lunes, 10 de mayo de 2010

Actos fallidos...




El término de acto fallido es la traducción literal del alemán Fehlleistung. Los actos fallidos son acciones defectuosas,o errores sùbitos, debido a la interferencia de algún deseo, conflicto o cadena de pensamientos inconscientes. Los actos fallidos pueden ser por ejemplo,un lapsus de la lengua o de la pluma, o también “meteduras de pata” motivadas por algún deseo o pensamiento inconsciente no controlado.
Freud fue el que acuñó el término de Fehlleistung para designar toda clase de expresiones sorpresivas de los procesos mentales inconscientes que se dan incluso en todas las personas, sanas o no: desde decir una palabra por otra,o leer o escribir erròneamente algo,,o realizar acciones torpes,o accidentales,o imprevistas,o perder objetos,relaciones,citas,etc.actos,todos,en los que asoma por unos segundos,el verdadero trazo de la mente humana.
En su Psicopatología de la vida cotidiana, Freud analiza los casos de actos fallidos y demuestra que no son producto de la casualidad o el descuido, sino que están movidos por un deseo inconsciente que no encontraría otra forma de aflorar a la conciencia que burlando de esta manera la censura del "yo" racional. El sujeto siempre puede “disculparse” diciendo que fue un “fallo o descuido”. El acto fallido freudinano es cuando un fallo motivado inconscientemente,se vuelve “revelador” de intenciones no confesadas.
Hay actos de lapsus del habla sencillos,como cambiar el nombre de alguna persona,o equivocarse al pronunciar una palabra, y hay actos fallidos profundos, que pueden ser actos que expresan lo contrario de lo que el sujeto quería en verdad, por ejemplo,los deseos de autodestrucciòn o agresividad inconciente,al sufrir un accidente grave.
Pero los actos fallidos màs comunes son sencillos,como cuando el hablante asocia palabras por su semejanza fonética, o anticipa fonemas de la palabra siguiente en una palabra anterior. Sin embargo, incluso en este caso,este lapso está motivado inconscientemente,ya que no es producto solamente de una asociación fonética, sino que la asociación fonética "le viene de perlas" al inconsciente para "colar" un deseo o proceso mental burlando la censura del yo o del super-yo (instancia moral que ejerce la censura sobre los actos del yo).
El acto fallido es una especie de traición que nos hace el inconsciente haciéndonos expresar lo que conscientemente no queríamos decir, es decir, revelando un deseo o intención inconscientes. El super-yo conciente siempre puede disculparse, tras un acto fallido, diciendo que no era eso lo que quería decir,pero el ello inconciente sabe que si era,justamente,la profunda verdad ocultada...
Por ello,los lapsus (Del lat. lapsus, resbalón) son esas equivocaciones cometidas por un descuido de la conciencia que dan informaciòn de la profundidad mental de las personas.
Los actos fallidos no son sòlo errores de la palabra, de la memoria y de la acción, sino aluden a aquellas conductas que el individuo habitualmente es capaz de realizar con éxito, y cuyo fracaso tiende a atribuir a la falta de atención o al azar. Freud demostró que los actos fallidos son, como los síntomas, expresiones de aviiso entre la intención consciente del sujeto y lo reprimido.
Asì,viendo las profundas intensiones del subconciente, se deduce que el acto llamado fallido es, en otro plano, un acto ejecutado con éxito: el deseo inconsciente se ha realizado en una forma a menudo muy manifiesta,ya que un acto fallido comprende no solamente acciones stricto sensu, sino también toda clase de errores de la expresiòn del funcionamiento psíquico.
Hay mucho de común en todos estos yerros, como por ejemplo en el olvido,en el lapsus linguae,en el error de lectura y el de escritura,el error de la acción,o accidente,y el extraviar,retardar,omitir,etc,etc.hay una justificaciòn implìcita en el individuo,ya que aduce que son actos no elegidos concientemente. Por ejemplo,un sujeto conduce a alta velocidad y sufre un accidente,atropellando a alguien:jamàs reconocerà sus deseos autodestrucctivos ni su responsabilidad en el descuido.
Este conjunto de fenómenos marginales de la vida cotidiana forman,con otros actos,nuestra realidad,y debemos prestarles atenciòn porque son un llamado de nuestra profunda psique para que la escuchemos,y sepamos de ese modo lo que en verdad queremos,o nos proponemos,o lo que los otros desean o proyectan, desde el fondo de la mente.
Estas conductas,que usualmente son atribuidas a una falta de atención o a la casualidad,pero es innegable que reflejan el conflicto entre la intención consciente y lo reprimido,pero socialmente se les niega su importancia,porque a nadie le gusta verse desnudado pùblicamente,por su propia voz.
Y aunque los actos fallidos se producen con frecuencia en toda persona normal, y tal vez debido a estos "errores" expresivos,nos es posible conocer màs profundamente a los otros y a nosotros mismos.Por ejemplo, cuando un sujeto nos dice una cosa por otra,o nos llama con el nombre de su esposa, o escribe algo diferente a lo que es su intención, o cuando lee,inerpretàndo algo distinto de lo que está escrito, o cuando tergiversa lo que escucha y atribuye palabras que los otros jamàs han dicho,o suelta bromas fuera de lugar,etc. Si prestamos atenciòn a todas esas pautas,podremos trazar un nìtido perfil de un mentiroso,por ejemplo,ya que es difìcil que un sujeto mantenga bajo control permanente su subconciente,sin tener un sòlo acto fallido que lo delate. Pero tambièn podemos usar esa misma informaciòn para conocernos a nosotros mismos: ya que estos fenómenos incluyen a los olvidos temporales, las veces en que perdemos algo y no recordamos dónde lo guardamos o las situaciones que evocamos, diferentes a las que efectivamente ocurrieron.
Las equivocaciones orales se pueden atribuir al cansancio, o a un exceso de excitación, a una preocupación, o a cualquier otro problema que ocupe la atención y la equivocación oral más común, es decir lo contrario de lo que se quería decir. Estas mismas causas son también motivo de olvidos, errores y distracciones varias.
Y efectivamente,ese cansancio o distracciòn de la conciencia,logra que se relaje la autocensura del yò,y emerja sincero,el subconciente, con toda la fuerza de su verdaderos motivos psicofisiológicos.
Estos lapsus, tienen un sentido propio, o sea que deben ser considerados actos psíquicos con un objetivo determinado y un significado singular,y son medio y mensaje en la revelación de un pensamiento oculto con un significado y una intención específica, observándose que la intención latente sustituye a la conducta manifiesta.
En las deformaciones de los nombres puede esconderse una intención injuriosa que lo asocia a algo vulgar o inferior, o a una representación de mal gusto, así como también la tendencia a cambiar intencionalmente las palabras inocentes en obscenas a la manera de un chiste, ya sea a propósito o dicho por equivocación,pero con pleno sentido, debido a la conexión de dos intenciones opuestas.
Estos errores orales son intencionales en todos los casos sin excepción, por lo menos desde el punto de vista psicològico,y aùn,sumando los efectos de factores perturbadores como el cansancio, la excitación, las distracciones y los trastornos de la atención,que favorecen este mecanismo, no necesariamente constituyen la condición necesaria para realizar un acto fallido; ya que el error oral también se produce en personas que no están ni cansadas ni excitadas ni distraídas y que gozan de un perfecto estado de salud.

Por otro lado, suele ocurrir con frecuencia que los protagonistas de estos incidentes nieguen rotundamente haber tenido una intención oculta al cometer estas equivocaciones y además que se muestren muy interesados en no hallarles interpretación alguna, aunque sepan mejor que nadie qué es lo que ha querido decir con esos errores.
Por esta razón es difícil que los interesados aporten algún dato que sirva para analizarlos, aunque se pueden encontrar indicios conociendo la situación psíquica en la que se produce el acto fallido, en el carácter de la persona en cuestión y en sus impresiones antes de que esto le ocurra, ya que puede ser el resultado de una reacción.
Por ejemplo, el olvido de los nombres que nos son familiares puede ocultar algún resentimiento o algún disgusto con esa persona, mientras el olvido de algún propósito se puede atribuir en general a una intención contraria que se le opone.
Por lo tanto el lapsus, por sus efectos de desconcierto y su estructura abreviada, presenta similitudes con el chiste y el sueño, por lo que es una buena herramienta para deshacer y suprimir los síntomas neuróticos.
Si tuviéramos el valor de interpretar nuestros actos fallidos, nos ahorraríamos dañar a los demàs y dañarnos a nosotros mismos con desilusiones y sorpresas desagradables...

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