lunes, 12 de abril de 2010

Los traicioneros...



En qué momento se traiciona realmente, a quiénes se traiciona y por qué, con qué fines? Por lo general se interpreta a la traición como un acto vil, de baja categoría, incluso de mal gusto. Se le relaciona con el sigilo entre las sombras, la oscuridad de la noche y todos esos lugares comunes de lo lúgubre porque el que traiciona sólo se mueve en la penumbra de lo perverso.

Los traicioneros reniegan con dichos y acciones a un compromiso de lealtad hacia un sentimiento,o una idea,amistad,amor, asociación, o grupo de pertenencia.
La traición es una violación de la fidelidad o lealtad que se debe a una persona. Así, la traición puede llevarse a cabo por personas que amamos o en las que confiamos: de hermanos, de amigos, de
la pareja, de colegas en el trabajo…y nunca de extraños o enemigos,ya que se necesita haner depositado en esa persona nuestra confianza primero,para que ese sujeto pueda ejecutar su traiciòn. Por eso,entre más grande sea el amor, la confianza y el compromiso que se le tenga a una persona más fuerte es el dolor de la traición.
El traicionero puede defraudar a la familia,a los amigos,al grupo étnico o ideolòfico,y a cualquier otro vìnculo al cual pertenezca,sin ningùn lìmite ètico,ya que su "lealtad" no es màs que la mentira consciente, deliberada, calculada y tramada con frialdad...una mentira calculada que busca un fin y para la que el traicionado no es más que un medio, un vehículo con el que conseguir ese fin.Por ello,la traición es considerada un atentado alevoso y ventajoso a los principios morales, a la dignidad y a la confianza depositados en las personas que amamos.
La sensación de impotencia que genera un traicionero es dificilmente comparable con cualquiera de las otras malas sensaciones que un ser humano experimenta en sus relaciones con los demás. Y es imposible recuperar la confianza en un traidor que ya te ha traicionado y mentido con anterioridad.
Y es que despuès de la traiciòn,se genera en los traicionados:dolor,decepciòn,incredulidad, ira, impotencia,rabia,y sentimientos de abatimiento muy grandes, y muy difíciles de asimilar en los primeros momentos, a tanto que se pueden producir deseos negativos de agresión y venganza hacia el traidor, a parte de traer consigo, un gran desconfianza en el gènero humano y hasta la pérdida total de la autoestima,con sentimientos de humillación, desamparo e impotencia que pueden fácilmente arrastrarnos a la depresión .

Y es que el traicionero rompe la confianza y la lealtad, dos de los sentimientos más elevados que todos tenemos derecho de conservar de y para los que llamamos o consideramos amigos.Y ese es el primer daño que logra hacer el traidor en el traicionado:El traicionero con su acto,destruye la confianza,la alegrìa,y la esperanza que el traicionado tenìa en el mundo.
Ante la traición se desencadenan numerosas emociones, mucho más fuertes que en prácticamente cualquier otro suceso, pues la traición viene de quienes menos lo esperábamos, de alguien en quien confiábamos… y eso es lo que más duele. La traición produce, en los traicionados, como ya dijimos,ira y rabia y el deseo de agresión al traicionero en los primeros momentos. Luego, surge el rencor, el odio y las ganas de venganza. Al mismo tiempo trae consigo un enorme dolor, la pérdida de la confianza en la pareja, el compañero, el amigo o la entidad en quien hayamos depositado nuestra fe o esperanza. También, provoca pérdida de autoestima, sentimientos de minusvalía, humillación y desamparo, lo cual puede incitar al autocastigo,por un mecanismo de transferencia de culpa.
Por ello,lo ùnico sano que los traicionados deben hacer,después del shock inicial,es tratar de recuperarse lo antes posible y plantear escenarios de acción:
Ante esta traición,por ejemplo,cuáles son mis alternativas? Traicionar también,vengarse? Perdonar?Destruir al traidor?

Hay que esperar a tener la cabeza frìa y reflexionar: El vengarse y tracionar al traicionero,por ejemplo,va en contra de nuestros valores,y si traiciono, me traiciono primero a mi misma… o tal vez podrìamos poner la otra mejilla? Con ello quizá parezca que pasando por alto la traiciòn,a su vez traiciono mis valores de firmeza contestataria y es inùtil creer que se puede esperar y pensar que un traicionero puede cambiar,y no volverà a traicionarnos...
Entonces, qué puede hacer la persona traicionada? Esa es una decisión muy personal y depende de la magnitud de la traición y la intención de la misma: no es lo mismo la traición intencional y alevosa, incluso planificada, que aquella que se da sin ser intencional, sino por descuido o un dilema paradójico, sin querer verdaderamente hacer daño a la víctima de la traición,ya que el mayor daño que hace el traidor es a sì mismo omitiendo sus pensamientos y sus emociones a cambio de su mal acto.
Como vemos este es un tema sumamente complejo y difícil de manejar… lo vemos en los casos de abuso sexual por parte de un familiar o de algun cura de iglesia que abusan de los niños.
Imaginemos el tamaño de esa traición: el niño que ve al padre como su protector,su amparo,y en quien a depositado toda la confianza,de pronto,el sujeto abusa de èl...qué podemos entonces esperar de ese padre? que podemos esperar del mundo? Y si cuando lo denunciamos, somos nuevamente traicionados por una madre solapadora,que prefiere hacerse de la vista gorda con tal de no perder al marido provedor? o lo denunciamos ante una sociedad incrédula, con un sistema de impunidad y encubrimiento, por una sociedad que tiende a victimizar una y otra vez a la víctima...qué podemos esperar de ese niño?. Què podemos esperar de esa madre? Y claro,què podemos esperar de ese padre traidorPor eso es frecuente encontrar en algunos nucleos sociales con dinàmicas de vìnculos traidores,un gran dolor.




Pero el traicionero...se da cuenta de que traiciona?
Si.
Entonces,porquè lo hace?
Lo hace para obtener más poder, para obtener lo que desea a costa de la víctima, por envidia o –en casos extremos- por algun disturbio sàdico y una personalidad psicopata que lo hace,insensible, totalmente,al dolor que genera...
Es triste,pero tambièn es importante saber que tarde o temprano en la vida toparemos con un sujeto traicionero que nos traicionará. Pero creo que no por ello debemos desconfiar de todos todo el tiempo. Quizà ese es el uno de los deseos del traicionero: amargarnos la vida.
Por ello,el traicionado no debe darle gusto a dicho sujeto traidor.
Vivir una vida de desconfianza es traicionarnos a nosotros mismos. Aprendamos de lo que nos sucede, seamos cautelosos y salgamos pronto del dolor para poder seguir adelante con nuestra vida. Si nos quedamos hundidos en el dolor de la traición le hemos regalado al traidor no sólo lo que él deseaba, sino nuestra vida entera.
Pensemos,como idea equilibrante,que el traidor,para traicionar a otros,primero debiò traicionarse a sì mismo: sus sueños.sus valores,su pureza primera,su inocencia,su bondad,su lealtad...todo lo destruyò en si mismo el sujeto traidor,para convertirse en ese ser abyecto que miente siempre,y que usa a los demàs en su propio beneficio,para adquirir reconocimiento,sexo,dinero,conveniencia...

La metàfora de Judas Iscariote es exacta: los traicioneros no tienen paz de conciencia,andan huyendo como ladrones en la noche, sin querer dar la cara, porque saben que te vendieron-se vendieron- por unas monedas.
Y es que la traición es el crimen de la deslealtad pero tambièn es una enorme pèrdida para el traidor,porque al traicionar al amigo o al amor,perdiò inmensamente,ya que despreciò y menospreciò,la estima y el valor de la canfianza que antes de tenìan.
Por ello,los traicioneros no tienen paz: piensan,despuès de realizar su mala acciòn,que merecen un castigo,lo saben,y por ello,siempre tienen miedo,y ven en cada rostro,los ojos de su traiciòn.Por eso,debemos estar pendientes,puesto que los traicioneros acechan en cada esquina,esperando volverse el Judas de algun incauto.
Nada se da en el vacío. Todo tiene un propósito en la vida, aunque a veces no lo veamos de primera intención. A veces perdiendo, ganamos. Ganamos experiencia, conocimientos, y nos fortalecemos. El acto de perdonar ayuda, pero no olvidemos la ofensa, ya que si olvidamos podemos repetir el mismo error. Lo que sí es importante es quitar el resentimiento para que cuando recordemos lo ocurrido lo hagamos sin dolor o coraje,y recordando,siempre,que el que traiciona una vez traiciona siempre.Y es sensato preguntarnos por ejemplo:ese sujeto que nos traicionò,a cuánta gente les habrá contado una mentira sin temblar, sin pestañear y con esa fluidez y apabullamiento que caracteriza a los grandes mentirosos? A cuàntas personas,el traicionero les habrà amargado la vida antes que a nosotros? Pues eso: està en su naturaleza,como los alacranes y esas sabandijas que medrosas,muerden al primer descuido...Asì que a tener cuidado con las toxinas traicioneras de dichos sujetos.
Existe un ejercicio de psicodrama,muy bueno, para estos casos que se llama “la silla vacía”. El mismo consiste en que colocas una silla de frente e imaginas que el traicionero está sentado ahí. Entonces le dices todo lo que hubieras querido decirle y cómo esa situación te está afectando.
Eso sirve de desahogo y de catarsis para liberar las emociones tòxicas que un traicionero pudiera haberte generado.Ademàs,poco a poco,al expresarse,esos malsentires van diluyendose,hasta alcanzar la salud del olvido.
Pero lo importante de ese tipo de malas experiencias, es aprender de ellas, no perder la esperanza, ni la fè en la bondad, y no medir a todo el mundo con la misma vara. Hay que levantar el espíritu, la autoestima y la autoconfianza. Hay que extender la mirada más allá de la amarga conducta del traicionero ,y no permitirle que nos salpique de su miseria humana...