jueves, 10 de enero de 2013

Ciclicidad ciber-punk...

...—Para nuestro máximo filósofo —sentenció la extraterrestre— el tiempo es la imagen móvil de la eternidad. —Lanzó un sonoro eructo por un apéndice fungiforme que coronaba el conducto respiratorio y alzó la vista para desafiar a su interlocutor. Pero éste no se inmutó.
—Sólo imita la eternidad —replicó— y se desarrolla en círculos, según la concepción cíclica del tiempo. —Era un robot cantinero, uno de los diseños especializados que el Hombre creó antes de extinguirse. La providencial llegada de la extraterrestre aficionada a las bebidas exòticas lo había sacado de una apatía que amenazaba con aniquilarlo.
—Según el número —dijo la extraterrestre—. El movimiento de los cuerpos en el espacio mide el tiempo.
—¿Acaso es irreversible? —El robot sobrepasó el límite de frotamiento y rompió el vaso. En otras circunstancias se podría haber dicho que estaba nervioso.
—¿Y si lo fuera?
—Todo sería distinto —se apresuró a decir el robot.
—Ah, comprendo —dijo la extraterrestre—: los míticos... hombres. Hombres, se llamaban, ¿verdad?
—Sí.
—Debían ser unos seres perversos. Dotarte de conocimientos filosóficos es una broma de mal gusto.
—No lo siento así. Y en todo caso no importa. —Apoyó las manos cromadas sobre la barra y apretó con fuerza.— ¿Dice que los egorig son capaces de viajar en el tiempo? ¿No se burla de mí?
—¿Por qué habría de burlarme, querido Chatarrón?
—Ha tomado litros de licores pesados.
—Soy una bebedora muy entrenada... ¿Adónde te interesa ir? ¿Al futuro?
—No, al pasado.
—Al pasado...?
La extraterrestre bebió un último trago y movió  las extremidades de un modo aparatoso.
— De acuerdo, no me importa; no es mi planeta.
—Espere aquí un momento —dijo el robot destellando como un poseso—. Iré a buscar unas células... iremos... las pondremos... las plantaremos... en... en... Ya regreso.
—Sí, está bien, no hay apuro. —

Esperó a que el robot desapareciera tras la cortina y tomó un buen trago, directamente de la botella.
— ...Es igual en todas partes: la fidelidad del esclavo no se extingue. También eso es cíclico...

Sergio Gaut vel Hartman