martes, 23 de febrero de 2010

Cultiva tus propias ensaladas...




Una de las maneras de alimentarse sano y barato es la huerta autogestiva,y ademàs de ser barato,es muy gratificante cultivar en tu propia casa. Yo he comido lechugas, tomates cherry , cebollín, albahaca, orégano ,ají dulce y picante y otros vegetales de mi propio huerto. Cultivar a escala doméstica no necesita mucho espacio y sólo requiere un poco de información .
Esta entrevista a un ingeniero agrónomo,ha sido publicada en La Vanguardia ,y responde muchas interrogantes al respecto:

La Huerta Autogestiva.
-... Cabe un huerto en un balcón?
- Ya estás viendo éste, ¿no? ¿Quieres una zanahoria?
- Sí, probaré.
- Autoservicio: estira de una.
- A ver... Hum... ¡Qué sabor! ¡Muy rica!
- Éste es el encanto de cultivar tu huerto en tu balcón, terraza o azotea: sales con el plato en la mano ¡y te sirves tu ensalada! Hazlo.
- ¿Qué ensaladas se hace usted?
- Voy combinando lechuga, rabanitos, canónigos, zanahorias, cebollas, tomates, escarolas, pepinos... ¡Y sabes lo que comes, pues lo has cultivado tú!
- Esta zanahoria es muy pequeñita, eso sí.

- Quizá les ha faltado algo de agua, ¡pero a una zanahoria tuya le perdonas todo...!
- ¿Qué más hortalizas cultiva en casa?
- Guisantes, judías, sandías, melón francés, espinacas, acelgas, ajos, puerros, calçots,berenjenas, pimientos, calabaza, calabacín...
- ¿En una simple jardinera?
- Sí. O en una mesa de cultivo como ésta, de 1,40 x 0,70 metros. ¡O en un tiesto!
- ¿Qué puedo cultivar en un tiesto?
- Una escarola, por ejemplo.
- ¿Cuál es el huerto más pequeño posible?
- Una botella de 2 litros, cortada por la mitad: inviertes la parte superior, con un trapo en el gollete, y la depositas sobre la mitad inferior, con dos dedos de agua...
- ¿Para que la vaya absorbiendo el paño?
- Sí. Y llenas la parte superior de tierra y plantas una lechuga. Al mes, te la comes. ¡Es un microhuerto, un huerto portátil!
- Yo tengo invitados en casa: esto me da para poco...
- Este invierno yo no he tenido que comprar ni lechuga ni canónigos. Si combinas bien las hortalizas en una mesa de cultivo, tendrás suficientes verduras para todos, todo el año,dependiendo de la temporada.

- Ciertamente, no tenemos ni idea de las temporadas....
- Es que hoy casi todo proviene de invernaderos. Sin gusto y sin sustancia. De tu terraza, en cambio, recoges la hortaliza en su punto de maduración. ¡Y eso se nota!
- Deme un consejo para empezar.
- Planta en una jardinera una mezcla de lechugas, rúcula y canónigos. En tres semanas lo tendrás todo verde: ¡haz tu siega de hojas!
- ¿Siega?
- En vez de arrancar las plantas, con un cuchillo te cortas las hojas que quieres para tu ensaladita del día. ¡Y a comer! Esto da para cinco personas durante todo el invierno.
- Me está tentando...
- Tiene otra ventaja: más espacio en la nevera. En vez de tener las lechugas y hortalizas en la nevera... ¡las tiene en el balcón!
- Pero la contaminación de la gran ciudad ¿no envenena las hojas?
- ¡No exageremos!, ¿eh? Bastará con limpiar cada hoja con agua de grifo.
- ¿Y cómo abono mis hortalizas de balcón?
- Con abono orgánico compostado. Yo lo preparo con los residuos de casa (conchas frutas y verduras) y lombriz roja de California: ¡un humus buenísimo!
- En ese negociado no acabo de verme...

- Es que estamos demasiado acostumbrados a librarnos rápido de toda la basura que generamos: la tiras y desaparece de tu vida. Es que lo queremos todo aséptico.
- Ya. ¿Y si compro ese compost ya hecho?
- Sí, yo lo vendo: es un sustrato de cultivo a base de humus de lombriz y fibra de coco. Es la base para un buen crecimiento de las plantas. No ahorre ahí.
- ¿Y no me vendrán bichos?
- Algunos, pero forman parte del asunto, del ciclo de la vida. De hecho, la escasez de abejas en la ciudad aconseja que hagas tú mismo de abeja: poliniza con tus dedos las flores de tus plantas.
- ¿Y si padecen plagas de insectos?
- Hay trucos para ahuyentar insectos, como tener plantadas entre las hortalizas algunas plantas aromáticas: romero, tomillo, albahaca...
- ¿De verdad funciona esto?
- En el universo vegetal nada hay matemático, pero por algo los payeses solían llevar sobre la oreja una ramita de albahaca de hoja pequeña cuando iban al huerto...
- ¿Conoce otros remedios caseros contra la plagas?
- Hay muchos. Con un spray, rocía las hojas con una infusión hecha a base de hojas de alcachofa (contra pulgones), o ajo (contra ácaros y hongos), o de un manojo de brotes tiernos de tomatera mezclado con jabón (orugas e insectos en general)...
- Uf, todo esto es demasiado laborioso...
- ¡Te da muchas satisfacciones!

- ¿Con qué ha disfrutado más estos días?
- Recogí el otro día dos sandías de tres y cuatro kilos: ¡qué dulces, qué buenas! ¡Brutales! Esto no tiene precio, de verdad.
- Es apetecible, sí.
- También es divertido tener una planta de maíz, y en verano cosechar tres o cuatro mazorcas con los niños, y hacer unas palomitas. O unas riquísimas mazorcas asadas.
- ¿Y podría obtener yo unos tomates para hacer por fin buen pan con tomate?
- Claro que sí. Ahora estamos en el mes ideal para plantar una tomatera. Si son de la variedad de colgar, tendrás buen tomate de untar para el invierno. Para el verano, planta tomate de rama. Con buen sustrato y cuidados, esa planta te dará 20 kilos de tomates.
- No está nada mal.
- Si plantas guisantes, obtendrás menos cantidad, ¡pero a cambio cada guisante es una bomba nutricional! Y, crudo, es más dulce que cualquier caramelo. ¿Tienes balcón?
- Una terracita...
- ¡Anímate! Y ya verás qué placer te dará cocinar un día una suculenta paella de verduras de primavera: con su sofrito y con pimiento, judías, guisantes... y todo habrá salido de tu propia terraza...



Horticultor urbano Josep Vallès Ferrer,entrevistado para La Vanguardia, Barcelona. (http://www.lavanguardia.es/ )

Comer con justicia...







Algunas personas creen que el vegetarianismo es sòlo una opción personal,o un capricho o modoa en el comer, que podemos elegir o no. En principio, dentro de la variedad de alimentos que hay, cada cual puede comer lo que le dé la gana. Sin embargo esa libertad tiene, para todas las personas responsables de sus actos, un límite. Ese límite es la dignidad de los demás. Yo puedo actuar como me plazca siempre que no cause ningún daño injusto. Puedo lanzar todas las piedras al aire que quiera y cuando quiera, si eso me resulta divertido. Pero si lanzo adrede una piedra a la cabeza de alguien, ya estoy actuando fuera de los límites que marca el respeto que todos merecen.
De igual modo, se puede comer aquellos alimentos que se quiera o se pueda, siempre que dicha elección no conlleve sufrimiento y/o muertes injustas. Comprar productos no vegetarianos causa esos males a los animales, por ello, hacernos vegetarianos es un asunto ètico, y no sólo una opción personal. Esto es así, porque nuestra libertad se ve limitada por el respeto que merecen las vidas de los demás animales.
Sabemos que nuestra libertad está limitada por el mal que podamos causar a otros.Pero el problema empieza cuando se dice que dentro de "esos otros" a quienes respetar también están vacas, cerdos, pollos, atunes, etc. Realmente no parece importante que pierdan su vida y libertad. "Son sólo animales...por qué habríamos de preocuparnos?",opinan algunos. De hecho, el principal problema de los animales no es otro que esa forma de pensar. Los humanos creemos que sólo los que pertenecemos a nuestra especie merecemos respeto, mientras que los demás animales están ahí para que les utilicemos. La mayoría piensa que matar a un humano está mal, pero que matar a alguien que no sea humano no es en verdad nada preocupante.Esta mentalidad ha sido denominada "especismo". El especismo es una discriminación análoga al sexismo o al racismo, que consiste en la opinión de que podemos dar un trato injusto a los individuos por pertenecer a una u otra especie.Desde pequeños nos enseñan a considerar a los animales como inferiores, como cosas a nuestra disposición, como esclavos a los que poder utilizar. Se nos alimenta de sus cadáveres y se nos acostumbra a verlos en el zoo enjaulados, en el circo esclavizados realizando trucos ridículos y humillantes. Así, los animales han sido para nosotros desde siempre, comida y entretenimiento y nunca individuos a los que respetar.
Al mismo tiempo nos bombardean con mensajes sobre lo importante que es el respeto a los humanos, aprendemos a usar una palabra como "humanidad", que al pronunciarla parece ser acompañada por música celestial. Se nos enseña que discriminar está mal y que ser hombre o mujer, tener un color de piel u otro, o distintas costumbres, no son cosas importantes, que frente a las diferencias, los humanos merecemos un mismo respeto.Es cierto que el sexo, el color de piel, o el grado o tipo de inteligencia no es relevante cuando hablamos del respeto a la vida, a la libertad o al sufrimiento de los demás, pero también es cierto que la especie a la que se pertenezca tampoco. Lo único importante para respetar estos intereses básicos es la capacidad para sentir (disfrutar de la vida,o sufrir dolor). Y esta capacidad la compartimos todos los animales, humanos y no humanos.Por todo ello, si a nadie se le ocurre decir "yo golpeo a las mujeres y a los negros, pero te respeto, respétame tu a mi también",no es incogruente que alguien diga "como soy un ser superior a los animales,yo soy el responsable del sufrimiento y la muerte de algunos de estos animales, pero respeto que seas vegetariano..."?
El respeto lo merecen los individuos, no las opiniones ni las acciones, pues estas pueden ser justas o injustas. Podemos respetar a alguien y decirle al mismo tiempo y a las claras que sus ideas son erróneas o sus actitudes moralmente reprobables.

No quiero decir con esto que hagamos sentir mal a las personas que no son vegetarianas y que las culpabilicemos por su dieta. (Nadie es culpable de la educación que ha recibido y seguramente un trato acusador sólo producirá rechazo a lo que les contamos y reafirmará sus costumbres impidiendo que comprendan qué hay de malo en discriminar a los animales. Hemos de considerar que el especismo y el consumo de productos animales es algo que se nos inculca sin preguntarnos antes y que las personas merecen que se les explique por qué no es bueno lo que hacen.).Pero lo que sí quiero afirmar es que defendamos el vegetarianismo como un principio de justicia y no como una simple moda, pues la vida y el sufrimiento de los animales está en juego y es nuestra responsabilidad hacer que las cosas cambien educándonos y educando a los demás. Informarnos,por ejemplo,del costro ecològico y econòmico que tiene la producciòn exorbitada de ganado para consumo del primer mundo,o el real valor nutricional o tòxico que tiene la carne y los vegetales,la sobrealimentaciòn,el hambre,la obesidad,la comida chatarra capitalista,y sobre todo,enterarnos de que los animales,que tienen un sistema nervioso similar al humano,tambièn sufren dolor,y seguramente,no desean ser devorados...Y es por todo ello,que escribiremos màs sobre el tema en este blog,ya que somos,lo que hacemos,y tambièn lo que comemos...

El trauma de Hitler...

I.


II.

El pecado del Che ...

Los vulnerables...


Los mentirosos son sujetos muy vulnerables,que tarde o temprano seràn lacerados por sus propias mentiras.Y es que mentir es un recurso que parece fácil de valer sin tener que pasar por esfuerzos ni penurias aunque el precio que se pague sea la posibilidad de ser descubierto.
Pero tal parece que el temor a ser descubierto y que su falsedad sea desvelada,desprestigiándose ante a los que quería influir,no les permite ver con claridad , que a quien en realidad violentan con sus mentiras es a su propio equilibrio emocional y a su salud psicològica.
Y es que pasa asi: mientras que la persona sincera no tiene que vigilar la versión que da de sus anécdotas y los episodios vividos, porque los transcribe al dictado de su memoria, en cambio el mentiroso debe controlar qué versión da de su historia, para que resulte coherente con la escuchada por cada persona ante la que ha mentido.

Cuanto más se cae en la tentación de mentir más difícil es controlar la abundante base de datos de las versiones dadas y más imposible resulta comentar, repetir o seguir con coherencia lo novelado, de forma que los detalles chirrían y de pronto un personaje que era novio de una prima de pronto ya lo es de una hermana, o se dice pertenecer a una logia masònica,pero ni idea se tiene de sus normas èticas,o decimos que estudiamos medicina,pero ante una emergencia real,no sabemos diagnosticar una torcedura de cuello de nuestra propia hija,o presumimos conocer a quien luego resulta que no nos conoce,o nos vemos obligados a negar frecuentemente, y desdecirnos de lo que antes aseguramos,prometimos o ponderamos,etc, etc. Y asì,los tiempos de amar,de crear,de conocer y vincularse profundamente con los demàs,se pierden en dar excusas,en justificar mentiras,en intentar correcciònes a lo antes dicho,en parchar los agujeros de sus entramados de engaños,etc,etc...y en eso se les va la vida.

Y es que la realidad golpea una y otra vez al mentiroso,hacièndolo cada dìa màs vulnerable,y no sòlo por el hecho de ser descubierto,sino que,aunque nunca se desvelara la mentira,serà vìctima de sì mismo,ya que el desgaste enorme que significa crear una red de mentiras a diario,mantenerla,repararla,tramarla hacia otros rumbos psicològicos,ante la contundencia de lo real que a cada momento se presenta,significa una tarea enorme y fatigosa,que tarde o temprano dañarà aun mas,la autoestima y el equilibrio emocional del mentiroso,que puede padecer disturbios relacionados con la ansiedad y depresiones intermitentes debido a dicha conducta.
Y si miente para lograr el afecto de los demàs,se llevarà un chasco:pasa que los demàs no lo estiman a èl realmente,sino que han llegado a apreciar a un personaje inexistente,un invento del mentiroso,que aislado por sus mentiras,no se da cuenta de que nadie le conoce realmente a èl,el verdadero...
Porque el hábito de mentir se puede transformar en un trastorno de la personalidad que podríamos llamar 'seudologia fantástica' que es una compulsión a imaginar una vida, unos acontecimientos y una historia en base a causar una impresión de admiración en los espectadores,y es por ello,que los mentirosos estàn siempre alertas,siempre nerviosos,siempre con miedo a ser descubiertos,y siempre solos,pues cada mentira los aisla màs de los otros corazones,y por eso los mentirosos son seres tristes y no tienen paz.

Este afán por impresionar esta basado en la imperiosa necesidad de resultar valiosos e geniales por medios tramposos ya que por los naturales de la simpatía y ser espontáneos dudamos en poder conseguirlos.

Refleja, por un lado, la ambición de ser dignos de amor y aceptados por los demás como antes de ser desplazados por el proceso de maduración lo éramos por los padres,y por otro lado, se pone de manifiesto nuestra profunda duda de no ser dignos en base a la distancia, la dureza, el aislamiento y la falta de adaptación que sufrimos, con una autoimàgen de algún tipo de minusvalía.

El mentiroso fantasioso toma el atajo de robar atención y aprecio por la vía del fácil engaño (las palabras son cómodos sustitutos de los hechos) en vez de por su Ser-sincero, tal vez mucho mas modesto de lo que su ambición soporta.

No se conforma con ser una persona cualquiera -tal vez se vería a sí misma con excesivo desarraigo-, sino que desea ser siempre una personalidad de primera magnitud, de esas que los demás admiran, embelesados o envidiosos.

También mintiendo sobre lo que hacemos, llevamos a cabo algo que proporciona un pequeño resto de placer que nos da una migaja de lo que nos gustaría hacer en verdad. Imaginando que somos ricos, que seducimos a las personas más bellas, sentimos un gusto que el disgusto de ser sólo fantasías no acaba de eliminar y que puede convertirse en deleitoso manjar para satisfacer necesidades que esta forma engañosa nunca realmente será completa, pero que a base de engaño tras engaño, fantasía tras fantasía nos hace sentir el sueño tan real que casi lo podemos creer.

Lo que nos gustaría hacer, lo que en ensueños nos prometemos, lo que según nuestros cálculos inflados seguramente nos pasará puede hacernos correr tanto en el tiempo que disfrutemos precipitadamente de lo que todavía no somos, y ello nos prepara mal para el naufragio de nuestros ilusiones durante el transcurso despiadado de la vida. Este tropiezo no le sucede a quien su mirada alcanza al escalón de arriba sólo cuando ha mirado bien que ha subido el actual.

El problema del pseudólogo es que para mentir tanto y que no se note ha de hacer lo mismo que un actor que representa un personaje y quiere resultar creíble: esforzarse tanto, como si uno fuera esa persona inventada, que realmente uno se confunda y olvide de quien es realmente.

El personaje suplanta al yo, con lo que su personalidad se instala en una base inauténtica muy peligrosa, porque los halagos, impresiones y valoraciones que arranque a los demás con sus tretas, en realidad nunca los podrá saborear, porque sabe que no están dirigidos al Yo autentico, sino al falso, con lo cual no logra sentir lo que le gustaría sentir: sus dobles vínculos impiden que los placeres le lleguen.

Como la sed de mérito nunca se sacia por este procedimiento cada vez está la persona más descarriada e insatisfecha y más encuentra motivos para curarse con la medicina que le agrava.

Lo que debe plantearse el mentiroso es su misterioso desánimo,y la progresiva languidez que simular produce en él. Su afán de caer bien produce el efecto contrario de que los demás se decepcionen, se sientan despreciados y se disgusten, generando una profunda desconfianza muy difícil de superar (piénsese por ejemplo lo difícil que es olvidar que tu pareja te ha engañado, o te miente sistemáticamente).

La cura del mentiroso es sustituir la mentira por la búsqueda de lo real. Al reconocer para si su necesidad de reconocimiento social,y brillo protagònico,puede dedicarse con firmeza a mejorar sus méritos verdaderos (profesionales, de cultura, relaciones interesantes, etc.) con suficiente persistencia (porque si ha caído en la mentira es por impaciencia) y seguridad (garantizando con pruebas evidentes las suposiciones).
Jugar limpio, ser naturales, es el mejor camino para ser aceptados por los demás. Lo primero es que nos acepten aun siendo humildes y mediocres. Una vez conseguida esta aceptación básica entonces se pueden intentar el asalto al mérito, que ya no será un mérito agresivo (de esos que aunque la persona valga mucho nos da igual porque nos cae antipática) sino un afán de darnos más, de buscar una mayor cualidad, de jugar más fuerte, una activa entrega para participar, colaborar, sugerir y animar la vida amorosa y familiar, los equipos de trabajo, los grupos de amigos,y sobre todo,la integridad personal,porque nada nos hace màs dignos,mas enteros y màs serenos,que la inmensa fuerza de la verdad...

Los mentirosos...


"El que no cree en si mismo miente siempre..."
Nietzsche




Podríamos decir que la mentira es el un rasgo intelectual exclusivo del ser humano, una conducta que los animales no pueden desarrollar. Podríamos decir que el ser humano es, en esencia, mentiroso... Si lo analizamos desde este punto de vista veremos que muchos animales usan el camuflage para sobrevivir. Quizà,debido a esa caracterìstica emergente,en algunas sociedades,como la mexicana, incluso puede estar bien visto mentir. Los motivos para mentir podrìan ser el miedo al castigo,el controlar el rechazo de los demàs,las ganas de poder manipular,el evadir problemas, pero sobre todo,el sacar ganancia de las relaciones humanas...

Hasta este punto la mentira puede ser útil a la hora de manejarse adecuadamente en algunas sociedades con bajo nivel de ètica,aunque el problema viene cuando la mentira se convierte en un rasgo de personalidad y se usa continuamente con algún fin concreto. Esas sociedades enseñan a los niños,desde pequeños, a mentir para conseguir con engaños lo que se anhela, y eso se llama: Corrupciòn...
Reafirmada esa conducta del mentiroso,con la complicidad de los otros mentirosos de su comunidad,se reafirma en esa "normalidad",y al serle "ùtil" mentir,serà una conducta reiterativa y aceptada. Sin embargo,en algunas sociedades hipòcritas,la mentira es aceptada,mientras no se pille en ella al mentiroso. O sea,mentir,no està mal,sino lo malo es que se descubra la mentira.
Por ello,hay paises y hay personas que utilizan la mentira con gran frecuencia. Las razones fundamentales son la inseguridad moral, casi siempre unida a una baja autoestima,la poca educaciòn ètica, de lo que resulta una sociedad y unos individuos que usan la manipulación como un fin en sí mismo.
Si uno se siente inferior es relativamente sencillo poder construir una realidad paralela que se adapte a lo que vemos que los demás esperan de nosotros. A corto plazo elimina el sentimiento de inferioridad, pero no a medio plazo,ya que las razones por las que el mentiroso se siente inferior e inseguro siguen estando presentes,ocultas por una tenue capa de mentiras, por lo que no se ponen medios para superarlas.
Con respecto a la manipulación, la mentira es la herramienta fundamental para poder conseguir que los demás se hagan lo que uno desea. Puede utilizarse de manera plenamente consciente o sin conocer realmente esa intención. Esto último coincide en ocasiones con la personalidad histriónica, son personas que se relacionan con los demás desde una posición victimista, desde la pena, simulando que sufren grandes problemas,y que son vìctimas de injusticias con la esposa,o con el jefe laboral,para asi sacar provecho del buen corazòn que les tienda la mano. Es fácil en estas personas detectar abundantes mentiras, que,conforme hablan,van creando una subrealidad distorsionada, adaptada a su necesidad de engañar.
Hay quien miente para conseguir sus objetivos sin importarle el daño que sus mentiras puedan causar a otras personas. Esto mostraría rasgos de personalidad narcisista, más de tipo psicopático, que se rige por el principio de “el fin justifica los medios” sin importarle los demás. Otros sin embargo, mienten por temor, para evitar el rechazo o una consecuencia negativa derivada de sus actuaciones. Lo que en un principio puede haber sido una solución ante un problema puede convertirse en un mecanismo de defensa que a corto plazo les libera de algún perjuicio, pero que a largo plazo no les ayuda a enfrentarse a sus temores haciéndoles cada vez más vulnerables a la realidad que se empeña en existir.
Por último, encontramos los casos en los que se miente para ser más valorados, admirados y conseguir así la aprobación de los demás, exagerando algún logro. Por ejemplo, cuando no se cuenta alguna anécdota negativa para no romper una imagen positiva, o cuando no se expresa la verdadera opinión sobre algún tema para no generar conflicto y no perder el reconocimiento de los demàs.Llevados por la inseguridad y desconfianza en nuestra capacidad de ser aceptados tal como somos, podemos caer en la tentación de adornar aquí y allá nuestra historia y nuestras habilidades de forma que causemos una impresión favorable en las demás personas. Un ladrón podrá aseverar más robos de los que realmente ha hecho si tiene que presumir delante de los compañeros carcelarios, o se pueden haber realizado más proezas sexuales de las habidas entre un grupo de hombres que se retan en su capacidad sexual, o una madre puede hacer que su hijo mejore las notas haciendole las tareas y apruebe cursos con fin de que aparezca como una madre exitosa con un hijo bien educado.
Esta práctica puede convertirse en un hàbito peligroso. Tal sería el caso de las personas que continuamente mienten para disimular y para conseguir la aceptación social llegando incluso a vivir una vida que no es la suya y teniendo finalmente que representar un papel a todas horas para mantener una maraña de mentiras. Con esto sólo se consigue aumentar la tensión, y que el miedo a ser descubiertos y rechazados cada vez sea mayor.
Por lo tanto si en una persona se detecta mucha tendencia a la mentira, habrá que analizar qué hay detrás,y qué es lo que obtiene...

La humillaciòn social...








El sentimiento de inferioridad,segùn Jung, se debe a la existencia de un defecto que se vive como algo vergonzoso, humillante, indigno de uno mismo e inaceptable. En no pocos casos, además, se trata sólo de un presunto defecto, ya que, cuando se conoce y se analiza con un mínimo de objetividad, se comprueba que no hay motivos de peso para considerarlo tal, o que, en cualquier caso, se le está dando una importancia subjetiva desmesurada.Lo habitual es que todo esto se lleve en el secreto de la propia intimidad, y que tenga una importante carga subjetiva. Son evidencias interiores que muchas veces no resultan nada previsibles ni evidentes desde el exterior, pero que suelen constituir un intenso y profundo motivo de desasosiego y condicionar bastante la personalidad y el comportamiento de quien las sufre.El sentimiento de inferioridad puede ser concebido también en términos de complejo de inferioridad. El sentimiento de inferioridad es una configuración antropológica construida a partir de los acontecimientos históricos, generando una conceptuación filosófica, legal y científica sobre la condiciòn humana.
Y el complejo de inferioridad es la vivencia y manifestación psicológica de ese sentimiento de inferioridad de los grupos sociales.
Lo sorprendente es que hay gente muy valiosa que sufre sentimientos de inferioridad. La fuerte carga subjetiva de esos sentimientos hace que, por ejemplo, una persona que posea unas cualidades muy superiores a la media de quienes le rodean esté fuertemente condicionada por un sentimiento de inferioridad proveniente de cualquier sencilla cuestión de poca importancia. Esto se debe a la presiòn que el entorno ejerce sobre dicho sujeto,ya que inmerso en una sociedad con complejo de inferioridad que lo limita,lo censura,lo margina continuamente,para que entre en los paràmetros de "normalidad" social,se logra que dichas personas valiosas tambièn sufran estas cargas de minusvalìa subjetiva al final.
Por otra parte, los sentimientos de superioridad,segùn Adler, suelen tener su origen en un intento de compensar otros sentimientos de inferioridad firmemente arraigados. Esos procesos suelen provocar actitudes presuntuosas, arrogantes e inflexibles, de personas envanecidas que tienden a tratar a los demás con poca consideración, y que si a veces se muestran más tolerantes o benevolentes, es siempre con un trasfondo paternalista, como si quisieran destacar aún más su poco elegante actitud de superioridad.Son personas a las que gusta darse importancia, y que exageran sus méritos y capacidades siempre que pueden, que siempre encuentran el modo de hablar, incluso a veces con aparente modestia, de manera que susciten —eso piensan ellos— admiración y deslumbramiento.
Suelen ser bastante sensibles al halago, y por eso son presa fácil de los aduladores. Fingen despreciar las críticas, pero en realidad las analizan atentamente, y esperan rencorosamente la ocasión de vengarse. Están siempre pendientes de su imagen, muchas veces profundamente inauténtica,con objeto de aparentar ser una persona original o con rasgos de genialidad. Buscan el modo de sorprender, para obtener así en otros algún eco que les confirme en su intento de convencerse de su identidad idealizada: por el camino de la inferioridad, acaban en el narcisismo más frustrante.
Muchas personas viven con un sentimiento de inferioridad que a veces está escondido pero latente, o también se podría decir que viven con un amor a sí mismos incompleto. A veces no se dan cuenta, a veces sí, pero muchas veces en las actitudes o en sus acciones demuestran bajo valor o sensación de inferioridad respecto a los demás pero de manera “subliminal”, un sentimiento muy sutil y profundo que está latente. Estas personas, tienen la creencia arraigada de que ellos no se merecen tanto, de que no son tan buenos, de que las cosas no les deben salir tan bien como a otros, de que las circunstancias no les benefician como a los demás. Cuando algo bueno les sucede creen que es algo inmerecido o que es cuestión de suerte. Les cuesta creer que sus logros son por ellos mismos, tienden a atribuirlos a otras personas, a las circunstancias o a la suerte, o simplemente minimizan sus logros como si no lo merecieran. Esto revela inseguridad, poco valor y hasta poca autoestima.
Y debido a ello,se conforman cuando las cosas les van mal. Se resignan facilmente,y soportan las peores calamidades porque en el fondo,creen que las merecen.
Esta es una conducta notoria entre muchos mexicanos,por ejemplo,que siempre tratan de quitarse los méritos a sì mismos y a los demàs, minimizando sus logros, como para demostrar algun tipo raro de "humildad",pero igual lo que en verdad demuestra es un sentimiento subliminal inferior, un sentimiento de No merecimiento y no de humildad,sino de auto-humillaciòn: como si no creyeran que ellos,o los demàs de su entorno, fueran lo suficientemente buenos y valiosos para esos éxitos, y por eso siempre minimizan.Estas actitudes demuestran bajo valor o falta de valor en el concepto que tienen de sí mismos. Esto es muy común debido a las creencias mediocres que los mexicanos tienen de sí mismos.

Tal vez serìa interesante preguntarse, cómo hubieran respondido los mexicanos a la muerte de medio centenar de bebès en una guarderia de su gobierno, si tuvieran muy bien establecidos su autoestima, su valor y su seguridad? Cómo hubieran respondido los mexicanos al fraude electoral,al abuso de poder,a los crìmenes narcomilitares,a la crìsis ecònomica-en Argentina,por menos,dieron el cacerolazo-etc,còmo hubiesen respondido a tanta humillaciòn social,si no tuvieran ese sentimiento de inferioridad escondido en lo más profundo de su mente? Cómo responderìan si tuvieran claro lo que son y lo que quieren...?

Los inferiores...

Algunas personas sufren algo que podrìa llamarse el "complejo de Liliput". Y es que se consideran a sí mismas como insignificantes y carentes de valor.A su alrededor no hacen más que ver ejemplos de Gulliver,todos impresionantes y magníficos comparados con su presunta precariedad, y se consumen,asì, en una mezcla de admiraciòn,envidia y autorechazo que se condensa en un profundo sentimiento de inferioridad.
Ese sentimiento consiste en la minusvaloración o disvaloración hecha por el sujeto, de su propio ser. Nace al medirse y compararse con normas y valores ajenos. La cuestión es elevada a categoría de razgo de personalidad de un paìs, donde el sentimiento de inferioridad adquiere rango de nota fundamental de sus habitantes creándose así un perfil mental de la cultura nacional,como en el caso,por ejemplo,de Mèxico.
Pero más allá de la sociología,y de la psicología, ese sentirse inferior marca toda un visiòn de la historia en determinados paises. Y pasa entonces que el sentimiento de inferioridad permea la vida nacional y se expresa en una configuración antropológica de distintos grupos sociales a través de específicos rasgos psicológicos. La constante es la “comparación”, efectuada por la valoración y la definición de lo nacional en relación con otros parámetros culturales. El sentimiento de inferioridad se configura bajo dos vías: lo propio y la del otro, minusvalorando lo primero y exaltando lo ajeno.

En un sistema donde se hipervalora el estatus econòmico,y se manipula a la poblaciòn para que desee pertenecer al imperio gringo,las personas que habitan el "tercer mundo",se sienten confinados a desempeñar empleos menores y carecen de los privilegios habidos para los poderosos.

En períodos de crìsis èticas y sociales,ese sentimiento de inferioridad se agudiza: unos habitantes intentan proseguir formas políticas y consumistas del capitalismo imperialista,y otros, intentan romper con el sistema que los sujeta,pero no saben como porque previamente el sistema los ha dejado inmersos en la incultura y la negaciòn.Esta fragmentación del ser humano, producto de las luchas internas y la pérdida de sus propios valores, conducen al pesimismo y la desconfianza, semillas del racismo,de la xenofobia,del machismo,de la envidia y del resentimiento.
Cuando se adoptan patrones de vida capitalista gringo, negando a la realidad y la valiosa historia del propio pais , para intentar emular niveles de consumo y conductas ajenas,se produce entonces una enorme ruptura en la estructura social y psicològica de los individuos... Padres que mandan a sus hijos a Estados Unidos a estudiar,madres que aliementan a los pequeños niños mexicanos con hamburguesas chatarras,y refrescos venenosos,mùsica y modas vacìas que enajenan a los adolecentes,conductas delictivas copiadas de las pelis gringas...
Dar la vida,por usar un par de zapatillas gringas de marca,olvidados ya de su propia identidad,van los mexicanos dejàndo atràs lo valioso que poseìan,enceguecidos por el anhelo de comprar productos,como si fueran gringos.
Y es que el sistema les ha hecho creer,que ser gringo es ser bello,listo y poderoso.
Pero pasa que el biotipo del mexicano,y de otros latinoamericanos,es diferente al de los yanquis. Entonces,en esa desafortunada autocomparaciòn,se produce un abismo entre los ideales y la realidad, aumentando el sentimiento de inferioridad. El mexicano desvalora su propio ser y su realidad. Oculta su realidad de la mirada propia y sustituye su ser auténtico por uno ajeno que le parece superior. Prueban lo afirmado las leyes de inmigración. Fomentan la idea, con frases cotidianas,como aquella de "hacerse de una parjea extranjera para mejorar la raza propia" , pues ellos suponen,en su sentimiento de inferioridad,que su raza padece de pereza, estupidez, pobreza, fealdad, y producto de la mezcla de dos razas inferiores: los conquistadores españoles asesinos,y los aztecas vencidos por pendejos, opinión que los hilos del poder han infundido en muchos mexicanos. Quizà por eso, los nacionales consideran que lo extranjero es superior por el hecho de ser tal.
Es comùn ver dos formas de sentimiento de inferioridad y ocultamiento del ser auténtico. Unos se refugian en un nacionalismo estrecho: rechazan todo lo extranjero y elevan caràcteres pintorescos y folklòricos a valores nacionales. Los otros abandonan idealmente el entorno y niegan sus raíces culturales; se dan a la tarea de imitar sistemas, ideologías y valores de factura extranjera que consideran los únicos válidos. En ambos casos ocultan su realidad histórica y reflejan su porpio autorrechazo.
Veamos a los primeros: Exaltàndo su nacionalismo,aseguran,por ejemplo,que "nosotros los mexicanos somos alegres,sencillos,buenos" etc. Sin embargo,esos mismos que afirman ese "nosotros los mexicanos",hablan hipocritamente,porque no conocen la fraternidad,ya que son los primeros que van y engañan a su esposa,mienten a sus hijos,dan o reciben mordidas,son apàticos en los trabajos,tratan despectivamente a los indigenas mexianos,a los jovenes mexicanos,a las mujeres mexicanas,a los homosexuales mexicanos,etc,etc. Entonces,esos nacionalistas exaltados,se mienten a sì mismos,al decir "nosotros los mexicanos somos"...
Con la ayuda del psicoanálisis adleriano,podrìamos analizar dos tipos psicológicos urbanos, que manifiestan el sentimiento de inferioridad de distinta manera: el “naco” y el “burguesillo mexicano”. El “naco”, exento de todo privilegio y prerrogativa social, acusa el mayor grado de sentimiento de inferioridad, manifiesto en el resentimiento oculto en el servilismo. El “burguesillo” trata de evitar el autodesprecio y la humillación de su entorno,haciendo alarde de su dinero y su apariencia en forma importuna. Ambos presentan los siguientes caracteres antropológicos: ocultamiento del propio ser ante sí mismos, excesiva susceptibilidad patriótica, desfasamiento entre la realidad y lo deseado, desconfiados, vìctimas y ejecutores de desprecio y humillación a sus compatriotas, con una enorme desarmonía interior,y muy temerosos de que se descubra su auténtico ser.