jueves, 3 de diciembre de 2009

Reconocer el error...



Algunas veces,en determinadas personas con buenos sentimientos y conciencia ètica,cuando sucede que por alguna circuntancia se genera una ruptura de la confianza de los demàs,se presenta en sus emociones el sentimiento de culpabilidad.

Ese sentimiento es de fundamental importancia para reconocer nuestros yerros e identificar las consecuencias reales de nuestros actos de irresponsabilidad,para generar respuestas èitcas ante ellos y trabajar directamente en la reparación de esa confianza rota.
No se habla aqui de la culpa catòlica,merecedora del infierno,o de la culpa capitalista,merecedora de càrceles. No,se habla aqui de un sentimiento de incomodidad que se genera en nuestra mente cuando sabemos que lo que hemos hecho no fuè correcto,y nos sirve para responsabilizarnos de los daños o agravios que hemos causado,para tratar de resarsirlos y no volverlos a hacer.
Y es en ese sentido sartreano que si ante el sentimiento de "culpa" no asumimos nuestra responsabilidad y nos quedamos paralizados en el temor a enfrentar los hechos, es fácil caer en la descalificación personal (soy un desastre, no puedo hacer nada bien, siempre que intento algo lastimo a las personas que quiero) y en el auto-castigo (no merezco nada).(O peor aùn,culpabilizar injustamente a la otra persona agraviada,sobrevictimizandola,o sea,como esos machistas,que culpan a la mujer violada,por andar con minifalda,o por que los "provocò",porque no tienen las agallas de asumir el daño que hicieron,lanzando la piedra,y escondiendo la mano cobardemente).
Sin embargo, la culpa-o asumir la propia respondabilidad-nos hace concientes del conflicto en el que nos metimos y a través de ese sentimiento podemos encontrar soluciones justas y bondadosas para nosotros y para los demàs.
La culpa es una señal de alerta sobre como nuestras acciones afectan el entorno.
Es conocer esa responsabilidad ìntima sobre nuestra propia conducta, es la obligación de de responder por nuestros propios actos; es decir, entregar cuentas por la libertad de nuestras elecciones. Si soy profesor y no voy a dar clases porque tengo pereza, habré de responder al acto que elegì en total libertad.
Si llego tarde a una cita aun cuando las circunstancias hayan sido adversas mi grado de responsabilidad està directamente relacionado con el acto de no llegar puntualmente (claro que hay atenuantes si el otro conoce las causas externas de la tardanza). Soy responsable de la reprobaciòn que mi productor me de si no entrego el libreto como habíamos acordado.
Incluso soy responsable de las actitudes que tomo frente a las circunstancias que se me presentan (si voy cruzando la calle y un auto se detiene en la zona de bicicletas y actúo golpeando el cofre del coche e insultando al conductor, soy responsable de esa respuesta violenta). Se es responsable de los gritos que se les dan a los hijos porque no se portan como los padres quisieran y se responsable de los "osos" que se le hacen al marido llendo a espiarlo a su trabajo para que no sea infiel,y se es responsable de las promesas que se hacen y que incluyan el tiempo y,las emociones afectivas,y el futuro de otra persona.
Si, esa es la responsabilidad: es la obligación de cumplir lo que hemos prometido, incluidas esas conductas frente a los demás.

Y esa responsabilidad empieza,primero,con la capacidad de establecer compromisos con uno mismo.
Para algunos sujetos es mucho mas fácil comprometerse y cumplir si tienen una policía externa que los estè espantando, controlando y pastoreando con la "macana" (la esposa,el jefe,la misma policìa,el mèdico,el cura,etc.) y para dichos sujetos,tal pareciera que comprometerse consigo mismos,como nadie los ve por dentro,no tiene ninguna validez.
("Como los demàs no se enteraron de lo que le prometì a esta muchacha idiota,lo mismo da,no lo cumplo y que se joda...")
Pero pasa que dichos sujetos,que no saben lo que significa comprometerse con el propio honor,consigno mismos,y como necesitan un buen làtigo para cumplir la palabra dada,les pasa asì,porque ellos mismos,no dan valor alguno a su propia palabra,porque la palabra y el compromiso valen en la misma medida que vale la autoestima,esa que no es màs que una adecuada dosis de aprecio razonado hacia nosotros mismos, una capacidad de sentirnos merecedores de crèdito, y no mediocres o insignificantes cuya palabra no vale ni para si mismos.
Dichos sujetos,por supuesto que no son capaces de preguntarse a sì mismos,que valores y cualidades se fomentan para si en su espìritu,y cuanto tiempo emplean para lamentarse o recriminar a otros o para ayudarlos,o que actividades realizan en favor de su comunidad,o en que medida aprovechan sus capacidades o habilidades para hacer un mundo mejor.

Y es que a ese tipo de sujetos que no conocen ni entienden lo que es la autocrìtica,al ver su vida tan obvia, tan cotidiana, tan sabida y tan rutinaria,pareciera que la misma inercia del "hacer" esas cosas de manera automatizada les impide percibir, reflexionar, pensar y sentir la profundidad de sus actos y de sus vidas, y asì van perdiendo su propio sentido existencial y dedicándose únicamente a cumplir, a lograr y al deber de obedecer a la macana de su policìa externa,y van traicionando y traicionandose por inercia y por cobardìa,sin tener la màs mìnima conciencia ètica de sus actos.
Es por ello,que la autocrìtica nos ayuda a no ser como zombies obedientes y agachones. La
autocritica es una herramienta que nos permite "mirarnos" a nosotros mismos y es bajo nuestra independiente y libre mirada que podemos pertenecernos,y ya no necesitar policìas externas. (Si los sometidos en los paises tercermundistas tuviesen la valentìa de hacer autocrìtica,se liberarìan por fìn,lo mismo que los mandilones,las amas de casa sojuzgadas,etc,etc.).

Esa sensaciòn de sentirse alienados,ajenos,como meros espectadores de nuestra propia vida,y nos hallamos perdiendo el sentido que le damos a nuestros dìas, sin esperar,y sin querer, que nos ocurra absolutamente nada de nada para no tener problemas,ni meternos en lìos, existiendo sin corazón, sin coraje y sin pasión por la vida en la medula,es la meta de aquellos sujetos que temen,como al mimìsimo demonio,verse a sì mismos en el espejo,y asumir sus responsabilidades y sus culpas.

Asì es que la autocritica no se hizo para esos cobardes mediocres,que desean que nada cambie en este mundo amargo e injusto,que nada les trastoque sus viditas,porque la autocrìtica,es la revisiòn revolucionaria,es la capacidad de auto reflexión honesta, seria, comprometida y propositiva que nos permite "mirarnos" a nosotros mismos tal como somos, sin defensas que distorsionen o encubran nuestros errores o faltas de tino, y nos da la posibilidad de efectuar cambios.
El principio de una revoluciòn,es la de las conciencias,y la primera conciencia que debe ser sacudida,es la propia,con la Autocrìtica,que no es esa idea barata del capitalismo de la autoflagelaciòn,ni la autoreprimenda,no es asì. La Autocrìtica revolucionaria,es objetiva,generosa,honesta,rigurosa,e inteligente.

Asì entonces,la autocritica es un proceso mental afectivo que tiene que desarrollarse con honestidad,con entrega,con objetividad y con disciplina,para que dè como resultado un serio compromiso con nosotros mismos y con nuestros actos y con el estilo de vida que llevamos.
Sòlo con la autocrìtica podremos salir del cìrculo vicioso en el que el sistema capitalista nos ha encerrado. Con frecuencia no hacemos absolutamente nada por cambiar las cosas,a pesar de proclamar que no nos agradan así como están, consumiéndonos a nosotros mismos en quejas y frutraciones. El capitalismo y la Iglesia Catòlica nos han enseñado que en este valle de làgrimas,no se puede cambiar nada por causa de la fatalidad,y nos han hecho creer que los seres humanos comunes y corrientes solo pueden ser espectadores de la tele y consumidores de supermercado,y la dicha solo es para los personajes con dinero,celebridad y prestigio,orillando al pueblo,por medio de la tele y la propaganda capitalista a creer que nada puede cambiar.

Habría que comenzar par reflexionar: "Si yo no quiero ser corrupto y lo soy, entonces...?
Si yo no quiero ser un mediocre analfabeta, y lo soy, entonces...?
Si yo no quiero que me engañen,me manipulen y me exploten...entonces?
Preguntarnos eso es reconocer que desde siempre,la responsabilidad ha sido absolutamente nuestra por permitir la corrupciòn,la explotaciòn y los abusos,y de nadie mas.

Finalmente, serìa bueno recordar que lo que nuestro "yo" desea de nosotros puede y debe ser más fuerte que lo que "alguien" mas (la esposa,el jefe,la tele,la noda, el mal de ojo, la yerbera de la esquina,los espíritus chocarreros, los extraterrestres, el horòscopo,el gobierno, etc.) quiera que seamos.

Así que haz un alto y platica sin mentiras contigo mismo: te lo vas a agradecer,y te veràs a ti mismo con admiraciòn,ya que sòlo los honorables y los valientes,tienen la grandeza de reconocer sus errores...