martes, 12 de julio de 2011

La libertad de los asnos...


El asno de Buridán es el nombre que se le da al animal que protagoniza un antiguo argumento de reducción al absurdo contra Jean Buridan (1300 - 1358), teólogo escolástico que fué defensor del libre albedrío y de la posibilidad de ponderar toda decisión a través de la razón. Para satirizar su posición, algun crítico le planteó el caso absurdo de un asno que no sabría elegir entre dos montones de heno (o, en otras versiones, entre dos cubos de agua), y que a consecuencia de su indecisión terminaría muriendo de hambre (o de sed). Se trata de una paradoja, ya que, pudiendo comer, no come porque no sabe, no puede o no quiere elegir qué montón es más conveniente, ya que ambos montones le parecen iguales. Aristóteles ya se había preguntado cómo un perro confrontado ante dos cantidades idénticas de alimento podría comer.
El ejemplo del asno que mu
ere de hambre por indecisión parece inverosímil, pero es posible imaginar casos menos extremos y más intuitivos de la misma paradoja: piénsese en alguien que sigue la máxima de hacer siempre primero lo que es más urgente y, enfrentado ante varias tareas urgentes, su propia deliberación acerca de cuál es la tarea prioritaria le hace perder valiosísimo tiempo. O piénsese en una persona que ama a dos pretendientes ...puede amarlos a ambos con la misma fuerza y perderlos a ambos por culpa de su indecisión?
El problema es un ejemplo del uso del principio de razón suficiente formulado por Leibniz, según el cual si no hay una razón suficiente para que una cosa suceda en vez de otra, el principio afirma que no sucede nada, la situación inicial no cambia.
La paradoja del asno de Buridán aplica el principio anterior a una situación de simetría bilateral, el significado atribuido a la paradoja es que permite reconocer que ya sea que consideremos racional o no a la decisión, la misma estará siempre impregnada de la noción de valor. Pues la situación planteada en la paradoja conduce a la inmovilidad porque propone al asno dos opciones de igual valor. Pero la mayoría de las decisiones humanas se basan en la percepción de una diferencia de valor; más allá de que tal valoración pueda considerarse racional o no.
Y es el caso de pueblos que se han visto sometidos por años a las clpetocracias y mini-dictaduras,y se ven petrificados en su sometimiento,debido al temor a elegir,entre la dignidad o la costumbre...
Pero pasa,según Sartre,que el asno de Buridán,aún no queriendo elegir,elige...no elegir.
Y es que la libertad,aún para los asnos, es irrenunciable...
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