viernes, 23 de julio de 2010

La Belleza...










Las armas mediáticas del capitalismo intentan convencernos del triunfo de la "bella" apariencia exterior sobre los otros valores,y por ello nos muestran a cada momento los cambios estéticos a los que se han sometido personajes adinerados y famosos, del mismo modo que trivializan los abusos y extralimitaciones legales en la práctica de la cirugía estética en sus tabloides.
Para los observadores de la conducta humana,analizar este tema a veces da un poco de pereza por su sello frívolo,pero es importante hacerlo,con el fin de entender el interés del Capitalismo de incrementar el culto al cuerpo entre los consumidores y así,favorecer la exaltación de la materialidad. Es como una avalancha que no para de crecer y que, además, se hace con la misma intensidad de un lavado de cerebro,entre los millones que viven en el vacío, ávidos de cambiarse los pechos, retocarse la nariz o, en definitiva, aplicarse un photoshop corporal que les mantenga perfectos. Si lo hacen las estrellas...por qué no yo? o ...Por qué mi pareja no puede ser de película? Torpes intentos de ser quienes no somos a golpe de bisturí...
Y es que cuando se dedica tanta energía al culto corporal, es fácil caer en la desproporción porque se han abandonado otras partes de nosotros. Ese culto a la imágen que promueve el capitalismo,y que ha llegado al paroxismo mórbido con Michael Jackson,o Lady Gaga,por ejemplo, demuestran que el sistema neoliberal ha enajenado a millones de personas que suplican al cielo y reclaman a las fuerzas cósmicas algo de ayuda para ser tan "bellos" como lo ordene el poder de las compañías trasnacionales dedicadas a la "belleza".
aY es entonces,cuando se da en las personas concientes una feroz lucha entre lo ético y lo estético. (Se aclara que con este texto no se pretende cuestionar las reformas clínicas necesarias por prescripción facultativa.)
El tema es volver a una reflexión ética sobre el sentido estético de la existencia. Sabemos que todo cambio influye en la persona, pero la parte no es el todo y hay que tener claro que existen malestares que sólo el alma puede curar.
De lo bello.decía Albert Eisntein,que “La belleza no mira, sólo es mirada” . Así,siguiendo esa línea del genio, podríamos decir que la estética representa algunos de los valores más elevados de nuestro mundo. Así, por excelencia, lo hace con la belleza, vinculada esencialmente al arte. Nos orienta, también, en lo feo y en lo sublime, elevando nuestras almas. Decía Platón,que "lo bueno,es bello".
Así,que volviendo a nuestros contextos cotidianos, vemos que el capitalismo ha corrompido el sentido estético,para vincularlo a criterios “cosméticos”, de estatus y proyección social...de moda y consumo. Se prostituyen los valores de la estética por las grandes empresas de marketing. Así nos va la cosa con el capitalismo.
Para Aristóteles y Platón junto con otros gigantes griegos,en cambio, la belleza se encuentra sobre todo en la vista y también en el oído, por la composición de las palabras, y en la música, porque hay cantos y melodías que son bellos. Y si uno se remonta más allá de los sentidos, encontrará ensueños, acciones, gestos, hábitos y saberes bellos, así como la belleza que emana de las virtudes. Y para Kant, la estética es una ciencia lejana de esa crítica de lo bello, que depende del sentimiento del sujeto y de los criterios comunes, a los que hoy llamamos “moda”, la gran reguladora del consumismo actual...
Pareciera,en este neoliberalismo mediocre,que lo bello está sometido al patrocinador que más paga horas-televisión... El que ve esos lineamientos desde el poder sobre "lo bello" es el consumidor, que ha sid
o manipulado para que su vida gire al rededor de ese querer ser visto por los demás. (Por eso hay muchos sujetos que saludan en los paneos de cámara de tv,a la nada...)
El criterio estético se ha atrofiado, y va a ser valorado según donde los grandes corporativos pongan la inversión. Si unos pantalones diseñados para mostrar el trasero se ponen de moda, muchas personas se los pondrán, aunque los pantalones y su trasero sean de lo más antiestéticos. Se supone así que el que se mira y es mirado no se rige por un valor estético, sino mediático. Entonces, sería sensato preguntarse si elegimos según nuestro sentido estético, que personaliza y emociona nuestro espíritu intimamente, o seguimos los criterios homogéneos que “están de moda”, que vulgariza, y hace millonarios a unos sujetos,que venden sus productos como una dictadura de lo estéticamente correcto,por muy horrendos que sean. Entonces es prudente preguntarnos: queremos ser nosotros o queremos ser como otros nos imponen que seamos?
José Ortega y Gasset decía que “La belleza que atrae rara vez coincide con la belleza que enamora”... Queremos ser deseados,o queremos ser amados? Aparentar es mejor que ser?
Al capitalismo no le importa lo que las personas sienten o piensan,lo único que le importa es que compremos,por ello ha creado el mito de la perfección a base de cincelar la parte externa de las personas,mutilando su identidad,y dando a los consumidores una ilusoria fantasía de eternidad: siempre jóvenes, guapos, imperecederos...Una falsa belleza.
Desde Da Vinci hasta Miró,muchos filósofos ,artistas y estétas, han expresado que lo que produce belleza es la proporción de las partes entre ellas y el conjunto, junto con las coloraciones que se le añadan. La belleza entonces se basa en la proporción y las medidas ajustadas, o sea, que el conjunto es el que hace brillar a las partes y no al revés. Ahí tenemos dos buenas pistas: cuando dedicamos tanta energía al culto corporal, estamos fuera de medida, caemos en la desproporción, porque abandonamos otras partes-espirituales y psicológicas- de nosotros mismos. Y sólo va a ser ese conjunto, el todo que somos, el que mostrará belleza o no.
La segunda pista nos indica que de nada va a servir obsesionarnos en transformar esa parte que supuestamente nos afea para podernos ver y considerar como personas con su propia belleza. Ninguna cirujía o vestuario, van mejorar ni más ni menos lo que interiormente no hemos desarrollado. Veamos el caso de Michael Jackson,enfermo de dismorfia,el negro que no se acepta a sí mismo, da su vida por ser blanco. La cáscara deforme de un ser que algún día fué humano,y que al morir fué sólo un títere del sistema capitalista,con todos sus vicios y perversiones. Un pederasta,un plagiario de música que no era de él,un ser deforme por dentro y por fuera. No quedó nada de Jackson,mas que el mito capitalista que insiste en volverlo ídolo para vender sus discos,su moda,su decadente mentalidad capitalista. No hay mejor símbolo del capitalismo que ese sujeto. Porque carente de virtudes,intento en su vacío,alcanzar la belleza artificial impuesta por el sistema.
Y es que la virtud del alma es belleza, y una belleza más verdadera que ninguna otra.Porque la belleza es la proporción y el equilibrio de lo de dentro y lo de afuera. La belleza adquiere dimensión cuando es contemplada desde el alma, en una percepción que trasciende la vista y la forma. Ante lo que realmente es bello, invisiblemente bello, nos sentimos arrebatados, dulcemente sacudidos en nuestro interior, despertándose un acto contemplativo que nos deja sin palabras. Es lo que sienten los enamorados, lo que acontece ante una maravillosa puesta de sol, ante un gesto amoroso, escuchando una melodía que nos envuelve. Es una evidencia. Es indudablemente lo bello que es... En el cuento de La bella y la bestia, de Perrault,se proclama que la auténtica belleza está en el interior. Y eso es una gran verdad de nuestra existencia,pero ocurre que esa belleza interior está sólo a disposición de los que saben ver sin ver. La contemplación de lo bello puede ser una experiencia sublime, dar sentido a la vida, acercarnos a lo trascendente.
Por eso hay que acostumbrar al alma a mirar por ella misma, primero las acciones bellas,y después las obras bellas, hechas por personas bellas. Y al igual que el artista lima, pule y limpia hasta lograr la belleza que busca, así podemos arrancar de nuestra psique lo que nos sobra, limpiar lo oscuro hasta hacerlo brillar, hasta iluminar la virtud embellecedora. Y entonces si vendrán los auténticos cambios y las transformaciones personales. La rehabilitación de la estética,se logrará cuando las personas se alejen del consumismo superfluo y de mal gusto, y valoren la belleza sutil de lo esencial...