jueves, 3 de diciembre de 2009

Ser pesimista... y para què?



(El pesimismo.para la psicologìa- es un disturbio emocional que produce percepciones negativas,y puede ser coadyubante de la depresión crònica).


El pesimista está en el camino incorrecto, ha elegido ser un burócrata, un conformista, un mediocre. Se resiste a intentar lo nuevo, vegeta y se convierte en una carga emocional para los que lo rodean.

El poder del pesimista sobre los acontecimientos es tan grande como el del optimista, pero con resultados negativos.

Su manera de pensar decadente y apocalíptica, arrastra multitudes, prende como la mala hierba que crece sin control, enarbolando como bandera el fin de la esperanza.

El pesimista desparrama malos augurios, malas noticias y percepciones erróneas; frutos de su decepción y frustración, más por experiencias ajenas que por las propias, eventos negativos que se ha empeñado en recopilar, para demostrar y fundamentar la validez de su teoría del pesimismo.

El pesimista siempre tiene trágicas historias que contar, enfermedades extrañas que describir con lujo de detalles, catástrofes, accidentes, y toda clase de calamidades para justificar su forma de pensar.

El pesimista traslada su forma de ver el mundo a su trabajo. Se dedica a proyectar el conformismo y la fatalidad sin remedio de la pobreza y las injusticias, permaneciendo con una ceguera total hacia la libertad,la dignidad y la belleza de la vida, y su estilo de respuesta suele ser el de permanecer a la defensiva, aislado de todo ideal y encerrado en sus conceptos amargos.

El mal existe en el mundo, no se puede negar, ni es aconsejable ignorarlo, porque si nos hacemos de la vista gorda al mal estamos permitiendo que crezca y atrayendo más males.

El mal es todo aquello que daña. No es difìcil saber esto.
Si reflexionamos antes de actuar,podemos saber medianamente si lo que hacemos daña o no a alguien o a nosotros mismos.
El pesimista daña,al compartir su amargura,destruye el entusiàsmo de los demàs.
El pesimista,al no creer en nada, no está dispuesto a hacer nada por cambiar su entorno,ni por ayudar a los demàs,puesto que no cree en ellos.
Asì que el pesimismo,es un egoismo,que causa que el pesimista viva con un sentimiento de derrota antes de intentar nada y es esa misma prederrota,la que alimenta su frustraciòn cotidiana.
Muchos justifican su visión pesimista de la vida por la conducta que tienen los demás. Pero los demás tienen la libertad de ser como quieran ser y de recibir lo que cosechen,y no se puede responsabilizar a los demàs de nuestras propias derrotas y tampoco se debe aceptar la carga de sentir culpa por el fracaso o las frustraciones de los demàs.

La conducta del otro no justifica mi accionar ni mi manera de pensar. No se puede otorgar ese poder a los otros porque somos libres y dueños de nuestra propia vida.

Los pesimistas suelen echarnos en cara o culparnos tàcitamente de sus amarguras y sus fracasos,por ejemplo: "no terminè mis estudios por tu culpa..." "no me acepta mi familia porque me casè contigo..." "estoy enfermo porque cocinas con mucha sal..." etc. Eso es responsabilizar a los otros de nuestra propia idiotez,o antipatìa o flojera.
Los pesimistas son sujetos que chapotean en el pantano de sus fracasos personales,y de ese modo,quieren salpicar a todos a su alrededor de su propio lodo,para no hacerse cargo de las malas elecciones que ellos mismos han tomado con su vida.
Pero los pesimistas,aunque les amargue eso,tambièn son libres y,mañana mismo,podrìan elegir ver la vida de otra manera y quitarse de estar de quejicas,pero pasa que para ejercer esa libertad,se tendrìan que hacer,por fin, responsables de sus actos...