jueves, 28 de octubre de 2010

De buen humor...



Contemplar la vida, sencillamente, con los ojos del alma. Ver la esencia de las cosas desvestida de toda apariencia es, en efecto, una actitud sabia. Y no resulta tan aburrida- si no consumimos- como engañosamente nos quieren hacer creer las melodrámaticas propagandas del capitalismo. Al contrario, asomarse al mundo desde ese ángulo singular propicia ese elixir secreto y maravilloso que llamamos sentido del humor, y sin el cual nadie puede disfrutar realmente de la vida.
Si dejamos de lado la conducta consumista y dejam
os de obsesionarnos en el tener y el comprar,y nos desafanamos de las presiones, la vida puede llegar a ser como ese sueño casi mágico que de niños nos dió plenitud espiritual... El universo infinito presta su decorado de estrellas y esferas. El escenario es un pequeño planeta azul sobre el que se mueven seis mil millones de actores (en número crece gradualmente), cada uno convencido de ser el protagonista de la creación y empeñado en convencer de ello también a los otros.
La persona común vive su papel a conciencia, encendido unas veces por el fuego de la pasió
n, aplanado otras por la melancolía y distraído las mas en cosillas de poco más o menos. A veces riendo, a veces llorando. Impulsado, de pronto, por la brisa del entusiasmo o varado en la calma chicha del desencanto. Todo le afecta. Todo es real porque lo vive como tal. Para ese sujeto el sentido del humor es forzosamente limitado. Sólo es capaz de aplicarlo a otros. No sabe reírse de sí mismo.

Hay un humor nacido en la ignorancia que consiste en reírse de otros y está cargado con las emociones, impurezas, frustraciones, resentimientos, complejos o estulticia de quien se ríe. Es un humor que puede ser ingenuo, malicioso, corrosivo, sarcástico, superior... pero nunca puro.
Existe otro, sin embargo, el humor por antonomasia, que nace en la sabiduría, el distanciamiento y el desapego y consiste en situarse uno enfrente de sí mismo para verse como algo ajeno. Es tener presente nuestra condición de actores y no identificarse con el personaje que se representa.
Es este un humor humanista, serio, inteligente, compasivo, filosófico y didáctico. No se expresa en risotadas, ni siquiera en sonrisas de melón, pero produce un regocijo íntimo y se nota en la mirada.
Entender que las cosas no son como parecen, que todo es un fuego de artifi
cio, un juego fantástico creado por la mente y condenado a desvanecerse como un sueño cuando esta se apague, permite hacer del drama comedia y así no abrasarse con el dolor de la pérdida, ni abatirse cuando menguan las luces de la esperanza y el mundo se cubre de sombras asustadoras. Ser espectador, saber mirar, , eso es lo que propicia en ángulo adecuado para ver las cosas con sentido del humor.
En las personas hay un devenir y un ser... Si se tiene en cuenta que el sentido del humor es un modo de percibir, resulta fácil concluir que saber reir es privilegio de quién sabe situarse enfrente de las cosas y no dentro de ellas...

Y es por todo esto que el buen humor puede convertirse en una poderosa forma para enfrentar situaciones difíciles que no se puedan tratar de otro modo...Y aunque el buen humor parezca ser una cualidad personal intrínseca del sujeto, puede también descubrirse, cultivarse e incentivarse.
El humor grato permite cambiar la percepción y ver el otro enfoque que tienen todas las cosas, el aspecto grotesco o ridículo, el lado risueño de la vida cotidiana.Para poder aprovechar estos recursos que pueden aligerar la carga de los problemas comunes de la existencia, es necesario ser capaz de aflojar las estructuras, agudizar el ingenio y tomar distancia de las cosas.
Se necesita revalorizar las situaciones en forma diferente, reestructurando sus significados; porque ese cambio de perspectiva y la visualización de situaciones pasadas que fueron aleg
res, pueden modificar estados de ánimo depresivos que se empeñan en ver todo negro.
La risa forzada, al estilo de los clubes de la risoterapia, no son tan operativos como la experiencia directa con grupos autogestivos que están de buen humor y que se muestran alegres...La alegría pueden provocarla la música adecuada, los chistes, las bromas, las situaciones ridículas en las que se atreven a romper solemnidades y entrar en el terreno del doble sentido y de lo grotesco.

La capacidad de ver las cosas con humor exige una segunda mirada que es la que permite emerger ese recurso sin duda latente en todos nosotros.El humor alegre expresa una cosmovisión, una postura esperanzada que permite entregarse a la vida sin condiciones; haciendo posible poder disfrutar y aflojar tensiones.
El humor risueño es el oxígeno de las discordias que pueden hasta olvidarse con una broma.El sentido del humor baja las defensas y el control de uno mismo, al quedar descolocado en una situación seria, después de un chiste ocurrente e inesperado.Es un hecho que el sentido del humor invita a la cohesión y a la mejor convivencia, pudiéndose por medio de él, señalar francas oposiciones y hasta los peores defectos de otros casi sin que se den cuenta.
La alegría inhibe la agresión, borra caras largas y hace olvidar las ofensas, aunque también puede servir para tomar conciencia.El buen humor no ofende porque todo lo que genera parece que no es en serio, se habla en otro nivel regido por otros valores diferentes, casi opuestos.
El humor alegre requiere olvidarse de la máscara social que se utiliza para quedar bien y hace posible exponerse con otra identidad, como si uno no fuera el que se es sino otro, capaz de hacer el ridículo y reírse de si mismo...
El buen humor es un recurso útil para comunicar, animar, influir, atraer, seducir y también deleitar.Es una herramienta poderosa que nos hace invencibles, porque nos obliga a mostrarnos humanos vulnerables. Y aunque, a veces el ambiente puede influir en el estado de ánimo,como
cuando un día de sol puede alegrar y un día de lluvia puede entristecer,o una casa oscura y tétrica puede deprimir mientras que un ambiente con mucha luz y paredes claras puede levantar el ánimo,en sentido del humor supera siempre al entorno transformando las situaciones conflictivas en risibles.
El punto de vista humorístico de las cosas relativiza la propia percepción y permite replantearse mejor los problemas. El sentido del humor y la risa nos ayudan a evitar los efectos de ciertas situaciones difíciles y a superarlas, con una visión risueña de los sentimientos que nos provocan...
El humor grato tiene el poder de desviar la atención en situaciones críticas, relaja tensiones, impide que desaparezca la esperanza cuando se está perdiendo, vence al miedo y nos lleva a hacer un último esfuerzo.
El buen humor es como una inyección de vitalidad frente a las adversidades, nos anima a mantenernos erguidos y a desplegar todas nuestras fuerzas...


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