sábado, 3 de julio de 2010

Talento para hacer el bien...



Alguna vez,alguién comentaba que el altruismo es sólo un egoísmo disfrazado,ya que los altruistas son sólo soberbios, que por el hecho de hacer el bien "se sienten mejores que los demás".Por supuesto que yo no estoy de acuerdo. Ante ese tipo de afirmaciones peregrinas es sensato recordar,por ejemplo,que es posible que Ghandi y el descuartizador de Milwaukee tengan ideas bastante dispares acerca del concepto de lo "bueno", lo cual nos impide ponerlos de acuerdo en numerosas materias con otras mentalidades. Y es que es comprensible que cuando un individuo está lleno de amargura y resentimientos, hacer felices a los demás se convierte en la última de sus prioridades y no está a su alcance entender la dimensión del altruismo,así que proyecta en los altruistas,sus propias limitaciones humanas. De hecho, en semejantes circunstancias,esos sujetos
suelen procurar de que los demás sean tan miserables como ellos, y sólo en esta mezquindad encontran consuelo. "Sí, estoy metido en la mierda, pero mi vecino más, y eso me hace sentirme mucho mejor". Una reflexión especialmente mexicana...En fin,ante ese tipo de mentalidades,no resulta tan descabellado pensar que la felicidad de la humanidad comienza por la felicidad del individuo. Sólo cuando uno es feliz se encuentra en posición de contagiar a los demás. Si uno se siente desgraciado y podrido por dentro, lo único que procurará es que los demás traguen un poco de esa misma desgracia.
Y aunque no pienso que el ser humano sea una rata mezquina acechando en las esquinas,no se debe olvidar, desde luego,que a veces el hombre es un lobo para su prójimo. En lugares en los que los padres pueden asfixiar a sus hijitos pequeños,o que éstos mueran quemados en el parvulario por negligencia dolosa,o que los masacre el ejercito en un retén,y quedar impunes los culpables de esos infanticidos, hay que tomar al ser humano en su justa medida y con sus limitaciones. Y es que sólo si reconocemos nuestras limitaciones podremos aprender a manejarlas.

Pero volviendo al dilema de egoísmo o altruismo,es claro que está mal planteado, porque no se trata de elegir entre uno u otro. La virtud ética por excelencia es la fortaleza y, siguiendo a Espinosa, ésta se puede manifestar como firmeza, cuando la acción de cada individuo se esfuerza por conservar su ser, o como generosidad, cuando cada individuo se esfuerza en ayudar a los demás. Pero fortaleza no será, entonces, simplemente egoísmo o altruismo, porque la fir
meza será tal sólo si está relacionada con la fortaleza, pero tampoco se podrá llamar generosa una acción que esté desvinculada de la fortaleza. Ambas manifestaciones de la fortaleza están relacionadas dialécticamente, sólo un individuo firme podrá ser generoso, pero, también, un individuo sólo podrá llegar a la firmeza a través de la generosidad de los demás. Esto nos lleva a impugnar la idea, tomada de Kant, de Ayn Rand, de que cada un hombre es un fin en sí mismo, y no el medio para los fines de otros. Y la impugnamos por ser un imposible,ya que todo individuo ha tenido, necesariamente, que constituirse como persona a través de los demás, todos los individuos somos, pues, medios para otros...
(El altruismo -del francés antiguo "altrui" = de los otros- se puede entender como:
1. Comportamiento que aumenta las probabilidades de supervivencia de otros aún a costa de una reducción de las propias,es un sacrificio personal por el beneficio de otros.
2.De acuerdo a la Real Academia Española, el altruismo proviene del francés "altruisme" y se refiere a la conducta solidaria humana y es definido como la preocupación o atención desinteresada por el otro o los otros, al contrario del egoísmo.Así,el Altruismo es el sentimiento o tendencia de hacer el bien a los demás, aún a costa del propio provecho...)





Algunas investigaciones en la Universidad Autónoma de Barcelona,han probado con resonancias magnéticas,que activando el córtex temporal
superior,donde se ubica la inteligencia, produce un comportamiento desinteresado en los individuos.
Es decir, conductismo, perro de Pavlov,etc.
Aunque hay más que eso,debe de haberlo,ya que no se puede decir,por ejemplo,que para estar alegres,basta con que nos hagan cosquillas. Claro que si provoca risa,pero esa no es la felicidad.
Salva la ciencia del encéfalo, claro; pero la é
tica del humanismo y la elección personal, también. Que no son menos, ni mucho menos que las neuronas.
Y es que también tenemos algo llamado Ego,que puebla la zona neuronal de sentidos.
Y sólo cuando desaparece el Ego y surge la conciencia podemos pensar con el corazón.
La persona egoísta está centrado en si misma y vive en un mundo cerrado.

El egoísmo es diferente al amor propio, que es necesario y saludable, porque el egoísta no siente amor hacia su persona sino desprecio y quiere todo para él porque se siente miserable y vacío.
La diferencia entre el amor propio y el egoísmo es que mientras el primero es el sentimiento de respeto por uno mismo, que no puede ceder su propio espacio, el segundo es la pretensión de utilizar a los otros para su propio beneficio, manipulándolos como objetos.

Buda decía que si la gente no se odiara tanto a si misma, habría menos sufrimiento en el mundo, porque el odio hacia si mismo se proyecta con agresividad y violencia.x

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El hombre egoísta está solo y aislado, por eso trata de llenar su vida con objetos. Su personalidad puede ser depresiva con rasgos obsesivos.
El egoísta se va quedando solo por elección, porque es incapaz de compartir nada.
Y según Freud, el egoísta avaro, tiene un trauma en la etapa sádico anal. La fijación en esa etapa produce un modo de relación sadomasoquista y un apego desmedido por el dinero (símbolo de las heces) del cual no quiere desprenderse, por placer, recreando el mismo placer infantil que le producía la contención de las heces.
En fín,que si existen las personas egoístas,que sólo buscan el bien propio,y sólo tienen habilidad para dañar,por equilibrio,deben existir,también,personas genuinamente altruistas,que tienen un singular talento para hacer el bien...