sábado, 5 de diciembre de 2009

La caricia de la Libertad...

El berimbau toca una música que al espíritu le gusta, resuena con él, lo despierta y lo mantiene alerta. Sus vibraciones contienen un poder hipnótico misterioso que atrapa a quien lo escucha. Dicen que aquel que por primera vez siente su canto en una roda de capoeira,percibe algo raro, una vibración interna, un temblor de todo el cuerpo,y es que se está despertando su capoerista dormido, ese que tiene una profunda necesidad de ser libre.
Si se escucha ese llamado y se quita el peso de sus prejuicios y juega en la roda con toda la libertad de su cuerpo, comenzará a saber de las sensaciones de libertad espiritual de aquellos que se llaman capoeristas, sea cuales sean su origen, su color, sus ideas, la estructura de su cuerpo y la antigüedad de su alma. Si sigue adelante sabrá que el entrenamiento potente le servirá para gozar con más armonía y fuerza de la roda, que su cuerpo se sentirá vibrar en una misma música circular con el hombre que danza el combate junto a él y con todos los cuerpos que se han encontrado para ser libres. Será todos sus animales en la roda, le dará ímpetu a las canciones de los ancestros y a las voces del berimbau, sintiendo una naturaleza bien mayor de la que hasta entonces creía ser dueño. Sabrá de astucias y picardías, de expansiones del cuerpo y de respiraciones del alma, girará en el aire y compartirá su tiempo con el de dioses que no le pedirán más fidelidad que a su propia identidad eterna. Ese día que gire con belleza sintiendo la caricia del aire y siendo él mismo junto con el otro que se ha encontrado en la roda, sabrá que la libertad estaba desde el principio, cuando el sonido hipnótico despertó a ese capoerista que ahora camina sin dudar por la vida con esa astucia y esa armonía que crecieron en su alma al oír la caricia del berimbau, llamándolo a vivir con valentìa,con amor,con fortaleza y con alegría,y sobre todo, con libertad, de una buena vez...