domingo, 28 de octubre de 2012

Perfil del censor...

Siempre hay algunos sujetos reaccionarios enquistados en toda sociedad, por abierta y tolerante que èsta sea.
Estos individuos parecen tener un enorme miedo de que alguien, en alguna parte, pueda ser libre y feliz. Y este comportamiento insano amerita analizarse para poder comprender sus conductas.
Vemos,en primera intancia que el censor odia por encima de todo al arte,al sexo y a la libertad. Dice públicamente que estas  cosas son causa de muchos males, si no de todos los que sufre el mundo. Sostiene que afectan a la debil mente del observador, de forma siempre negativa, y propone el control o dràstica supresión de dichas expresiones humanas  en todos los medios. Lo que es una elecciòn personal (que la gente decida por sì misma ver o expresar lo que quiera) se convierte en responsabilidad o prerrogativa del censor,que se apoya en la coartada de que "una sociedad que permite que sus ciudadanos vean cosas inmorales es una sociedad inmoral, enferma, corrupta y corruptora..." Evidentemente, si alguien ataca algo de lo que a este sujeto le agrada, reaccionarà con furia, argumentando que ellos tienen derecho a ver lo que quieran, el mismo derecho que niegan a otros (matanzas taurinas, revistas del corazón;telenovelas,etc. ya que si a ellos les gustan, esa es la prueba de que tales cosas son algo bueno y sano para la mente).
El velar por "la moralidad y las buenas costumbres" es el objetivo de los censores del sistema capitalista, cuyos hombres de poder los usan como sirvientes para "limpiar" de ideas y expresiones peligrosas a una sociedad aletargada. Es por ello que los censores,por principio,declaran la guerra hacia lo que saben màs peligroso: el libro.
Otra constante de los censores es que son personajes grises, funcionarios funestos y nefastos, que por adular a la autoridad civil o religiosa, a la que sirven, prejuzgaràn a los autores de libros como personajes potencialmente dañinos,y anarquizantes y analizarán inquisitorialmente el contenido de cada página que estos escriban.
Así, la libertad del individuo, la expresiòn de sus pensamientos,de sus sentimientos,de su consciencia moral, sde su historia y su visiòn del mundo, y su responsabilidad individual, estos sujetos mediocres,todo ese bagaje humano lo censuran como si fuera algo valadì, con un gesto absurdo que mutila toda la creatividad y la reflexiòn de otro ser humano. Y ese es el objetivo que busca el censor: anular la individualidad del creador,y orillarlo al aislamiento,a la alienación del silencio y  de ese modo paralizar su libertad.
Y es que el censor odia la libertad,la de los otros,y la de èl mismo. Y una de las maneras de castrar esa libertad es echar mano del autoritarismo.
Busca el censor huir de la libertad al someterse al poder de los otros, volviéndose pasivo y servil con el poderoso. Mientras que por otro lado se convierte èl mismo en un autoritario con sus iguales. De cualquiera de las dos formas, escapa a una identidad separada del poder en la cual deba elegir por sì mismo una postura ètica ante sus actos.
Y es que los censores medran con una versión tenue de masoquismo y sadismo en un rol infantiloide , de manera que aunque se supone sádico con todo su aparente poder  para censurar,en verdad es un masoquista,que no es libre de escoger sus acciones,puesto que debe obedecer las reglas impuestas por el poder y someterse a èste,y a veces,al enojo del propio censurado,aunado a su miedo larvado a ser castigado.Seguramente,los censores sufrieron la represión en su juventud, y de tal modo cruento,que se han identificado con sus agresores, y asì ejercen lo aprendido,que es reprimir. Así funciona su orden familiar y social...Y es entre represiones y sentimientos de culpa, que se hace al individuo más manejable por la autoridad.
Porque es debido a esa culpa larvada,que los censores viven una existencia en la sombra,en la destructividad que ejercen,y es por ello,que se eliminan tambièn a sì mismos: cuestionarse a sì mismo puede dañarle,asì que vuelve ese dolor contra el mundo: si existe un pensamiento alternativo que pueda hacerle daño,lo destruye.
Es este escape de la libertad lo que da cuenta de la podredumbre indiscriminada de su vida: destruir la creaciòn de los demàs,es una pulsiòn de muerte,que forzosamente se verà frustrada,ya la libertad de los demàs no puede ser silenciada eternamente, en todos los otros,ni en el censor mismo...
Ante esto,el censor no pude màs que recurrir a una conformidad autómata. Los censores se escapan de su propia mutilaciòn a través de una jerarquía autoritaria,obedeciendo sin chistar. Pero en estos tiempos cibernèticos hay menos jerarquía en la que esconderse de que lo que parece. Cuando el censor necesita replegarse, se refugia en su propia cultura reaccionaria. Antes de Internet,cuando el censor dudaba y necesitaba tomar decisiones solo necesitaba someterse a sus amos del poder y sus frustraciones desaparecìan ya que le decìan rápida y efectivamente qué hacer. Asì el censor pasaba  inadvertido; desaparecìa en medio de la gente y no tenìa la necesidad de plantearse su libertad o asumir cualquier responsabilidad. Viviendo asì la contraparte horizontal del autoritarismo,aunque ahora la movilidad fugaz de Internet descontrola totalmente a los censores,que no ven por dònde les salta la liebre...
Y es que el censor, con esa conformidad autómata, es como un camaleón social: asume el color de su ambiente. Ya que se ve como el resto de los demás, ya no tiene que sentirse solo. Desde luego no estará solo en su sometimiento, pero tampoco es él mismo. El conformista autómata experimenta una división entre sus genuinos sentimientos y los disfraces que presenta al mundo,al que odia,pero que finge proteger.
De hecho, dado que la verdadera naturaleza de la humanidad es la libertad,cualquiera de estos escapes de la misma,como lo es la censura, nos aliena de nosotros mismos.
La verdadera libertad personal, más que una libertad meramente política,tiene una raíz psicológica que condiciona el comportamiento. Un censor no es libre en el sentido personal, por ello abiminarà a una sociedad políticamente libre que diga que aquello que hace los adultos entre ellos no es de su incumbencia. El sujeto censor se piensa en una seudo-libertad de sentido político, y aún cuando la consiga, tiende a ser conformista e irresponsable. Piensa,por ejemplo,que tiene el voto!!! ... aunque este  falle en su aplicación,se falsifique,se compre o se corrompa...Ah,pero se calla,porque todo aquello que cuestiona al poder,para el censor es violencia censurable...
En realidad sólo censura la violencia que no es ejercida por el poder. Es la única que le interesa reprimir, pues amenaza al sistema... El censor se escandaliza hipócritamente por mil cosas pequeñas-imàgenes de los desnudos pintados por Goya o Modiglianni en facebook,por ejemplo- dejando pasar otras más grandes,como las fotos de las cabezas cercenadas en la narcoguerra mexicana. Y eso es porque su objetivo no es ni mucho menos protegernos sino dominarnos.
 Antes los censores hacían leyes para evitar que los adultos tuviesen ideas peligrosas. Ahora hay una cosa que se llama democracia, y estas leyes no tienen cabida; los adultos pueden elegir por sí mismos sin la tutela del resto de la sociedad.
Ah...Pero los niños no.
Asì que los censores pueden prohibirle algo a alguien legalmente, y  con eso se conforman porque ya no les dejan "proteger" a los adultos.
(Si los menores sólo pueden escuchar una voz sólo pueden formarse una opinión. Es la oportunidad perfecta para crear una nueva civilización: humanos que piensen todavía menos que los actuales, que digan siempre "señor sí señor", y que sigan la tradición represiva y que en el futuro continúen la labor de represión sobre sus hijos y nietos,como los censores actuales, reprimidos que repriman,usando una doble moral,una para someterse al poder corrupto y decadente,y otra para callar autoritariamente la libre y sana expresiòn de su igual... Sociedades inmersas en la ignorancia y la cobardìa...)
Por ùltimo,es de notar que el censor es el hilo más o menos visible que mueve la guillotina del poder facho, buscando en definitiva silenciar el pensamiento libre, la opinión crìtica, y toda expresión artística irreverente y transgresora,como siempre lo es el arte verdadero.
Víctimas, en su día, de la censura fueron autores y obras que hoy nos parecen tan "inofensivas" como: "Por quien doblan las campanas" de Hemingway, "Ulises" de James Joyce, "Sonata a Kreutzer" de León Tolstoi,", o "Las palmeras salvajes" de William Faulkner.o los sonetos de Juana de Asbaje...
A estos escritores los recordamos,los admiramos,pero de los tipejos mediocres que en su dìa osaron censurar sus obras nadie se acuerda,pasaron al olvido absoluto...
Porque eso son los censores: seres invisibles y mediocres,medrando serviles al poder,pero acosados siempre por el miedo a la libertad,en fin,que los censores son sujetos totalmente olvidables...