martes, 23 de febrero de 2010

La humillaciòn social...








El sentimiento de inferioridad,segùn Jung, se debe a la existencia de un defecto que se vive como algo vergonzoso, humillante, indigno de uno mismo e inaceptable. En no pocos casos, además, se trata sólo de un presunto defecto, ya que, cuando se conoce y se analiza con un mínimo de objetividad, se comprueba que no hay motivos de peso para considerarlo tal, o que, en cualquier caso, se le está dando una importancia subjetiva desmesurada.Lo habitual es que todo esto se lleve en el secreto de la propia intimidad, y que tenga una importante carga subjetiva. Son evidencias interiores que muchas veces no resultan nada previsibles ni evidentes desde el exterior, pero que suelen constituir un intenso y profundo motivo de desasosiego y condicionar bastante la personalidad y el comportamiento de quien las sufre.El sentimiento de inferioridad puede ser concebido también en términos de complejo de inferioridad. El sentimiento de inferioridad es una configuración antropológica construida a partir de los acontecimientos históricos, generando una conceptuación filosófica, legal y científica sobre la condiciòn humana.
Y el complejo de inferioridad es la vivencia y manifestación psicológica de ese sentimiento de inferioridad de los grupos sociales.
Lo sorprendente es que hay gente muy valiosa que sufre sentimientos de inferioridad. La fuerte carga subjetiva de esos sentimientos hace que, por ejemplo, una persona que posea unas cualidades muy superiores a la media de quienes le rodean esté fuertemente condicionada por un sentimiento de inferioridad proveniente de cualquier sencilla cuestión de poca importancia. Esto se debe a la presiòn que el entorno ejerce sobre dicho sujeto,ya que inmerso en una sociedad con complejo de inferioridad que lo limita,lo censura,lo margina continuamente,para que entre en los paràmetros de "normalidad" social,se logra que dichas personas valiosas tambièn sufran estas cargas de minusvalìa subjetiva al final.
Por otra parte, los sentimientos de superioridad,segùn Adler, suelen tener su origen en un intento de compensar otros sentimientos de inferioridad firmemente arraigados. Esos procesos suelen provocar actitudes presuntuosas, arrogantes e inflexibles, de personas envanecidas que tienden a tratar a los demás con poca consideración, y que si a veces se muestran más tolerantes o benevolentes, es siempre con un trasfondo paternalista, como si quisieran destacar aún más su poco elegante actitud de superioridad.Son personas a las que gusta darse importancia, y que exageran sus méritos y capacidades siempre que pueden, que siempre encuentran el modo de hablar, incluso a veces con aparente modestia, de manera que susciten —eso piensan ellos— admiración y deslumbramiento.
Suelen ser bastante sensibles al halago, y por eso son presa fácil de los aduladores. Fingen despreciar las críticas, pero en realidad las analizan atentamente, y esperan rencorosamente la ocasión de vengarse. Están siempre pendientes de su imagen, muchas veces profundamente inauténtica,con objeto de aparentar ser una persona original o con rasgos de genialidad. Buscan el modo de sorprender, para obtener así en otros algún eco que les confirme en su intento de convencerse de su identidad idealizada: por el camino de la inferioridad, acaban en el narcisismo más frustrante.
Muchas personas viven con un sentimiento de inferioridad que a veces está escondido pero latente, o también se podría decir que viven con un amor a sí mismos incompleto. A veces no se dan cuenta, a veces sí, pero muchas veces en las actitudes o en sus acciones demuestran bajo valor o sensación de inferioridad respecto a los demás pero de manera “subliminal”, un sentimiento muy sutil y profundo que está latente. Estas personas, tienen la creencia arraigada de que ellos no se merecen tanto, de que no son tan buenos, de que las cosas no les deben salir tan bien como a otros, de que las circunstancias no les benefician como a los demás. Cuando algo bueno les sucede creen que es algo inmerecido o que es cuestión de suerte. Les cuesta creer que sus logros son por ellos mismos, tienden a atribuirlos a otras personas, a las circunstancias o a la suerte, o simplemente minimizan sus logros como si no lo merecieran. Esto revela inseguridad, poco valor y hasta poca autoestima.
Y debido a ello,se conforman cuando las cosas les van mal. Se resignan facilmente,y soportan las peores calamidades porque en el fondo,creen que las merecen.
Esta es una conducta notoria entre muchos mexicanos,por ejemplo,que siempre tratan de quitarse los méritos a sì mismos y a los demàs, minimizando sus logros, como para demostrar algun tipo raro de "humildad",pero igual lo que en verdad demuestra es un sentimiento subliminal inferior, un sentimiento de No merecimiento y no de humildad,sino de auto-humillaciòn: como si no creyeran que ellos,o los demàs de su entorno, fueran lo suficientemente buenos y valiosos para esos éxitos, y por eso siempre minimizan.Estas actitudes demuestran bajo valor o falta de valor en el concepto que tienen de sí mismos. Esto es muy común debido a las creencias mediocres que los mexicanos tienen de sí mismos.

Tal vez serìa interesante preguntarse, cómo hubieran respondido los mexicanos a la muerte de medio centenar de bebès en una guarderia de su gobierno, si tuvieran muy bien establecidos su autoestima, su valor y su seguridad? Cómo hubieran respondido los mexicanos al fraude electoral,al abuso de poder,a los crìmenes narcomilitares,a la crìsis ecònomica-en Argentina,por menos,dieron el cacerolazo-etc,còmo hubiesen respondido a tanta humillaciòn social,si no tuvieran ese sentimiento de inferioridad escondido en lo más profundo de su mente? Cómo responderìan si tuvieran claro lo que son y lo que quieren...?