viernes, 6 de abril de 2012

Zen...

















 Cuando la mente china entró en contacto con el pensamiento hindú, los sutras budistas estimularon a los pensadores chinos y los llevaron a interpretar las enseñanzas del Buda con sus propias filosofías taoístas y  confucionistas...tiempo después ese pensamiento  fue adoptado por Japón... De esta manera surgió el Zen o Satori.
El Zen no es un dogma, ni una filosofía, ni una creencia, ni una religión; es solamente la experiencia de la mente ante el universo; y esa libertad es lo que lo hace conceptual.
El Zen se puede transmitir al señalar  la verdad con acciones o palabras espontáneas que expresan las paradojas del pensamiento conceptual, destinadas a detener el proceso de pensamiento y a preparar al estudiante para la experiencia mística; como por ejemplo, los koan, que son frases que no se pueden explicar con el razonamiento lógico.
El Zen no significa renunciar al mundo sino participar en él en forma activa, porque estar despierto en medio de los asuntos cotidianos es el camino  e inclusive la iluminación misma.

Zen o satori significa tener la experiencia inmediata de la naturaleza budista de todas las cosas. Prestando atención totalmente al presente en la vida cotidiana se puede experimentar el misterio de la vida en todos los actos por pequeños que sean.
Vivir el Zen significa recuperar la naturalidad original, o sea vivir la vida cotidiana en forma natural y espontánea.










Conseguir ser otra vez natural y verdadero, exige al hombre actual un arduo entrenamiento y representa un logro espiritual.
El Zen cree en la perfección de la naturaleza original del hombre y es que la iluminación es el proceso que nos permite llegar a ver lo que realmente somos todos desde el principio, iluminación que se logra en los asuntos cotidianos y simples de la vida, y su influencia se manifiesta en las artes, en todas las habilidades y actividades que exigen total presencia mental y emocional.
No se busca la perfección,sino el arte de lo  espontáneo surgido de la inconsciencia; o sea, el arte sin arte, sin intención, sin esfuerzo, como una semilla que germina o un relámpago que estalla.
El nombre Zen,que es Ch’an en mandarín, se traduce como “meditación” y refleja  el misticismo de la India, el amor a la naturalidad  del Taoísmo y el pragmatismo profundo de la mente Confusionista y la sencillez del doju japonés.
La experiencia conocida en Zen como Satori,similar a la anagnorisis griega, es la esencia de todas las escuelas de filosofía orientales,porque esta experiencia, finalmente, trasciende toda categoría de pensamiento,abstracción o conceptualización. No tiene ninguna doctrina o filosofía especial, ningún credo ni dogma formal y enfatiza su libertad de todo pensamiento fijo, esto la hace verdaderamente anarquista.
El Zen entiende de que las palabras nunca expresarán la verdad última, heredando esa convicción del Taoísmo, que mostraba la misma actitud desestructurante de prejuicios. “Si alguien pregunta sobre el Tao y otro le responde, ninguno de ellos lo conoce”. Dijo Chuang Tzu.
Algunas veces,la experiencia Zen puede ser pasada de Maestro a discípulo, y ha sido, de hecho, transmitido por muchos siglos por métodos especiales propios de Zen. En un resumen clásico de cuatro líneas, Zen es descrito como:
Una trasmisión distinta de ver el mundo.
Buscando un modo distinto de usar nuestra mente.
Desde la naturaleza propia.
Esta técnica  Zen es típica de la mente japonesa, mezcla de lo intuitivo con lo intelectual y que le gusta entregar los hechos como hechos, sin comentario alguno. Los maestros Zen no son adeptos a la palabrería y el rollo,y aborrecen todo tipo de teorización y especulación. De esta manera desarrollaron métodos que apuntan directamente a la verdad, con acciones y palabras repentinas y espontáneas, que exponen paradojas del pensamiento conceptual y, como los koans, están orientados a parar el proceso mental del pensamiento.











En la literatura Zen, los maestros hablan lo menos posible y usan sus palabras para cambiar la atención del discípulo desde los pensamientos abstractos a la realidad concreta.Los maestros Zen siempre han llamado al intento de llegar a lo verdadero, el camino sin camino, porque ocurre instantáneamente, se revela de inmediato y eso es la iluminación.
En los haikús,por ejemplo,podemos  notar otro aspecto del Zen que es característico.Por ejemplo:
"Lo más bello / tu nombre repetido / en el desierto. "
 El Zen no significa retirarse del mundo, sino al contrario, busca una activa participación en la vida cotidiana. La mentalidad oriental le da mucha importancia a una vida práctica y productiva y a la idea de la perpetuación de la familia, por lo que pocos buscan el carácter monástico del budismo. Los maestros siempre hacían hincapié que Ch’an, o Zen, está en nuestra experiencias diarias, “la mente de todos los días”, como proclama Ma-Tsu. Se enfatiza el “despertar” en el medio de las actividades diarias y dejan muy en claro que la vida diaria es la iluminación misma.
En Zen, satori significa la inmediata experiencia de la naturaleza Buda de todas las cosas. Lo primero y más importante entre éstas, están los hechos y personas involucradas en la vida cotidiana, de tal manera que  al vivir enteramente en el presente, dándole atención completa a los asuntos diarios, alguien que ha logrado satori, experimenta la admiración y misterio de la vida en cada situación de forma natural y espontánea. Cuando a Po-chang se le pidió que definiera Zen, dijo: “Cuando tengo hambre, como, cuando estoy cansado, duermo”. Aunque esto suene a simple y obvio, como tantas otras cosas en Zen, es de hecho una tarea bastante difícil. Recobrar la naturalidad de nuestra naturaleza original requiere de un largo entrenamiento y constituye un gran logro espiritual. En las palabras de un dicho Zen muy famoso:
"Antes de estudiar Zen, las montañas son montañas y los ríos son ríos; mientras estás estudiando Zen, las montañas ya no son montañas y los ríos ya no son ríos; pero una vez que alcanzas la iluminación las montañas son nuevamente montañas y los ríos nuevamente ríos." Cuando se le preguntó al maestro Zen Po-chang sobre buscar la naturaleza de Buda, respondió: “Es muy parecido a montar un buey en búsqueda de un buey”.
Hay dos escuelas principales de Zen en Japón actualmente, difieren en sus métodos de enseñanza. La escuela Rinzai o “repentina”, utiliza el método koan, se da prominencia a entrevistas formales periódicas con el maestro, llamadas sanzen, durante las cuales se le pregunta al estudiante su visión actual sobre el koan que ha estado tratando de resolver. La resolución de un koan involucra largos periodos de intensa concentración que lleva a una revelación repentina de satori. Un maestro con experiencia sabe cuando un estudiante ha llegado al borde mismo de la iluminación repentina y le es posible adentrarlo a una experiencia satori con acciones inesperadas, tales como un golpe con una varilla o un grito fuerte.
La escuela Soto o gradual evita los métodos de shock de Rinzai y apunta hacia la maduración gradual del estudiante Zen, “como la brisa de primavera que acaricia la flor, ayudándola a florecer”. Propugna “el sentar tranquilo” y el uso de su propio trabajo común como dos formas de meditación.
Ambas escuelas le confieren la mayor importancia a zazen, o meditación sentado, que es practicado en los monasterios Zen todos los días durante muchas horas. La postura correcta y la respiración son las primeras cosas que debe aprender un estudiante de Zen. En el Zen Rinzai ¡, zazen es usado para preparar la mente intuitiva para poder manejar el koan, y la escuela Soto lo considera la forma más importante para ayudar al estudiante a madurar y evolucionar hacia satori. Más que eso, es considerado como el logro visible de la naturaleza Buda de uno mismo; cuerpo y mente siendo fusionada en una unidad armónica que no requiere ninguna mejoría. Como dice un poema Zen: Sentado tranquilo, haciendo nada,la primavera llega, y el pasto crece por sí solo...
El Zen  ha tenido enorme influencia en todos los aspectos de la forma tradicional de vida japonesa. Y no sólo en las artes de la pintura, caligrafía, diseño de jardines, etc., y las variadas artesanías, sino también en actividades ceremoniales como servir el té o el arreglo de flores y las artes marciales como el tiro con arco, la katana, el judo, el karate-do, etc. Cada una de estas actividades es conocida en Japón como un do, esto es, un tao o una “vía”  o camino para entrenar la mente y llevarla en contacto con la realidad última.
Las artes anteriormente mencionadas son todas expresiones de espontaneidad, simplicidad y la total presencia de la mente característica del Zen, las actividades lentas y rituales de cha-no-yu, la ceremonia japonesa del té, los movimientos de manos espontáneas requeridas para la caligrafía y la pintura,la literatura,la cocina,la cirugía,la ingeniería,y más,todo ello con  la espiritualidad de bushido, “la vía del guerrero”. Mientras que requieren de la perfección de la técnica, la maestría real sólo se logra cuando se trasciende la técnica y el arte se transforma en un “arte sin arte”, brotando del subconsciente...Porque para el Zen sólo hay  dos fuerzas en el corazón de la experiencia humana:  El amor y el miedo. El amor nos da  libertad, y el miedo nos la quita.El amor  abre ventanas, el miedo  cierra puertas ...Amor invita a la verdad, el miedo te miente..

Además creo que debemos convertirnos en el cambio que esperamos ver.
Pluma: El Sensei