lunes, 24 de mayo de 2010

Silencio,mentes pensando....

3.
Pocas actividades de la vida moderna ocurren en silencio.
El ajedrez es un juego silente. Ante el tablero, el jugador calcula y mueve las piezas de manera callada.
La calma es afín al acto de pensar. El silencio es el santuario de la meditación. Meditar es una actividad de la conciencia. Captar con la mirada el significado profundo de las piezas, recordar secuencias e imaginar variantes a futuro, requieren concentración y mudez.
Mientras medita el jugador permanece inmóvil, concentrado. Para seguir el Tao,Lao Tsé avisa: "...No habrá más que silencio, inmovilidad, al pie de los árboles, de los guerreros...” Así, por compleja que sea la posición, por intensa que sea la batalla, siempre se dirime en un ambiente de quietud y de silencio. Incluso si hay ruidos en la sala, el ajedrecista no los oye, simplemente se abstrae y se aísla en sí mismo.En una buena partida,se oye apenas una melodía que arrulla en los silencios...
La meditación es un estado del espíritu y el ajedrez, un mundo miniaturizado donde lo abstracto y lo concreto se conjugan. El tablero simboliza el universo; el movimiento de las piezas, el devenir,y la bifurcación de las variantes, el albedrío. Combate de ideas, duelo o laberinto, el silencio abre el rito y lo culmina.Y en cada movimiento vibra el silencio sideral de los espacios y lcada pieza en su soledad se mueve en ese silencio…Y el silencio llama a la paciencia... es menos probable precipitarse cuando se guarda silencio.
El ajedrez exige calma, tenacidad y lucidez, sobre todo en la etapa final de la partida, cuando quedan pocas piezas en el tablero y el rey interviene directamente en la lucha por el triunfo. Es cuando hay que convertir en victoria las ventajas acumuladas en las fases anteriores de la partida. La teoría dice que para alcanzar el éxito hay que obtener la máxima actividad y la mutua cooperación entre las piezas.Tras esa aparente sencillez, es la etapa final la que tiene más profundidad. Su estudio y comprensión ayuda a entender muchos de los secretos para vivir con sabiduría.Para conseguir dominar en el medio juego y arribar a un final ventajoso, la teoría rusa aconseja, entre otras medidas, promover uno o varios peones, ya que estos aumentan su peligrosidad en la medida que se internan en territorio enemigo. No pocas veces un pequeñito colado de modo sorpresivo puede alterar el equilibrio. El plan ganador consiste en crear un peón pasado y coronarlo.
Para jugadores como Botvinnik, Reshevsky o Petrosian, el final de la partida, con una finísima igualdad de posiciones que a veces depende de menos de un pelo, con sus mínimas pero decisivas modulaciones del dominio espacial y temporal, es la culminación intelectual y estética del ajedrez. En esta fase, el juego adquiere, de hecho, la perfección arcana, la hondura vertiginosa y abisal, pero siempre meridianamente clara, que presentan los problemas de ajedrez ideados al margen de una partida. Tal parece que para jugar bien los finales hay dos consejos básicos que dan los maestros a seguir:guarda silencio,reflexiona cada movimiento y ten siempre paciencia: no te precipites por muy clara que te parezca la jugada...
Y como siempre es muy recomendable,en cualquier situación de la vida,pensar antes de actuar,el ajedrez nos enseña el proceso de mapear previamente nuestros actos...La elaboración de un juicio y la formulación de planes constituyen la base de los raciocinios en ajedrez. Antes de actuar, tanto en el juego ciencia como en la vida, hay que evaluar la situación, tomar en cuenta los detalles, considerar las normas, no perder de vista el objetivo y prever las consecuencias.
En la estrategia ajedrecística,no cabe duda de que el adecuado juicio de la posición es condición previa de éxito y factor decisivo de cada jugada, dado que este concepto se encuentra relacionado también con el cálculo de posibilidades, previsión de los acontecimientos, trazado de un plan, así como también la combinación de todas las piezas concernientes a dicha posición...
Y como en las artes militares, en la lucha ajedrecística son frecuentes las maniobras.
El ajedrez es un juego que ejercita la memoria. La memoria es la facultad psíquica de volver a poner en el campo de la conciencia hechos del pasado. La retención es la base del reconocimiento. La nitidez de lo evocado depende de la capacidad de asociación, de la intensidad de las representaciones y del interés que tiene para el sujeto lo que recuerda. La memoria del ajedrecista es estimulada por la semejanza, la contigüidad, la lógica y la eficacia de los temas aprendidos. En este delicado conjunto de operaciones la voluntad tiene un rol importante.Y es que la memoria es un arma precisa, certera,y puede llegar a ser letal. Su temprana ausencia nos lleva a repetir el error.Los ejercicios de memoria,son repasos que dan una perspectiva del pasado,suficiente para afrontar el futuro sin cometer errores.
Y aunque en ajedrez como en la vida, lo que se memoriza suele ser parcial o difuso,y a veces la memoria altera, a veces tergiversa, a veces invierte los recuerdos y el orden de los hechos o nos lleva a una bahía oscura en donde no sucede nada.Pero en el ajedrez,los recuerdos son claros,nítidos.Por la solidez de los conocimientos aprendidos en cada jugada,que es la que favorece la asociación de ideas y es la base para imaginar jugadas a futuro. En el juego ciencia, algunas posiciones son análogas a otras ya vistas, aunque rara vez son idénticas o se repiten. Lo que el jugador conserva en la memoria es de naturaleza dinámica, cambiante y creadora.
Pero también sucede que, por nítidos que sean los recuerdos, éstos suelen ser menos claros que la posición que está a la vista. En ajedrez intervienen múltiples factores, pero no todos se recuerdan. De ahí los errores que se comenten; de ahí el constante olvido de normas y principios. Es por todo ello,que la lógica debe ser la que oriente al jugador.
En el juego ciencia,el análisis es el examen de una partida y el estudio de los cambios que pueden introducirse. Consiste en una serie de razonamientos que buscan dilucidar el porqué y el para qué de las jugadas. Durante la partida, el análisis está limitado por el tiempo, que en las competencias regulares, no supera los dos o tres minutos por jugada, en promedio, y en las rápidas, no pasa de unos cuantos segundos solamente.
En general, se entiende por análisis al acto de descomponer el todo en sus partes. Es un procedimiento que va de lo compuesto a lo simple, de lo concreto a lo abstracto, de las consecuencias a los principios que las sustentan.
El análisis es una magnífica oportunidad para entrenar la mente. En el análisis se cultivan la capacidad de trabajo, la perseverancia y la resistencia y estas cualidades son tan necesarias para el jugador de ajedrez, como para el corredor de maratón,o para el médico,el obrero o el escritor,y el profesor,etc,etc...
(El análisis post mortem es revisión de la partida que realizan los jugadores, una vez concluida. Análisis retrógrado es el procedimiento mediante el cual se estudian y deducen las jugadas que explican cómo se llegó a una determinada posición en el tablero.)
El ajedrez consiste en series de juicios analíticos que buscan por medios tácticos alcanzar objetivos estratégicos. El escritor Ramón Xirau, en un artículo titulado, “Borges o el elogio de la sensibilidad”, afirma: “Borges, tentado por la escritura totalizadora sabe por un lado, que un libro es siempre una serie de juicios analíticos como lo son las matemáticas o el ajedrez.”

Por eso el ajedrez es un juego de lógica. La lógica es la ciencia que se ocupa de las formas correctas de pensar y argumentar. Tiene que ver con las ideas, juicios y razonamientos, es decir, con las expresiones más elevadas del intelecto. Sus reglas son normas que sirven para combinar todos los elementos posibles, ya sean físicos o psíquicos, abstractos o concretos, simples o complejos.
Toda partida de ajedrez consta de una estructura interna que se genera en el marco de ciertas reglas y obedece a un orden determinado. La selección de las jugadas depende de una infinidad de factores relacionados entre sí. Los movimientos tienen efectos no sólo por sí mismos, sino porque conllevan una fuerza especial derivada de su unidad lógica y coordinación. Estos factores, lógica y coordinación, determinan la toma de decisiones.
Durante la partida, el jugador emplea prácticamente todas sus facultades intelectuales: percepción, imaginación, asociación, intuición, memoria, síntesis, capacidad de análisis, creatividad, voluntad, inducción, deducción, sentido del peligro, capacidad de anticipación, inventiva, fantasía, etcétera.
La lógica no sólo lo orienta, sino que le sugiere posibilidades diferentes y le aporta principios para conducir la lucha de modo coherente. También le ayuda a que el pensamiento adquiera destrezas y métodos racionales: orden, concisión, precisión, etc. Además sirve para establecer relaciones entre las premisas (lo que se infiere de una posición) y las conclusiones (lo que se decide en función de la estrategia). La lógica ajedrecística, aunque no es convencional, surge de algo que sí lo es: el sistema de reglas y principios que rigen el juego.Por eso la única guía que el jugador debe tener en su marcha hacia la maestría es la lógica, que de manera tan perfecta rige el ajedrez...
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