jueves, 25 de noviembre de 2010

Odio brutal: Feminicidios...




Existen diversos factores que hacen a la mujer vulnerable a la violencia homicida, entre ellos la pobreza y la falta de oportunidades educativas, que las obliga a someterse a las decisiones paternas y a permanecer en relación con un hombre, soportando violencia física, psicológica o sexual, por no tener modo de mantenerse a sí misma y, en su caso, a sus hijas e hijos.
Los indicadores de la Cepal, citados en el documento “Ni una más”, de la Organización de las Naciones Unidas, muestran que en México,por ejemplo,un 32.6% de las mujeres que viven en zonas urbanas y
un 34.1% de las mujeres que viven en zonas rurales de 15 años en adelante no cuentan con ingresos propios ni estudian, sus actividades se centran principalmente en la labor doméstica sin retribución. Cuando el rango de edad sube a los 25 años o más, este porcentaje también sube dramáticamente, llegando a superar el 70.3%.
Otro factor es el embarazo entre adolescentes y la mortalidad materna. En México mueren 118.9 madres por cada 100,000 nacidos vivos. Al pésimo sistema de salud pública,se le ha sumado la explotación de las dobles jornadas laborales.Por el mismo trabajo, la mujer gana menos que el hombre, se encuentra concentrada en puestos secundarios, niveles inferiores de toma de decisiones, etcétera. No cuentan con seguridad social y existe discriminación hacia las mujeres embarazadas o lactantes,y enfermedades de transmisión sexual,como el virus del papiloma,hepatitis y otros,son contagiados a las mujeres por sus maridos,que se niegan a usar preservativo devido al machismo y a la ignorancia.
Como hemos visto, la situación de desventaja de las mujeres frente al hombre es un producto histórico, un producto de la estructura económica, política y social. Al entenderlo desde ese punto de vista podemos comprender por qué la condena pública a la violencia en paises como México, sólo es en teoría y nunca llega a concretarse en acciones contundentes de las sociedades y sus gobiernos para que pongan fin a ésta. Se rechaza en público, pero se justifica en privado, se trivializan las denuncias, se le resta importancia en la realidad.

Si las mujeres denuncian o intentan salir de las relaciones violentas, son victimizadas nuevamente, se enfrentan a la incredulidad, al cuestionamiento y estigmatización social, y a la ineficacia e indiferencia de las instituciones supuestamente encargadas de impartir justicia. Sufren lo que ha sido llamado por los terapeutas “victimización secundaria”.
Con respecto al Femicidio,podemos decir que se trata de un concepto homólogo al de homicidio, que se refiere al asesinato de una mujer. Se entiende por “femicidio íntimo” cuando el agresor estaba vinculado directamente con la víctima, en relaciones íntimas, familiares, o parecidas a estas o que las tuvo con anterioridad.
El “femicidio no íntimo”, se tipifica como aquel asesinato en donde la víctima no tenía relaciones íntimas, familiares, ni parecidas, ni las había tenido. Este tipo de crímenes generalmente están acompañados por agresión sexual.
El “femicidio por conexión” se entiende como aquel en el que la víctima es asesinada en “línea de fuego”, cuando ella no sería la víctima directa, sino otra mujer, y al intentar impedir el hecho fue agredida.
Un grave problema en México es que el fenómeno del feminicidio es ya genocidio contra las mujeres y sucede porque las prácticas sociales permiten atentados contra la integridad, el desarrollo, la salud, las libertades y la vida de las mujeres. El feminicidio en México se conforma por el ambiente ideológico y social de machismo y misoginia, de violencia normalizada contra las mujeres, por ausencias legales y la corrupción profunda del gobierno, lo que genera una convivencia insegura para las mujeres, pone en riesgo la vida y favorece el conjunto de crímenes que no se han querido esclarecer ni evitar.

El asesinato de mujeres en México es ya un producto social generalizado, cuya base se encuentra en la inequidad de género, como fruto de una sociedad en la que material e ideológicamente la mujer se encuentra sometida al dominio del hombre; en donde el fin último de la agresión es demostrar poder. Lo que caracteriza a este tipo de agresión es la saña, la extrema crueldad con la que se comenten, la violencia brutal a la que sometidas las víctimas: desmembramientos, quemaduras, ahorcamiento, violación sexual, mutilaciones, entre otras formas de tortura.
Desde las organizaciones de mujeres se apunta al carácter multicausal de las muertes violentas de mujeres pero que en la génesis de todas ellas está la violencia sistemática como mecanismo de poder de género,la cor
rupción y la impunidad. Los crímenes de odio, constituirían una reacción violenta del patriarcado frente a los cambios operados en las dinámicas social y económica y en la ocupación de las mujeres de espacios tradicionalmente considerados masculinos. La creciente autonomía económica de las mujeres –resultado de su progresiva incorporación al trabajo fuera del hogar- es percibida como una usurpación del espacio público por las mujeres y el deterioro de las obligaciones propias de lo privado –cuidado de los hijos, del hogar- con la consiguiente desintegración familiar. Violencia intrafamiliar, narcotráfico, crimen organizado, etc. y como fin último de esas muertes de mujeres,está el transmitir terror.
Al igual que en los otros tipos de violencia contra las mujeres, existe una victimización secundaria de las víctimas y sus familiares. Ante la incapacidad del gobierno para resolver y prevenir los asesinatos, se lleva a cabo una estrategia de descrédito y estigmatización, afirmando, por ejemplo, que las víctimas eran pandilleras o narcomenudistas, pretendiendo justificar así la brutal violencia que se ejerció contra ellas hasta llevarlas a la muerte.
Todavía no se puede establecer con certeza quién o quiénes son los autores de los femicidios de Chihuahua y otros estados de México, pero sí se puede asegurar que el gobierno mexicano tiene responsabilidad, dado que no está cumpliendo con su obligación de asegurar justicia y el pleno disfrute de los derechos humanos a la vida y la seguridad, y cuando ya se han presentado los ilícitos, tampoco asegura a las víctimas y sus familiares una investigación profunda y la sanción de los responsables materiales e intelectuales,generando la sospecha de que las autoridades son cómplices directas de los asesinatos de mujeres. Y es que en Ciudad Juárez,por ejemplo,en las últimas dos décadas se han incrementado los asesinatos violentos de mujeres jóvenes y origen humilde en esa ciudad mexicana, generalmente son trabajadoras de las industrias maquiladoras base de la economía de la zona. Los cuerpos dan muestra de haber sufrido una brutal violencia sexual y otros tipos de tortura antes de ser abandonados en lotes baldíos.

Se suceden las desapariciones, que extienden el martirio hacia los familiares de las víctimas, pues las obligan a vivir en constante zozobra, sin saber el paradero de su familiar.
Aunque no es un fenómeno que exclusivamente se presente en Ciudad Juárez, el feminicidio en esa ciudad cobra tintes cada vez más trágicos: de 1993 a abril de este año, se han registrado más de 800 muertes y desapariciones, según datos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.
Las zonas fronterizas mexicanas se caracterizan porque el consumo y tráfico de drogas en una de las principales actividades económicas, al ser zonas de paso para llegar a Estados Unidos, existen innumerables bandas de traficantes de personas. Tanto los narcotraficantes como los traficantes de seres humanos han llegado a infiltrarse en diversos ámbitos del corrupto sistema judicial y político del gobierno panista de ultraderecha, consiguiendo con ello impunidad y márgenes amplios de acción.Existen diversas hipótesis en cuanto a quiénes son los autores intelectuales y materiales de los asesinatos de mujeres, algunas apuntan al narcotráfico, aseguran que los asesinatos son “mensajes” de hostigamiento para la policía o a otros grupos contrarios, que por ello es importante la posición de los cuerpos encontrados, el tipo de torturas que sufrieron las asesinadas, el lugar donde fueron encontradas, la causa final de la muerte, etcétera.Otra señala a las empresas de videos snuff o a sectas secretas de ultras,como el Yunque, que las utilizan en sus rituales.Lo único probado, es que en todos los casos se presentan características comunes: la impunidad, la estigmatización de las víctimas y la criminalización de sus familiares y organizaciones de derechos humanos, la omisión, indiferencia e incapacidad y la corrupción de las autoridades para dar una respuesta a las interrogantes y hacer justicia .

Las muertes ocurren ante la negligencia del Estado Mexicano que premia a los funcionarios incompetentes con nuevos puestos, por ejemplo, Arturo Chávez Chávez, señalado por las organizaciones de familiares de las víctimas y por organismos de derechos humanos nacionales e internacionales, porque durante su gestión como Procurador de Justicia de Chihuahua fue claro su ofensiva indiferencia para resolver los casos, fue ratificado hace unos meses por el presidente espurio panista como titular de la Procuraduría de justicia mexicana.
Lo mismo ocurrió con Francisco Javier Barrio Terrazas, presidente municipal de Juárez y luego Gobernador de Chihuahua postulado por el partido en el gobierno (Partido Acción Nacional). Este funcionario afirmó que los asesinatos de mujeres eran algo natural puesto que las víctimas “vestían de manera provocativa”. Este año, el gobierno de México lo ratificó como embajador en Canadá.
Ante esta ineptitud y cinismo de las autoridades mexicanas, a todos los niveles, las organizaciones de derechos humanos y de familiares, llevaron el caso ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, donde después de ser juzgado por tres femicidios, fue declarado culpable de violar el derecho a la vida, a la integridad y libertad de tres mujeres, responsabilizándolo de no adoptar medidas de protección para las mujeres que presentan denuncias desde 1993.

Así ante ese organismo internacional, el Estado Mexicano es responsable por la desaparición de las muchachas y niñas que fueron torturadas y abusadas sexualmente,asesinadas y abandonados sus cuerpos mutilados en el predio Campo Algodonero.
En este contexto cobran especial importancia las Organizaciones de mujeres que denuncian, se oponen, luchan en contra de esas concepciones en todas las esferas de la sociedad, desde hace décadas han llevado a cabo una tenaz resistencia en todos los rincones del continente, los avances que se han tenido en las leyes de muchos países son producto del esfuerzo de esas organizaciones, de los organismos de derechos humanos y de otras que, aun cuando están formadas también por hombres, se han sumado a la lucha en contra de la violencia de género.
Víctimas de racismo, pobreza, discriminación, exclusión y sobreexplotación, para millones de mujeres el día de hoy debe ser un día de lucha por la consagración de los derechos fundamentales como seres humanas...