sábado, 3 de julio de 2010

Responsabilidad,,,




La Responsabilidad significa tener la capacidad de
responder, de dar cuenta de nuestros actos,de hacernos cargo de nuestras palabras y de cumplir nuestros compromisos,es también exigir nuestros derechos y ser puntuales en nuestras obligaciones para con nuestro entorno social y natural. La conducta irresponsable es una conducta evasiva y cobarde. Asumir una responsabilidad –ser responsable- es indicio de valentía y de honestidad. Cuando procuramos ayudar a los niños a ser personas responsables, los ayudamos a alcanzar la madurez. Las personas que no han alcanzado la madurez aún no son plenamente dueñas de sus propios poderes.
Es fácil afirmar que todo lo que se ha hecho en la historia del mundo es obra de alguien,pero casi nadie se detiene a pensar que ese alguien fué alguna persona que ha ejercido su poder para hacerlo
y ha sido responsable para asumirlo. Nuestra parte de responsabilidad por lo que hacemos individualmente o en concierto con los demás varía con las estructuras sociales y políticas dentro de las que obramos, pero en general aumenta con la madurez. Fue un Adán inmaduro y cobardica el que culpó a Eva al descubrir que había comido el fruto prohibido en el Jardín del Edén: “...Ella me instó a hacerlo!”. Esta frase refleja un drama arquetípico que se representa en cada generación, cuando los niños en sus juegos deben responder de sus travesuras.
Pero no termina allí. Esta inmadurez también se prolonga inadvertidamente entre los adultos. Casi todos tienen excusas cuando las cosas salen mal. Entre los políticos, es común utilizar formas impersonales para evitar la culpa. “Se cometieron errores”. Pero nadie tiene los cojones para asumir la responsabilidad, aunque,por el contrario,cuando hay un triunfo, no escasean las personas dispuestas a llevarse los laureles por un proyecto que anduvo bien; una conocida máxima, sin embargo, recuerda que “se puede hacer mucho bien si no importa quién cosecha la gloria”.

En definitiva, somos responsables por la clase de persona que hemos hecho de nosotros mismos. “Es mi modo de ser” no es excusa para una conducta desconsiderada o ruin. Ni siquiera es una descripción atinada, pues nunca somos así inevitablemente. Como señalaba Aristóteles, llegamos a ser lo que somos como personas mediante las decisiones que tomamos. Y el argumento más excelente y central del existencialismo es la aceptación de responsabilidad por ser lo que hemos hecho de nosotros mismos, y el rechazo de las excusas falsas...
Soren Kierkegaard, precursor del existencialismo en el siglo XIX, deploraba el efecto nocivo de las multitudes (rebaño) en nuestro sentido de la responsabilidad. “Una multitud es de por sí inauténtica, dado que vuelve al individuo impenitente e irresponsable, o al menos reduce al mínimo su sentido de la responsabilidad”. Esta disminución de la responsabilidad ante la presión de los pares un rasgo central del vandalismo en grupo, y es que los sujetos sin carácter suelen avergonzarse de "no ser iguales" o sienten temor a negarse cuando otros los incitan a participar. Y tanto Aristóteles y como Sartre y los existencialistas basan el valor de la elección existencial en el reconocer la responsabilidad personal por lo que se ha hecho. Y tener un sentido débil de la responsabilidad ,no significa que se anule el hecho de ser responsables,esto es: Somos responsables de nuestros actos aunque no lo asumamos.
Las personas responsables son personas maduras que se hacen cargo de sí mismas y de su conducta, que son dueñas de sus actos y dan cuenta de ellos, responden por ellos.
Para fomentar la madurez y la responsabilidad en los niños, debemos valernos de la práctica y el ejemplo. Las tareas domésticas, las tareas escolares y otras actividades que contribuyan al cuidado de la naturaleza,etc, si el ejemplo y las expectativas de los padres son claros, coherentes,y así podrá construirse una sociedad responsable....

Aquí,para concluir,un cuento que habla de las responsabilidad de cada generación ante sus sucesores:


El Puente...
Un anciano, por un camino solitario, llegó en el frío y gris atardecer a un abismo vasto, ancho y profundo por donde rodaba un peligroso río. El anciano cruzó en la hosca penumbra (pues las aguas no lo amedrentaban) pero en la otra margen se detuvo y se puso a construir un puente. “Anciano –díjole otro peregrino-. Derrochas energías con tu obra; tu viaje habrá concluido con el día, y nunca más pasarás por estos rumbos; has cruzado el profundo y ancho abismo, por qué construir un puente a estas horas?”.
El constructor irguió la gris cabeza. “Buen amigo, hoy en el camino me seguía –dijo- un joven cuyos pies también deben pasar por estos rumbos. Este abismo, que para mí no fue nada, puede ser fatal para ese joven. El también debe cruzar en el crepúsculo; buen amigo, para él construyo el puente...

Will Dromgoole.