sábado, 20 de marzo de 2010

Comer con ètica...


Una absoluta mayoría de los animales criados para ser convertidos en comida son tratados como unidades mecánicas de líneas de producción. En las modernas economías de mercado, sin importar en absoluto su condición de ser sintiente, el animal es forzado a un ciclo de explotación tan abusivo que hasta suele morir antes del tiempo programado para su destrucción. El objetivo es conseguir la máxima cantidad de mercadería al mínimo costo. Esta es, probablemente, la mayor de las explotaciones a la que se los somete. La recomendación mínima de "ser amables con los animales" se desvanece aquí en la sangre de varios billones de muertos por año. Para los productores, estos seres son como los "animats", esos agentes simulados en ordenadores o robots materiales, creados según los mecanismos de autonomía y adaptación de los animales verdaderos. Pero en las granjas hay individuos reales, esclavizados por una de las explotaciones más crueles que ha generado el humano. Tecnología de avanzada de por medio, este "progreso" destruye toda posible relación de respeto y acercamiento amable con los animales no humanos.

Primero: se los obliga a una vida de sufrimiento, privaciones, miedo, stress, confinamiento; se les quita la posibilidad de moverse y expresar sus preferencias; se los hacina en la situación paradojal de impedir una natural socialización con los de su especie, a pesar de estar rodeado de miles de ellos. Castraciones y cortes de pico sin anestesia, marcado a fuego, manipulaciones genéticas para que produzcan más aunque colapsen, hormonas para que crezcan rápidamente, aire saturado de amoníaco y convivencia con el propio excremento. Si sobreviven, es porque este tipo de producción surgió gracias al descubrimiento en 1920 de las vitaminas A y D que suplieron el sol y el ejercicio, y de los antibióticos en 1940, los que, dados en forma preventiva, sostienen al animal permanentemente expuesto a enfermedades infecciosas originadas por el confinamiento intensivo. La cría de animales a campo libre (free range) u orgánica incluye variantes que apenas reducen el grado de sometimiento general; son aceptadas por los productores en la medida en que les resulta más lucrativa, apta para un nuevo mercado de consumidores "que cuidan su salud" y a quienes se quiere convertir en "consumidores conscientes" de cuerpos y productos provenientes de la explotación de no humanos.

Segundo, rumbo al matadero.

Porque ya dieron el peso de "faena" (eufemismo por matanza), o porque ya están "gastados" para seguir produciendo leche o huevos, lo que ocurre muchísimo antes de lo que correspondería a su vida en forma natural. De estos campos de concentración que son las granjas industriales (factory farms /feed lots), o de los pocos lugares en que se crían confinados en predios al aire libre, salen en camiones abarrotados rumbo a la muerte. Vagones transportando a los judíos durante el Holocausto es la escena que recuerda el Rabino Profesor Dan Cohn-Scherbok asociada a este espectáculo. Dice que él está seguro de que los alemanes eran conscientes de que los judíos, entre otros, eran tratados horriblemente, y reflexiona : "I think today we also don't want to think about the way animals are being treated": "Creo que hoy también nosotros no queremos pensar acerca del modo en que se trata a los animales " Sin comida ni agua, hacinados, empujados y ajetreados por el viaje, el miedo los mella como a cualquier ser sintiente. El "encogimiento" y la "fiebre del transporte" son dos pistas seguras para medir ese sufrimiento.

Tercero, la muerte.

En el matadero los animales huelen y ven las matanzas de los que los preceden, escuchan sus gritos. La tarea es realizada por humanos. Se necesita un alto grado de violencia para hacerlo. La crueldad deliberada ha sido reportada en numerosos casos. Todos los métodos de aturdimiento previo -si es que se usan- son calificados como problemáticos para desvanecer a los animales, que en la gran mayoría de los casos están conscientes cuando se cortan sus yugulares, muchas veces colgados boca abajo de una pata. Y, aunque realmente hubiera una muerte indolora, la muerte supone la mayor privación para el animal, la de su vida. "Acabas de cenar, y no importa lo escrupuloso que esté escondido el matadero con la agraciada distancia de las millas, hay complicidad" [Ralph Waldo Emerson, Destino] Isaac Bashevis Singer señaló que nunca habrá paz en el mundo mientras comamos animales. Y es que en este punto se revela la negra sombra de la naturaleza humana: su deseo de dominar y destruir para obtener poder.

Sin duda, las pesadillas de los animales se moldean con rostros humanos. El vegetarianismo profundo (veganismo) se revela, más que como una prescripción dietaria para mejorar la salud, o aumentar la cantidad de alimentos con menor gasto energético o evitar la contaminación, como una filosofía de vida. Una manera de no ser partícipe de esa temporada en el infierno...