domingo, 17 de enero de 2010

Un arte exigente...

Un tipo de ceguera consumista y una sordera impuesta por el sistema de desecho,impide a muchos,hoy en dìa,ver que eso que llaman amor, con frecuencia es solo capricho,deseo,vacìo o moda.
En verdad no se dan cuenta de que eso que creen sentir como "amor" pronto se volverà conflicto y dolor,porque han contaminado sus sentimientos puros con ideas de manipulaciòn,ejercicios de poder y muchas mentiras.
Y es que el amor no es un sedante ni una droga,ni es un apego neuròtico,ni muchas promesas dadas al aire, sin compromiso, ni es el amor, tampoco, una evasiòn.
Porque para amar se necesita inteligencia,sinceridad,y valentìa. Por eso es que muchos viven atisbos de algo similar al amor que sòlo es deseo sin entrega generosa,pasiòn sin lealtad ni ternura, y mentiras,muchas mentiras. Por eso pasa que un dìa el fuego de esos romances se apaga y surgen los conflictos en miles de matrimonios,y es que entre esas personas nunca hubo amor real.

Amar es dar sin exigir, inspirar sin controlar, hablar sin manipular, perdonar sin negociar,respetar sin mentir,y actuar sin temer. Amar es darte sin condiciones, ni fingimientos o mentiras, y comprometerse sin reservas. Amar es querer sin poseer y potenciar al otro en lugar de atarlo,humillarlo,engañarlo o hacerlo sufrir,frenando de ese modo su expansión como persona y màs aùn,provocandole dolores inùtiles.

Y es que el amor no lo justifica todo.
En una cultura capitalista que tiende al melodrama, donde se ha ponderado el amor institucional y de intercambios, la vida de pareja ha pasado a ser la principal forma de autorrealización, sin importar el costo. Entregarse en cuerpo,alma y posesiciones, olvidándose de uno mismo y de las necesidades propias, es el resultado de una serie de creencias distorsionadas sobre el amor que se perpetúa de generación en generación y lo que logra dicho estereotipo es la infelicidad,la frustraciòn,y la amargura en pareja.

Pero hay otra opción: podemos amar sin destruirnos a nosotros mismos y a los que amamos, podemos reubicar el amor lejos de la idealización perniciosa y absolutista de dependencias y mentiras,podemos dejar de necesitar al otro como tabla de salvaciòn a nuestros propios fracasos existenciales,para simple y unicamente amarlo, es decir, sin ansiedad y sin negociar los principios vitales que nos determinan. Para amar no debes renunciar a lo que eres, ésa es la máxima. Un amor maduro integra el amor por el otro con el amor propio, sin conflicto de intereses: “Te quiero, porque me quiero a mí mismo, porque no me odio”. Para lograr esto se requiere de una revolución personal, de cierta dosis de subversión amorosa que nos permita cambiar el paradigma tradicional de “ser para el otro” por un nuevo esquema en el que el respeto hacia uno mismo ocupe el papel central,y claro,una visiòn anarquista en la cual ninguno de los amantes deba o tenga que anularse y echar a un lado sus proyectos de vida para complacer al amado.
El amor,el real,es saludable al ser democràtico (horizontal fuera y dentro de la cama, recíproco, solidario y autónomo) y digno (acorde con los derechos humanos, así la relación se desarrolle casi siempre de puertas para adentro) . Y es puro en el sentido de la veracidad y la lealtad dadas a la pareja.
No hay excusas para que sea de otro modo: Cuando se logra la conjunción de dos amorosos libertarios y humanistas, pueden vivir más plenamente su relación de pareja y disfrutar las ventajas de tener un amor verdadero, consciente de sus derechos, alegre, apasionado y libre de miedos.
Porque el amor es la utopía.

Para lograr esa utopìa,se debe saber que la sinceridad y la lealtad son conceptos no negociables.El amor te regala satisfacciones y profundas alegrías, el egoísmo te trae amarguras y hondos pesares.
El amor te impulsa hacia adelante por el sendero de la unidad, el egoísmo te hace retroceder por el camino de la discordia.
El amor te permite gustar los valores de la amistad, el egoísmo llena tu vida de rivales y antagonistas.El amor hace de tu hogar un oasis de paz, el egoísmo acaba con la pareja y con la familia.El amor te ayuda a perdonar y olvidar las ofensas, el egoísmo arruina tu vida con el rencor.
El amor te mueve a compartir y ser solidario, el egoísmo te constriñe a acumular y a ser esclavo de las cosas.El amor te une a los demás como agente del bien, el egoísmo te empobrece en un aislamiento estéril.El amor es el motor de la concordia, el egoísmo te obliga a estar en guerra contigo mismo y con los otros.
El amor te libera, el egoísmo te esclaviza.
El amor es un arte exigente.
El amor es la utopía.


Trad,libre de una càtedra del Dr.Psicòlogo Bernard Collet B.
UAB.
..