lunes, 2 de agosto de 2010

Salvando toritos catalanes...

(Toros pastando libres en una dehesa sembrada con lavanda)

Barcelona se declaró ciudad antitaurina en un decreto institucional aprobado por el pleno de su Ayuntamiento desde el 6 de abril de 2004, tras una petición popular con más de 245.000 firmas recogidas en todo el mundo. La declaración, sin efectos prácticos, ya que la competencia para prohibir las corridas de toros, en Catalunya, corresponde exclusivamente a la Generalitat, se aprobó en votación secreta con 21 votos a favor, 15 en contra y 2 en blanco. Barcelona se convirtió así en la primera gran ciudad (sin contar con las Islas Canarias,donde no se crian toros) que se ha declarado antitaurina. Solamente poblaciones muy pequeñas como Tossa de Mar (Catalunya Nord,Francia) promovió por primera vez esta iniciativa en 1989.
El 17 de junio de 2007, en Barcelona, tuvo lugar la manifestación antitaurina más multitudinaria de la historia. 5.000 personas se manifestaron por las calles de la ciudad, bajo el lema “Corridas de toros, ni en Catalunya, ni en ningún otro lugar”. La manifestación transcurrió desde el monumento a Colón hasta la Plaza de Toros La Monumental y se desarrolló sin registrar incidentes. La manifestación fue convocada por la Fundación Altarriba, la Fundación Faada y la Asociación Animalista Libera a las cuales se adhirieron otras organizaciones y miles de espontáneos. Después del éxito de participación en la manifestación, surgió como iniciativa popular, la Plataforma Barcelona Mata y desde entonces, cada domingo de toros, los abolicionistas se concentraron delante de la plaza para mostrar su rechazo e informar a los turistas sobre el trato que reciben los toros y los caballos en el espectáculo.
En diciembre de 2009 el Parlament de Catalunya empezó a debatir una ley para prohibir las corridas de toros, propuesta a través de una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) generada con 180.000 firmas de ciudadanos. La primera votación el 18 de diciembre acabó a fovor de los defensores de la abolición, con lo que la ILP pasó a las siguientes fases de su proceso, para votarse en ley.
El 28 de julio de 2010, el Parlamento de Catalunya aprobó con con 68 votos a favor, 55 en contra y 9 abstenciones prohibir las corridas de toros en Catalunya a partir del 1 de enero de 2012,siendo este hecho,algo histórico,ya que,por primera vez un parlamento ha utilizado un sistema democrático para evitar la financiación pública de un gobierno para el maltrato animal.
Catalunya se ha convertido así, desde este 28 de julio, en ejemplo a seguir para las legislaturas de cualquier parte del mundo. Ha demostrado que su representación popular sí considera a la voluntad ciudadana por encima de intereses económicos. El Parlamento catalán ha dado supremacía al bien común, ignorando presiones de poderosos que pretendían mantener co
mo lícita a una actividad primitiva e irracional,ajena al sentir catalán e impuesta por los españoles: se ha prohibido la tauromaquia.
Desde luego, quienes tienen intereses en el negocio de la tortura han echado mano de muy pedestres concepciones de la "cultura" española, intentando desprestigiar al movimiento catalán por los derechos de los animales, pero nada más absurdo que ello. Los grupos catalanes, al igual que muchas organizaciones de otras nacionalidades, han trabajado arduamente para conseguir la prohibición; desde hace muchos años el activismo por el derecho de los animales, ha tenido como una de sus metas la erradicación de la tauromaquia, por ética y por justicia hacia los de distinta especie. La promoción catalana del PROU ha demostrado una capacidad organizativa efectiva,ya que ha concientizado a la población y al turismo,demostrando con 180 mil firmas,que la mayoría de los catalanes repudian el maltrato y la tortura y no acuden a la Monumental. Han sido las autoridades españolas y los empresarios los que por intereses económicos anacrónicos, han insistido en la permanencia de esos espectáculos de abuso, argumentando una supuesta “tradición muy arraigada en el pueblo”, pero tal situación es falsa y eso ha quedado demostrado en Catalunya. La legislación de esta comunidad requería la firma de aproximadamente 50 mil ciudadanos para dar curso a la iniciativa; la plataforma PROU consiguió 180 mil y con ello empezó un proceso parlamentario que culminó con la prohibición.
Y no sólo Catalunya dice “no” a las corridas: las encuestas y los foros de debate realizados en toda la Península Ibérica han dejado claro que sus habitantes, en abrumadora mayoría, repudian esas grandes cantinas de sangre,homosexualidad encubierta y sadismo que favoreció tanto la dictadura franquista. Es impostergable ya el cambio de actitud en la sociedad,porque uno de lo generadores injusticia y violencia tiene su orígen en el maltrato animal como los más vanguardistas estudios de psicología social han comprobado. Seguir torturando y matando “por diversión” con el permiso, y hasta con la promoción del Estado, lleva a la degradación de la sociedad.

En Barcelona,la plataforma PROU ha sustentado con convicción y humanismo,una gran riqueza de argumentos científicos y filosóficos con que cuenta la gran comunidad catalana de defensores de animales frente a la penosa especulación de los empresarios taurinos de España, tan llena de cerrazón,inercia e ignorancia intensional.
Y es que Barcelona es una ciudad limpia, ordenada, bien planeada y hermosa, con catalanes cultos, tranquilos y hasta orgullosos, donde no se ven perros callejeros, basura o policías obesos pidiendo sobornos a los conductores por pasarse los altos. Ello nos demuestra que la sociedad catalana siente sus los espacios comunes como propios y los ama y los cuida. En tal escenario la posibilidad de que sus legisladores respeten la voluntad ciudadana es real y así se demostró en el caso de la iniciativa anticorridas.
La unión de los grupos por los derechos de los animales se ha fortalecido y por ello,se ha conocido el verdadero sentir popular con respecto al tema del maltrato animal.y debido a ello,podemos tener confianza en que este logro de los catalanes,tendrá repercusiones más allá de las fronteras de Catalunya y su ejemplar sociedad...
Visca Catalunya!