martes, 6 de abril de 2010

Los Doblecara....










"La alegría de un hipócrita sólo dura un momento."..
.Job
"Con la sonrisa inmóvil en los labios se puede ser un vil."...y "Dios os ha dado una cara y vosotros os hacéis otra."Shakespeare
"El que no esté seguro de su memoria debe abstenerse de mentir."
Montaigne
"El hombre que no teme a las verdades nada tiene que temer de las mentiras"...Thomas Jefferson
"El que recibe lo que no puede pagar, engaña"...Sèneca
"El mayor peligro de engañar a los demás está en que uno acaba inevitablemente, por engañarse a sí mismo."
Eleonora Dose
Tambièn Aristóteles dijo acerca de la hipocresía: No se puede ser y no ser algo al mismo tiempo, y bajo el mismo aspecto. Y Molière afirmó: "La hipocresía es el colmo de todas las maldades".

Cuando descubrimos que alguna persona ha sido doble cara con nosotros, la sensación es muy desagradable. Una se siente defraudada y agredida.
Entonces,para superar tan desafortunado experiencia es importante que tratemos de conservar o recobrar el sentido de la verdad en nosotros mismos.
La condición fundamental es el escrupuloso respeto a ello. La verdad es refulgente, brilla o reluce, porque consiste en la manifestación,la potencia de la realidad.
El origen etimológico de las palabras:argüir,y argumento, es la raíz griega «árgyros», latina «argentum», es decir, plata, el metal blanco y brillante, que reluce. Eso es la verdad. Si se la muestra, puede ejercer una saludable fascinación, y un poco de luz en esta epoca de oscuros y mentiras. Y aunque la hipocresìa es una conducta tan antigua como el mismo ser humano,
la obsesión postmoderna por las apariencias ha dado lugar a un culto desmedido de la imagen entendida como máscara que esconde y disimula los defectos de cada cual,en una
doble vida, en un juego de simulacro, en una discordia permanente entre lo que se es y lo que se aparenta ser.
En ‘La Divina Comedia’ Dante encerró a los hipócritas en uno de los círculos de su Infierno describiéndolos como "gente maquillada"de aspecto cansado y abatido, cubierta con una estorbosa y pesada capa,sìmbolo del peso del ocultamiento.Y es que el hipócrita acaba siendo un esclavo del deber que se ha impuesto al adjudicarse una imagen que no se corresponde con su condición verdadera. Ese esfuerzo de permanecer alerta, de cultivar perpetuamente una ficción inconsistente, de vivir bajo los efectos de una contradicción con frecuencia insostenible no les da un respiro a los hipòcritas por eso necesitan el apoyo de otros iguales. El esposo y la esposa,el polìtico sobornable y los funcionarios corruptos,etc. Y es que la hipocresía tambièn necesita una especie de consenso de la colectividad que la convierta en hábito compartido,y un cierto grado de ‘institucionalización’, de asentamiento en el esquema general de valores y conductas de los grupos humanos. El "esto no se dice" (aunque "se haga") pasa entonces a formar parte del código de conducta social en vigor, hasta alcanzar el extremo paradójico en que el más virtuoso no es quien actúa consecuentemente con sus principios, sino el que sabe aparentar lo que no es, actuar de forma distinta a como piensa, y todo ello de acuerdo con una costumbre más o menos generalizada.
Es evidente que hay hipocresías consentidas e hipocresías mal vistas según el cuándo y el dónde. Proclamarse de izquierdas no parece entrar en contradicción con tener de asistenta a una indigena mal pagada sin darle de alta en la Seguridad Social, pero sí exige utilizar el lenguaje políticamente correcto o ser fiel a determinados medios de comunicación. Ser cristiano no impide ir a los toros,espectaculo tan reñido con la caridad y la misericordia, pero obliga a asistir a misa todos los domingos y días festivos. Y comportamientos semejantes pueden verse en cualquier doctrina o tendencia que haga ostentación de virtud.
Esa doble contabilidad moral de la hipocresía es la que sienta a un pobre a su mesa una vez al año aunque el resto de días y noches coma opíparamente sin tener la mas mìnima preocupacòn por los marginados sociales. Y es que el hipócrita se considera acreedor de una situación privilegiada que le permite gozar de permisos o dispensas especiales no consentidas a los demás. Este simulacro, esta forma de engaño, es lo que subleva a las personas sinceras cuando descubren la falsificación de las insinceras. No molesta que incurran en comportamientos contrarios a un determinado sentido de la moral; su delito reside en tener dos caras, y las dos sumamente duras.
En las sociedades puritanas e ignorantes, la hipocresía reviste cánones y celebra cada vez que puede la mentira diaria de su engaño cotidiano. Timar no es problema. Se aprende a hacerlo desde los tiernos años de la inocencia, para tapar el cohecho y la suciedad se apela a la mentira blanca como si por serlo la impostura fuere menos grave y monstruosa. Como si la estafa contra cada quien mejorara su horrenda faz con la geografía oportunista de quien produce la triquiñuela o dirige el latrocinio. O como si el fenómeno lacerante y putrefacto trocara su cáncer de acuerdo a quien “dicta” el concierto expoliador, el asalto social que se perpetra o el robo legal que se lleva a cabo. Más fuerte, recurrente, cuasi inexintinguible, la hipocresía nuestra de cada día aumenta la corrupciòn,el cinismo y el descaro de toda una sociedad. El político sólo sabe robar; el empresario engañar y el burócrata vive de los tontos.
El tipo que le es infiel a su mujer,pero exige fidelidad a esta,y a la amante,el cura pederasta que señala con dedo de fuego a las mujeres que abortan,y a los homosexuales que se casan,el presidente que "combate" el mercado de las drogas en el pais con todo un ejercito,pero que a solas consume cocaina y alcohol hasta perder el sentido...
Epoca de hipocresìa,,de una generaciòn hiopocrita,que diò prioridad a la càscara,y que nos heredò un mundo desolado y mediocre,carente de hèroes genuinos,de ideales profundos,de valores espirituales...
Padres hipòcritas,que ahora se asustan de ver a sus hijos deambular en el vacìo existencial que tan gustosamente les heredaron...
"Llegará un día en que nuestros hijos, llenos de vergüenza, recordarán estos días extraños en los que la honestidad más simple era calificada de coraje." frase certera del poeta ruso Yevgeny Yevtushenko...