lunes, 19 de abril de 2010

Àrboles...


Bertolt Brecht escribìa desde el exilio: "Verdaderamente, vivo en tiempos sombrìos.Es insensata la palabra ingenua. Una frente lisa, revela insensibilidad. El que rìe es que no ha oìdo aùn la noticia terrible,aùn no le ha llegado. Què tiempos èstos en que hablar de àrboles es casi un crimen porque supone callar sobre tantas alevosìas..."

Era 1938, pero podrìa ser hoy. Mientras campesinos, indìgenas y otras vìctimas del llamado "progreso" protestan por sus derechos màs elementales -a sus tierras y territorios, a sus semillas, a sus recursos, a vender sus productos en un espacio pùblico-, los de arriba responden con cinismo y violencia inusitada, como si estas demandas fueran un insulto. Como si campesinos e indìgenas no formaran parte del "pùblico" de los espacios pùblicos. Personajes que recuerdan un hìbrido de niños ricos con dictadores simiescos,se pavonean en los medios afirmando que son esos campesinos pobres los que ejercen "violencia" y se dedican al "narcotràfico", y no los miles de soldados armados que lanzan contra el pueblo. Otra vez, como en èpocas de Brecht, quienes hablan de paz,son los hipòcritas que hacen la guerra.
Hoy hablar de àrboles -o de flores- es nombrar alevosìas. Sobre todo cuando los bosques y los recursos naturales son codiciados por las grandes empresas madereras, petroleras, mineras y estàn en los territorios de los pueblos originarios o de comunidades locales que los cuidan hace dècadas o siglos.
Cinetos de indìgenas en el mundo,han sido masacrados en su propio territorio, por madereros que explotan sus bosques,o ganaderos que desean los pastizales para producir carne para las hamburguesas que devoraran los obesos del primer mundo. Segùn la organizaciòn Acciòn Ecològica, "la intensa y violenta explotaciòn forestal en el mundo y que se ha realizado durante años a vista y paciencia de los gobiernos, funcionarios de medio ambiente y militares ha generado màs daño al planeta en èstos ùltimos 30 años,que en toda la historia de la humanidad. Los camiones cargados de madera recorren impunemente vìas fluviales y terrestres y atraviesan las aldeas. Las masacres y muertes de los indìgenas ecologistas son repetitivas. Son asesinados y luego se les acusa de haber sembrado marihuana,pero en realidad,sòlo defendìan los ocotales,los pinares,de sus tierras ancestrales de la depredaciòn de las trasnacionales,ya que los verdaderos narcos,viven como millonarios,en vecindad con los polìticos y los gobernantes. La codicia y la corrupciòn van de la mano de los intereses madereros. Esto es conocido por la ONU,que nada ha hecho de oportuno y pertinente para evitar este genocidio y esta depredaciòn de la naturaleza. Hasta pasa que son las propias madereras,las que piden "protecciòn" a los estamentos militares,contra las "agresiones" de los nativos,a los que reprimen si no aceptan las mìseras compensaciones econòmicas,o los "espejitos de vidrio" a los que llaman "transacciones justas",o "empresas sustentables" con el aval de grandes Ongs conservacionistas,que se hacen de la vista gorda,mientras esos monopolios acaban con los bosques y su vida silvestre.
Desde las reservas siux o de los indios pueblo o sawies de Estados Unidos y Canadà,pasando por los mixes o los zapotecos en Mèxico,los mayas y quechùas de Centro Amèrica,los guaranìes amazònicos,hasta lostucumanos y los mapuches del punto màs al sur del continente americano,han sido reprimidos y condenados como terroristas,narcotraficantes,o guerrilleros,marginandolos como "los sin tierra" brasileiros,por los gobiernos capitalistas que favorecen la explotaciòn maderera para los intereses de las empresas norteamericanas,golpeando a comunidades enteras de indìgenas, y campesinos,favoreciendo la invasiòn de madereras e hidroelèctricas en sus territorios. Las manifestaciones de solidaridad con los presos polìticos han sido reprimidas brutalmente.Porque el orìgen de tanta desigualdad en Amèrica Latina,se debe,presisamente,a esa injusta reparticiòn de la tierra y a la escasa libertad,como bien lo exigiera Emiliano Zapata,señalando que es de justicia la Tierra y la Libertad para todos. Y eso incluye a los bosques.
Pero las madereras y ganaderas trasnacionales estàn dispuestas a acabar con los bosques de todo el planeta con tal de complacer su codicia,no tienen llenadero,y no cumplen nunca los acuerdos que hipòcritamente signan en las famosas "cumbres" polìticas,que sòlo sirven como pasarela para que los gobernantes hagan despliegue patètico de sus egos,siempre dispuestos a proteger a esas empresas geosidas,de los indìgenas,dueños ancestrales de esos territorios...


Los bosques del mundo lloran en silencio ante tantas alevosìas.
Por eso representantes de 26 pueblos indios de Mèxico, reunidos el 2o de marzo en Oaxaca, convirtieron ese llanto en voz altanera, declarando "De todos los rincones del paìs nuestro corazòn late y desde Guelatao reprobamos con toda nuestra energìa y nuestra rabia la represiòn, el asesinato y el encarcelamiento contra nuestras comunidades y pueblos por el puro y vil interès de quedarse con nuestros recursos, despojarnos de nuestros territorios y convertirnos en obreros asalariados y alejados de nuestras propias comunidades para ser fantasmas sin futuro en las ciudades. San Salvador Atenco es un espejo. Sus problemas son nuestros problemas. Tambièn ellos estàn defendiendo su tierra, tambièn ellos son campesinos, tambièn ellos defienden sus siembras, tambièn ellos estàn empeñados en defender su vida y su derecho, su razòn y su destino contra las grandes empresas que quieren acabarnos".
"Pero arreciaremos la lucha en defensa de nuestros maìces, la defensa de nuestros bosques y agua, la lucha contra la explotaciòn capitalista de nuestras tierras y los servicios ambientales,porque lucharemos contra las mineras, las madereras, los acaparadores de la tierra, contra los grandes empresarios acaparadores de alimentos como la cadena Wal- Mart, contra la privatizaciòn de nuestras aguas como lo hace la Coca-cola, contra las leyes estatales que quieren legitimar la destrucciòn de los àrboles y la tierra."

Los àrboles son los seres vivos màs hermosos e impresionantes,son la salud del planeta,ya que su alquimia interior,su belleza externa,su utilidad,si ciencia de vivir en armonìa y su sobrevivencia en ese grupo que forma el bosque,deberìa enseñarnos a los humanos algo. Observar y sentir a un àrbol nos podrìa dar algo de sabidurìa. Pensar y actuar no sòlo en la medida de lo utilitario,sino razonar y hacer,como modo de existir. Sentir el sol,le viento,la lluvia,ver el crecimiento de la hierba con paciencia,sentir el frìo de la nieve,y el calor del estìo,aprender de la naturaleza a Vivir,y olvidarnos de los adoctrinamientos del capitalismo,serìa un modo inteligente de salvar a los bosques y de salvarnos a nosotros mismos como especie. Porque eso sì: La naturaleza tiene guardadas en los rincones màs secretos muchìsimas semillas de futuros bosques,pero nosotros los humanos no tenemos guardado nada,màs que dinero devaluado y objetos que en seguida pasan de moda y se vuelven basura. No sobreviviremos. Pero los bosques,si.
Ancho y ajeno es el mapa de la devastaciòn que ha hecho la codicia humana... Pero las semillas libres,siguen rompiendo el asfalto,para germinar en futuros y frondosos àrboles floridos...