del sentimiento de que uno debe responsabilizarse por sus actos, ya sean malos o buenos.
La autocrìtica es como un rendirse cuentas a uno mismo,y cuando se falla en eso,y teme reflexionar y recapacitar sobre sus actos propios,tendrà la peor de las cobardìas,que es tenerse miedo a sì mismo,y perderà una cantidad grande de bondad y sensatez,en cantidad proporcional a su negligencia de no ejercer la autocrìtica.
Sin la autocrìtica,la persona se sumergirà en el pantano de la autocomplacencia privada,y la censura pùblica,portando siempre la careta de la hipocresìa.
Una persona que no tiene la màs mìnima autocrìtica,no podrà protegerse a sì misma de cometer actos fallidos o dañinos,para ella misma,y para los demàs.
Un sujeto que ha dañado a otra persona,si no tiene autocrìtica,jamàs reconocerà el daño que cometiò,no tendrà conciencia del mal causado,ni querrà correjirlo,ni ser personado,y es màs,pensarà que èl mismo fuè una vìctima de una fuerza incomprensible fuera de su responsabilidad,o que el que sufriò el daño exagera,o se lo merecìa,o esta demente por quejarse,etc,etc. Sumergido en esos pensamientos totalmente irracionales,el sujeto preferirà sentirse vìctima de las circuntancias,antes de tener los cojones de hacerse cargo de sus actos.
De eso se trata: un sujeto que no realiza una autocrìtica inteligente,es un irresponsable y un cobarde.

Pero pasa que una persona común y corriente, puede llegar a ser mejor que un sabio si practica la autocrítica. Por lo tanto, los sabios,los intelectuales,los maestros,los padres,los comunicadores,y las personas de buena fè, deben rendirse cuentas a sí mismos de sus actos, porque si ellos descuidan esto, se desviarán a sí mismos y desviarán a otros.

Asì,el primer elemento que se requiere para aspirar a la autocritica es el reconocernos como personas responsables de nuestros actos.