martes, 20 de diciembre de 2011

Rolitas gratas...



Ética de la Gratitud...


"La ingratitud es hija de la soberbia"
Cervantes


Cómo se define la “gratitud”?
Cuando el sujeto está agradecido, cuando entiende que ha recibido un regalo, reconoce el valor del regalo y aprecioalas intenciones del donante. El beneficio, don, regalo o ganancia puede ser material, emocional o espiritual. La palabra proviene del latín gratia (favor) y de gratus (grato,agradable).
La gratitud es más que un sentimiento. Es actitud, consciencia, reconocimiento, aprecio. Es una virtud. El filósofo Martin Heidegger decía “Denken ist Danken” (pensar es agradecer).
Por ejemplo,las palabras gracia, gratis y gratitud van juntas.
La gracia es un término teológico, entregado inmerecidamente (gratis) que se debe agradecer (gratitud). La gratitud es clave para la felicidad, que correlaciona con mayor productividad, calidad del trabajo, mejores relaciones sociales, más energía, actividad, fluide
z, mejor sistema inmunológico, menor stress, etc.
Cicerón pensaba que “la gratitud no es sólo la mayor de las virtudes, sino la madre de todas las demás”, y Séneca opinaba que“la ingratitud es abominable”), y afirmaba Kant que “la ingratitud es la esencia de la vileza”... Sin embargo, sabemos que es difícil tratar el asunto de la ingratitud sin caer en el sentimentalismo o en el sermón.





Y es que a la gratitud que es una elección consciente,como una de las claves de la felicidad, la influyen tres factores básicos (según Lyubomirsky, Sheldon y Schkade, 2005): las circunstancias (en un 10%), la actividad
intencional (40%) y el llamado “punto de set” (50%, nuestra forma de ser: en una mitad, biológica y en la otra, fruto de la fortuna).
La gratitud es el secreto de la vida, porque asociamos "agradecido" a sereno,contento, cálido, amigable, gozoso y asociamos "desagradecido" a egoísta,amargado, mezquino o resentido. El impacto de la gratitud en el bienestar físico y psicológico es más que notable,y quizá,en parte,a su peso socio-emotivo.
“La vida es el primer regalo, el amor el segundo y el entendimiento el tercero”, decía Luther King y Teresa de Calcuta aseguraba que “Todos los bienes se ven mejor cuando se ven como regalos”. Curiosamente eran opiniones de personajes que más que recibir,dieron generosamente a la humanidad. Así podemos notar que las personas más inclinadas a dar,son las más agradecidas,y en relación directa,los más díscolos son los más ingratos.
Gratitud y generosidad suelen ir de la mano, son virtudes íntimamente relacionadas que se complementan, quien sabe recibir con gratitud sabe dar con generosidad.
Dar, pedir y recibir son tres verbos que conjugamos con frecuencia. Pueden ser también la expresión de tres aprendizajes que nos conviene adquirir a lo largo de la vida: saber dar, saber pedir y saber recibir.
También hay personas que saben dar, que dan sin dificultad, pero a las que les cuesta mucho pedir y otros que son ejemplo de lo contrario, pedigüeños incansables que no dan ni la hora.
Y aunque saber dar supone no echar en cara, no pasar la factura y no alardear ostentosamente haciendo publicidad a diestro y siniestro de lo dado,la gratitud del beneficiado siempre es motivante para el que da.
Pero dar ostentosamente es casi peor que no dar. Muy distinto es ese dar sin que tu mano derecha sepa lo que hace la izquierda. Dar sin humillar, sin que el que recibe se sienta tonto,pobre o pequeño, dar sin que se note, imperceptiblemente es lo ideal. Ese dar es compartir con alegría.
Y, por el otro lado, gratitud es recibir con alegría y compartir esa alegría con el que da. Es saber dar las gracias. Ser agradecido s
upone haber superado el egocentrismo, ese creer que "nos merecemos todo". La gratitud no es posible sin humildad, el egoísta y el soberbio son desagradecidos porque no les gusta reconocer lo que reciben del otro, y la gratitud es ese reconocimiento. Cuando somos egoístas nos comportamos como esos agujeros negros de los que hablan los astrónomos, que todo lo absorben y no devuelven nada ni tan siquiera la luz que les llega.
La soberbia es la antítesis de la gratitud. Dar a un soberbio es "tirar margaritas a los cerdos" como dijera Jesús.En efecto, uno de los más grandes filósofos, Kant, al tratar sobre la psicología del soberbio advertía de algo en apariencia contradictorio, el ganarnos un enemigo por los favores que hayamos prestado. Y es que el soberbio, el orgulloso en grado superlativo, posee una autoco
mplacencia tan mórbida,que puede llevar a cabo esa extraña y desgraciada transformación: la ingratitud y el rencor hacia su benefactor. Así pues, habrá que cuidarse del orgulloso al que hayamos hecho un favor.
La generosidad y la gratitud son virtudes y como tales no abundan y de las que en general los seres humanos necesitamos. En un mundo donde casi todo se compra y se vende apenas queda sitio para ellas.La mayoría, sin embargo, practica un trueque, no dan sino que intercambian, o dan esperando una recompensa futura, lo cual tampoco es generosidad sino inversión. Pero no caigamos en el pesimismo, porque hay aún muchas personas generosas que
son agradecidas, que dan sin esperar recibir, que saben, en definitiva, que lo que no se da se pierde.
Dichoso aquel que puede dar sin recordar y recibir sin olvidar, en esta sentencia se encierra la esencia de la gratitud y de la generosidad...
Si nos tomaramos un tiempo de reflexión objetiva cada día,podríamos tomar consciencia de tantas cosas sencillas que nos pasan inadvertidas en nuestra vida cotidiana y que podrían despertar en nosotros la palabra gracias.




Para todos,ese sería un buen ejercicio: decir y escuchar internamente la palabra, “gracias”, y seguro que si buscamos en nuestros adentros encontraremos motivos para pronunciarla. Y ese ejercicio sería aún más oportuno en tiempos de crisis como los que vivimos y en los que vemos todo tan oscuro, sin detenernos a reparar en las cosas buenas que poseemos... simplemente,aún perdido todo,aún tenemos la vida...Así,la gratitud puede volcarse hacia la vida en su conjunto, que nos da tanto,como cantara Violeta Parra en una rola llena de alegría y gratitud.
Y aún cuando la muerte acaba adueñándose de todos y de todo, no puede adueñarse de lo que hemos vivido. Ese podría ser el sentido de la vida: llegar al fin del camino con el corazón pleno de gratitud por la memoria de lo bien vivido ...

Perfil del desagradecido...


“Cuando de un hombre habéis dicho que es un ingrato, habéis dicho todo lo peor que podéis decir de él.”
Séneca

Hasta hace muy poco la gratitud no había sido tema para los científicos. Pero,en 2008, en París,se inició una investigación reaizada por psicólogos de la Unión Europea,sobre las fuentes clásicas de la fortaleza humana: sabiduría, esperanza, amor, lealtad, gratitud y humildad.
Y es de ese estudio que surgen las siguientes ideas sobre la gratitud:
En términos de salud mental, es más sano agradecer porque cuando
estamos agradecidos, cambian para mejor, nuestra expresión corporal,nuestros pensamientos y las funciones de nuestro cuerpo. En los estudios de psicología social de la UAB,muestran que las personas optimistas (ya que el optimismo y la gratitud tienen un ratio muy relacionado) tienen un 50% menos de sufrir muerte prematura que los pesimistas.Los depresivos crónicos muestran mucha menos gratitud (casi un 50% menos). La gratitud puede servir además como muro de p
rotección contra la culpa neurótica. Ser amable, apreciativo, tolerante, compasivo reduce en un 23% los niveles de cortisol ( hormona del estrés) y eleva un 100% la hormona DHEA (de la serenidad). Camus decía que la gratitud es la memoria del corazón. Todas las religiones y movimientos espirituales la ensalzan. En USA,por ejemplo, hay un “día de acción de gracias” desde los pioneros del Mayflower en 1620,que se salvaron de morir de hambre comiendo maíz y pavos american
os.

Y porqué mucha gente no sabe agradecer? Se debe,básicamente a la falta de educación en la humildad, a la incapacidad para la interrelación emocional,los conflictos psicológicos internos tales como narcisismo o el egocentrismo; al pensamiento de comparación y la envidia, el victimismo,o al sufrimiento mórbido.
Y es que si la gratitud es una emoción, la ingratitud es una carencia. Si profundizamos podemos resumir que hay cuatro motivos inconscientes para la ingratitud: el complejo de inferiordad, la sensación de impotenia por una deuda impagable, la distorsión neurótica en la mente del
beneficiario en el sentido de sentirse merecedor de todo y la falta de educación como decíamos antes.
Aunque,sin duda, la principal causa de ingratitud es el narcisismo.

Hans Seyle, el mayor experto mundial en stress, escribió que “de todas las emociones, hay una, en mayor medida que las demás, apunta la ausencia de stress en las relaciones humanas: el sentimiento de gratitud”.

Y es que la gratitud es imprescindible ante las dificultades. El psicólogo Barn Fredrick, de la Universidad de Viena, analizó las emociones antes y después del tsunami de Japón. Sobre 20 emociones (positivas y negativas), la gratitud fue la 2ª más experimentada, sólo superada por la compasión. Aquellos con mayores niveles de emociones positivas tuvieron mayor resistencia al trauma (el 72% sufren de síntomas de depresión clínicamente
significativos). La gratitud y otras emociones positivas tuvieron un enorme efecto protector. Este autor en su “Ensayo de campo de la personología", estudia a cientos de personas en su contexto biográfico y cultural, e identifica “secuencias de redención” en la trayectoria vital de cada uno. En ellas hay sentimientos de gratitud y apreciación. Como superviviente de un atentado a su equipo durante una de sus investigaciones de campo en Somalia, tiene escrito que “nadie es tan capaz de agradecer como quien ha emergido del reino de la noche”. Y añade: “este simple proceso tiene el poder de transformar la vida de cualquiera. La libertad comienza dando gracias por las pequeñas cosas y ganando coraje y fuerza para alcanzar las grandes”.

¿Cómo practicar la gratitud? El profesor Emmons sigue las etapas del modelo de cambio eurotalent de coaching, del pensamiento a la a
cción. Y éstas son:
1. Se debe,primero aprender a dar,para poder valorar lo que se recibe,como un regalo.
2. Al conocer la propia generosidad,es más fácil reconocerla en los demás y agradecerla.
3. Pregúntarse tres puntos: lo que se he recibido, lo que se he dado y las bondades que el don nos ha dado.
4. Aprender frases de gratitud y practicarlas a diario.
5. Atender a los sentimientos de los demás.
6. Hacer pronunciamientos públicos de gratitud.
7. Analiza tu lenguaje (“el lenguaje determina la naturaleza y el contenido del pensamiento”, nos enseñó el lingüista Benjamin Lee Whorf).
8. Utiliza expresiones corporales de gratitud,no sólo hacia las personas sino hacia "la vida","la suerte" o "dios".
9.Estás en libertad de agradecer a quien gustes y por lo que sea...
10. Y por último,pensar “fuera de la caja”: esto es,pensar diferente a como nos tiene entrenados a la insensibilidad y la descortesía el sistema capitalista,por ejemplo,pensar distinto sería por ejemplo, que agradecer no nos hace débiles,ni nos humilla y que es bueno y elegante agradecer también a quienes nos dañan,porque como dijera Saratustra: Lo que no nos mata,nos hace más fuertes,asi que gracias por ello...

Los ingratos...



La ingratitud es el fruto de un corazón egoista, que lo exige todo, sin aportar nada para merecer lo recibido,y que aún considera que nada de lo que recibe es suficiente.
Actuamos segun lo que tenemos en el corazon,pero aunque alimentemos a un ingrato, este terminara destrozando nuestra bu
ena voluntad.
La ingratitud es la única manera que conocen los sujetos mediocres paqra pagar un don,son sujetos soberbios,que suelen,si reciben un agravio, cincelarlo para siempre en cemento,y si reciben un bien,hacen un trazo fugáz en el polvo. Quevedo,sabiamente decía que "los que reciben un bien que no merecen,pocas veces lo agradecen". Y decía también que la ingratitud es la hermana menor de la traición,y por ello son semejantes en que nunca se esperan,duelen enormemente y no hay forma de aliviar el daño que causan.
Se podría decir que existen tres tipos de ingratitud: los que se niegan a reciprocar un favor, los que lo callan
y los que lo olvidan.
Sí somos capaces de discernir el bien y el mal; cabe, entonces, que podemos inclinarnos por la evitación de lo más degradante, como ocurre con la traición y la ingratitud, partes oscuras de la esencia humana,porque aunque la ingratitud no descorazona a la verdadera caridad, si sirve de pretexto al egoísmo.
El descaro del ingrato es que siempre quiere que le den oportunidades y que todos le sirvan,pero la verdad que oculta ses su invalidez ética,puesto que la ingratitud proviene,generalmente, de la imposibilidad de pagar.
Algunos sufrimos porque no comprendemos al ingrato; algunos mal agradecididos nos odian después de haberles ayudado, sin ninguna justificación nos quitan el habla,y nos deprecian ante los demás.
Y es quizá sientan vergúenza de sí mismos,porque quien recibe lo que no merece,no lo agradece.
Y la ingratitud siempre deja una marca de amargura y decepción en personas que no merecerían ese dolor. Y es que ante la ingratitud no hay consuelo posible. No hay mane
ra de parar la creciente sensación de vacío que carcome el espíritu sobre el que despliegan su oscuro vuelo dos aves de rapiña: la apatía y la tristeza.
Es necesario decir que en muchos
casos, la ingratitud es un problema de comunicación más que de sentimientos. Y es que la gratitud que no se expresa, se disminuye o se anula en su silencio; pero no nos damos cuent
a. Lucas narra la ocasión en que Jesús sanó a diez leprosos y sólo uno regresó a darle gracias. En dónde estaban los otros nueve? Tal vez estaban tan contentos que corrieron a comunicar las buena noticia a su familia y a amigos. De seguro que a todos les decían lo agradecidos que estaban con Jesús; pero a él no se lo dijeron... El error de los leprosos no estuvo en su ingratitud, sino en su silencio...
Sin embargo,cuando la ingratitud es una distorsión ética del carácter que lleva a la gente a no agradecer porque es mala y abusiva,puede ser terriblemente dañina para sociedades enteras.como es el caso de esos políticos ingratos con sus votantes, los alumnos olvidados de sus maestros,los hijos de sus ancianos padres,etc.etc...
Y es así como los traidores,los envidiosos, los avariciosos, los orgullosos, tienen ese gérmen de la ingratitud en sus actos,como un vicio de orígen.
Así pues, la ingratitud es una seudo-superioridad, un silencio omiso y una carencia de bondad. Pero también es un problema de educación... Decir "gracias" es una expresión virtuosa,de educación, de cultura y de decencia,siempre y cuando se exprese con sinceridad. Y esto implica enseñar a los niños.con nuestro ejemplo, no solamente a ser agradecidos, sino también a ser sinceros.
La palabra virtud deriva de la raíz latina vir que significa fuerza y ciertamente todas las facultades que los clásicos llamaban virtudes hacen a los hombres más fuertes y mejores. Además, la felicidad está del lado del bien y por lo tanto de la virtud. Ser generosos y agradecidos nos hace en definitiva más felices. La cuestión es si se nace o se hace, si se es por naturaleza o se puede adquirir, si es cuestión de genética o de educación y aprendizaje. Probablemente haya algo de cada cosa, a la genética no podemos cambiarla, pero sí podemos hacer por aprender, por educar y educarnos. Hoy parece olvidada una disciplina que cuando eramos niños formaba parte de las calificaciones escolares, me estoy refiriendo a la “Urbanidad”,o "civismo" algo por cierto muy distinto a la “Educación para la ciudadanía”. La urbanidad no es una virtud sino el aprendizaje de las virtudes, una suerte de ensayo o de práctica. Todos podemos recordar cómo en nuestra niñez, nuestros padres nos repetían con machacona insistencia aquello de “qué se dice?”, y nosotros pronunciábamos la palabra “gracias”...

El cocodrilo y la cigüeña...



"La Ingratitud es la moneda de pago de los traidores..."
Camilo Cienfuegos.

Y es preocupante: hoy en día es muy común encontrarnos con mil y una ingratitudes de la gente manipulada por el sistema de consumo y deshecho,sistema capitalista contrario a la virtud del humanismo. He aquí una fábula sobre el asunto:

"A cierto cocodrilo glotón se le atravesó un hueso en la garganta mientras comía. Viéndose en semejante apuro, rogó con mil promesas a una cigüeña que se lo extrajera.
Oye- le dijo- tú que tienes un pico tan largo, bien podrías quitarme este hueso que me ahoga. Házlo por favor, que yo recompensaré sacando todas las lombrices del fondo del pantano para que almuerces, como pago a tu servicio. Así,el ave,confiada en las promesas del cocodrilo, le sacó el hueso con suma habilidad; y luego, terminada la operación, le pidió el pago de sus servicios, a lo cual, el cocodrilo mostrándole los dientes contestó:
-Cuán necia eres! Después de que he tenido tu cabeza entre mis dientes...Aún me pides premio mayor que el perdonarte la vida y dejarte libre para contar que pusiste tu vida entre mis dientes?
...Ante la insólita respuesta, para evitar mayores desengaños,la cigüeña emprendió el vuelo en silencio..."

La ingratitud es la insensibilidad a los favores recibidos. Es la amnesia del corazón. Es inútil esperar bien de los malvados, ellos nunca corresponden a los favores recibidos.
Ingratos son los que sólo en secreto son agradecidos. Ingratos son quienes niegan el beneficio recibido; ingratos, quienes no lo restituyen; pero de todos, el más ingrato es quien niega y olvida.
Pero qué importa la ingratitud de los mediocres? Al fin y al cabo, al servir, uno solo trata de hacer el bien y no de colocar fondos ni de recibir recompensas. Es preferible crear ingratos que dejar de hacer el bien. Además, el mal pago añade mérito a las buenas obras. Quien sirve y sabe dar ayuda... conocerá a veces la ingratitud pero también la emoción de dar. Y siempre se encontrará gente noble y agradecida.
Se que no todos te corresponderán mal, también hay mucha gente que te agradece y valora tus esfuerzos y los premia de diversas maneras, eso hace que tu corazón se sienta complacido, sentir la satisfacción de que ayudaste a alguien cuando mas te necesito es algo que debes llevar siempre contigo. Trae alegría, regocijo y paz a tu interior.