miércoles, 20 de julio de 2011

Honestidad...


La honestidad es una conducta que se basa en los principios de verdad y justicia y en la integridad ética de las personas. Alguien honesto es aquel que procura siempre anteponer la verdad en sus pensamientos, expresiones y acciones. Así, esta cualidad no sólo tiene que ver con la relación de un individuo con otro u otros o con el mundo, sino que también es claro que un sujeto es honesto consigo mismo cuando tiene una autoconciencia valiente y es coherente con lo que piensa. Lo contrario de la honestidad sería la deshonestidad, una práctica que secunda a la hipocresía, la corrupción, el engaño,la traición y la falta de ética.
La honestidad ha sido largamente estudiada por diferentes filosófos. Por ejemplo, Sócrates se dedicó a investigar sobre su significado y a desarrollar toda una estructura de pensamiento basada en esta cualidad. Y otros filósofos como Immanuel Kant estructuraron sus principios éticos generales sobre la conducta honesta. Y por ejemplo, Confucio, distinguía distintos niveles de honestidad para su ética: y, de acuerdo con su grado de profundidad, les llamó Li, Yi y Ren.
Así,la honestidad también es una cualidad intelectual,y no sólo ética, muy ligada a la sinceridad, a la coherencia, la integridad, el respeto y la dignidad. Y aunque la verdad humana nunca puede ser absoluta, la honestidad es el modo veráz de asumir, expresar,y ejercer esa verdad de los propios parámetros existenciales de una conducta bondadosa y sincera que procure no engañar ni timar,ni abusar de nadie.
En los distintos campos de una sociedad capitalista,por ejemplo, el concepto de honestidad es voluble y convenenciero,y casi siempre enfocado al control sexual de la mujer, o priorizado en actividades de productividad,por ejemplo, se prioriza la honestidad en la ciencia, pero en los ámbitos políticos o comerciales esta noción se omite totalmente.
Ser honesto es ser real, auténtico, genuino. Ser deshonesto es ser falso, ficticio, mentiroso. La honestidad expresa respeto por uno mismo y por los demás. La deshonestidad no respeta a la persona en si misma ni a los demás. La honestidad enriquece la vida de apertura, confianza y sinceridad, y expresa la disposición de vivir en la luz. La deshonestidad busca la sombra, el encubrimiento, el ocultamiento. Es una disposición a vivir en lo "oscurito".
La deshonestidad no tendría ningún papel en un mundo en que imperara la realidad y estuviera habitado por seres humanos inteligentes, conscientes y bondadosos. Desgraciadamente, debemos de convivir con la deshonestidad. Algunos sujetos abrigan una variedad de tendencias e impulsos irrazonables y dañinos. Y es que los seres humanos necesitamos reflexión, práctica y valentía para convertirnos en personas benévolas y dignas. Pero mentir es una “fácil” herramienta de ocultamiento y, cuando se emplea a menudo, pronto degenera en un vicio que arrastra hacia el sufrimiento innecesario.
La honestidad es de suma importancia. Toda actividad social, toda relación humana que requiera una acción concertada, se atasca cuando la gente no es franca. Pero ser honesto no consiste sólo en la franqueza o en el decir la verdad -tarde,de modo ofensivo,o a medias,- sino tratar de hacer siempre lo correcto,como por ejemplo,obtener un trabajo honesto,significa tener un empleo en el que no se dañe a nadie,y obtener por ello una paga honesta,justa y que no expolie a otros.
Cómo se cultiva la honestidad? Como la mayoría de las virtudes, conviene desarrollarla y ejercitarla en armonía con las demás. Cuanto más se ejercita, más se convierte en una disposición afincada. Pero hay una respuesta rápida que se puede dar en tres palabras: tomarla en serio.
Se debe reconocer que la honestidad es una condición fundamental para las relaciones humanas, para la amistad, para el amor,para la auténtica vida comunitaria. Pero se debe tomar en serio por sí misma, no “como lo más conveniente”.
Hay una gran diferencia entre tomar en serio la verdad y no dejarse pillar en alguna mentira,porque una vida buena y honesta es más que eso. El desarrollo moral no es un juego de “píllame si puedes”. Conviene concentrarse en lo que importa de verdad, la clase de persona que uno es, y la clase de persona que uno quiere ser.
No hay medias tintas con la honestidad.
Se es honesto o no...