jueves, 26 de enero de 2012

2012: Tiempos difíciles ...














Tiempo...

Siempre contándolo,perdiéndolo,añorándolo...
Cuando se estira es como una goma y nos hace bostezar de tedio, y cuando nos atropella,es veloz y cortante como arenisca en el viento.

Pero el tiempo es un invento humano donde no siempre lo cronológico corresponde a lo biológico, ni lo mental a lo físico
. Tiene algo misterioso el gesto de colgar un nuevo año en el muro, tiempo aún sin usar, calendario con el regusto que trae la ropa antes de ser estrenada. Quisieramos verle la cara a cada venidero mes de este 2012, adivinar sus debilidades,prevenir sus daños.
Hay días que pasan de largo y otros que se anudan en la garganta. Por ejemplo,los primeros días de este año,la isla de Samoa dejó de ser el último lugar del mundo donde se ponía el sol,pues decidió vivir un día menos, alterando el huso horario, para estimular la economía y facilitar sus negocios con Australia y Nueva Zelanda. Nada que ver con los sesenta minutos de más de los que parecemos disponer en Canarias, ni de las ocho horas de propina cuando cruzamos el Atlántico. Un día perdido en Samoa, sin salir el sol a pesar de que saliera... intentan desesperados,cazar nuestras sombras virtuales.... Y de contrario, aseguran otros, este será el año, impulsado por la eurocrísis, del abierto 24 horas en el Marais parisino, en el Soho de Nueva York o en los Encantes y otros mercadillos urbanos que introducen la ilusión del hallazgo y plenitud en nuestras vidas, consumo de cosas in´necesarias para que el día sea redondo según el capitalismo decadente...
Un año en la nube... en un espacio virtual para almacenar datos, letras, fotos,sentimientos,ideas,frustraciones,dolores,complejos y lo todo lo demás... daños,retener sus dichas. Leo en las noticias que este será el año de las compras on line, paralizadas las trasnacionales por el temor a las masas apocalípticas destruyendo los escaparates de las macrotiendas,por eso los magnates temen...
Año gaseoso, de una levedad decadente bajo la ilusión óptica que producen las nubes desde un avión: a veces dunas
nagruzcas y pantanosas, otras bolas de algodón mansamente blancas. En fín,que el 2012, para los superficiales, será el año de la superación compartida, de los alimentos ecológicos, de la generación perdida, de los colores pastel y los estampados déco, del peligro de extinción del camello, de los eufemismos como "crecimiento negativo" en España,"tiquet moderador sanitario" en Catalunya,o "antipiratería globalizada" por no decir faccismo imperialista estadounidense.... El año del regreso triunfal del dragón chino,y del germanismo Zeitgeist: el espíritu de los tiempos.
Mientras el primer día del 2012 amaneció sobre el archipiélago de Kiribati, el primer punto del mundo donde asoma el sol, y donde se promulgó una ley para cerrar todos los periódicos.Y tal censura se debe a que el archipiélago corre el riesgo de desaparecer debido a la subida del nivel del Océano Pacífico provocado por el cambio climático...
El presidente, Anote Tong, anunció que la isla desaparecerá y ha empezado este enero una gira internacional para encontrar una patria de adopción para las 105 mil personas que viven en el atolón, que pronto será engullido por el océano.
Y así también caía la primera tarde del 2012 sobre los muertos del desolado Cementerio de Arlington y en la Zona Cero de Manhatan,extendiendo sus brumas apocalípticas hasta la acampada de indignados en Wall Stret...
Por todo ello,la noción del tiempo es subjetiva. No podemos abarcar el todo, y sólo atisbamos segmentos, fragmentos de vida. Es por eso que nadie habla de eternidad, y al decir tiempo,la gente se evade hablando de climas,moda,temas de twitter o noticias pasajeras...
Es el signo de los tiempos, vivimos los instantes, sin pensar demasiado, sin preguntarnos los "porqués",y sin asumir las consecuencias de nuestros actos.Y ese mismo primer día del 2012, la noche se cerró sobre las guerrillas urbanas de Egipto,extendiendo su olor de polvora y plutonio,como una temible tormenta de arena sobre los pueblos del Profeta ...
Y el mundo, infiel al reloj, seguirá rodando en un presente fugaz sin poder retener el tiempo. Si tan sólo pudieamos detenernos nosotros mismos,y no al tiempo,para recapacitar en que depende de nosotros aprender del pasado y modelar el futuro, para sobrevivir...


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