miércoles, 31 de marzo de 2010

Japòn: La belleza y el balance...

"El guerrero es una flor de cerezo:sabe que morirà pronto,pero lo harà con belleza"
Del Còdigo Bushido..



La historia de la evolución marcial del Japón proviene de fuentes chinas. La referencia más antigua acerca de la práctica de Sumo, se encuentra en el año 23 a. C. usando la palabra china Jueli. Pero es durante la dinastía Tang, Japón tiene el mayor contacto cultural con China. Durante la mitad del siglo XVI piratas japoneses atacan las costas del este de China,y aprenden las técnicas de sable a dos manos y la habilidad del tiro con arco demuestran su alto desarrollo técnico. Durante la dinastía Ming los piratas japoneses atacan por segunda ocasiòn las costas del este de China, pero esta vez sus métodos de uso de la katana siembran el terror en las filas chinas. A su vez,los métodos diseñados por Qi Jiguang son introducidos en el Japón porque durante la conquista de China por parte de los Manchú , muchos emigrantes viajan a Japón,
y uno de estos es Chen Yuanyun,Chen Gempin en japonés. De acuerdo a la estela Kempo Kito-ryu (1779) localizada en los precintos de la capilla Atago de Tokio, se lee “La instrucción en Kempo comenzó con el emigrante Chen Yuanyun”.
Pero es hasta el siglo XIX en que los sistemas de Jiu Jitsu son modificados dando lugar al Judo de Jigorō Kanō (1860 a 1938), el Aikidō de Morihei Ueshiba (1883 a 1969), y las técnicas de Okinawa son organizadas dando paso a la creación del Karate por Gichin Funakoshi (1868 a 1957).
Los métodos de combate con baatòn y katana japoneses son estudiados por los miembros de la Academia de Guoshu de Nankín e incluidos como parte del entrenamiento tanto militar como civil en los años treinta en China. En Japón la casta Samurái mezcla la práctica del Budismo ’Zen’ con la de las artes de guerra, una tendencia que ha continuado hasta nuestros días. Durante la Restauración del Periodo Meiji, el Código del Bushido, el Budismo Zen y las artes marciales japonesas sirvieron de apoyo en inspiración en el nacimiento del movimiento Nacionalista que conllevó al inicio del expansionismo agresivo japonés y a la Segunda Guerra Mundial.
(Los sistemas de combate coreano como el Taekwondo, Tang Soo Do, Hwa rang do, Taekkyon, Neikung,Kumdo, Kuk Sool Won etc. claman ser totalmente coreanos y con cientos de años de antigüedad. Sin embargo el hallazgo de una tumba en la frontera noroeste de China con Corea,aparecen unos frescos que contradicen estas afirmaciones.En estos frescos se ven escenas de lucha del rey Sunjo que ordena a sus oficiales el estudio del libro escrito por el general chino Qi Jiguang ,copiando los métodos de los soldados de la dinastía Ming,incluyendo las técnicas de combate de los japoneses...)
Lo que caracteriza a las artes marciales japonesas de las otras,es su delicada estética que se basa en dos tradiciones que terminaron casi por confundirse. Por una parte el taoísmo de Lao Tse y por otra el budismo en su vertiente zen,asì como el talento que tienen los japoneses para reducir lo importante de la vida, a lo màs elemental y sencillo,y asì,hacerlo hermoso.
Reduciéndo a lo más básico el Tao,que en la versiòn japonesa se llama Dô, pretende ser más una filosofía personal que una religión, pues su objeto es el hombre y su conexión con el misterioso do o tao, imposible de definir (pues su propia definición lo destruiría), utilizándose metáforas, ejemplos y aproximaciones. Se trataría de una especie de aliento vital que se encuentra en todas las cosas del Universo, unificándolas. Esta fuerza mantiene cohesionado el Universo, y de ella también participamos los seres humanos.
Pero este tao no es algo estático, definido, cerrado. Por el contrario, sólo surge del constante interactuación de los contrarios (yin yang). Es, por tanto, un proceso que tiende a la armonía pero que cambia constantemente, pues sino desaparecería.
Bajo estas ideas los taoístas pretenden que el hombre busque el tao y se adapte a él. Este proceso requiere que el ser humano no se tenga como ser único, sino que se diluya en el universo, en el vacío. Es por ello por lo que la naturaleza tiene tanta importancia para el arte oriental, el es objeto final de su búsqueda.
Quizás quede más claro con el típico ejemplo budista. Frente a un huracán el árbol, firmemente asentado, puede ser derribado, pero no el junco, pues este se dobla, se adapta al viento para seguir siendo.
El zen añade especialmente dos grandes novedades. Por una parte, y basado en la idea de eliminar el sufrimiento budista, quien nada tiene, nada teme. Dicho en otras palabras, nuestros deseos son los culpables de nuestros miedos, ya sea por no conseguir lo que queremos ya por temor a perder lo que ya tenemos. Por eso el budismo aconseja el no ser.
Esto resulta especialmente complicado para las mentalidades japonesas que desean ser como los occidentales, que siguen el culto a la personalidad, el éxito, el individualismo. Pero en occidente nos asombramos ante la idea de que la máxima felicidad sería perdernos en el todo, ser nada. También nos resulta difícil admitir que cuanto menos, mejor. Es más bello aquello que tiene menos como se demuestra desde el arte pìctorico y literario japonès,hasta en sus viviendas,alimentaciòn y vestido.El vacío frente a lo lleno; oriente contra occidente.
Por otra parte, el zen plantea una serie de métodos para conseguir esta unión del ser con la nada (o con todo, es lo mismo). Desde la meditación, la música, el koan , las artes marciales, la ceremonia del te, los jardines zen…
Todos ellos parten de una idea clave. El Dô no es conocible por medio de la razón y sólo la intuición, las largas horas de práctica, consiguen acceder a la iluminación (el satori japonés, el nirvana budista o, en los koan, el éxtasis meditativo).
Por eso los maestros-senseis- gustan de poner estas preguntas ilógicas a sus alumnos o contestar con frases sin sentido ante sus preguntas. Pues pueden señalar donde está el camino, pero nadie puede andarlo por otro. Es necesario que el alumno avance, se tropiece, se pierda… para al final encontrar el camino, que es un puro estado emocional.
Hay una bella frase que nos puede servir para pensar sobre el Zen:

Una fuerte nevada desaparece en el mar...Qué silencio! (Dicho zen)