viernes, 6 de abril de 2012

Los malhumorados...













Los que siempre están enojados;los que contestan mal aunque los traten bien, los que elevan la voz cuando los contrarían,los que desequilibran con su actitud a los que están tranquilos, los que insultan a otros conductores cuando circulan con su auto y los que se pelean por cualquier cosa y que emanan amargura,son los malhumorados.
Tienen mala cara y son pesimistas porque perciben el mundo como un lugar amenazante e inseguro,o simplemente aburrido.
Esa manera de ser puede tener un motivo oculto, que inclusive ellos mismos ignoran. Puede ser una herida narcisista, un gran dolor, una gran frustración o un enorme resentimiento que el paso de los años no lograron curar.
Los malhumorados no pueden soportar las frustraciones ni los rechazos y con esa actitud perra y hosca evitan el acercamiento y la eventual oportunidad de ser nuevamente heridos.
Viven a la defensiva porque creen que es la única forma de que los respeten; evitan las emociones, son incapaces de demostrar afecto y siempre tienen una frase hostil en la punta de la lengua.
Se aferran a las rutinas para sentirse contenidos porque se dan cuenta que se van quedando solos, ya que cualquier relación es malograda por su permanente mal estado de ánimo.
Sin embargo, pueden ser personas que no siempre hayan sido malhumorados, que podían estar contentos, ser entusiastas, sensibles y sociables hasta que por alguna razón un día se convirtieron en seres amargados, tristes, negativos, irritables y desconsiderados.
Este grave mal carácter puede exponer a esas personas a enfermedades, porque en el fondo han perdido las ganas de vivir y la capacidad de ser felices.
No es raro que en cualquier momento puedan sufrir un ataque cardiaco, ya que el malhumor permanente, el alto grado de irritabilidad y las reacciones violentas, producen estrés, que es un importante factor de riesgo para enfermarse.
En primer lugar necesitan tomar conciencia que su forma de ser puede malograr las relaciones con su familia, con sus amigos,con sus compañeros de trabajo, y hasta con sus vecinos.
Si logran darse cuenta de que su malhumor puede revertirse restándose un poco de importancia personal, quizá puedan comenzar de nuevo, dándole oportunidad a la alegría.
Los viejos rencores sin elaborar emocionalmente pueden ser la causa profunda de este mal carácter, pero también la soberbia y la incapacidad para asimilar los absurdos y las ironías de la vida.
El mal humor no sólo expresa enojo sino también depresión y tristeza.
El enojo es un mecanismo de defensa que surge ante la privación y se refuerza cuando fracasa el cumplimiento de las expectativas; y cuando el malhumorado  es incapaz de adaptarse a situaciones difíciles, y por eso proyecta en los demás su perrez.
La tarea del malhumorado,para que pueda vivir sin tanto enfado íntimo, es indagar desde cuándo comenzó esa conducta para encontrar la causa de ese descontento, porque puede tratarse de personas que han tenido que asumir responsabilidades que los obligaron a renunciar a sus propios anhelos.Y es que algunos, ante los sentimientos de frustración adoptan conductas autodestructivas y odian a todo el mundo a su alrededor por estar haciendo algo que no desean, deprimiéndose por haber perdido el sentido de su vida pero sin poder hacer nada para remediarlo.
El cambio siempre dependerá de ellos mismos ya que nunca es tarde para plantarse como persona individual y única; pero para ello se necesita encarar la vida de otra forma, porque,aunque están convencidos que sus problemas no tienen solución deben aceptar que siempre hay una salida. Porque cuando cambiamos, también cambia todo a nuestro alrededor, creándose las condiciones necesarias para que ese cambio comience a dar sus frutos.
La mejor forma de cambiar este mal estado de ánimo es incorporar a la vida sensaciones de bondad, tanto físicas como mentales, emocionales, sociales y espirituales...