martes, 23 de febrero de 2010

Los inferiores...

Algunas personas sufren algo que podrìa llamarse el "complejo de Liliput". Y es que se consideran a sí mismas como insignificantes y carentes de valor.A su alrededor no hacen más que ver ejemplos de Gulliver,todos impresionantes y magníficos comparados con su presunta precariedad, y se consumen,asì, en una mezcla de admiraciòn,envidia y autorechazo que se condensa en un profundo sentimiento de inferioridad.
Ese sentimiento consiste en la minusvaloración o disvaloración hecha por el sujeto, de su propio ser. Nace al medirse y compararse con normas y valores ajenos. La cuestión es elevada a categoría de razgo de personalidad de un paìs, donde el sentimiento de inferioridad adquiere rango de nota fundamental de sus habitantes creándose así un perfil mental de la cultura nacional,como en el caso,por ejemplo,de Mèxico.
Pero más allá de la sociología,y de la psicología, ese sentirse inferior marca toda un visiòn de la historia en determinados paises. Y pasa entonces que el sentimiento de inferioridad permea la vida nacional y se expresa en una configuración antropológica de distintos grupos sociales a través de específicos rasgos psicológicos. La constante es la “comparación”, efectuada por la valoración y la definición de lo nacional en relación con otros parámetros culturales. El sentimiento de inferioridad se configura bajo dos vías: lo propio y la del otro, minusvalorando lo primero y exaltando lo ajeno.

En un sistema donde se hipervalora el estatus econòmico,y se manipula a la poblaciòn para que desee pertenecer al imperio gringo,las personas que habitan el "tercer mundo",se sienten confinados a desempeñar empleos menores y carecen de los privilegios habidos para los poderosos.

En períodos de crìsis èticas y sociales,ese sentimiento de inferioridad se agudiza: unos habitantes intentan proseguir formas políticas y consumistas del capitalismo imperialista,y otros, intentan romper con el sistema que los sujeta,pero no saben como porque previamente el sistema los ha dejado inmersos en la incultura y la negaciòn.Esta fragmentación del ser humano, producto de las luchas internas y la pérdida de sus propios valores, conducen al pesimismo y la desconfianza, semillas del racismo,de la xenofobia,del machismo,de la envidia y del resentimiento.
Cuando se adoptan patrones de vida capitalista gringo, negando a la realidad y la valiosa historia del propio pais , para intentar emular niveles de consumo y conductas ajenas,se produce entonces una enorme ruptura en la estructura social y psicològica de los individuos... Padres que mandan a sus hijos a Estados Unidos a estudiar,madres que aliementan a los pequeños niños mexicanos con hamburguesas chatarras,y refrescos venenosos,mùsica y modas vacìas que enajenan a los adolecentes,conductas delictivas copiadas de las pelis gringas...
Dar la vida,por usar un par de zapatillas gringas de marca,olvidados ya de su propia identidad,van los mexicanos dejàndo atràs lo valioso que poseìan,enceguecidos por el anhelo de comprar productos,como si fueran gringos.
Y es que el sistema les ha hecho creer,que ser gringo es ser bello,listo y poderoso.
Pero pasa que el biotipo del mexicano,y de otros latinoamericanos,es diferente al de los yanquis. Entonces,en esa desafortunada autocomparaciòn,se produce un abismo entre los ideales y la realidad, aumentando el sentimiento de inferioridad. El mexicano desvalora su propio ser y su realidad. Oculta su realidad de la mirada propia y sustituye su ser auténtico por uno ajeno que le parece superior. Prueban lo afirmado las leyes de inmigración. Fomentan la idea, con frases cotidianas,como aquella de "hacerse de una parjea extranjera para mejorar la raza propia" , pues ellos suponen,en su sentimiento de inferioridad,que su raza padece de pereza, estupidez, pobreza, fealdad, y producto de la mezcla de dos razas inferiores: los conquistadores españoles asesinos,y los aztecas vencidos por pendejos, opinión que los hilos del poder han infundido en muchos mexicanos. Quizà por eso, los nacionales consideran que lo extranjero es superior por el hecho de ser tal.
Es comùn ver dos formas de sentimiento de inferioridad y ocultamiento del ser auténtico. Unos se refugian en un nacionalismo estrecho: rechazan todo lo extranjero y elevan caràcteres pintorescos y folklòricos a valores nacionales. Los otros abandonan idealmente el entorno y niegan sus raíces culturales; se dan a la tarea de imitar sistemas, ideologías y valores de factura extranjera que consideran los únicos válidos. En ambos casos ocultan su realidad histórica y reflejan su porpio autorrechazo.
Veamos a los primeros: Exaltàndo su nacionalismo,aseguran,por ejemplo,que "nosotros los mexicanos somos alegres,sencillos,buenos" etc. Sin embargo,esos mismos que afirman ese "nosotros los mexicanos",hablan hipocritamente,porque no conocen la fraternidad,ya que son los primeros que van y engañan a su esposa,mienten a sus hijos,dan o reciben mordidas,son apàticos en los trabajos,tratan despectivamente a los indigenas mexianos,a los jovenes mexicanos,a las mujeres mexicanas,a los homosexuales mexicanos,etc,etc. Entonces,esos nacionalistas exaltados,se mienten a sì mismos,al decir "nosotros los mexicanos somos"...
Con la ayuda del psicoanálisis adleriano,podrìamos analizar dos tipos psicológicos urbanos, que manifiestan el sentimiento de inferioridad de distinta manera: el “naco” y el “burguesillo mexicano”. El “naco”, exento de todo privilegio y prerrogativa social, acusa el mayor grado de sentimiento de inferioridad, manifiesto en el resentimiento oculto en el servilismo. El “burguesillo” trata de evitar el autodesprecio y la humillación de su entorno,haciendo alarde de su dinero y su apariencia en forma importuna. Ambos presentan los siguientes caracteres antropológicos: ocultamiento del propio ser ante sí mismos, excesiva susceptibilidad patriótica, desfasamiento entre la realidad y lo deseado, desconfiados, vìctimas y ejecutores de desprecio y humillación a sus compatriotas, con una enorme desarmonía interior,y muy temerosos de que se descubra su auténtico ser.