lunes, 20 de septiembre de 2010

Asumir la libertad...


Para Sartre, el ser humano sin libertad vive pero no existe.
El ser en si sin conciencia no es libre, pero el ser para si es esencialmente libre porque puede escapar del determinismo del ser en si.
La libertad pertenece al ser conciente, no es una propiedad natural, no pertenece a la esencia humana, porque la persona primero existe y después es.
El ser humano se hace a si mismo, su vida va por un sendero que puede cambiar ya que lo que llegue a ser dependerá de él mismo, de sus propias decisiones.
No existe la naturaleza humana, el ser humano es un ser para si que proyecta sus propias metas y se esfuerza por alcanzarlas.
Reconoce que todas las metas tienen obstáculos pero depende de cada uno creer que son trabas superables en el ejercicio de la libertad o impedimentos imposibles de salvar.
Los obstáculos aparecen en las metas que son incompatibles con el ideal que se ha proyectado, cuya
importancia uno mismo ha elegido adjudicarle.
Si me dejo llevar por estas inclinaciones es porque he elegido yo mismo enfrentarme con obstáculos imposibles de superar. Quiere decir que cuando elijo, estoy eligiendo la meta y también los obstáculos.
En el ámbito del amor es lo mismo, si elijo dejarme llevar por inclinaciones que no me convienen también estoy eligiendo el sufrimiento que conllevan.

Sartre propone un ejemplo de esto. Si desea veranear en Japón, pero carece del dinero necesario, éste será un obstáculo insalvable sólo por el hecho de haber elegido ese lugar para veranear. Si decide en cambio ir al campo que está a dos kilómetros de su casa,mucho más cerca, su dinero le alcanzará, por lo tanto no existe ningún obstáculo.
El ideal de un ser humano se puede ver en sus acciones. El haber sido vencido por ejemplo,por un apetito sexual o por una emoción de miedo, es un modo de elegir, una forma relativamente irreflexiva de reaccionar frente a determinados estímulos.
El ideal efectivo de un hombre puede ser distinto al que él dice que es su ideal, pero éste se revela fielmente en sus acciones...
El proyecto puede cambiarse pero requiere un cambio drástico, si no se da ese cambio sus acciones revelarán su verdadero proyecto original.
Lo mismo se puede decir sobre la influencia del entorno. Es la conciencia individual la que le da el sentido, para algunos puede ser una oportunidad y para otros algo que los destruye, porque el significado de los factores externos los elige cada persona.

Sartre nos está diciendo que aunque no podamos cambiar nuestro entorno por alguna razón o no podamos alejarnos de él, podemos elegir cambiar la forma de ver e interpretar su significado.
Con respecto a la influencia del pasado ocurre lo mismo, el yo no puede hacer que lo que sucedió en el pasado no haya ocurrido, pero depende de su elección el significado que le da a ese pasado.
El ser humano, desde esta concepción sartreana, está condenado a ser libre, por el hecho de ser una conciencia, como también puede elegir engañarse a si mismo adoptando algún determinismo y decidir cargar su responsabilidad a algo ajeno a él, como a un dios, a la herencia genética,a su formación,al ambiente,al gobierno,al matrimonio, etc., pero esto también eso lo está eligiendo.
Para Sartre, el ser humano no es otra cosa que lo que él se hace. Este es el primer principio del Existencialismo, que además nos dice que si verdaderamente la existencia precede a la esencia, cada persona es responsable de lo que es, no solamente de su estricta individualidad sino que es responsable de todos los seres humanos...

El hombre cuando elige quien quiere ser, elige también a todos los otros, porque al mismo tiempo crea una imagen del ser humano tal como considera que debe ser.
Elegir esto o aquello es afirmar el valor de lo que elegimos, supuestamente el bien para nosotros; y nada puede ser bueno para nosotros sin serlo para todos. Así pues, nuestra responsabilidad es mucho mayor de lo que podríamos suponer, porque compromete a toda la humanidad entera.
Declara Sartre que el ser humano es angustia porque no puede escapar ni autoengañarse del sentimiento de total responsabilidad. Esta responsabilidad de elegirse a cada instante es el origen de la angustia y del desamparo porque no tiene excusas, ya que es libre para elegir sus actos.
Aún cuando muchos enmascaran la angustia porque creen que cuando eligen sólo se comprometen a sí mismos; saben que si obran mal están habilitando a todos los demás a hacer lo mismo.El primer paso del existencialismo es poner en cada persona la total responsabilidad de su existencia y la de todos los demás. Porque cada uno, al elegirse a si mismo está creando también una imagen del ser humano tal como considera que debe ser.

El existencialismo no cree en el poder de la pasión para que el hombre justifique sus actos, porque también es responsable de su pasión, y la pasión no es una excusa.
Como para Sartre no existe una moral “a priori”, afirma que cuando se está frente a una encrucijada no se tiene a nadie y sólo se puede fiar en los propios instintos. No se puede guiar uno ni por los sentimientos, ni tampoco se pueden pedir consejos; porque los sentimientos los construye uno mismo con los actos y porque siempre se elige al consejero, que ya se sabe de antemano qué va a aconsejar.
Elegir es inventar, dice Sartre, porque ninguna moral general puede indicar lo que hay que hacer. El hombre debe comprometerse y luego actuar sin esperanza, y sin ilusionarse, hará lo que pueda. Lo que no puede es no elegir porque aunque no elija, está eligiendo no elegir.

Un hombre que se compromete en la vida, dibuja su figura con sus actos y fuera de eso no hay nada. El cobarde no nace cobarde, se define a partir del acto que realiza, lo mismo ocurre con el héroe.
Sartre sostiene que “Pienso luego soy” es la verdad absoluta de la conciencia y que eligiendo se construye lo universal.
Así,el hombre elige su moral.
Todo hombre que inventa un determinismo es un hombre de mala fe.
La mala fe es un error, es la mentira de la falta de compromiso. Porque cuando se elige de buena fe es para siempre. La actitud de estricta coherencia de los actos es la actitud de buena fe.
Los actos de los hombres de buena fe tienen como última significación la búsqueda de la libertad como tal y están obligados a querer, al mismo tiempo que su libertad, la libertad de los demás.
La vida no es nada, les corresponde a los seres humanos darle un sentido; y el valor de la vida no es otra cosa que ese sentido que eligen.
Aunque algun dios existiera todo esto no cambiaría porque es necesario que el ser humano se encuentre a sí mismo y se convenza de que nada puede salvarlo de si mismo.
Esta postura, que parece pesimista, es sin embargo profundamente ética...


Fuente: “El Existencialismo es un Humanismo”, Jean Paul Sartre, Ediciones Huascar, Argentina, 1972