miércoles, 6 de abril de 2011

El espectáculo y la tragedia...


En los desastres actuales ocurridos en Haití,Chile,o Japón, parece planteada una paradoja: si, por un lado, tenemos un desarrollo vertiginoso de los medios de comunicación,por otro lado, la calidad de la reflexión sobre estos acontecimientos parece estar agotada, si se compara con el tipo de debate generado por el terremoto Lisboa, en el siglo 18, que tuvieron algunos de los principales pensadores de la época. Tal parece que la humanidad está al borde de todos los límites peligrosos del planeta Tierra , como los bordes de los volcanes y zonas altamente sísmicas, ain medir los riezgos de la construcción de plantas nucleares en estas áreas. La idea de límite se ha perdido y la mayoría de la gente no parece demasiada preocupada por ello.
Recordemos,por ejemplo, que el 1 de noviembre de 1755, Lisboa fue devastada por un terremoto y un tsunami. A partir de estudios geológicos y arqueológicos, se estima hoy que el terremoto fue de 9 en la escala de Richter y las olas del tsunami llegó a 30 metros de altura. De una población de 275 000 habitantes, se sabe que alrededor de 50 000 personas murieron.
Además de golpear la mayor parte de la costa del Algarve portugés, el terremoto y el tsunami devastaron el norte de África. A pesar de la precariedad de los medios de entonces, la tragedia tuvo un gran impacto en Europa y ha sido objeto de consideración por pensadores como Kant, Rousseau, Goethe y Voltaire. Europa vivía entonces el florecimiento de la Ilustración, la Revolución Industrial y nacía el capitalismo. Había un aire de gran confianza en las posibilidades de la razón y el progreso científico.

En el" Poème sur le desastre Lisbon" (Poema sobre el desastre de Lisboa "), Voltaire satiriza la idea de Leibniz, que este planeta sería" el mejor de los mundos posibles. " y bromeó el poeta: "El terremoto de Lisboa fue suficiente para refutar la teodicea de Leibniz", y añadió: . "Engañado el filósofo que supone que todo está bien, pues necesita ver lo terrible de esas ruinas y preguntarse : esos niños portugueses que delitos han cometido, para sufrir por días aplastados y ensangrentados en el regazo de sus madres muertas...? "
Pero Rousseau,al que no le gustaba la lectura de Voltaire, culpó a la acción del hombre por "corromper a la armonía de la creación." "Debemos reconocer-afirmó- que la naturaleza no reunió en Lisboa 20.000 viviendas de miserables hacinados en casuchas de seis o siete pisos de altura, y que si los habitantes de esa ciudad hubiesen construido sus moradas más uniformemente dispersas y levantadas menos rápidamente, el daño habría sido mucho menor, tal vez cero... ", escribió.
Kant también trató de comprender el fenómeno y sus causas en el ámbito de orden natural.
El terremoto de Lisboa, entre otras cosas, en última instancia, inspirando a sus estudios sobre la idea de lo sublime y lo terrible. Para Kant, "el hombre.al tratar de comprender la enormidad de las grandes catástrofes, se enfrentó con la naturaleza en una escala colosal de transhumano tamaño y a pesar de su fragilidad física,el hombre obtuvo la fortaleza en su conciencia de la superioridad de su espíritu sobre la Naturaleza, incluso cuando esta le amenaza ".
La tragedia que afectó a Lisboa, por lo tanto, más allá de las muertes, y la destrucción de lo material y económico, influyó en la filosofía,el arte,y la política de su tiempo e hizo reconciderar la relación del hombre con la naturaleza y el estado del mundo en ese momento, y en una éoca en la que los medios de comunicación eran caros y se reducían a la transmisión entre muy pocos ,con escasas publicaciones impresas comparadas con las que ahora existen, y casi nula información oral carente de actualizaciones y opiniones conocidad y comentadas por todos sobre los acontecimientos.
Por ello,en el desastre de Japón parece que vivieramos una paradoja en la comunicación: si, por un lado, tenemos un desarrollo vertiginoso y abrumador en la cantidad de información, en segundo lugar, la carencia de la reflexión sobre estos acontecimientos es impresionante, si se compara con el tipo de debate generado por el terremoto Lisboa.
Nos hemos vuelto ignorantes,irreflexivos o indiferentes ante el dolor de los demás? Pareciera que las tragedias se han convertido en espectáculos,y se ha pérdido la noción de el límite y de compasión por el dolor de los otros.

La espectacularización de las tragedias se puede ver con claridad,por ejemplo,en el rescate de los mineros chilenos,o en el incendio de la guardería ABC donde murieron quemados 53 bebés en México. Los medios capitalistas han vuelto un negocio la puesta en escena del dolor humano.
Sobre todo,las televisoras hacen un espectáculo de este tipo de tragedias para tener mayor índice de audiencias y ganar más patrocinadores,pero eso insensibiliza a la gente, y la convierte en ruines consumidores de morbo. Entonces se genera un eco social,que induce a repetir la noticia emitida por los dueños de los medios,y niega a los individuos la posibilidad de crear sus propias noticias y opiniones,y este fenómeno de la comunicación se puede ver con claridad en las radios de internet,que "dan noticias",pero que en realidad repiten o leen lo que revistas y periódicos afines a sus ideas les venden. Así,por ejemplo,está de moda hablar del secuestro de un deleznable político,y aunque ese tema solo le interese a la familia,y ni a ellos,quizá,de tan odioso que es el tipo,pero las radiecitas de internet lo analizaban como cosa importantísima,sin embargo,la muerte de una anciana indígena violada por soldados en Zongolica,fué motivo hasta de risa cuando se llegó a pedir a la audiencia un tiempo de silencio por la vieja india muerta...
Así es como la gran prensa y la televisión da la línea para la masa irreflexiva se interese en alguna noticia,tratando los eventos como volcanes,terremotos,o inundaciones como espectáculos,que en lugar de generar una reflexión sobre nuestro lugar en la naturaleza,transmite sólo imágenes de algo peliculezco que tuvo la incomodidad de detener la rutina urbana de lugares lejanos...Esta percepción de que nuestro día a día,produciendo y consumiendo para el sistema capitalista, no puede ser interrumpido por la manifestación de las fuerzas de la naturaleza,porque puede caer la bolsa de valores...
Es así que una de los principales errores de comunicación en las coberturas de esas tragedias es la ausencia de una reflexión sobre la idea de límite. Por ejemplo,para los medievales,la tierra era plana y sus aguas terminaban en un abismo. Como se demostró más tarde, la imagen estaba mal, pero trajo una sensación de límite que se perdió. Aunque la idea era equivocada, estaba en lo cierto en su contenido sobre los límites. Tenemos limitaciones obvias de la ocupación en la Tierra: No se puede ocupar el fondo de los mares, no pueden ocupar los arcos volcánicos, no podemos construir edificios termonucleares en los peligrosos bordes de la orilla tectónica de una placa activa, como en Japón, en Chile, en Laguna Verde,México,en la frontera californiana del oeste americano, en Turquía.

Lo que está sucediendo ahora con la planta nuclear japonesa afectada por terremoto el 11 de marzo es totalmente indicativo de una alarmante tragedia que puede llegar a todo el mundo. Lo que estos acontecimientos nos muestran, es la ceguera progresiva de la civilización capitalista contemporánea en relación con la naturaleza. La humanidad está al borde de todos los límites peligrosos del planeta Tierra y si cada vez más cerca a las zonas de riesgo, como son las regiones altamente sísmicas, ocupando los lugares que hace 50 años nadie ocupaba. Las ciudades se están convirtiendo en gigantes ciegos y torpes,que pueden morir aplastados por rocas o ahogados por olas colosales...
Existen 6 mil millones y 700 millones de habitantes, de los cuales más de la mitad, alrededor de 3,7 millones viven en las ciudades. Esto aumenta la percepción de la tragedia como algo aterrador. Pero tal parece que nadie se da cuenta,o más bien,nadie quiere ver el tamaño del precipicio,porque los medios nos han condicionado a ver las catástrofes como un espectáculo que jamás nos pasará a nosotros,mientras disfrutamos la visión de la tragedia en las pantallas televisivas

Como dijo Rousseau, en el siglo XVIII fue un grave error construir en Lisboa, esas 20 mil casas de seis o siete plantas. Pero hoy en día,en los televisores,y en Internet los agoreros del sistema,se desgañitan diciendo que fué la "furia de la naturaleza", o peor aún, "la venganza de la naturaleza. Olvidan dichos "comunicólogos" que el único modo racional de enfrentar esos eventos catastróficos, es usando la lógica contra la irracionalidad. Pero la Tierra y la naturaleza no son prioritarios para la sociedad capitalista. Los anuncios de bancos, compañías de tarjetas de crédito y las compañías telefónicas están aceptando el mundo sin límites y fronteras, el consumidor lo puede hacer todo....








Las reflexiones de Kant sobre el terremoto de Lisboa son,una excelente contribución para el trabajo del pensamiento humano. Y es que el filósofo alemán, dió con una clave racional que nos indica que hay una norma que impone la finitud del conocimiento humano: somos seres corporales, cuya posibilidad del conocimiento se lleva a cabo en los límites del espacio-tiempo. Estos límites establecidos por Kant en su Crítica de la Razón Pura no disminuyen de ninguna manera la inteligencia humana. Por el contrario, para ampliarla,se debe librarla del ansia de reconocimeinto personal y mirar hacia los otros,en la verdadera escencia del Altruismo,ya que unidos en la bondad y en el respeto,entenderemos que la razón del mundo tiene sus límites. Pensar de otra manera y alucinar un mundo sin límites donde todos podemos avasallar,manipular e irrumpir como amos metafísicos de la destrucción parece estar bien sentado en la mente de los enajenados por el capitalismo. Aunque...por suerte o por desgracia, la Naturaleza siempre está ahí, lista para despertarnos de este sueño dogmático.
Porque como dijera el sabio: Dios siempre perdona porque no existe...el hombre perdona a veces,porque los pecadores no somos jueces...
Pero la Naturaleza no perdona jamás...