lunes, 24 de mayo de 2010

Ciencia,arte,juego...

2.
El ajedrez es ciencia, arte,juego y deporte. Según el Gran Maestro Kasparov, “analizada jugada a jugada la partida es una ciencia, en su conjunto es una obra de arte, a nivel competitivo es un deporte.”
Es ciencia porque su práctica conlleva formas del pensamiento científico.El ajedrez es un nexo cognitivo único, un lugar donde el arte y la ciencia se unen en la mente humana y son depurados y mejorados por la experiencia. Sin embargo, el ajedrez es demasiado juego para ser ciencia y demasiada ciencia para ser juego.
Y es que en toda partida hay métodos, formas de razonamiento y sistemas inherentes a la ciencia, entendida ésta como una búsqueda de la verdad, un conjunto de conocimientos probados y una síntesis suprema del saber.En este juego-ciencia también ha habido genios, como Raúl Capablanca, Carlos Torre, Veselin Topalov o Garry Kasparov, que con la belleza de sus partidas lo han elevado a la categoría de arte. Y es que el genio viene a ser como un rey del arte. El talento es el rey de la ciencia. Ambas palabras arrastran al mundo, pero el genio lo arrastra con el espíritu de la belleza; el talento, con el espíritu de la verdad...
Y el arte es ese momento cósmico,cuando la ciencia de vista penetrante, descuella, domina desde sus altas cimas lo moderno, lanza sucesivamente su mandato absoluto.Y entonces surge del infinito el alma del arte,que se eleva por encima de la ciencia,y con ella,y por ella sobre la historia que se ha acumulado sobre el mundo,y es entonces que todas las miradas de astros giran a través del espacio en el pequeño tablero infinito.
Pero para los que no somos genios,el ajedrez es un juego. Todo juego es una actividad espontánea y relativamente libre que se practica por placer y diversión, a diferencia del trabajo o las tareas domésticas, que suelen ser obligadas, monótonas, aunque también necesarias, obviamente.José Raúl Capablanca,el cubano ex campeón mundial de ajedrez, decía: “El juego sirve para procurarnos recreo y hacernos olvidar momentáneamente las preocupaciones de la vida diaria”. La base del juego es la imitación. El ajedrez imita un combate. El campo de batalla es el tablero; las armas son las piezas. En cada partida suele haber muchas metáforas, pero prevalece la de la lucha por la vida.Se sabe que la cultura humana nace del juego. El Homo Ludens,fué el que enseñó al hombre de las cavernas.a pensar.Y para saber esto,basta con examinarnos hasta el fondo, en la medida de lo posible, y en el contenido de nuestras acciones,y puede ocurrírsenos la idea que todo el quehacer del ser humano no es más que jugar diversos juegos de vida… En las culturas arcaicas, los juegos de competición formaban parte de las fiestas sagradas… Múltiples y estrechos vínculos lo enlazan a la belleza. El juego oprime y libera, el juego arrebata, electriza y hechiza.El arte,en su escencia primigenia,es un juego,y lo mismo pasa con los pininos de la ciencia,o las jugarretas de la política o el comercio...Pero el ajedrez es un juego supremo de enigmas y de lógica. En el sentido más alto, es un desafío a nuestra racionalidad y un reto a nuestra lucidez,y es que lo lúdico es lo lúcido...y si eso no se cree,basta con ver jugar a los niños...
Y es que el ajedrez,como juego de inteligencia que es, ejercita la atención. Atender es aplicar el intelecto a un objeto, proceso o idea. Gracias a ello tiene lugar la percepción. En el acto de atender hay contenidos de conciencia que, al sobresalir, adquieren mayor relevancia, mientras que otros permanecen latentes. La práctica del ajedrez obliga a considerar varios objetos a la vez (las piezas, los peones, las casillas, las filas, las columnas, las diagonales, etc), que poseen diversos valores y funciones. Se juega con el espacio (el tablero), la fuerza (las piezas) y el tiempo (las jugadas), lo que demanda una atención de tipo grupal y distributivo. Durante la partida se descifran signos, se aplican conceptos y se formulan hipótesis.
La variedad y profundidad del juego exige seleccionar sólo lo relevante. Esto requiere cálculos rigurosos, ver la posición desde diversos ángulos, considerar variantes y elegir la mejor jugada, todo es aplicable al estudio de las materias que se imparten en la escuela.
La atención es un tema clave para la enseñanza. Según la pedagoga María Montessori,creadora del sistema de enseñanza abierta motivacional,es que a través del ajedrez, el niño ejercita habilidades como la atención, el cálculo a corto, mediano o largo plazo y la capacidad de anticipación. En el caso de los niños distraídos, poco a poco y de manera lúdica, mejoran su atención, lo que deriva en más concentración y mejor rendimiento escolar y de ahí la importancia de agregar el ajedrez a la educación.
El ajedrez como juego de inteligencia contiene valores culturales, humanísticos y educativos. En tanto deporte, es un sano esparcimiento que fortalece la voluntad, ejercita la memoria y regula las emociones. El gran objetivo, dar jaque mate al rey del oponente, se consigue mediante deducciones lógicas y sofisticadas elaboraciones de orden táctico y estratégico.
Estudios realizados en diversos países, coinciden en que los niños y jóvenes que juegan ajedrez obtienen altos promedios en sus calificaciones. La práctica del juego ciencia desarrolla aptitudes cognitivas (concentración, pensamiento lógico) que ayudan a comprender mejor las materias escolares. Incluso es un ejercicio directo de asignaturas como matemáticas, geometría o lógica. También contribuye a la formación del carácter, lo que se traduce en una mejor disposición para resolver problemas, asimilación de éxitos y fracasos, respeto al adversario, sociabilidad, etcétera.
Uno de los objetivos más importantes de la educación es enseñar a pensar. Pensar es la esencia del ajedrez. El ejercer el libre pensamiento es la verdadera revolución de la inteligencia, por ello,no es suficiente con enseñar conocimientos de diverso tipo, bien sean generales o específicos, si no se enseña también cómo adquirir una mayor capacidad mental para entender mejor, para pensar mejor, para crear mejor. El ajedrez responde a este imperativo. Como las artes o los deportes, es un inmejorable recurso para la formación de niños y jóvenes. Por eso forma parte de las actividades escolares en los paises de mayor cultura,salud y progreso civil.
Y es asi que la práctica del ajedrez inculca hábitos aplicables a muchos otros ámbitos de la vida real, por ejemplo, razonar con lógica, considerar varias alternativas antes de decidir, asumir la responsabilidad por lo que se hace, respetar al adversario, etc. Además fomenta la creatividad, ejercita la memoria, mejora la autoestima y estimula el pensamiento crítico.
Pero, igual que las materias escolares, su estudio requiere entrenamiento, dedicación y disciplina. Y es que en el ajedrez, como en cualquier otro deporte, la garantía del éxito futuro es un programa de entrenamiento adecuadamente conocido. Hay muchos hábitos que deben ser inculcados, como la capacidad de calcular variantes, el correcto juicio de la posición, la transformación exacta de las ventajas, la correcta elección sicológica de las combinaciones, etc.Por eso es deseable que el juego ciencia forme parte de los programas escolares en paises cuyos habitantes no han aprendido a pensar por sí mismos. El escritor Stephan Sweig dijo: “Este juego único pertenece a todos los pueblos y a todas las épocas, y nadie puede saber de él, qué divinidad lo regaló a la tierra para matar el tedio, aguzar el espíritu,estimular el alma y hacer mejores y más felices a los seres humanos...”.