jueves, 3 de diciembre de 2009

Para ser hèroe...







La sociedad capitalista ha normalizado la fealdad y la maldad. Los comerciantes y los medios hacen creer que lo grotezco y lo aberrante es bello y recomendable,sano y justo....Lo mismo lavan el cerebro de la gente para que todos piensen que la vida perfecta es aquèlla en la cual no pasa nada,y se nace,se trabaja como zombie,se compran cosas como zombie,y luego se muere y ya. Los días se preñan de cotidianeidad,el capitalismo los hace iguales. La sonrisa del vikingo se nos ha convertido en un triste esbozo y el grito del apache una mala canciòn de moda. Hemos adquirido una dimensión opaca de nuestra persona, hemos echado no doble, sino triple llave al sepulcro del Cid (teniendo en cuenta que un sepulcro es un sitio donde estuvo vivo un día el ideal heroico).

El ideal heroico es un ente vivo y busca formas adecuadas para manifestarse.Aunque el sistema capitalista nos intente convencer que los hèroes son un estorbo,y que lo realmente bueno de esta vida es llenar el carrito del super.
Pero pasa que aferrándonos a una belleza heroica, no haríamos más que matar al capitalismo, porque el ideal es espíritu, se mueve y transforma, no es materia caduca y uniforme que se consume y se desecha. Sufrimos el advenimiento de la modernidad de la doble... no, triple llave echada a las tumbas del Cid,de Zapata,del Che,de Durruti,de Caballo Loco,porque el sistema no quiere hèroes,sino enterrar y echarle la llave al ideal heroico. Quien echó la llave, es el que huele a cadáver en verdad, la modernidad neoliberal huele a muerto...

La "Post modernidad" es una nueva Edad Media que se nos echò encima, por lo tanto es el tiempo del héroe. La noche ha despertado al héroe, es el mal el que despierta al héroe, su afán de vencerlo, el lobo despierta en la oscuridad; la oscuridad, la noche, estimula la acción en el lobo.

Sufrimos el tiempo en el que el medio ambiente está más pauperizado. La soledad es más frecuente y palpable, es líquida. Las relaciones son imágenes, es un ordenador, ello ha sustituido al ser humano. Ha nacido el Homoeconómicus mundialmente, un ser que no ve más allá de lo económico. Una imagen predominante impuesta, un pensamiento único. Por lo tanto ha de nacer el héroe que luche contra la mentalidad del criterio por rentabilidad económica,esa "New Age" de consumo esotérico por twitter y facebook de mini-ideas fugazmente triviales... El ser humano actual tiene pretensiones de universidalidad, pretende ser universal... desde su ordenador,y es ese el vanidoso enemigo que todos llevamos dentro y que nunca queda satisfecho con nuestras compras... El Homoeconómicus, no es un ser humano, es un homínido máquinicus y el héroe debe saber qué terreno pisa para cumplir la misión de disolverlo en la bruma comercialmente involutiva a la que pertenece.

En la zona animal involutiva del ser humano se está tratando de conquistar la individualidad por medio de los fetiches que impone el consumo para la comodidad de la cueva, y en su zona evolutiva de la razòn,el ser humano busca la transcendencia del espìritu,para lo cual le estorban las cosas. El ser humano es capaz de dejarse llevar por algo que le supera, es capaz de mirar a las estrellas aunque le apriete el hambre o cualquier otra necesidad en ese momento. Es capaz de salirse de sí, es capaz de superarse. El ser humano es el puente entre el héroe y el ideal.Y lo despierta: contra el mal, la belleza ètica, y contra la dificultad la alegrìa del espìritu para empezar a transcenderse, empezar a ser el ser heroico. El ser heroico es un exceso filosófico del alma, de lo espiritual. Es un desbordamiento del instinto de conservación de la especie.

El heroísmo se hace consciente, cuando se hace un oficio:es ese "hombre de plata" de la República de Platón. Pero el heroísmo no tiene sentido en soledad. Debe ser canalizado estratégicamente y con inteligencia,porque no es un dispositivo de afirmación propia ni de reconocimiento, el héroe piensa en el otro, en los otros. Siempre,para lograr la Utopìa, debemos evitar la tentación de egoísmo.
Debemos hacer entrega de nosotros al ideal, un ideal que se nos escapa, somos nosotros para el ideal, no el ideal para nosotros. Y el ideal nos usará y nos abandonará, incluso sin agradecernos nada.

No hay que pensar en pasear más sepulcros, el ideal se mueve, pero no cambia. Está vivo, los que no nos movemos somos nosotros cuando estamos frente al televisor o llenando nuestro carrito de supermercado de cosas absurdas... Queremos alcanzar el ideal con objetos,o corriendo tras èl...Tratamos de hacernos dueños de un ideal y debemos dejarnos poseer por el ideal.
Hay que anteponer a la comunidad a la que sirve, por encima de sí mismo, los héroes son los guardianes de la República de Platón, los defensores... Asì que entonces,dónde habría que buscar al hombre o a la mujer de plata de la Utopìa?
En nuestra zona de pureza,esa zona mental que no quiere comprar cosas,ni usar a nadie,ni abusar ni aprovecharse de nada...La zona heroìca que vive en nuestro corazòn,ahì,en la primigenia pureza està el futuro habitante de la Utopìa,el guerrero del Ideal,el hèroe libertario que despertarà para ejercer una guerra sin cuartel al Homoeconómicus,y vencernos a nosotros mismos, pues estamos poseídos por él.
Un héroe no odia, debe hacerlo desde la necesidad de librar al enemigo del mal, no desde el odio,que de esa forma asesina y somos héroes, no asesinos.No podemos convertirnos en bestias y responder instintivamente al caos, de forma marginal, no es tomar una quijada de asno para combatir al hermano... Nos enfrentamos a lo caótico, al Homoeconómicus del enemigo con la razòn,con la palabra,con las ideas...

El héroe es un trabajador, debe destruir la materia para darle una forma bella, no debe martillear la piedra para destrozarla, lo que debe es darle una forma bella. Contar qué somos y porqué lo hacemos.Pero ante todo hay que creer ser héroes, luchar por ser héroes, pulir nuestra alma para que sea la de un héroe. Y tras la evolución, dejarte llevar en el baile que nos ofrezca el ideal, que será una ofrenda a nuestra comunidad y no una búsqueda propia y egoísta, y esto será: hasta que el ideal de la Utopìa ya no nos necesite...