sábado, 3 de julio de 2010

La mezquindad...















La mezquindad es el acto por el cual preferimos lo que tenemos a lo que somos. La mezquindad no significa exactamente el no-deseo de dar, la antigenerosidad. No. La mezquindad es esa sensación perenne de carencia que sienten quienes la padecen. De allí que se sientan incapaces de darse y de dar.
Dice un cuento antiguo: érase una vez un rey inmensamente rico que tenía dos hijos muy envidiosos. Para ponerlos a prueba, les anunció que estaba dispuesto a concederles el mejor de sus deseos, pero con una condición. Obtendría el deseo el primero de los hermanos que formulara su petición y al segundo le daría el doble de lo que hubiera solicitado el primero... Ninguno se decidía a hablar esperando que empezara el otro, hasta que el rey obligó a uno de ellos a formular su deseo. Y este respondió: "Deseo, padre, que me arranque un ojo"...
La mayoría de la gente no se da cuenta si se portan mezquinos -mezquinos en cuestiones de dinero, mezquinos para perdonar a la gente, mezquinos para agra
decer y enseñar,mezquinos para amar,y hasta para dar una propina...etc.-y van por la vida escatimando todo.
La mezquindad es del miserable,del que restringe cada cosa que debiera dar sin parpadeos,sentimientos ,palabras,gratitud,y cosas materiales...
Por ello el mezquino vive a medias,angusitado siempre,da mendrugos de manera hipócrita o de humillante mal modo,y envaneciendose por la mísera limosna dada,y por eso,de vuelta sólo recibe migajas por su modo de ser,y eso lo hace totalmente infeliz,y en consecuencia, es poco inteligente,y muy insano.
Y es que la malicia, el abuso,y la mezquindad, suelen ser mecanismos de defensa de una personalidad que esconde traumas, incompetencias e inseguridades severas, y actuando así,el mezquino cree que se resguarda y se encuentra mejor, más fuerte, superior a los demás,pero sólo se engaña a sí mismo haciendo por el bien de los demás el mínimo esfuerzo posible,escatimando todo,desde una propina hasta el reconocimiento por el talento ajeno,y ni que decir de la gratitud o de la amabilidad...
Y es que los tacaños no sólo lo son con el dinero: la tacañeria es una actitud ante la vida,que lo contamina todo,desde dar una palabra de aliento a quien la necesite,hasta dar un aumento de salario justo a los empleados.
Hay sujetos,inmersos en el capitalismo mórbido,que usan el 90% de su capacidad creativa para buscar los modos de ahorrarse unos centavos,o ganarlos abusando de otros.
Individuos cuyos pensamientos están ocupados en un 100% en preocupaciones relacionadas con el dinero. No les importa el arte,el amor,la justicia,la bondad,la salud y mucho menos el bienestar de los demás. Son sujetos como los dueños de las telefónicas,las televisoras,los supermercados,y hasta los gobiernos, a los que el hecho de ser miserables les da una vitalidad impresionante. Incluso,pareciera que dicha vitalidad se traduce en una mayor esperanza de vida,porque esos ricos mezquinos tardan lustros en morir,quizá por temor al gasto económico que significaría su funeral,y claro,suponen absurdamente,que se llevarán sus acumulaciones afectivas y materiales al otro mundo...

Los mezquinos terminan siendo parásitos y explotadores de los demás,y para nada,porque ni disfrutan ni dejan disfrutar a nadie a su alrededor de ningún placer,porque tal pareciera que todo placer,aunque no cueste dinero,para ellos es un desperdicio oneroso.
La mezquindad es favorecida por el sistema capitalista,que enseña a los consumidores que la nobleza y la generosidad son una pendejada,que una persona altruista es un ser soberbio que es bueno,sólo para sentirse superior a los demás,y no por sus buenos sentimientos y sus principios humanos,y es que el deterioro ético de la vida capitalista hace creer a la masa frente a los televisores,que el tener objetos y dinero es sinónimo de alta autoestima,y que sacar provecho de donde sea y como sea,es "triunfar"...y así,muchos creen que "ser generoso es ser tonto".
Y entonces pasa,que ya asumidas esas ideas,los actos mezquinos no se limitan a las cosas materiales,sino que como una mancha de petroleo en el mar,se extiende a todas las relaciones humanas: de trabajo,de amistad,de amor,de padres a hijos,y hasta con uno mismo.
Y así se modifican los vínculos sociales y entran en decadencia los paises: las personas se vuelven egoístas,desconfiadas,ingratas,abusivas,injustas,traicioneras...
Y vivir en un país donde todos se comportan de modo mezquino,desde el cajero del banco que te cobra por el papelito de entrega,o los taxistas y pasajeros se pelean a insultos por centavos, donde si sacas un libro de su bolsucha de plástico en una librería para ojearlo te dicen "no lo saque o lo debe comprar a fuerzas", donde te hacen dejar las bolsas en la entrada de una tienda por miedo a que sises algo...Y en las familias,en donde se llegan a pelear por dinero,olvidados de los sentimientos y la bondad primordial y la decencia que debe ejercerse en el hogar...

Tanto ejemplo de abuso y egoísmo debe hacernos replantear el ser y el tener.
(Si nuestra autoestima está basada en el éxito económico,y somos lo que tenemos,entonces,si de súbito perdieramos esos bienes,ya no seríamos nada? Quizá sería más acertado entender que somos lo que hacemos: hacemos cosas inteligentes,entonces somos inteligentes...hacemos cosas buenas,entonces somos buenos...robamos? entonces somos rateros. Mentimos? somos mentirosos. Un ejemplo más,muy claro es que el tener hijos no significa "ser padres",se es padre con los actos de bondad y cuidado cotidianos con esos hijos...)
Es bueno saber,entonces,que ser mezquinos no nos hará ser más felices. Pensar en los otros,ayudarlos con agrado y desinterés,y hacerlos sentir un poco mejor,y ser generosos,aunque muchos sean ingratos y piensen de inmediato en aprovecharse de uno,es mejor a vivir encerrados en un hoyo emocional pensando con angustia en el "para mi",el "yo primero",o vivir con el alma podrida de envidia pensando siempre,en todo momento, "porque el vecino,la esposa,el amigo,tiene más, y lo que tiene es más grande que lo mío...?"
En fin, que al darnos cuenta de que la mezquindad nos aisla y nos enferma,y al estar dispuestos a cambiar,y a alzarnos por encima de nuestras miserias,nos hará ser mejores personas,y quizá podremos disfrutar realmente de lo que tenemos,compartiéndolo con los demás,ya que el dinero es un objeto,o un número escrito en una cartilla,y no es valioso per se,sino que su valor radica en cómo,en qué y con quién se gasta...