domingo, 15 de agosto de 2010

Contagiados en el metro...

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Las cosas simples...

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...Muchas veces no sabemos apreciar todo lo que tenemos y tampoco se nos ocurre crecer dentro de nuestras limitaciones para crear una vida completa y feliz,apreciando el valor de las cosas simples.La vida sencilla hace que una persona disfrute de la vida, tenga paz interior, sea pacífico, compasivo y tenga tiempo para ver más allá de si mismo.
La persona que está contenta con lo que tiene y lo aprovecha al máximo, llega a tener éxito en su propia vida.
La amistad es otro ejemplo. Sólo es posible cultivar la amistad llevando una vida simple, porque el que está lleno de obligaciones y compromisos tiene que hacer relaciones ventajosas que le reporten beneficios y difícilmente establezca vínculos verdaderos.
La amistad genuina sobrevive el paso del tiempo, trasciende la conveniencia y aporta amor y contención a nuestras vidas.
Una vida simple está libre de la envidia y atrae solamente sentimientos verdaderos. Genera felicidad interna porque no depende de las cosas que pasan afuera, donde todo es fugaz y cambia aceleradamente y exige correr detrás de ellas.El goce de lo simple permite tener una vida plena, llena de creatividad y significado, porque hace que una persona se dedique a aprovechar todos sus recursos y posibilidades concretas y a no perder energía intentando competir para tener lo que tienen los demás.
La felicidad interna es duradera porque está conectada a nuestro ser verdadero.
Para poder salir de una vida complicada que sólo produce frustración, dolor y sufrimiento, hay que empezar apreciando todo lo que se tiene y no dejarse llevar por lo que tienen todos los demás.
Se necesita renunciar a las necesidades del ego, que sólo disfruta de las apariencias y que vive siempre descontento, deseando algo.
Cuando el ego crece, tiene deseos de acumular, controlar y de expandirse, el ser interior va desapareciendo y queda oculto detrás de la máscara social.
El ego siempre quiere más y no se contenta nunca. Permanece esclavo de los deseos y también de la frustración.
Aceptar una vida simple no es conformismo, porque se trata de aceptar la realidad propia y de aprender a estar atento y dispuesto a las oportunidades que se presentan, para aprovecharlas.
Agradecer es una forma de tomar conciencia de todo lo que tenemos, porque en el afán de igualar o superar a los demás, se pierden de vista todos los dones de que disponemos.
Los sabios son personas que prefieren la soledad y el silencio. En el silencio se puede escuchar la voz interior y aprender a tenerla en cuenta para tomar decisiones; y poder estar satisfechos de ellas..
El silencio no nos hace solitarios, al contrario, nos brinda el equilibrio y y la sabiduría para relacionarnos mejor con los otros.
La persona que tiene una vida simple puede apreciar valores que la complejidad hace desaparecer, como la gratitud, la bondad, la compasión, la tolerancia y la paciencia; y nos hace individuos más creativos, más entusiastas, más curiosos y observadores, más atentos, más jóvenes y flexibles.
Una vida simple no se identifica con el ego ni se aliena con las cosas; se identifica con su conciencia, aprovecha el aquí y ahora y aprende a observar y a vivir el momento.
El goce de lo simple nos permite aceptar la muerte como parte de la vida y amar a quienes nos necesitan...
El amor a la vida es lo que nos hace salir de nosotros mismos, y sentir el placer que da la plenitud de lo pequeño y lo sencillo...

La avaricia...




"Dicen que el dinero lo da todo. No es verdad. Se puede comprar alimento, pero no el apetito; medicinas, pero no la salud; un lecho cómodo, pero no el sueño; conocimientos, pero no la inteligencia; apariencias, pero no el bienestar; diversión, pero no el placer; conocidos, pero no la amistad; sirvientes, pero no fidelidad; cabellos canos, pero no el honor; días tranquilos, pero no la paz; Con dinero se puede comprar la cáscara de todo, pero no el grano. Eso no lo da el dinero. "
Arne Garborg
La avaricia nunca tiene llenadero,ya que es ese continuo vivir como pobres por temor a la pobreza. Y es que la avaricia no conoce la satisfacción. Anhela poseer y adora acumular. Experta especuladora, asegura que la felicidad se oculta en la abundancia material. Incluso promete que la seguridad y la libertad viven en una abultada cuenta corriente. Su discurso gana adeptos a lo largo y ancho del planeta, y su alargada sombra se proyecta sobre la crisis económica que estamos viviendo en estos momentos. Sin embargo, la avaricia no cumple ninguna de sus dulces promesas. De ahí que los países con mayor crecimiento económico sean también los que encabezan las estadísticas de suicidios.

Y es que la avaricia convierte a los avaros en esclavos del miedo a perder lo que poseen. Maestra en el arte de crear nuevas necesidades, les lleva a delegar su bienestar en todo aquello que les proporciona el dinero, olvidando lo que verdaderamente se necesita para construir una vida equilibrada y con sentido. Así, en nombre de la avaricia podemos llegar a corromper nuestros valores esenciales como seres humanos. De ahí que en muchas ocasiones, la integridad, la generosidad y la honestidad queden relegadas a un segundo plano cuando se trata de poseer y acumular bienes materiales.


No en vano, la avaricia pone de manifiesto nuestras carencias interiores, que intentamos suplir consiguiendo todo lo que la sociedad capitalista identifica con éxito. Sin embargo, en este proceso solemos perdernos a nosotros mismos. Y es que por mucho que intentemos llenar el vacío con las dosis de placer y satisfacción que nos proporciona el consumo a corto plazo, nunca tendremos suficiente. Si aspiramos a lograr un bienestar interno duradero y sostenible, debemos enfrentarnos a nuestro malestar, cuestionando nuestro sistema de creencias, valores y prioridades.Y es que en ese paradigma de la escasez,la avaricia se nutre del vacío existencial y de la falta de sentido vital,porque lo que en verdad nos hace ricos no es lo que tenemos, sino lo que somos capaces de dar...

Con la finalidad de analizar cuáles eran las consecuencias de la avaricia y de su "némesis", la generosidad, George F. Lowenstein, nieto de Freud y profesor de economía de la Carnagie University , ideó un estudio. El objetivo era determinar de qué manera el bienestar emocional estaba vinculado con la abundancia material. Investigador incansable de la influencia que tiene la psicología sobre la economía y ésta sobre la conducta de los individuos y las organizaciones, convocó a dos grupos de 50 personas para realizar el particular experimento. El especialista en "comportamiento económico" repartió 3.000 euros a cada integrante del primer grupo, con la condición de que debían gastar todo el dinero en ellos mismos. Podían comprarse lo que quisieran.

El segundo grupo recibió la misma suma, pero bajo la premisa de que debían emplear ese dinero en comprar regalos para sus seres queridos. Al cabo de un mes, un equipo de psicólogos realizó entrevistas y tests psicotécnicos a los participantes de ambos grupos para determinar las respuestas neurofisiológicas del experimento. Los análisis concluyeron que el 97% de las personas que se habían gastado el dinero en regalos para otros contaban con ratios de felicidad mucho más elevados que los que lo habían gastado en sí mismos. Así, Loewenstein demostró científicamente que la avaricia es la reina del exceso, y, paradójicamente, vive en la escasez más extrema. No en vano, la persona avara se roba a sí misma la oportunidad de ser generosa.
Y es que lo que nos hace ricos es nuestra capacidad de disfrutar, no los bienes que atesoramos. Tan sólo tenemos que escucharnos para verificar que la filosofía puramente materialista nos genera resultados de infelicidad. Así que sólo se trata de elegir si queremos vivir en el paradigma de la escasez, adorando a la avaricia…o en el paradigma de la abundancia, de la mano de la generosidad...

Los controladores...


Muchas personas, en estas sociedades de consumo capitalista, viven agobiadas por el miedo, las fobias y los ataques de pánico.
Las exigencias de la vida consumista,la necesidad de destacarse,la competencia con los demás, las metas demasiado ambiciosas y la creencia en que se pueden controlar todas las variables, lleva a las personas a un estado de estrés, que les provoca toda clase de síntomas orgánicos, funcionales y psicológicos.
Es comprensible que algunos deseen reafirmar su ego,ante la carencia endémica de auto
estima en estas sociedades manipuladas por la televisión,e intenten a la menor oportunidad,poner en juego sus potencialidades,pero cuando no se pueden reconocer los propios límites y cualquier tarea se convierte en una obsesión, se llegan a transformar en personas déspotas, agresivas, violentas y amargadas, no pueden disfrutar de sus logros y pueden hacer muy infelices a quienes los rodean.
Este nivel de exigencia consigo mismo y con los demás pretende que todos compartan el mismo criterio y hagan las cosas de la misma forma.Cuando una persona piensa que no hay nadie que haga las cosas tan bien como ella, se carga de obligaciones y responsabilidades, lleva pesos ajenos y se mete en todo lo que no le corresponde.Esta actitud, lejos de hacerla sentir superior, disminuye su autoestima, porque se siemte como una máquina de resolver problemas ante la molestia de los demás que la ven como una persona entrometida, y ve eso como ingratitud,y se vuelve así,alguien que cada día que pasa se siente más sola y más amargada. Y es que esa omnipotencia, no hace sentir a los otros agradecidos sino disminuidos e inútiles, y a ellos mismos usados y frustrados.
Las personas controladoras nunca piden ayuda ni cuentan sus cosas; se guardan todo, porque mostrarse significaría reconocer su debilidad, cosa que está en contra de los principios que las obligan a reinar y no depender.Este estado de cosas no tarda en minar las reservas de cualquier organismo que tarde
o temprano pierde el equilibrio.
Esta conducta se puede cambiar, si se puede aceptar que equivocándose se aprende, que los errores no tienen por qué afectar la autoestima y que no tienen que probar a nadie que valen, porque son mucho más de lo que hacen.
Los que intentan controlar todo, no pueden postergar, ni aceptar los imprevistos, ni otra circunstancia adversa que les impida cumplir con lo que se proponen, generalmente planes rígidos e inflexibles que no contemplan la posibilidad de un contratiempo.El miedo al fracaso o a ser criticado, les impide relajarse y pensar solamente en nuevos desafíos, evitando su capacidad de trascender las cosas y comprometerse afectivamente, de prestar atención a
los demás fuera del ámbito de las exigencias y guardando resentimiento si sus deseos no son cumplidos.
Tener todo bajo control es un gran gasto de energía que no se justifica, porque la realidad es que el control es una ilusión ya que no se puede controlar todo y las cosas ocurren aunque las hayamos prevenido.
Los demás son seres libres, capaces de asumir su propia responsabilidad, tanto o más que nosotros mismos, permitiéndonos a nosotros también ser libres.
La desconfianza en los otros hace que el que desea controlar,se sienta más seguro ocupándose de todo. No aprende a delegar tareas, y si lo hace hostigan a sus víctimas con una larga lista de recomendaciones.
El control obsesivo revela el miedo a correr riesgos, la necesidad de aferrarse a las cosas y la dificultad para soltarlas.Se puede abandonar el control, entregándose, rindiéndose a la realidad, dejándose llevar y confiando en la inteligencia y la capacidad de los demás,y sobre todo,respetando la libertad de todos.
El único control que no se debería perder nunca es el dominio de uno mismo.

Los angustiados...










Los trastornos de ansiedad son muy comunes en sociedades donde impera el individualismo y poca conciencia de comunidad.
La ansiedad es el miedo a lo desconocido, es el temor que lleva a una persona a estar en perpetuo estado de alerta frente a un eventual peligro o adversidad, impulsándola a huir hacia delante, a vivir apurada, ganarle la carrera al tiempo, adelantarse a los acontecimientos tratando de prevenir hechos posibles para asegurar su salvación y gastando sus energías en preocupaciones y cavilaciones inútiles, esperando que las amenazas que siente que se ciernen a su alrededor se hagan realidad. Estas personas no viven el presente, sino en el futuro y tratan en vano, por todos los medios, de controlarlo.

Los problemas de la vida cotidiana en una sociedad consumista pueden resultar una pesada carga. Necesidad de reducir gastos, preocupación por la inseguridad, mayores exigencias en el trabajo, inestabilidad laboral, menos tiempo para la recreación, conflictos familiares, etc., son las circunstancias que se atribuyen como causa de estos trastornos.
Pero la ansiedad es más un problema interno que externo, porque todos nacemos con la capacidad de resolver los problemas y de adaptarnos a los avatares de la existencia; y aunque la adversidad pueda acrecentar nuestros temores, la predisposición a adoptar una actitud fóbica y obsesiva es una característica propia de nuestros tiempos
y fomentada por el sistema capitalista,ya que a los grandes empresarios trasnacionales,les conviene tener a la población fóbica y enajenada,para que consuman más y no se den tiempo a pensar en revolucionar sus conciencias,y buscar el cambio social. Y es que el miedo a lo desconocido y al futuro, produce estrés, porque exige un esfuerzo adicional a cualquier tarea que se emprenda.
La raíz de todo conflcito es la búsqueda del placer como forma de vida y además, actuar en la vida sin estar de acuerdo con uno mismo.La gente tiene muchos intereses y objetivos diversos, pero...sabe acaso cuál es su principal interés, el más importante y que predomina sobre los demás?
Descubrir ese propósito relacionándolo con la vida diaria y comprometiéndonos con él, hará que podamos resolver nuestra relación con los demás y sentirnos incluidos, formando parte del mundo y en paz con nosotros mismos.

El problema de los objetivos circunstanciales, que cambian con las modas y las necesidades ocasionales, es que no tienen para nosotros significado profundo alguno. Centrarse profundamente en cuál es el interés primordial y vital que nos anima para dejar de sentirnos aislados y en peligro, exige dedicarnos completamente a ello para descubrirlo.Saber cuál es nuestro más importante interés y capacidad incluye también conocer si este interés se centra solo en nosotros mismos, sin relación con los demás.
Cuando vemos cómo está el mundo tendríamos que tener la inquietud de preguntarnos si podríamos ser capaces de cambiar en forma total como seres humanos y producir en nosotros una revolución interior; porque la revolución interna produce una revolución externa.

La ansiedad es la consecuencia de vivir aislado sin la capacidad de establecer una verdadera relación, ni con el otro ni con el mundo. Es andar a contramano por la vida buscando el propio interés individual, la propia salvación, el disfrute particular, que carece de valor porque no incluye al mundo ni a los demás y no tiene significado alguno, porque nosotros somos el mundo y el mundo somos nosotros y nuestras vidas individuales no significan nada sin esta relación.
La vida de los demás no es tan diferente a la nuestra, porque cada uno de nosotros hemos hecho el mundo en que vivimos; y si queremos cambiar esta forma de vida primero tenemos que cambiar nosotros mismos.
Y es que la paz de conciencia y la plenitud que da el actuar congruentemente con nuestras ideas,no se vende en ninguna tienda. Nos han querido convencer de que la felicidad es comprar,y por ello,muchos viven una vida fragmentada, dividida, en completa contradicción con respecto a sí mismos, a los demás y al mundo...

Los preocupados...


Ocuparse de algo antes de que ocurra da sensación de control a algunas personas. Sin embargo, puede generar estrés y no mejora la capacidad para afrontar las dificultades.
Siempre sufriendo por lo que pueda pasar, siempre pensando en posibles peligros o problemas: para algunas personas, la preocupación constituye una compañera permanente que les impide vivir de manera relajada. Se sienten nerviosas con facilidad y pueden incluso tener dificultad para conciliar el sueño o concentrarse. Su mente está siempre alerta, dando vueltas alrededor de los temas que en ese momento les inquietan.
Al intentar eliminar de la mente una preocupación, a menudo se obtiene el resultado contrario: se intensifica, aunque no toda preocupación resulta nociva; a menudo, ante sucesos difíciles, es irremediable y humano sentir inquietud.
La palabra preocupación significa justamente ocuparse con insistencia de algo antes de que suceda, lo que causa desasosiego o temor. Pero...tiene sentido angustiarse por lo que todavía no ha ocurrido? Las personas para las que preocuparse supone un hábito necesitan esa actividad mental para hacer su vida más predecible. Si no se agobian, si no piensan en las múltiples posibilidades, especialmente las más negativas, no sienten que dominan la situación.
La preocupación produce una ilusión de control. A menudo se considera que esa estrategia permite estar más preparado para cualquier contrariedad o revés del destino. Sin embargo, la realidad suele ser bien distinta: preocuparse por anticipado no sólo no mejora la capacidad para afrontar las dificultades, sino que genera estrés a través de la imaginación, lo cual tiene idénticas repercusiones físicas, mentales y emocionales que una situación real.

Esa ilusión de control se produce porque nuestro cerebro es una máquina de anticipar. A lo largo del proceso evolutivo ha incrementado paulatinamente su capacidad para predecir, utilizando analogías con el conocimiento acumulado de experiencias anteriores, tanto propias como de los ancestros. Según el escritor y filósofo José Antonio Marina, no existe especie más miedosa que la humana. Es el tributo que hemos de pagar por nuestra inteligencia privilegiada.
Por un lado, esta facultad para ser previsores constituye una ayuda inestimable para la supervivencia, dado que permite evitar el peligro incluso antes de que se manifieste. También es un recurso para aprender, así como para planear proyectos y crear medios con que lograr metas futuras. Pero esta habilidad también causa alguno de nuestros fallos más evidentes.
Precisamente la capacidad de anticipar es lo que atrapa a muchas personas en círculos viciosos de preocupación. Al vivir entre el recuerdo y la imaginación, entre los fantasmas del pasado y el futuro, se reavivan antiguos peligros o se inventan amenazas nuevas. Resulta fácil entonces confundir la fantasía con la realidad, y sufrir terriblemente por la incertidumbre de lo que pueda pasar.
"Al hombre sólo le gusta contar sus problemas, pero no cuenta sus alegrías",escribió Fiódor Dostoievski,con mucha sabiduría,puesto que es cierto que hay muchas personas que se definen como sufridoras. Consideran la preocupación como un rasgo de su carácter. No sólo se atormentan a sí mismas con esta exagerada aprensión, sino que también suelen desplazar este temor a las personas de su entorno. Piden, o a veces exigen, recibir noticias constantes para lograr su propia tranquilidad-o para acelerarse más- y, sin darse cuenta, pueden hacer sentirse a los demás responsables de su sufrimiento.
A nivel social, preocuparse por el bienestar ajeno se considera signo de interés y entrega hacia los demás. Posiblemente por este motivo quienes se identifican con esta cualidad la proclaman incluso con orgullo: "Soy así, no puedo evitarlo".

En parte esta afirmación resulta acertada. Si se intenta eliminar de la mente una preocupación a menudo se obtiene el resultado contrario: el pensamiento se torna todavía más presente o se intensifica. Se debe al efecto paradójico de la evitación, pues cuando se pretende no pensar en algo, en ese mismo momento ya está ocupando la mente.
Intentar suprimir las ideas que generan angustia, por tanto, no supone una verdadera solución. Por eso al final la persona cree que la inquietud es algo irremediable y superior a ella y es que no saben adiestrar el pensamiento.
Quizá no se pueda evitar que aparezcan preocupaciones, pero sí decidir conscientemente qué hacer con ellas. De ese modo, en vez de crecer e invadir gran parte del espacio mental, pueden definirse de manera más concreta y dar pie a acciones productivas.
Sabemos que los pensamientos influyen directamente en el estado anímico y encierran por ello un gran poder. Pero pocas veces se señala que al pensar bien también se aprende, lo cual a menudo ni surge de manera natural ni resulta fácil. Si se deja que la mente vague libre, es posible que la persona se sienta perdida a causa de un pensamiento desbordado y fuera de control.
Para empezar, conviene ser cuidadoso con los calificativos que se utilizan al hablar de uno mismo, especialmente si se trata de etiquetas limitantes que cierran posibilidades de cambio. Las personas tenemos ciertas tendencias de carácter, pero lo valioso es utilizar esta materia prima -sea una predisposición ansiosa, perfeccionista, extrovertida...- para sacarle el máximo partido en vez de que se transforme en algo problemático. La clave es aprender a tratar las preocupaciones como lo que son: ideas sobre el futuro pero no el futuro en sí. De hecho, en cuanto aparece una inquietud se puede decidir entre alimentar el temor o ponerle límites.

Una cosa son los pensamientos que surgen y otra la persona que los experimenta, que puede observarlos y elegir cómo actuar ante aquello que ocupa su mente. Realizar esta diferenciación permite adquirir mayor dominio sobre los propios pensamientos, aprendiendo a valorarlos, a comprobar su veracidad o a definir la probabilidad de que lo que se teme realmente suceda. De este modo, en vez de estar a merced de las propias preocupaciones, se adquiere la libertad para escucharlas o no según convenga.
La preocupación mantiene a la persona en un continuo: "¿Y si...?", que se traduce en un estado de alerta y tensión, nerviosismo e incluso irritabilidad por una percepción distorcionada de la realidad. Viene a ser como si todas las alarmas estuvieran encendidas.
Lo que implica sostener a lo largo del tiempo un estado de tensión de este tipo es un malestar psicológico severo. La preocupación excesiva se vincula a trastornos de ansiedad y produce un importante desgaste físico y mental. El sufrimiento de quien se preocupa excesivamente es real, aunque el principal artífice sea su propia mente y no las circunstancias.
La psicología nos advierte sobre las distorsiones cognitivas. Consisten en modos de interpretar la realidad que resultan desacertados o extremos y conducen a emociones y estados anímicos desagradables. En la preocupación resulta evidente que las cosas no nos afectan por lo que son sino por cómo las vemos.Las personas que se angustian más de la cuenta suelen sobrevalorar el peligro e infravalorar su capacidad para afrontarlo. Su atención se dirige especialmente a lo que resulta más negativo o amenazador, haciendo caso omiso de las demás señales.
Así que por principio, no hay que creerse al pie de la letra el mensaje que surge desde la preocupación, dado que probablemente se trata de una información distorsionada que es preciso contrastar con la realidad.
Quien tiende a preocuparse suele tener una asignatura pendiente: aprender a tolerar mejor la incertidumbre,y ese es el segundo punto.

Es precisamente la dificultad para aceptar lo incierto lo que conduce a utilizar la preocupación como una estrategia de control. Ante una situación, se imaginan todas las posibles eventualidades, con el fin de obtener una respuesta adecuada para cada una. Mantener la mente ocupada alivia la inquietud del "no saber"...Sin embargo, a pesar de proporcionar esta ilusión de control, sufrir por anticipado no varía la probabilidad real de que algo suceda. Es más, vivir con el alma en vilo conlleva un alto coste: sentirse mal y angustiado durante todo el proceso.
Y es que debemos aprender a reorganizar la mente,veamos:
Si nuestra mente pudiera compararse a una pantalla de ordenador sería útil observar cuántos archivos con temas preocupantes están en danza en este momento. Cuando existen demasiadas carpetas abiertas el sistema va más lento, dado que las preocupaciones consumen memoria operativa. Y en ocasiones aparece un tema principal que ocupa toda la pantalla.
Siguiendo con el símil del ordenador, al observar las preocupaciones que aparecen en la pantalla conviene valorar si merecen que se les dedique cierto tiempo, si es preferible resolver esas cuestiones definitivamente y cerrarlas o si ha llegado el momento de arrojarlas a la papelera y eliminarlas para siempre del escritorio.

La preocupación crónica se nutre de una serie de distorsiones cognitivas que acrecientan la sensación de amenaza y de de exagerar los peligros:
1. Magnificación (Se exagera el peligro que entraña una situación dada).
2. Adivinación (La persona cree que sus pensamientos negativos van a hacerse realidad).
3. Etiquetar (Hablar de uno mismo como “una persona sufridora”, algo muy difícil de cambiar).
4. Filtro mental(Se detectan los aspectos amenazantes mientras se pasan por alto los que no lo son).
5. Generalizar (Un hecho negativo aislado se generaliza al resto de la persona o de la situación).
6. Deducción emocional (Se tiende a sacar conclusiones a raíz de sensaciones o emociones negativas. “Me siento angustiado; seguro que irá mal”).
"Hay dos tipos de preocupaciones: las que usted puede hacer algo al respecto y las que no. No hay que perder tiempo con las segundas" dijo Duke Ellington,con toda razón...

Siguiendo líderes....



La definición de ídolo se refiere a una figura o imagen de una deidad pagana. Alguien excesivamente adorado o amado.La idolatría consiste en identificar a la divinidad con el ídolo. Es una forma de fetichismo que Freud describe como una instancia de la personalidad denominada ideal del yo, que surge de la idealización del yo y las identificaciones con los padres, sus substitutos y los ideales colectivos y que es un modelo al que el sujeto intenta ajustarse.Ve en este proceso la explicación de la fascinación amorosa, la dependencia frente al hipnotizador y la sumisión al líder, casos todos en los que una persona ajena es colocada por el sujeto en el lugar de su ideal del yo.La eficacia del ideal colectivo proviene de la convergencia de los ideales del yo individuales cuando un cierto número de individuos han colocado un mismo objeto en el lugar de su ideal del yo.El proceso de idealización lleva a la perfección de las cualidades y el valor del objeto que se idealiza. Este objeto es engrandecido y exaltado psíquicamente sin que se cambie su naturaleza.
La idealización, en especial de los padres, interviene necesariamente en la constitución, dentro del sujeto, de las instancias ideales pero no es sinónimo de la formación de los ideales de la persona ya que puede afectar a un objeto independiente, por ejemplo, idealización de un objeto amado o un líder.Se puede observar que incluso en un caso amoroso, se halla siempre fuertemente marcada por el narcisismo y el objeto externo es tratado como el yo propio.
Cuando los sujetos de una comunidad se adhieren a un líder,lo que están buscando en idolizarlo,es realmente,un padre,que les diga que hacer,y que les quite la responsabilidad individual de su libertad existencial.

La idealización también tiene un papel defensivo siendo en esencia una defensa contra la idea de soledad.La presión de la opinión de las masas es la fuente de las idealizaciones de líderes o figuras del espectáculo, principalmente en etapas tempranas cuando la identidad es poco firme.Los ídolos surgen de la necesidad que tienen los grupos de diferenciarse y es un modelo para identificarse. Es una imagen que aglutina a grupos humanos que de un modo colectivo expresan un instinto social.El ídolo impone pautas de comportamientos, modos de hablar, de decir, maneras de vestir, provocando una actitud casi religiosa frente a él que llega a convertir ese especial vínculo en un ritual.Las oportunidades de conexión son como ceremonias compartidas por los adeptos que refuerzan el sentimiento común de pertenencia.
La formación de un ídolo es de naturaleza muy primitiva, las personas se reflejan en él porque expresan sus propias necesidades.El hombre fuerte del mundo manifiesta invariablemente el principio masculino de voluntad y su fuerza depende materialmente de este hecho. Las personas magnéticas son las que pueden emplear su principio masculino para imprimir sus ideas sobre los demás. Estas manifestaciones del género mental pueden notarse en todas partes diariamente.El hombre corriente está polarizado en su principio femenino mental y su principio masculino, en el que reside la voluntad, está inactivo e inerte.Un ídolo se convierte en un mito si muere trágicamente, porque es una muerte colectiva del imaginario popular...
Y es que cuando la masa es ignorante y está fanatizada,toda ideología es un fracaso filosófico,ya que entre el montón,nadie se cuestiona las interrogantes que cualquier ideología con sentido común se haría: ....hay algo así como una verdad en estas conductas? es posible el cambio moral de todo este conglomerado? o,es mortal el lider...? Necesitamos un líder que nos diga que hacer,o lo que necesitamos son unos principios humanistas propios para actuar por el bien común...?

Más que en encontrar la verdad en su pensamiento en la revisión valiente y sincera, el rebaño tiene éxito en enmascarar las mentiras que surgen también una y otra vez, generación tras generación,en la personalidad de un individuo lider. Las sociedades primitivas necesitan quienes las dirijan,ya que no tienen la madurez cultural para asumir su responsabilidad histórica,y por ello viven asustadas,infantiles,anhelando al padrer ausente,e identificandolo con la figura del líder. Estas sociedades,envueltas en absurdos y peticiones de principios y tautologías no madurarán ni lograrán ningún cambio social hasta que dejen de ser "fans" y se conviertan en ciudadanos responsables.
Pero esto no es fácil de asimilar por los clubes de fans,ya que todos los conductores de rebaños y los propios rebaños se enfrentan con rencor a las personas que cuestionan,por disciplina filosófica, sus creencias, y las han puesto en duda. La ceguera y la sordera moral, cuenta con verdaderos cultores entre los pastores de rebaños y entre los líderes de las religiones: porque la reflexión y el conocimiento siempre separan a las ovejas de los rebaños y las transforma en hombres y mujeres que dicen que no a las opiniones de los rebaños y sus pastores que, a estas alturas de la historia, se confunden en una sola masa de rebaño pastoril.

Carenntes de fundamentación racional en la ética, a esos líderes-ídolos,les parece suficiente "desmentir" con su "palabra sagrada" y sus ovejas vuelven a sus rebaños con su fe “fortalecida” con algo así como “credo quia absurdum est” (creo porque es absurdo) o alguna contradicción semejante defendida como dogma. Es mejor llevarse un dogma en qué creer que entregarse al abismo de la duda constante que implica toda Revolución verdadera, y es que esos líderes no tienen ninguna respuesta que ofrecer a los rebaños,más que el consabido "únanse y resistan",aguantes,soporten,no levanten la cabeza...obedezcan.
Y es que la verdadera Revolución no parte de una mediocridad consensuada,sino de luchas individuales en la colectividad,con metas bien claras y con actitudes valientes y singulares,y ese es el caso de,por ejemplo,la lucha por la igualdad y los derechos humanos de los negros en Estados Unidos,con Rose Parks.
En la Revolución real, no hay respuestas para los rebaños que buscan llenos de esperanzas, en la Revolución sólo hay caminos para hombres y mujeres libres que no tengan nada ovejuno en su naturaleza y que sean capaces de enfrentar el futuro y su singularidad con una mirada valerosa,y sin buscar el permiso y la aceptación del líder. Para estos mortales, será suficiente con mantenerse en una voluntad ajena al engaño y con rescatar esa incertidumbre como respuesta… y en ella, con el debido recogimiento, obtener esa experiencia personal intransferible que no cae en ninguna de las trampas de las creencias del rebaño, que no antropomorfiza lo inhumano, que no suaviza lo duro y que es capaz de actuar por propia cuenta sin recibir indicaciones y órdenes del líder...
Pero el rebaño quiere una verdad socialmente sancionada, burguesa, de buen tono y a escala humana, aunque no sea una verdad verdadera:no quiere la "revolución de las conciencias". sólo quiere un consuelo. El rebaño quiere que se entregue un camino de pastoreo para simular que "protesta" y no es un rebaño agachón y cobarde, y de esa forma poder confiarse en sus guías. Pero no hay nada más ajeno a ello en un pensamiento que exige pensadores conscientes. En ausencia de verdad, el rebaño optará por su sinsentido y lo llamará verdad, mientras que los verdaderos revolucionarios amarán siempre por sobre todas las cosas el pensamiento de lo verdadero, aún si su única verdad es que tal vez pueda llegar a ser "subvsersiva"...Y es que,lamentablemente,aunque se hagan pajas pensando que cambiarán a un pais siendo "fans" de cualquier líder,no existe,ni existirá jamás, una revolución para las ovejas...

El rebaño...



El fenómeno de masas durante la primera mitad del siglo XX caracterizó el curso de la historia mundial. En Alemania, Hitler, Adolf (1889-1945), dictador nacido en Austria, después de la primera guerra mundial de 1914, participó en la propaganda antibolchevique en el ejército; y en 1919 se relacionó con un grupo de extrema derecha que posteriormente se transformó en el partido nacionalsocialista alemán del trabajo.La crisis económica de 1929 le dio mayores oportunidades a su partido aprovechando el descontento y las relaciones de grupos sindicales patronales que luchaban con los sindicatos de izquierda.Con la ayuda de importantes industriales consiguió el poder y estructuró el estado alemán de acuerdo a las ideas nazis de hegemonía de la raza alemana, con una concepción totalitaria y con pleno apoyo popular de las masas.Su ambición de dominio lo hizo responsable de la Segunda Guerra Mundial que comenzó con la invasión alemana en Austria y Checoslovaquia.Su carisma hipnótico lograba entusiasmar a su pueblo inculcando la idea nazi de formar parte de una raza superior con la responsabilidad de liderar toda Europa.Los fenómenos de masas se caracterizan por la identificación con un líder carismático lo que logra borrar toda huella de conciencia individual al participar de una conciencia colectiva, fortalecida por ideales comunes de grandeza; dándole oportunidad a cada individuo en particular de elevar su autoestima, solamente por su adhesión al grupo.La frustración de las aspiraciones individuales es mitigada mediante la canalización de las propias necesidades hacia lo colectivo que brinda la posibilidad de concretarlas por medio del grupo, aunque las actividades, procedimientos y objetivos del mismo no coincidan plenamente con lo que le demanden sus conciencia.
Benito Mussolini, (1883-1945), político italiano de ascendencia obrera, era socialista y anticlerical, pero en 1914 dio un inesperado vuelco y propugnó la intervención de Italia en la guerra. Organizó posteriormente un movimiento ultranacionalista fascista, anticapitalista, anticlerical y antimonárquico. Proclamaba la necesidad de un estado autoritario y la restauración del orden tradicional.Financiado por grandes industriales y terratenientes, combatió a los movimientos de izquierda hasta que obtuvo el poder, instaurando una dictadura.Se unió estrechamente a Hittler y ayudó a las fuerzas nacionalistas durante la guerra civil española (1936-1939).Mussolini fue otro ejemplo de líder carismático con poder hipnótico sobre las masas que en esa época también utilizaron otros líderes en otros países, con el fin de ejercer el poder en forma despótica y dictatorial, con la supresión de las libertades individuales y de expresión y con estrategias especiales para juzgar a la oposición; apoyados por una gran parte de la población anónima que se identificaba con su líder compartiendo su gloria.
Le Bon decía que no importa quienes sean los individuos que componen a una masa humana,puesto que al formar parte de una multitud se transforman en almas colectivas capaces de sentir, pensar y obrar de una forma completamente distinta a como lo harían aisladamente.Agrega Le Bon que en una multitud desaparece la personalidad individual surgiendo lo inconsciente social en primer lugar. El individuo adquiere un sentimiento de potencia invencible, lo que le permite ceder a sus instintos que como individuo aislado hubiera frenado, porque actuando en medio de una multitud anónima desaparece la responsabilidad.
Además, todo acto multitudinario suele ser contagioso y sugestivo hasta el extremo de llevar a cualquier individuo a actuar en forma contraria a su naturaleza, sacrificando su singularidad y sin tener conciencia de sus actos.
La multitud es un rebaño que no puede vivir sin amo y tiene tanta necesidad de obedecer que se somete instintivamente a su jefe...

Los normales...


"No es signo de salud el estar bien adaptado a una sociedad enferma" Krishnamurti

El estilo de vida que impone el sistema capitalista de ninguna manera conduce a la salud mental, al bienestar ni a la felicidad. Al menos, esta es la tesis que parece desprenderse del estado de la sanidad psiquiátrica en los países occidentales: incremento exponencial de la depresión, la ansiedad y el estrés. Y también del siempre silenciado suicidio.
Vivimos inmersos en la cultura de la hipervelocidad, en la que nunca hay tiempo para asimilar y asentar correctamente las experiencias que acumulamos día a día. Así, esta descarga emocional que no encuentra una vía de escape acaba por ser reprimida y sustituida, muchas veces, por falsas necesidades. Aquí es donde el consumismo entra en escena, a ritmo de impulso: cuántas veces consumimos sexo, comida, cine, televisión, música…con el único objetivo de evadirnos? Y más importante, cómo nos sentimos cuando se desvanece la eufórica satisfacción que ese consumo nos ha provocado?
Algunos estudios de psicología social descubrieron que, tras el alivio momentáneo del malestar, suele regresar la sensación de vacío, síntoma inequívoco de frustración existencial. Si bien el camino marcado por la sociedad nos arrastra a la denominada "normalidad", ésta no suele conducir a la felicidad. Y es que nos han enseñado a buscar en el exterior todo aquello que sólo podemos hallar dentro de nosotros mismos.
La normalidad parece ser,entonces,un síntoma de desdicha,y como dijera ,ark Twain :"Cada vez que se encuentre del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar".
Cuando llegamos a una cierta edad, lo "normal" es que nos establezcamos en un trabajo fijo, nos dediquemos a buscar piso y vendamos unos 20 o 30 años de nuestro tiempo a un banco cualquiera en aras de una hipoteca. En el caso de que tengamos pareja y llevemos un cierto tiempo de relación, lo "normal" es que nos casemos. Y más adelante, lo "normal" es que tengamos hijos. Al fin y al cabo, lo "normal" es aquello que es general o mayoritario, que ocurre habitualmente, por lo que no provoca extrañeza. También es aquello que sirve de norma o regla. Y como tal, pocas veces se cuestiona.
Pero, quién decide qué es lo normal? ...Dónde nos lleva la normalidad? Y más importante todavía: seguir los cánones establecidos por la sociedad nos garantiza gozar de una vida plena? Claro que no. Sin embargo, los seres humanos tendemos a resistirnos a los cambios. Solemos tener miedo a lo diferente y a lo desconocido. Además, la falta de confianza y de autoestima juega en nuestra contra, pues nos lleva a imitar las conductas de la mayoría, buscando en ellas reafirmación y seguridad. Así, muchas veces terminamos por asumir como propios los criterios mayoritarios –"normales"–, pese a que en ocasiones no estén en consonancia con nuestros verdaderos valores y necesidades.
Lo cierto es que superar el condicionamiento sociocultural recibido no es un trabajo fácil. Cuando una persona sigue los patrones de conducta establecidos como "normales", es aceptada y acogida por su entorno. Incluso se considera que la salud mental consiste en adaptarse a los parámetros convencionales de una sociedad, sin importar si dicha sociedad está sana o enferma. Lo único que cuenta es si uno se ha adaptado. Y cuando alguien opta por vivir sin ajustarse el rígido corsé de la normalidad, renunciando a diluirse en la conducta mayoritaria, se le suele tachar, como poco, de "raro".
"Se ríen de mí porque soy diferente; me río de ellos porque son todos iguales", diría Kurt Cobain,y es que el coraje de ser uno mismo y salirse del camino establecido suele ser motivo de ridiculización y mofa. Sin embargo, es más sencillo caminar por la avenida que transita todo el mundo que iniciar una travesía en solitario, tomando las riendas de nuestra vida y siendo coherentes con lo que verdaderamente queremos hacer. Y es que sólo podemos encontrar la dirección (nuestra dirección) escuchándonos y siguiendo los dictados de nuestra intuición.
La normalidad es el camino de la comodidad y el conformismo. Y aunque tiene sus ventajas, el precio a pagar es alto. Cada uno de nosotros nace con una semilla única y diferente a todas las demás, cuyo potencial sólo florece al seguir nuestro propio camino en la vida. De ahí la importancia de tener el coraje de ser nosotros mismos, desmarcándonos de los parámetros impuestos, que por lo general limitan y sepultan nuestra autenticidad.
Y es que lo establecido, lo convencional, lo conservador, lo viejo, lo de siempre y, en definitiva, lo "normal", es una posición existencial antinatural, puesto que todo está en continuo cambio y evolución. Así, para sanarnos de la patología de la normalidad hemos de ser honestos con nosotros mismos y tener el valor suficiente para convertirnos en la persona que podemos llegar a ser. Hoy es un buen día para dar el primer paso...

lunes, 2 de agosto de 2010

Enamorados de la luna catalana...

Ahora si,los toros en Catalunya,
sin temor a la tortura,
podrán enamorarse de la luna...
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El porqué del Prou...

Porqué abolir las corridas de toros?

Por los animales
La Ley de protección de los animales de Catalunya condena cualquier forma de maltrato animal, prohibiendo los espectáculos donde se maltrate y se de muerte a un animal, pero hacía una excepción de los espectáculos taurinos. La Ley catalana de protección de los animales parecía creer que el toro y el caballo no son animales, y los inhibía de derechos que sí tienen otro tipo de animales.
Las personas que firmamos la ILP lo vemos de otra forma. Vemos que el toro sí es un animal, y que el caballo también lo es, y pretendimos que las leyes de nuestra Comunidad fueran lo que tienen que ser en un modelo democrático: el reflejo representativo del pensar y del sentir de la sociedad votante.
Las personas que trabajamos en esa Iniciativa Legislativa Popular, y las personas que la firmamos, creemos que el toro es un animal, y por tanto su maltrato no debe estar exento en nuestras leyes. No se trata de prohibir, se trata de no permitir este tipo de violencia.
Pedimos que los derechos de los animales NO sean rebajados al nivel de las cosas.
Cualquier persona puede ver la diferencia que existe entre un animal y una cosa: entre un perro y un mechero, o entre un toro y una silla, o entre un caballo y una piedra. La pregunta que nos hacemos es porqué las leyes que regulan nuestra sociedad no lo reflejan de la misma forma. Si cada individuo, si cada ser humano, es capaz de hacer esta diferencia...por qué esa diferencia no está reflejada en nuestras leyes si ellas deben representar nuestros valores?
La tauromaquia arraiga la noción del animal como una cosa, un ser con el que podemos divertirnos haciéndole sufrir, sin tener en cuenta sus intereses propios, sin el más mínimo de nuestros respetos...

Por la educación de nuestros hijos y el medio ambiente
Hoy en día, con el cambio climático a la vuelta de la esquina, con el ultimátum que la naturaleza nos pone y nos alerta frente a nuestros propios ojos, hoy más que nunca debemos avanzar en el respeto hacia ella. Pero ...cómo podemos pedir a las nuevas generaciones que respeten el aire o el agua, agentes del Reino Mineral, cuando no les mostramos el más mínimo respeto por aquellos agentes naturales que más se nos parecen, y con los que compartimos el Reino Animal?. No tiene lógica, ni coherencia. La tauromaquia es una piedra al cuello de la educación medioambiental, y es una irresponsabilidad política el que no se tomen las medidas pertinentes al respecto, con suma urgencia y seriedad.

Por la evolución social y el pensamiento
Las leyes son los libros en los que se registra la evolución de una sociedad. Se trata de una decisión temporalmente oportuna porque el paso del tiempo, en democracia, es, o debería ser, sinónimo de evolución, y la evolución política suele suceder a la evolución del conocimiento y el pensamiento. El conocimiento ha determinado que los animales son seres con capacidad de sentir; así lo ha demostrado la ciencia a lo largo del siglo XX, y lo continúa confirmando durante este siglo XXI. Todos los animales, incluido el ser humano, y a diferencia de las plantas, disponemos de un sistema nervioso. El sistema nervioso permite a un individuo sentir dolor, y hace que ese dolor sea interpretado como sufrimiento. Esta condición iguala a todas las especies animales, incluido el toro.
Qué podríamos decir de una sociedad que ante el avance científico y del conocimiento no avanza en paralelo; qué podemos decir entonces de nosotros mismos.
Los firmantes de esa ILP no deseamos que nuestro silencio nos convierta en cómplices de la cosificación de un animal, de la injusticia que supone el maltratarlos y del retroceso del pensamiento humano.

Por nosotros mismos y nuestra dignidad
Gandhi dijo que “la evolución de una nación puede verse en el trato que reciben sus animales”. Los firmantes de esta ILP no tenemos ninguna duda de ello. No queremos que nos vean como bárbaros y salvajes, que conservamos tradiciones ancestrales basadas en infligir dolor y muerte a un pacífico herbívoro...


Salvando toritos catalanes...

(Toros pastando libres en una dehesa sembrada con lavanda)

Barcelona se declaró ciudad antitaurina en un decreto institucional aprobado por el pleno de su Ayuntamiento desde el 6 de abril de 2004, tras una petición popular con más de 245.000 firmas recogidas en todo el mundo. La declaración, sin efectos prácticos, ya que la competencia para prohibir las corridas de toros, en Catalunya, corresponde exclusivamente a la Generalitat, se aprobó en votación secreta con 21 votos a favor, 15 en contra y 2 en blanco. Barcelona se convirtió así en la primera gran ciudad (sin contar con las Islas Canarias,donde no se crian toros) que se ha declarado antitaurina. Solamente poblaciones muy pequeñas como Tossa de Mar (Catalunya Nord,Francia) promovió por primera vez esta iniciativa en 1989.
El 17 de junio de 2007, en Barcelona, tuvo lugar la manifestación antitaurina más multitudinaria de la historia. 5.000 personas se manifestaron por las calles de la ciudad, bajo el lema “Corridas de toros, ni en Catalunya, ni en ningún otro lugar”. La manifestación transcurrió desde el monumento a Colón hasta la Plaza de Toros La Monumental y se desarrolló sin registrar incidentes. La manifestación fue convocada por la Fundación Altarriba, la Fundación Faada y la Asociación Animalista Libera a las cuales se adhirieron otras organizaciones y miles de espontáneos. Después del éxito de participación en la manifestación, surgió como iniciativa popular, la Plataforma Barcelona Mata y desde entonces, cada domingo de toros, los abolicionistas se concentraron delante de la plaza para mostrar su rechazo e informar a los turistas sobre el trato que reciben los toros y los caballos en el espectáculo.
En diciembre de 2009 el Parlament de Catalunya empezó a debatir una ley para prohibir las corridas de toros, propuesta a través de una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) generada con 180.000 firmas de ciudadanos. La primera votación el 18 de diciembre acabó a fovor de los defensores de la abolición, con lo que la ILP pasó a las siguientes fases de su proceso, para votarse en ley.
El 28 de julio de 2010, el Parlamento de Catalunya aprobó con con 68 votos a favor, 55 en contra y 9 abstenciones prohibir las corridas de toros en Catalunya a partir del 1 de enero de 2012,siendo este hecho,algo histórico,ya que,por primera vez un parlamento ha utilizado un sistema democrático para evitar la financiación pública de un gobierno para el maltrato animal.
Catalunya se ha convertido así, desde este 28 de julio, en ejemplo a seguir para las legislaturas de cualquier parte del mundo. Ha demostrado que su representación popular sí considera a la voluntad ciudadana por encima de intereses económicos. El Parlamento catalán ha dado supremacía al bien común, ignorando presiones de poderosos que pretendían mantener co
mo lícita a una actividad primitiva e irracional,ajena al sentir catalán e impuesta por los españoles: se ha prohibido la tauromaquia.
Desde luego, quienes tienen intereses en el negocio de la tortura han echado mano de muy pedestres concepciones de la "cultura" española, intentando desprestigiar al movimiento catalán por los derechos de los animales, pero nada más absurdo que ello. Los grupos catalanes, al igual que muchas organizaciones de otras nacionalidades, han trabajado arduamente para conseguir la prohibición; desde hace muchos años el activismo por el derecho de los animales, ha tenido como una de sus metas la erradicación de la tauromaquia, por ética y por justicia hacia los de distinta especie. La promoción catalana del PROU ha demostrado una capacidad organizativa efectiva,ya que ha concientizado a la población y al turismo,demostrando con 180 mil firmas,que la mayoría de los catalanes repudian el maltrato y la tortura y no acuden a la Monumental. Han sido las autoridades españolas y los empresarios los que por intereses económicos anacrónicos, han insistido en la permanencia de esos espectáculos de abuso, argumentando una supuesta “tradición muy arraigada en el pueblo”, pero tal situación es falsa y eso ha quedado demostrado en Catalunya. La legislación de esta comunidad requería la firma de aproximadamente 50 mil ciudadanos para dar curso a la iniciativa; la plataforma PROU consiguió 180 mil y con ello empezó un proceso parlamentario que culminó con la prohibición.
Y no sólo Catalunya dice “no” a las corridas: las encuestas y los foros de debate realizados en toda la Península Ibérica han dejado claro que sus habitantes, en abrumadora mayoría, repudian esas grandes cantinas de sangre,homosexualidad encubierta y sadismo que favoreció tanto la dictadura franquista. Es impostergable ya el cambio de actitud en la sociedad,porque uno de lo generadores injusticia y violencia tiene su orígen en el maltrato animal como los más vanguardistas estudios de psicología social han comprobado. Seguir torturando y matando “por diversión” con el permiso, y hasta con la promoción del Estado, lleva a la degradación de la sociedad.

En Barcelona,la plataforma PROU ha sustentado con convicción y humanismo,una gran riqueza de argumentos científicos y filosóficos con que cuenta la gran comunidad catalana de defensores de animales frente a la penosa especulación de los empresarios taurinos de España, tan llena de cerrazón,inercia e ignorancia intensional.
Y es que Barcelona es una ciudad limpia, ordenada, bien planeada y hermosa, con catalanes cultos, tranquilos y hasta orgullosos, donde no se ven perros callejeros, basura o policías obesos pidiendo sobornos a los conductores por pasarse los altos. Ello nos demuestra que la sociedad catalana siente sus los espacios comunes como propios y los ama y los cuida. En tal escenario la posibilidad de que sus legisladores respeten la voluntad ciudadana es real y así se demostró en el caso de la iniciativa anticorridas.
La unión de los grupos por los derechos de los animales se ha fortalecido y por ello,se ha conocido el verdadero sentir popular con respecto al tema del maltrato animal.y debido a ello,podemos tener confianza en que este logro de los catalanes,tendrá repercusiones más allá de las fronteras de Catalunya y su ejemplar sociedad...
Visca Catalunya!