jueves, 25 de noviembre de 2010

Por ser mujer...

Para doña Sonia,con todo mi afecto y admiración.


"...La mujer no es nada más que lo que el hombre decide que sea; así se le llama "el segundo sexo" queriendo decir con ello que aparece esencialmente ante el hombre como un ser sexuado: para él, ella es sexo, y lo es de un modo absoluto. Se determina y se diferencia en relación al hombre y no en relación a lo que ella misma es; ella es lo inesencial frente a lo esencial. Él es el sujeto, el absolut
o: ella es "lo otro...Cuando la mujer comprenda que su sexo sólo es una categoría jerarquizante para someterla,podrá dejar de ser alteridad ,para construirse como una mujer para sí misma,y como parte equitativa de la humanidad..."
Simone de Beauvoir


Desde el inicio del patriarcado como sistema social,la mujer ha sido sometida a discriminación, violencia física, psicológica y sexual,ha sido privada de sus derechos económicos y políticos, ha sido víctima de sanguinarias persecuciones en tiempos de paz, agudizándose en tiempos de guerra, lo mismo quemada en una plaza pública acusada de “bruja” que golpeada en la cocina de su domicilio acusada de ser “pésima ama de casa”. Así,la más antigua,y continua- violación a los derechos humanos es cometida en contra de las mujeres,por el sólo hecho de serlo.
El sistema patriarcal ha buscado cientos de pretextos para justificar la dominación de la mujer por el hombre, desde la antigüedad.Incluso algunos filósofos han intentado dar una causa "ética" a dicha injusticia,sin lograrlo,como el el caso de Aristóteles que planteaba que la mujer no podía tener juicio ni criterio propios, textualmente, “la hembra es hembra en virtud de cierta falta de cualidades”.O Pitágoras a su vez planteó: “Hay un principio bueno, que ha creado el orden, la luz y el hombre, y un principio malo, que ha creado el caos, las tinieblas y la mujer”.O peor aún,el teólogo Erasmo de Rotterdam decía que “la mujer es un animal inepto y estúpido, aunque agradable y gracioso”.
Santo Tomás,otro católico, definió a la mujer como un ser sin sustancia propia: “El padre debe ser más amado que la madre, pues él es el principio activo de la procreación, mientras que la madre es tan solo el principio pasivo”.
Al contrario de estas afirmaciones, en 1949, la filósofa francesa Simone de Beauvoir publicó uno de los más grandes aportes teóricos en la lucha contra el sistema patriarcal: “El segundo sexo” (que antes,ya hemos comentado en este blog).Y es bueno recordar,el día de hoy,que ese ensayo examina la condición social de la mujer desde el punto de vista biológico, psicoanalítico y materialista. Analizando en cada una de sus partes las características de la opresión de la mujer por el hombre.
La tesis general del feminismo existencialista de Beauvoir nos dice que el estereotipo de la mujer es una construcción cultural. “No se nace mujer, se llega a serlo”, afirma Beauvoir, puesto que las características con las que se asocia a las mujeres (debilidad, sumisión, frivolidad, etc.) son una asignación social de roles sexistas.

De la misma forma en que a un hombre se le educa para que base su autoestima en su capacidad de dominación sobre los otros, evitando expresar sentimientos y emociones que podrían mostrar signos de vulnerabilidad, afeminamiento u homosexualidad, a una mujer se le educa bajo el precepto de su infravaloración y sometimiento por el hecho de ser mujer.
Beauvoir afirma que al estar excluida,o sobre-explotada en los procesos de producción y obligada además a realizar exclusivamente labores domésticas y funciones reproductivas, la mujer era alienada y confinada a un segundo plano a entenderse no a partir de su condición de ser humana, sino a partir de convertirse en “el Otro”.
Y el hecho de que las mujeres participen en las actividades productivas no significa su liberación, sino, por el contrario, un nuevo sometimiento, una nueva explotación; de la misma forma, se multiplican los ambientes agresivos hacia ella, pues sufren la violencia ejercida contra su género y la explotación laboral de la que también son víctimas los hombres.
Beauvoir además de romper el mito de la “femeneidad”, denuncia la justificación inmoral de la violencia en contra de las mujeres,violencia que es un instrumento de poder que intenta someterla en todos los aspectos de su vida (pensamiento, sentimientos, actos), es un mecanismo de dominación que tiene como fin la explotación de la mujer por la sociedad patriarcal.
De acuerdo con Simone, el patriarcado consiste en un sistema familiar y social, ideológico y político con el que los hombres —a través de la fuerza, la presión directa, los rituales, la tradición, la ley o el lenguaje, las costumbres, la etiqueta, la educación, la división del trabajo,el castigo y la represión fascistoide— determinan cual es o no es el papel que las mujeres deben interpretar con el fin de estar en toda circunstancia sometida a ellos.
En las sociedades capitalistas se han extendido y llevado a su máxima expresión los postulados misóginos. Desde la educación formal, la familia, la religión y el entorno social en gener
al, se propagan estos conceptos como “naturales”, adoctrinando a niñas y niños, insertando los roles sexistas en su personalidad.
Así, no es difícil comprender por qué siete de cada diez latinoamericanas son víctimas de violencia, ante los ojos de sociedades que se han vuelto sordas y mudas al sufrimiento de la mujer. No podríamos esperar otra cosa cuando sus propias estructuras están protegidas por la violencia, no podemos esperar sino el silencio, en sociedades que están basadas en sistemas de dominación, de subordinación. Así, la mujer es víctima de la violencia estructural, de la desigualdad estructural. Es violentada por cuestiones de raza, de clase,y de sexo.
El dato es dolorosamente contundente: setenta por ciento de las mujeres en América latina siguen sufriendo diversos tipos de violencia física, psicológica, económica o sexual, estás formas se encuentran interconectadas de manera compleja y diversa, y afectan a las mujeres desde antes de su nacimiento hasta que llegan al final de su vida, en muchos casos es la propia violencia quien decide el día de su muerte.
Un gran avance de la psicología social es el que se ha dado en la tipificación de las formas de violencia hacia las mujeres y la lucha contra esa violencia por medio de leyes sustentadas en el derecho primordial de todo ser humano a vivir una vida libre de violencia.
La tipificación de la violencia contra las mujeres comprende todo acto sexista que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual, psicológico, emocional, laboral, económico o patrimonial; la coacción o la privación arbitraria de la libertad, así como la amenaza de ejecutar tales actos, tanto si se producen en el ámbito público como en el privado.
Y se perfilan 19 formas de violencia, que por su importancia cito en el siguiente post.
Otro aspecto importante y del cual Simone habla por primera vez,es el punto oscurecido que se relaciona con la violencia intra-género, es decir, dentro de las relaciones propiamente establecidas entre las mujeres, las cuales tienen distintas manifestaciones, como por ejemplo, de índole laboral (cuando los distintos tipos de violencia contra las empleadas es ejercida por una mujer en posición de mando en ámbitos tales como la oficina, la fábrica o los espacios domésticos), o en ámbitos rurales, donde también se dan casos de mujeres en posición de poder sobre amplios conjuntos de trabajadoras agrarias, que tal y como se manifiesta en la región latinoamericana, se trata de trabajadoras con bajo nivel educativo y por ende, poco acceso a información pertinente sobre sus derechos laborales y sociales más elementales.
De igual manera, el seno familiar es otro ámbito donde suelen darse múltiples violencias de mujeres hacia otras mujeres, sea que se trata de madres hacia sus hijas, o de hijas hacia sus progenitoras o de ambas hacia ancestros inmediatos de edad avanzada, quienes sufren maltratos que van desde la agresión directa hasta el abandono total.
En el caso de las relaciones perversas entre una madre dominante y sus hijas, es muy conocido el caso de la victimización de las pequeñas a través de múltiples formas de maltrato psicológico y a veces hasta físico...
Así,en el Día Internacional de lucha contra la violencia hacia la mujer, declarado por la Asamblea General de la ONU cada 25 de noviembre, es muy importante recordad que el abuso masculino sobre la mujer es una flagrante violación a los derechos humanos, un imperdonable delito criminal y una causal de discriminación dicha conducta: argumentos compartidos por Naciones Unidas y los activistas de Psicólogos Sin Fronteras que saben que a partir de esos conflictos en el nucleo familiar,se generan la mayoría de los severos disturbios de personalidad que afectan a la sociedad entera...